MEDIA UNO - Presion Media - parte uno

Presion Media – parte uno

PRESION MEDIA – PARTE UNO

Las técnicas con presión media ayudan a liberar la tensión de los músculos y se utilizan después de haber aplicado el aceite con el rozamiento. Comienza con suavidad; dependiendo de la respuesta que recibas, puedes aumentar la presión hasta que sientas cómo se relajan los músculos. Aplica estas técnicas a zonas musculares y carnosas.

 


 

AMASAMIENTO

 

PRESION        media
CONTACTO   dedos, toda la mano
El amasamiento es una de las técnicas más estimulantes. Realizada después del rozamiento con aceite para preparar los músculos, el amasamiento (como su propio nombre indica) los trabaja de forma repetitiva para relajarlos, liberar las tensiones y reducir el tono muscular. Se emplea en zonas grandes y carnosas, como los muslos, los glúteos y los músculos situados a ambos lados de la columna, pero no es adecuado para zonas delicadas o para trabajar sobre huesos.

 

Cómo hacerlo
Coloca las yemas de los dedos en posición. Presiona con el pulgar, alejando los músculos de ti; a continuación, sin perder el contacto, coge los músculos con los otros dedos y ruédalos hacia el pulgar. Cuando termines el movimiento, comienza de nuevo a amasar en una zona ligeramente diferente con la otra mano, de forma que trabajes a un ritmo alterno y constante. Cuando te hayas acostumbrado a los movimientos de amasamiento, haz que las palmas de tus manos entren también en contacto para dar mayor efectividad a la técnica.

 

Amasiamento sobre los muslos
Sitúate a un lado de tu compañero. Presiona los músculos con el pulgar y vuelve a rodarlos con los otros dedos. Comienza un movimiento similar con la otra mano, alternándolas hacia arriba y hacia abajo a lo largo del muslo. No te alejes de los músculos carnosos y evita la presión sobre la parte posterior de la rodilla y la cara interna del muslo.

presion media

 

Amasamiento de los glúteos
Sitúate junto a la zona lumbar de tu compañero. Inclínate sobre él y comienza a amasar el glúteo contrario, primero con una mano y después con la otrar hasta que hayas establecido el ritmo. Masajea las zonas carnosas para liberar todas las tensiones. Puedes utilizar bastante presión, pero recuerda que estos músculos están a menudo muy sensibles.

gluteos

Amasamiento de la espalda
Sitúate junto a la espalda de tu compañero. Inclínate y comienza a amasar las bandas musculares del lado opuesto de la columna. Trabaja a dos centímetros y medio de la columna como mínimo, empujando con los pulgares hacia el lado contrario al que estás. Después rueda los otros dedos hacia los pulgares, subiendo y bajando a lo largo de la columna, desde la zona lumbar hasta los hombros, siempre y cuando no amases por encima de ella.

la espalda 12321354

 

 

 


 

VACIADO NERVOSO

 

PRESIÓN         media
CONTACTO     toda la mano
El vaciado venoso se realiza en dirección ascendente en brazos y piernas, aplicando presión hacia el corazón. Utilizado después del roce, ayuda a liberar la tensión de los músculos y a estimular la circulación. Los pulgares y los dedos índices rodean el miembro mientras se aplica la presión con toda la mano. El vaciado venoso es también bueno para percibir los «nudos».

 

Cómo hacerlo
Coloca el pulgar y el índice sobre el brazo o la pierna de tu compañero, justo por encima de la articulación, formando una «V» con la mano. Aprieta mientras vas ascendiendo aplicando presión y haciendo contacto con toda la mano. A medida que vayas avanzando puedes presionar por separado con las dos manos, extendiéndolas para acomodarlas a la zona del cuerpo pero sin reducir la presión.

 

Vaciado venoso del antebrazo
Sostén el brazo de tu compañero por la muñeca, coloca el pulgar y el índice justo por encima de ésta y presiona deslizándolos sobre los músculos en dirección al codo. A partir de aquí el contacto debe hacerse con toda la mano. Aplica una presión relativamente firme, aflojándola justo por debajo del codo.

antebrazo

Vaciado venoso del muslo
Coloca ambas manos planas sobre el muslo de tu compañero, empezando justo por encima de la rodilla. Con una ano detrás de la otra, aplica una presión deslizante sobre los músculos en dirección a la cadera. Esta presión debe ser bastante firme, y puedes repetir la maniobra varias veces. Evita la cara interna de los muslos. En su lugar, abre las manos en abanico hacias la caderas.

muslo

 

 

Vaciado venoso de la pantorrilla
Sitúate junto a los pies de tu compañero y coloca ambas manos justo encima del tobillo, en forma de «V» y amoldándolas a la pierna. Presiona deslizándolas hacia la rodilla, aplicando una presión mayor sobre los músculos de la pantorrilla. Evita trabajar sobre venas varicosas, y afloja la presión al llegar debajo de la rodilla.

pantorrilla

 

 

 

 


 

RODADO CON LOS PULGARES

 

PRESIÓN       media
CONTACTO   pulgares
Utiliza el rodado con los pulgares para relajar los músculos, encontrar los «nudos» y conectar los movimientos de una zona a otra. Úsalo a lo largo de la columna o sobre zonas más pequeñas, como las manos, empleando los dedos como apoyo. Los pulgares se van alternando para conseguir un efecto constante.

 

Cómo hacerlo
Coloca uno de tus pulgares sobre el cuerpo de tu compañero y deslízalo lentamente sobre los músculos alejándolo de ti, empleando una presión media. Cuando alcances el final del movimiento, separa el pulgar del cuerpo con suavidad para llegar a la siguiente posición. Al hacerlo, comienza a deslizar el otro pulgar, de forma que ambos se alternen y sus posiciones se solapen.

 

Rodado sobre la columna
Sitúate junto a la cabeza de tu compañero. Inclínate hacia delante y comienza a deslizar uno de los pulgares sobre los músculos de un lado de la columna. Alterna con el otro pulgar levantando las manos entre movimientos, para llegar hasta la zona lumbar. Repite varias veces.

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Rodado sobre la mano
Sujeta la mano de tu compañero con tus dedos y rueda los pulgares sobre la palma. Este movimiento es un buen liberador de tensiones Oüttza el pulgar alejándolo de ti y repite con el otro, de forma que cubras la mayor superficie posible de la palma. La presión firme puede ser efectiva, pero comprueba siem pre si a tu compañero le resulta molesta.

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Rodado sobre la nariz
Ésta es una versión más suave para trabajar sobre zonas delicadas. Cuando estés trabajando en la cara de tu compañero, puedes utilizar una presión deslizante muy suave para maniobrar sobre toda la nariz, desde el puente hasta la punta. Emplea movimientos de rotación diminutos, que resultan realmente reconfortantes, para cubrir toda la zona.

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Continuación: Presión Media – parte dos

 

MASAJE CHINO: APLICACION

MASAJE CHINO: APLICACION

 

La medicina china hace referencia a dos tipos de chi en el cuerpo: el chi con el que nacemos (conocido como chi original o prenatal), que se almacena en los ríñones y que, en algunas personas, puede estar débil o agotado y resulta difícil de restaurar, y el chi postnatal, que fluye por todo el cuerpo.

 

 

El chi puede verse influido, por ejemplo, por la dieta, el aire fresco y nuestro estilo de vida. Debe fluir libremente a lo largo de los meridianos, nutriendo y sosteniendo el cuerpo. El bloqueo de este flujo puede ocasionar un exceso, deficiencia o estancamiento del chi, que puede percibirse como dolor, inflamación o hinchazón. Estimular el flujo de energía y dispersar la acumulación de chi ayuda a aumentar la vitalidad y a devolver al cuerpo el equilibrio y la buena salud.

 

Tradicionalmente, el masaje chino se recibia vestido, a través de una sábana, para preservar el pudor del receptor. Sin embargo, puede utilizarse aceite para que los pases relajen los músculos, además de trabajar a lo largo de los meridianos. La presión para estimular los puntos se efectúa con los dedos. En los movimientos más profundos pueden emplearse las yemas de los pulgares y los codos, y para la estimulación más ligera, vibratoria, las puntas de los dedos resultan excelentes. Hay que escuchar al cuerpo y utilizar la presión adecuada. Los movimientos pueden ser rápidos y ligeros o más profundos y lentos. Cuando des un masaje, intenta mantenerte en sintonía con tu propio cuerpo y eso se trasladará a tu compañero. Estar correctamente situado te permitirá centrarte en la sensibilidad. Masajea alrededor de las zonas doloridas, y no sobre ellas, para dispersar la energía.

 

MASAJE CHINO: APLICACION

En el masaje chino se utilizan los dedos y los codos para estimular el flujo de energía y favorecer el flujo del chi.

 

 

PUNTOS PRINCIPALES

 

Técnicas: Las técnicas principales son el rozamiento, la presión con los codos, el rodado con los pulgares, la presión con los dedos, el estiramiento y el balanceo.

Movimientos: Varían entre los movimientos fluidos, los estimulantes y los de presión, y deben seguirse unos a otros para dar la forma del masaje.

Equipo: Necesitas una superficie firme, como una camilla de masaje o una alfombrilla blanda sobre el suelo; toallas para cubrir Ia zona que no estés trabajando; apoyos para la cabeza, las rodillas o los tobillos, y un poco de aceite.

Respuesta: Toma nota de todos los problemas antes de empezar y pide a tu compañero que te informe acerca de la localización y, muy especialmente, de cualquier molestia asociada a los puntos de acupresión.

Duración: Un masaje TuiNa de todo el cuerpo debe durar unos cuarenta y cinco minutos, aproximadamente.

 

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A5SD4AS564DAS6DD4 - MASAJE INDIO DE CABEZA: EL PELO Y EL CUERO CABELLUDO

MASAJE INDIO DE CABEZA: EL PELO Y EL CUERO CABELLUDO

MASAJE INDIO DE CABEZA: EL PELO Y EL CUERO CABELLUDO

 

 

 

Estas maniobras deben realizarse con aceite, pues proporciona una sensación
voluptuosa y es bueno para el pelo. Si decides no utilizarlo, estos pasos pueden
ir directamente detrás de la secuencia previa sobre la cabeza. En cualquier caso,
la técnica del descanso (paso 4) es el contacto final de todo el masaje.

 

 

1 presión con los dedos Si vas a emplear
aceite, éste es el momento de aplicarlo.
Vierte un poco en tus manos y aplícalo al
pelo de tu compañero, frotándolo y masa-
jeándolo hasta las puntas. Si no utilizas
aceite, realiza esta secuencia antes de tra-
bajar sobre la cara. Comienza como si es-
tuvieras lavando la cabeza, aplicando pre-
sión con las puntas de los dedos para
conseguir una maravillosa relajación.

MASAJE INDIO DE CABEZA: EL PELO Y EL CUERO CABELLUDO


2 rotación Sujeta la cabeza de tu compañe-
ro con una mano y coloca las puntas de los
dedos de la otra sobre el cuero cabelludo.
Extiende los dedos y manten la posición.
Gira las puntas de los dedos sin desplazar-
las, de forma que se mueva el cuero cabe-
lludo debajo de tu mano en cada giro.
Cambia de manos para cubrir la mayor su-
perficie de la cabeza posible.

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3 tirones Sujeta la cabeza con una mano e
introduce la otra por debajo del pelo, aga-
rrándolo firmemente desde la raíz. De este
modo impedimos que la técnica resulte do-
lorosa. Tira con bastante fuerza sin deslizar
y trabaja sobre todo el cuero cabelludo co-
giendo un pequeño mechón de pelo cada
vez. Esto resulta especialmente agradable
en la nuca. Cambia de mano para traba-
jar el resto de la cabeza.

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4 descanso Para terminar, respira con calma
y coloca las manos justo por encima de la
corona de la cabeza de tu compañero.
Manten unos momentos y bájalas gra-
dualmente hasta que descansen sobre la
cabeza. Respira con calma una vez más,
manten la postura unos momentos y des-
liza las manos por encima de los hombros
de tu compañero para cerrar el masaje.

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56as4ds6a54d6a4das6d4 - MASAJE PARE BEBES: PARTE DELANTERA DEL CUERPO

MASAJE PARE BEBES: PARTE DELANTERA DEL CUERPO

MASAJE PARE BEBES: PARTE DELANTERA DEL CUERPO

 

El comienzo sobre la parte delantera del cuerpo resulta tranquilizador porque
puedes mantener contacto visual con el bebé, lo que le ayuda a relajarse.
Tus movimientos deben ser largos y fluir de uno a otro. Trabaja intuitivamente
y adapta o acorta la secuencia como mejor te parezca.

 

 

1 primer contacto Comienza el masaje por
delante para mantener el contacto visual
mientras tu bebé se acostumbra a los mo-
vimientos. Encuentra una postura que te
venga bien. Frótate un poco de aceite en
los dedos y coloca las manos sobre el ab-
domen, con las puntas de los dedos justo
debajo del ombligo. Haz una pequeña pau-
sa y limítate a observar.

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2 rozamiento Comienza el masaje con lige-
ros movimientos de barrido, desde el ab-
domen hacia los hombros y bajando por la
caja torácica hasta la posición inicial. Re-
pite varias veces para relajar y tranquilizar
a tu bebé. Amolda las manos a los múscu-
los y manten los movimientos suaves y rít-
micos. Utiliza muy poca presión en el toque
descendente.

 MASAJE PARE BEBÉS: PARTE DELANTERA DEL CUERPO


 

3 rozamiento Repite el rozamiento subien-
do esta vez por el abdomen y continuando
por los brazos. Aprieta los músculos con
mucha suavidad como parte del movi-
miento. Repite varias veces en diferentes
posiciones para extender el aceite. Realiza
movimientos continuados y repetitivos.

 MASAJE PARE BEBÉS: PARTE DELANTERA DEL CUERPO


4 circuios Cuando completes la rutina de ro-
zamiento, continúa hasta las manos y tra-
za círculos con los pulgares. Dependiendo
de la postura del bebé, puedes hacer los
círculos sobre la palma o sobre el dorso. Lo
importante es relajar la mano y abrir los de-
dos. Repite varias veces.

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5 apretar Aprieta suavemente cada uno de
los dedos del bebé, utilizando una presión
ligerísima para trabajar, bajando por cada
dedo hasta la punta. Puedes hacerlo en las
dos manos al mismo tiempo o una por
una. Hacer la «bicicleta» con los dedos es
otra de las cosas más agradables. Mueve
suavemente las muñecas también para que
todo el brazo quede incluido en los movi-
mientos.

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6 presión con las palmas Acaricia cada bra-
zo con un poco más de presión, utilizan-
do tus manos de forma alterna en una se-
rie de movimientos cortos. Comienza en la
muñeca y masajea hasta el hombro, en-
volviendo la articulación con las manos. La
presión debe proceder de las palmas de las
manos. También puedes utilizar una mano
de apoyo y la otra para subir masajeando
por el brazo.

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7 pases neurosedantes Utiliza las puntas de
los dedos para realizar una sene de suaves
pases neurosedantes a lo largo del brazo.
Trabaja desde el hombro hasta la muñeca.
Se trata de una caricia ligera y lúdica, pero
también sirve para estimular la piel y au-
mentar las sensaciones. Manten las muñe-
cas elevadas y las manos relajadas para que
el movimiento sea como una sene de olas.

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8 círculos Sujeta la muñeca por abajo y tra-
za pequeños círculos con los pulgares. Co-
mienza con los dos pulgares juntos en el
centro de la muñeca para ir girando en es-
pirales a lo largo de la articulación. La pre-
sión debe ser bastante ligera y efectuarse
con las yemas de los dedos, y las manio-
bras deben deslizarse sobre la piel.

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9 círculos con los pulgares Continúa los
movimientos circulares sobre el dorso de la
mano del bebé. Sujétala con los otros de-
dos por debajo y traza los círculos hacia
fuera empleando las yemas de los pulga-
res. Los movimientos deben ser como es-
pirales y deslizarse sobre la piel. Repite tra-
zando varias líneas a lo largo del dorso de
la mano de tu bebé.

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10 círculos con los pulgares Dale la vuelta
a la mano y colócala con la palma hacia
arriba. Los dedos deben sujetarla por aba-
jo. Con las yemas de los pulgares, traza
pequeños círculos sobre la palma de la
mano, de forma que masajees cuanta más
superficie, mejor. Los dedos proporciona-
rán resistencia desde abajo. Aprieta la
mano con suavidad al cerrar.

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11 pases neurosedantes Continúa sujetan-
do la mano y realiza ligeros pases neuro-
sedantes sobre el dorso de la mano. A
continuación, dale la vuelta. Continúa efec-
tuando pases neurosedantes con las pun-
tas de los dedos sobre la palma y luego
sobre cada uno de los dedos. Los movi-
mientos proporcionarán unas sensaciones
agradables y estimularán la piel de tu
bebé. A continuación repite todos los mo-
vimientos en el otro brazo.

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12 fricciones alternas Vuelve al pecho, re-
pite el rozamiento y a continuación fric-
ciona suavemente el torso con movimien-
tos alternos en la maniobra descendente.
Con el bebé en una postura segura, cruza
las manos hacia los lados opuestos de las
costillas, amoldándolas al pecho. Deslíza-
las lentamente una hacia la otra hasta el
otro lado. Repite los movimientos en la
parte inferior del abdomen.

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13 rozamiento Utiliza más aceite si es nece-
sario y efectúa un rozamiento hacia fuera
sobre el abdomen del bebé, bajando esta
vez por las piernas. Aprieta suavemente
para estimular los músculos como parte
del movimiento, y fricciona y retuerce li-
geramente la piel. Repite en varias posi-
ciones para extender el aceite por la ma-
yor superficie posible.

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14 apretar Cuando hayas completado la se-
cuencia de rozamiento, aprieta ambos
píes entre tus manos, con los dedos por
arriba y los pulgares por debajo. Masajea
las plantas de los pies con los pulgares.
También puedes hacer un pie cada vez si
te resulta más fácil. Desliza las manos por
el pie y los dedos mientras continúas apre-
tando suavemente.

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15 presión con las palmas Con las manos
planas, masajea sobre una pierna, co-
menzando justo por encima del tobillo y
terminando sobre la cadera. A continua-
ción acaricia con las palmas de las manos,
empleando un poco más de presión, en
una serie de movimientos cortos. Masajea
subiendo por la pierna y sobre la cadera,
curvando las manos alrededor de la arti-
culación. Repite varias veces más para cu-
brir la cadera completamente.

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16 fricciones alternas Rodea con las manos
la cara externa del muslo con los dedos
hacia dentro. Desliza suavemente ambas
manos hacia el centro de la pierna, y a
continuación cruza hasta el lado opuesto.
Fricciona ligeramente sobre el muslo y
continúa bajando por la pierna todo lo
que puedas. Puedes aplicar un poco de
presión con este movimiento, siempre y
cuando tus manos se deslicen y no se que-
den pegadas a la piel.

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17 círculos con los pulgares Sujeta el pie de
tu bebé con la mano y traza pequeños
círculos sobre la planta con los pulgares.
Los círculos deben formar espirales por
debajo del pie. En la base de los dedos
puedes presionar suavemente. Trabaja so-
bre toda la superficie que puedas, pero no
apliques presión en el puente. Si tienes
dudas, masajea simplemente la zona car-
nosa y el talón.

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18 fricciones alternas Coloca los pulgares
debajo del pie, con los otros dedos por en-
cima. Fricciona hacia atrás y hacia delan-
te sobre el pie, realizando un movimien-
to completo con cada mano. Continúa
hacia los dedos y repite varias veces, con
los pulgares por debajo para dar resisten-
cia. Esto es muy bueno para relajar los
músculos.

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19 estiramiento Envuelve el talón con la
mano y apoya los dedos contra la planta
del pie. Aprieta el pie hacia atrás, dete-
niéndote antes de notar resistencia. El
ejercicio pasivo es bueno para las articu-
laciones. Sin embargo, como las articula-
ciones de un bebé pueden ser muy móvi-
les, es preferible hacerlo con suavidad.

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20 estiramiento Sujeta la pierna sostenién-
dola por debajo del talón y en la rodilla.
Con suavidad empuja hacia atrás para es-
tirar la cadera. Hazlo varias veces. Tu aga-
rre debe ser ligero para que puedas rela-
jar antes de encontrar resistencia. Vuelve
a girar la pierna, pero esta vez hacia el
lado. Efectúa unos pases neurosedantes
hasta el tobillo. Repite en la otra pierna.

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21 círculos Vuelve al abdomen y efectúa un
rozamiento hasta el pecho del bebé. A
continuación separa las manos y desliza-
las por los lados de las costillas. A partir de
aquí, traza grandes círculos sobre éstas,
subiendo por los lados del cuerpo y vol-
viendo a bajar en círculos. Repite varias ve-
ces, con los dedos bien extendidos y las
manos relajadas, deslizándolas sobre la
piel.

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22 rozamiento Coloca los pulgares juntos
en el centro del pecho, justo debajo de las
clavículas- Aplica un poco más de aceite si
lo necesitas. Acaricia despacio, con las ye-
mas de los pulgares, sobre la parte supe-
rior del pecho hasta los hombros. Rodea
los hombros con las manos y repite vanas
veces.

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23 presión con los dedos Coloca las puntas
de los dedos sobre la nuca del bebé, con
los índices sosteniendo el cráneo. Apoya
los dedos corazón y anular sobre los
músculos de los lados de la columna. Con
muchísima suavidad, presiona los múscu-
los con las puntas de los dedos y masajea
hacia arriba, hasta la base del cráneo.

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24 apretar Con las manos todavía sujetando
la cabeza, acaricia las mejillas con los pul-
gares en un movimiento circular hacia
atrás, hasta las orejas. Aprieta suavemen-
te los lóbulos entre el pulgar y el índice, y
acaricia alrededor y por detrás de las ore-
jas. Se pretende que éstos sean unos pe-
queños momentos agradables y tranquili-
zadores.

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as5dad65sa4d56a4da6d54 - MASAJE HOLISTICO: EL ABDOMEN

MASAJE HOLISTICO: EL ABDOMEN

MASAJE HOLISTICO: EL ABDOMEN

 

El masaje del abdomen es importante porque beneficia a los órganos internos
y ayuda al cuerpo a relajarse. Esta zona puede estar emocionalmente cargada
y sensible, por lo que debes adaptar los movimientos a las necesidades de tu
compañero y ser suave durante la menstruación. Evítalo durante el embarazo.

 

1 rozamiento Sitúate en una ligera diagonal con respecto a tu compañero. Frótate un poco de aceite entre los dedos, calentándolo antes del primer contacto. Coloca las manos planas sobre el abdomen y traza círculos alrededor del ombligo en la dirección de las agujas del reloj. La presión debe ser bastante suave porque esta zona es particularmente sensible. El  objetivo de este movimiento es extender el aceite.

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2 círculos En esta posición, ahora se aplica un poco más de presión para relajar el abdomen. Una mano debe seguir a la otra para que los círculos formen una serie de movimientos fluidos. Trabaja en la dirección de las agujas del reloj alrededor del ombligo. Manten el contacto con toda la mano, con una presión relajada y uniforme, para provocar una sensación de seguridad y tranquilidad Los movimientos siguen siendo lentos.

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3 círculos Sigue dibujando círculos hasta llegar al punto en que se cruzan las manos. Levanta la primera, crúzala sobre la otra y vuelve a bajarla justo debajo de ella para continuar la maniobra. La segunda mano debe mantener el contacto. De esa forma los círculos son continuados y los pases resultan suaves y uniformes.

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4 círculos Continúa trazando círculos amplios y lentos con una mano para mantener el abdomen relajado, y a continuación introduce otros círculos pequeños con las puntas de los dedos junto con los primeros. Los círculos deben deslizarse sobre la piel sin profundizar, y la segunda mano debe seguir a la primera manteniendo los movimientos largos, lentos y relajantes. Trabaja una vez dando una vuelta completa al ombligo.

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5 presión con las palmas Puedes incorporar este movimiento a los círculos. Cuando tus manos alcancen la caja torácica de tu compañero, coloca una mano plana sobre un lado del cuerpo justo debajo de las costillas. Presiona hacia abajo lenta y uniformemente, y luego afloja la presión. Continúa el círculo en el otro lado del cuerpo y repite debajo de las costillas. Ten muy en cuenta el grado de comodidad de tu compañero; es preferible ejercer muy poca presión a ejercer una presión excesiva.

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6 círculos Utilizando sólo los dedos, dibuja círculos suaves sobre el plexo solar (el hueco del estómago). Esta zona puede estar muy tensa, pero es también extremadamente sensible. Traza los circuios con los dedos planos en el sentido de las agujas del reloj, teniendo los de la otra mano encima para dirigir los movimientos en caso necesario. Concéntrate en crear una sensación de relajación, irradiando calor de tus manos.

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7 fricciones alternas Coloca las manos sobre las caderas, una a cada lado del cuerpo. Lentamente llévalas una hacia la otra por encima del abdomen para hacerlas llegar di lado opuesto. Debes centrarte en deslizar y amoldar las manos a las caderas ejerciendo poca presión sobre el abdomen. Aplica más aceite si fuera necesario.

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8 sentir la energía Para cerrar la secuencia, descansa las dos manos planas sobre el abdomen, a ambos lados del ombligo. Respira con calma y centra tu atención primero en las manos y luego en la respiración de tu compañero, que debe haberse hecho más profunda y relajada. Manten las manos quietas unos momentos. Esto producirá una sensación tranquilizadora y relajante.

MASAJE HOLISTICO: EL ABDOMEN

56asd456as4d56a4d6sa54d - SHIATSU: LA ESPALDA

SHIATSU: LA ESPALDA

SHIATSU: LA ESPALDA

 

 

Céntrate, tanto emocional como físicamente, antes de empezar a trabajar sobre
la espalda. Tienes que estar equilibrado y disponer de espacio suficiente para
aplicar las técnicas. La espalda te proporciona una buena oportunidad para
explorar el uso de tu peso corporal.

 

1 presión con las palmas Arrodíllate a un
lado de tu compañero. Aspira, inclínate ha-
cia delante y coloca las palmas de las dos
manos a ambos lados de la columna. «Ca-
mina» con las manos hacia arriba y hacia
abajo, desde la zona lumbar hasta los hom-
bros, evitando ejercer presión sobre la co-
lumna Apoya tu peso sobre tus manos, pero
permanece en todo momento bien equili-
brado. Repite varias veces para relajar a tu
compañero y aumentar su confianza.

SHIATSU: LA ESPALDA


2 balanceo Situado de frente a tu compa-
ñero, coloca las dos manos sobre los
músculos del lado opuesto de la columna,
sobre el meridiano de la vejiga. Balancea el
cuerpo con la zona hipotenar (la almoha-
dilla situada justo encima de la muñeca)
para separarlo de ti. Trabaja varias veces su-
biendo y bajando por el meridiano, desde
la zona lumbar hasta los hombros, para re-
lajar toda la espalda.

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3 estiramiento con los antebrazos Coloca
los antebrazos juntos y en diagonal sobre
el centro de la espalda. Debes tener los pu-
ños cerrados, pero sin apretar Lentamen-
te estira un brazo sobre la espalda hacia el
hombro y el otro hacia la cadera. Manten
contacto pleno con tus antebrazos para
que tu compañero perciba un buen estira-
miento. Sin cambiar de posición, puedes
repetir todos los movimientos en el otro
lado de la columna.

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4 estiramiento con las palmas de las ma-
nos Arrodíllate junto a la zona lumbar Cru-
za los brazos y coloca una mano sobre el
sacro (el triángulo óseo de la base de la co-
lumna) y la otra más arriba. Sin deslizarías,
empuja separándolas para estirar la zona
lumbar. Comprueba si hay resistencia y
vuelve a empujar, estirando esta vez un
poco más.

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5 presión con las palmas Sitúate junto a Id
parte superior de la espalda de tu compa-
ñero, suficientemente equilibrado para po-
der inclinarte sobre él. Céntrate en el hará.
Coloca las manos planas a ambos lados de
la columna, con la zona hipotenar sobre los
músculos y los dedos hacia las costillas.
Apóyate contra su cuerpo y aprieta sin que
le resulte desagradable. Trabaja descen-
diendo hasta la zona lumbar.

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6 presión con las palmas Sitúate de cara a
la columna vertebral. Coloca las manos pla-
nas a ambos lados de la zona lumbar, con
la zona hipotenar hacia dentro y los dedos
hacia las caderas. Presiona con las palmas
de ambas manos utilizando tu peso corporal
para ejercer presión con cuidado. Com-
prueba que a tu compañero le resulte agra-
dable. Afloja la presión de manera unifor-
me y retira las manos.

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7 presión con los pulgares Vuelve a la par-
te superior de la espalda. Coloca los dos
pulgares sobre los músculos de los lados de
la columna mientras te apoyas sobre los
otros dedos. Presiona con los pulgares a lo
largo del meridiano de la vejiga hasta la
zona lumbar. Hazlo siguiendo aproxima-
damente la línea de las depresiones entre
las vértebras, evitando siempre la columna.
Utiliza tu peso corporal lo necesario para ir
aumentando lentamente la presión.

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8 presión con los pulgares Coloca los pul-
gares en la zona lumbar, a unos tres dedos
de la columna. Localiza las bandas de
músculos, mucho más anchas en este pun-
to. Presiona con los pulgares en tres sitios
a los lados de estos músculos, a lo largo del
meridiano externo de la vejiga. Presiona,
manten la presión y aflójala lentamente.

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9 círculos Desplázate hasta la zona lumbar
de tu compañero. Coloca las dos manos,
una encima de la otra, sobre el sacro. Tra-
za círculos en ese punto, en dirección con-
traria a las agujas del reloj, para relajar la
zona lumbar y las caderas; esto también
ayuda a calentar los ríñones. Repite con
lentitud y sensibilidad varias veces, amol-
dando las manos a la forma del cuerpo.

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10 fricción Manteniendo el contacto con
una mano, frota vigorosamente a lo largo
del meridiano de la vejiga con los dedos
planos. Frota desde los hombros hasta la
zona lumbar a lo largo del meridiano in-
terior. Hazlo primero sobre los músculos
de un lado y repite luego sobre el otro
lado de la columna. Termina colocando
una mano sobre la zona lumbar, y des-
cansa unos momentos.

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11 presión con el codo Utiliza una mano
para apoyarte sobre la zona lumbar e in-
clínate sobre el otro codo contra el glúteo
de tu compañero. Relaja el ángulo del
codo y deja que la mano se doble por la
muñeca. Comienza en la mitad del glúteo
e inclínate sobre los músculos apoyándo-
te en el codo. Relaja. Trabaja descendien-
do por el canal de la vejiga hasta el plie-
gue de los glúteos.

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12 presión con el codo Localiza VB 30, a
dos tercios de la anchura de los glúteos y
un tercio hacia abajo. Utiliza la otra mano
como sostén, coloca el codo (mantenién-
dolo redondeado) sobre la zona y traza
circuios sobre el punto. Suele ser una zona
tensa pero carnosa, por lo que puedes
emplear bastante presión. Manten con-
tacto continuo sin deslizarte. Inclínate y re-
pite ambos movimientos en el otro lado.

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56SD4AS56DA546D4AS6DA6D - SHIATSU: AUTOMASAJE

SHIATSU: AUTOMASAJE

SHIATSU: AUTOMASAJE

 

 

Durante el siguiente automasaje puedes utilizar las técnicas
que has aplicado a tu compañero para masajearte a ti mismo. Puedes
probarlas sentado sobre el suelo o en una silla cómoda. Destínale
unos minutos en los que puedas concentrarte plenamente en tu propio
cuerpo y mente.

 

1 percusión sobre la parte superior de la
espalda Cierra el puño sin apretarlo y gol-
pea sobre los músculos a lo largo de la par-
te superior del hombro contrario. Trabaja
desde el cuello hacia el brazo y vuelve otra
vez varias veces. Los movimientos deben
ser estimulantes y han de hacerse sobre el
músculo y no sobre el hueso. Esto estimu-
lará los meridianos de la vejiga y la vesícu-
la. Repite en el otro hombro.

SHIATSU: AUTOMASAJE


2 presión con los dedos sobre el cuello
Lleva la mano detrás de la cabeza y locali-
za VG 15. situado en el centro justo deba-
jo de la base del cráneo. Presiona con los
dedos hacia arriba y debajo del cráneo.
Manten unos momentos. Sabrás cuándo
has encontrado el punto correcto porque
sentirás resonar la energía, lo que produce
una reacción física. Este punto es bueno
para relajarse.

SHIATSU: AUTOMASAJE


 

3 fricción de los brazos Con la palma de la
mano frota enérgicamente la cara exterior
del otro brazo, desde la muñeca hasta el
hombro, siguiendo varias líneas. A conti-
nuación vuelve la mano hacia abajo y fro-
ta la cara interna del brazo para estimular
la circulación. Esto te ayudará cuando ten-
gas las manos frías. Repite en el otro brazo.

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4 tracción de los dedos Agarra los dedos
de una mano doblando el índice y el cora-
zón de la otra. De esta forma puedes aga-
rrar, apretar y estirar los dedos uno por
uno. Comienza en la base y estira firme-
mente hasta la punta. Esto libera la ener-
gía de la mano. Repite en la otra mano.

SHIATSU: AUTOMASAJE


 

5 presión con los dedos sobre la cara Co-
loca el dedo corazón de las dos manos jus-
to al lado de la línea interior de las cejas.
Percibirás una pequeña depresión en el
hueso. Presiona directamente sobre ese
punto con las puntas de los dedos; puede
que esté un poco sensible. Este punto es
V 2, y presionarlo es muy bueno para com-
batir los dolores de cabeza provocados por
la sinusitis. Manten unos momentos y
suelta.

SHIATSU: AUTOMASAJE


 

6 presión con las palmas sobre el abdo-
men Respira con calma, céntrate y coloca
las dos manos planas sobre el abdomen.
Con suavidad, traza círculos alrededor del
ombligo en el sentido de las agujas del re-
loj, haciendo pausas a intervalos para pre-
sionar el abdomen con las palmas. Esto
ayuda a estimular los intestinos. Repite len-
tamente varias veces.

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7 presión con los nudillos sobre la espal-
da Cierra los puños sin apretar y llévalos
hacia la espalda. Coloca las dos manos so-
bre las bandas de músculos de los lados de
la columna en línea con los ríñones. Traza
círculos lentos sobre los músculos en di-
rección a la columna. Esto estimula los rí-
ñones y relaja la zona lumbar.

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8 presión con el codo sobre las piernas
Siéntate en el suelo con las piernas cruza-
das, dobla el codo y presiona a lo largo de
la cara interna del muslo a intervalos regu-
lares para estimular los meridianos del hí-
gado y del bazo. Con la pierna doblada, los
meridianos quedan al descubierto, pero
también puedes hacerlo sentado en una si-
lla. Presiona y afloja con una cadencia uni-
forme a lo largo de las dos piernas.

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PROFUNDA UNO - Presion profunda - Parte Uno

Presion profunda – Parte Uno

PRESION PROFUNDA – PARTE UNO

Las técnicas de presión profunda son más concretas y relajan la tensión de zonas específicas. Deben aplicarse con cuidado para evitar cualquier molestia. Están pensadas para aplicarse una o dos veces, escuchando la respuesta del compañero, y la zona que rodea el punto debe aliviarse después.

 


 

PRESIÓN CON EL PULGAR

PRESION profunda
CONTACTO yema del pulgar
Ésta es una técnica de fricción en la que la presión se aplica exactamente sobre un punto específico, normalmente sobre un punto de presión. Hace que los músculos se suelten y equilibra la energía en un meridiano concreto. Los puntos de presión o disparaderos se encuentran repartidos por todo el cuerpo. El movimiento debe realizarse con una presión uniforme, y también debe aflojarse sin brusquedad, y debe mantenerse durante unos momentos. La técnica se aplica después de que el cuerpo haya sido relajado.
Cómo hacerlo
Localiza el punto donde vayas a aplicar la presión. Coloca la yema del pulgar sobre la superficie de la piel de tu compañero y presiona lenta y uniformemente contra su cuerpo. Centra tu atención en el punto de contacto. Manten la presión durante unos momentos y suelta. Cuando sientas resistencia, relaja la presión y vuelve a intentarlo.

 

Presión del pulgar sobre la planta del pie
Sujeta el pie de tu compañero con una mano. Localiza el punto en el centro de la planta y coloca el pulgar sobre él. Presiona hacia dentro contra el pie, manten durante unos momentos y suelta lentamente. Frota con mucha suavidad sobre el punto para relajar la zona y completa la técnica.

presion profunda
Presión del pulgar sobre el tobillo
Sujeta el pie de tu compañero y presiona alrededor de la articulación con el pulgar. Hazlo lenta y uniformemente en dirección a la articulación, y afloja igual de despacio. Esto ayuda a estimular la circulación y a aumentar la movilidad. Estos movimientos pueden con continuarse con ejercicios pasivos del tobillo.

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Presión de los pulgares sobre la cara
Coloca los pulgares debajo de las cuencas de los ojos de tu compañero, sobre el borde óseo situado debajo de los ojos. Empezando en el puente de la nariz, presiona suavemente con los pulgares y suelta. Continúa presionando y
soltando a intervalos regulares, utilizando ambas manos simultáneamente, mientras trabajas a lo largo del reborde hasta el extremo exterior de los ojos. Esto ayuda a refrescar los ojos.

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PRESIÓN DE LOS DEDOS

PRESION profunda
CONTACTO yemas de los dedos
La presión de los dedos es otra técnica de fricción que suele realizarse con dos dedos juntos. Proporciona una presión menos precisa sobre una zona mayor, lo que en ocasiones puede resultar más apropiado. La presión se aplica con las yemas de los dedos.

 

Cómo hacerlo
Coloca las yemas de los dedos sobre el punto que vas a estimular y a continuación presiona de manera uniforme contra el cuerpo de tu compañero con ambos dedos. Relaja la presión lentamente. Como esta presión se distribuye entre los dos dedos, el truco consiste en asegurarte de que aplicas la técnica de forma equitativa entre ambos.

 

Presión de los dedos sobre la cabeza
Apoya la cabeza de tu compañero sobre una de tus manos y gírala un poco para que puedas alcanzar la parte posterior del cráneo. Presiona con los dedos corazón y anular justo por debajo de la base del cráneo, asegurándote de no profundizar. Los músculos de esta zona pueden estar bastante tensos, y esta técnica es una buena forma de soltarlos. Repite en varias posiciones.

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Presión de los dedos sobre la cadera
Después de trabajar sobre los músculos del muslo, localiza la articulación de la cadera de tu compañero con las puntas de tus dedos. Presiona con las yemas sobre los músculos que la rodean. Comienza con suavidad y afloja si percibes resistencia; a continuación vuelve a probar asegurándote de que tu presión sea cómoda y uniforme pero efectiva.

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Presión de los dedos sobre la nariz
Localiza las suaves depresiones situadas a los lados de la nariz de tu compañero. Con las manos firmes, coloca tus dos dedos corazón sobre estos puntos y presiona suavemente con las yemas para estimularlos. La dirección de la presión debe dibujar una ligera diagonal hacia la nariz. La presión debe ser constante pero no demasiado fuerte.

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VIBRACIÓN

PRESION profunda
CONTACTO yemas de los dedos
La vibración es una extensión de la presión de los dedos y del pulgar. Se utiliza para estimular puntos específicos con penetración, por lo que debe emplearse con cuidado. Evita el pecho y el abdomen cuando trabajes la parte delantera del cuerpo, la zona del corazón en la espalda y cualquier área dolorida.

 

Cómo hacerlo
Coloca los dedos o el pulgar sobre el punto que vas a estimular. Presiona contra el cuerpo, pero al comenzar lentamente a hacerlo imprime una vibración a tus dedos al mismo tiempo. Esto intensifica la estimulación y ob servarás que puedes usar menos presión. Tras unos momentos, deja de vibrar y relaja la presión de la forma normal.
Vibración sobre la espalda
Localiza el punto sobre los músculos situados junto a la columna de tu compañero. Coloca el pulgar sobre el cuerpo y comienza a presionar sobre el punto, haciéndolo vibrar con rapidez al mismo tiempo. La vibración debe ser sobre el punto y sin mover la piel. Relaja la presión lentamente sin vibración.

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Vibración sobre el antebrazo
Coloca los dedos corazón y anular sobre los músculos del antebrazo de tu compañero, asegurándote de que estás presionando el músculo y no el hueso. Cuando presiones, comienza el movimiento vibratorio con los dos dedos para aumentar la penetración. Haz una pausa y afloja la presión lenta y uniformemente.

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Vibración sobre la cara
Coloca el dedo corazón de las dos manos sobre los huecos óseos situados junto a las cejas de tu compañero. Muy muy suavemente, haz vibrar los dedos sobe el punto sin apenas utilizar presión. Esta técnica ayuda enormemente a dar energía a los ojos y la cara.

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 CONTINUACCIÓN – PRESION PROFUNDA – PARTE DOS

 

 

 

 

 

56as4d56a4d56sa4d6as54d - MASAJE CHINO: EL PECHO

MASAJE CHINO: EL PECHO

MASAJE CHINO: EL PECHO

 

Utiliza tu sensibilidad cuando estés masajeando el pecho, porque esta zona
puede estar muy cargada emocionalmente. Para dar masaje a una mujer puedes
necesitar una toalla con la que cubrir los senos, sobre los que no debes trabajar.
Como norma, aplica menos presión sobre las zonas vulnerables del cuerpo.

 

1 presión con los dedos Rueda con los pul-
gares subiendo por el pecho de tu compa-
ñero y localiza VC 17, situado en el ester-
nón, a medio camino entre los pezones.
Coloca el dedo corazón sobre el punto y
presiona suavemente, incrementando poco
a poco la presión hacia el pecho. Manten
un momento y afloja. Es muy bueno para
regular las emociones, asi como para la
constitución general.

MASAJE CHINO: EL PECHO


2 rodado con los pulgares Continúa ro-
dando con los dos pulgares hacia arriba en
dirección al centro del pecho, trabajando
hacia las clavículas. Separa los pulgares
para que puedan abrirse hacia las costillas
hasta P 2, situado un dedo por debajo de
las clavículas y a seis del centro del pecho.
Repite los movimientos de apertura entre
las costillas varias veces.

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3 presión con los pulgares Rueda subien-
do de nuevo por el centro del abdomen,
separando esta vez los pulgares debajo de
la caja torácica. Localiza R 22, situado a dos
dedos del centro del pecho, justo debajo
de los senos. Utiliza ambos pulgares para
ti azar círculos sobre los puntos, y afloja.

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4 fricción palmar Abre las manos hacia los
lados del cuerpo y coloca éstas planas so-
bre los lados de la caja torácica. Deslizalas
hacia abajo, hasta llegar a las caderas, con
los dedos separados y aplicando presión.
Repite varias veces para arrastrar el chi ha-
cia los pies.

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VOLVER: MASAJE CHINO

 

6asd5a6d5a6d5sa6+d5as+d5 - MASAJE HOLISTICO: EL PECHO

MASAJE HOLISTICO: EL PECHO

MASAJE HOLISTICO: EL PECHO

 

Cuando se masajea el pecho, se pueden emplear movimientos amplios con los hombres, pero es necesario adaptarlos con una mujer. Para los hombres, utiliza más aceite en las zonas cubiertas de vello. Para las mujeres, ten una toallita para cubrir los senos y evita trabajar sobre los tejidos delicados de la zona.

 

 

1 rozamiento Sitúate junto a la cabeza de tu compañero. Frótate un poco de aceite entre los dedos. Coloca las dos manos juntas y planas en la parte superior del pecho. Baja barriendo por el centro del pecho hasta el final de la caja torácica, evitando cualquier contacto con los senos Para impedir que la otra persona sienta pudor, puedes adaptar las maniobras y utilizar una toallita sobre la zona.

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2 rozamiento Separa las manos en la base de la caja torácica y vuelve a subirlas por los lados del cuerpo hasta las axilas. Mantenlas amoldadas a las costillas y reduce la presión. Repite estas maniobras varias veces, de manera que formen un movimiento fluido y continuo.

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3 presión con los pulgares Coloca las yemas de los pulgares debajo de las clavículas, a ambos lados del esternón. Presiona hacia abajo y sigue la línea de las costillas hacia el hombro. Repite por debajo de la siguiente costilla sin aplicar presión sobre los huesos. Esto ayuda a relajar los músculos situados entre las costillas.

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4 presión con los pulgares Cuando se está trabajando sobre el pecho, es importantísimo evitar los pezones y los senos. Por consiguiente, cuando llegues al centro, puedes adaptar las maniobras y cambiarlas por una simple presión con los pulgares entre las costillas. Presiona hacia abajo con las yemas de los dos dedos al mismo tiempo, y a continuación afloja de manera uniforme y con lentitud. Repite en tres o cuatro posiciones a lo largo del centro de la caja torácica.

MASAJE HOLISTICO: EL PECHO


 

5 presión con los dedos Coloca las manos sobre la caja torácica de tu compañero, con la zona hipotenar a los lados del esternón. Deslízalas sobre las costillas utilizando la zona hipotenar y las palmas, siguiendo la línea de aquéllas. A continuación vuelve a recogerlas por los lados de la caja torácica con los dedos extendidos, presionando entre los huesos. Repite varias veces realizando un único movimiento continuo para relajar el pecho.

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6 presión con la zona hipotenar Cuando vuelvas a la parte superior del pecho, coloca la zona hipotenar a ambos lados del esternón, justo por debajo de las clavículas. Aplicando presión con ella, lleva las manos hacia fuera en dirección a los hombros Repite bajo las clavículas varias veces, aliviando la presión al completar cada pasada.

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7 presión con los dedos Pasa a las costillas inlenores de un lado del cuerpo. Coloca los dedos entre las costillas y empújalas hacia atrás sobre la caja torácica, una mano después de la otra. Barre con ambas manos hacia arriba por el centro del pecho y termina la maniobra con unos ligeros pases neurosedantes diagonalmente hasta el hombro contrario. Sin cambiar de posición, repite en el lado contrario.

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8 presión con la zona hipotenar Para cerrar la secuencia, coloca las dos manos sobre la parte superior de los hombros. Empuja hacia abajo con la zona hipotenar, de forma que los hombros de tu compañero se relajen visiblemente. Repite, deja las manos quietas un momento y termina la secuencia acariciando los hombros.

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