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a5sd456sa4d5a4d65sa4d - MASAJE CHINO: LA ESPALDA

MASAJE CHINO: LA ESPALDA

MASAJE CHINO: LA ESPALDA

 

Sitúate de forma que puedas alcanzar la espalda con comodidad y ten todo lo que necesites a mano. Céntrate primero y luego comienza el masaje sobre la espalda, que producirá un efecto en todo el cuerpo. Las técnicas incluyen tanto el masaje como el uso de los puntos de presión.

 

1 rozamiento Extiende un poco de aceite en las manos. Sitúate detrás de la cabeza de tu compañero y desliza las manos juntas hasta la zona lumbar. Puedes aplicar una presión relativamente firme con las palmas. El objetivo es despertar los meridianos. Separa los dedos en la zona lumbar y vuelve a subir por los lados de las costillas hasta los hombros. Repítelo con viveza varias veces.

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2 círculos Pásate a un lado. Coloca los pulgares a ambos lados de la columna y traza círculos sobre los músculos situados junto a la vértebra prominente (C7) de la base del cuello. Este punto es conocido como VG 14, y los movimientos circulares ayudan a relajar el cuello. Mientras los realizas, imagina que toda la tensión se libera hacia la zona de los hombros. Repite lentamente varias veces.

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3 vaciado venoso Vuelve a la cabeza. Coloca los pulgares sobre VB 21, situado en la depresión a medio camino entre C7 y el hombro. Coloca los dedos sobre los hombros de tu compañero y aprieta varias veces. Esto ayuda a relajar los hombros. Si el punto está sensible, masajea a su alrededor con los pulgares para dispersar el exceso de chi.

PRECAUCIÓN: No utilices el punto VB 21 durante el embarazo.

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4 rodado con los pulgares Coloca los pulgares en la cresta muscular, a un lado de la columna. Ruédalos hacia abajo, alternando los movimientos, en dirección a la zona lumbar. Esto relaja el meridiano de la vesícula biliar, situado a ambos lados de la columna vertebral. Los toques deben ser bastante vivos. Repite varias veces y pasa luego al otro lado.

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5 presión con las palmas Desplázate hasta la zona lumbar de tu compañero y aplica un poco de aceite. Coloca una mano plana sobre el sacro (el triángulo óseo de la base de la columna) y la otra sobre la zona lumbar. Ahueca ligeramente la mano superior para que no exista presión sobre la columna. Apoyándote en la mano superior, estira con cuidado los músculos con la otra palma para relajar la zona lumbar. Repite con sensibilidad.

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6 presión con las palmas Repite el movimiento, pero esta vez sobre los músculos de la zona lumbar, a ambos lados de la columna. Inclínate sobre tu compañero y ahueca las manos sobre los músculos, evitando ejercer cualquier presión sobre la columna. A continuación estira con una mano hacia los hombros y con la otra hacia las caderas. Esto relaja los poderosos músculos del meridiano de la vesícula y ayuda a relajar la zona lumbar. Repite varias veces.

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7 presión con el codo Sitúate junto a una de las caderas de tu compañero. Localiza VB 30 con los dedos, a un tercio de distancia hacia el glúteo y dos tercios hacia la cadera. Guía el codo al punto con los dedos y a continuación presiona lentamente hacia la cadera, manteniendo el codo redondeado. Afloja y repite. Esta zona puede estar tensa y extremadamente sensible, pero la estimulación es buena para relajar la cadera. Tu compañero debe respirar tranquilamente para relajarse. Repite los últimos dos movimientos en el otro lado.

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8 presión con los pulgares Lleva las manos de nuevo a la zona lumbar Coloca los pulgares a unos cuatro centímetros de la columna, a ambos lados del sacro. Presiona V 31-34 con los dos pulgares al mismo tiempo, localizando las pequeñas depresiones óseas. Presiona suavemente en cada punto una vez, afloja y pasa al siguiente.

PRECAUCIÓN: No utilices los puntos V 31-34 durante el embarazo

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9 balanceo Coloca las dos manos a ambos lados de las costillas de tu compañero. Balancea suavemente el cuerpo alejándolo de ti y luego de vuelta al otro lado con tu otra mano. Continúa los movimientos alternantes bajando hasta las caderas. Repite hacia las axilas y de nuevo hacia las caderas por última vez. Esto ayuda a relajar toda la espalda.

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10 apretar Sitúate junto a los hombros. Coloca los pulgares a un lado de los músculos situados junto a la columna, con los dedos en la misma posición al otro lado. Aprieta los músculos con los dedos en dirección a la columna. Desplázate a lo largo de los músculos, desde la parte superior de la espalda hasta la zona lumbar, asegurándote de no hundir los dedos. Repite en el otro lado de la columna.

 

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11 presión con los pulgares Utiliza las yemas de los pulgares para presionar contra los músculos situados a los lados de la columna. Presionando entre los omóplatos, estimula V 15. Esto debe resultar relajante, así que traza círculos alrededor de los puntos de ambos lados hasta que percibas una reducción del tono muscular. Regresa de nuevo al punto y presiónalo uniformemente con los pulgares.

 

MASAJE CHINO: LA ESPALDA


12 pases firmes Para cerrar esta secuencia, coloca las manos sobre los lados del cuerpo. Arrástralas hasta las caderas. Repite dos veces más. con fuerza, para arrastrar la energía yang hacia abajo.

 

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SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DE BELLEZA

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DE BELLEZA

 

 

Los beneficios del masaje son muchos. Los músculos relajados y libres de basura
metabólica mejoran la apariencia de la cara, mientras que el aumento de la
circulación y el uso de aceites hacen que la piel reluzca. A su vez, cuando nos
sentimos bien tenemos buen aspecto, gracias a ese brillo que procede de dentro.

 

 

1 circuios sobre las sienes Coloca las pun-
tas de los dedos sobre las sienes de tu com-
pañero. Aplica una ligera presión y traza
círculos hacia atrás, en dirección a tu cuer-
po, de forma que levantes y estires la piel
Es importante que el movimiento sea siem-
pre hacia atrás, alejándote de la cara, para
que los rasgos tengan un aspecto más re-
lajado y abierto. Trabaja en medios círculos
para evitar hacer presión hacia la cara.

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2 pellizqueo sobre las cejas Coloca los ín-
dices y los pulgares sobre el borde de las
cejas. Partiendo de la linea central, ve le-
vantando y pellizcando a intervalos regula-
res hacia las sienes. Esto aumenta la circu-
lación hacia los músculos y ayuda a relajar
la frente y los ojos. Repite varias veces re-
corriendo toda la línea de las cejas con los
dedos firmes. Recuerda que debes mante-
nerte totalmente alejado de los ojos.

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3 pellizqueo sobre la mandíbula Esto ayu-
da a mejorar la definición de la mandíbula.
Aplícate, si fuese necesario, un poco de
aceite sobre los dedos y coloca las puntas
bajo la linea de la mandíbula, con los pul-
gares juntos en el centro de la barbilla.
Aprieta el hueso mientras deslizas las ma-
nos hacia fuera siguiendo la línea. Al ha-
cerlo, estás estirando suavemente la piel y
estimulando los músculos.

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4 círculos sobre la mandíbula Coloca las
puntas de los dedos sobre los músculos del
ángulo de la mandíbula de tu compañero.
Muchas veces están muy tensos y dan al
rostro un aspecto bastante enfadado y de-
cidido. Aplica presión con las yemas de los
dedos y traza círculos grandes y amplios so-
bre ellos, mientras animas a tu compañero
a que relaje la mandíbula. Presiona con las
puntas de los dedos allí donde percibas al-
gún punto especialmente tenso.

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5 rozamiento sobre los párpados Pide a tu
compañero que cierre los ojos y coloca las
yemas de los dedos corazón con mucha sua-
vidad sobre los párpados, cerca del puente
de la nariz. De manera uniforme y suave,
mueve los dedos sobre los párpados, te-
niendo cuidado de no presionar sobre los
ojos. Asegúrate de tener suficiente aceite
en los dedos como para no arrastrar la piel,
pero no tanto como para irritar los ojos.

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6 círculos sobre las mejillas Coloca las ye-
mas de los dedos sobre las mejillas. Masa-
jea con círculos pequeños y en espiral so-
bre ellas, desde la nariz hacia las orejas.
Esto debe estimular los músculos y mejorar
la circulación sin estirar de la piel. Repite en
tres líneas horizontales, terminando siem-
pre en un toque positivo hacia arriba.

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DE BELLEZA


7 percusión sobre las mejillas y la mandí-
bula Teclea suavemente sobre las mejillas
y la mandíbula como si tus dedos fuesen
gotas de lluvia. Utiliza las yemas de los de-
dos para que los movimientos sean suaves.
Manten las manos firmes y las muñecas
elevadas. Los movimientos deben ser rápi-
dos y suaves. Esto estimula la piel, mejora
la circulación y proporciona un brillo mara-
villoso y saludable.

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introduction - Leer el cuerpo

Leer el cuerpo

Cuantos más masajes des, más irás percibiendo y entendiendo de tu compañero. El cuerpo da pistas acerca de lo que necesita, y tú irás adquiriendo confianza a medida que vayas aprendiendo qué zonas requieren atención. Puedes empezar dándote cuenta de la forma en la que tu compañero se mueve y está de pie.

¿Percibes algún patrón o notas alguna tensión? ¿Hay algo que dé la impresión de estar incómodo o en mala postura? Aquí no se debe juzgar, sino sólo observar, lo que gradualmente irá dibujando una mejor imagen de cómo puedes ayudar Sin duda tu compañero te señalará las zonas de tensión, que suelen ser el cuello, los hombros y la zona lumbar Y una vez que hayas empezado a dar masajes, tus manos irán percibiendo más información. Sin embargo, cuando tu compañero está tumbado justo antes de empezar el masaje, puedes conocer muchas cosas acerca de él He aquí unos cuantos indicadores básicos con los que empezar.

1 Cuello: ¿Gira la cabeza con facilidad hacia un lado? En caso contrario, nos estaría señalando que existe rigidez.
2 Hombros: ¿Están relajados y bastante planos? Si no es así, también están indicando rigidez.
3 Parte superior de la espalda: ¿Tiene un aspecto relajado y relativamente plano, o sobresalen los omóplatos? Esto podría significar que debes tratar esta zona para que los hombros puedan relajarse.
4 Zona lumbar: ¿Está muy arqueada? Eso podría estar provocando tensión en la zona lumbar, por lo que puede ser un área que debas relajar
5 Caderas: ¿Están niveladas? Si no es así, puede indicar un problema en la zona lumbar o en las caderas. Esta zona podría beneficiarse con una relajación.
6 Manos: ¿Están las manos cerradas o en puño? Puede ser una zona en la que debas centrarte y una señal de que tu compañero no está relajado. Si las articulaciones están muy sensibles, masajea por encima y a su alrededor, y no sobre ellas.
7 Piernas: ¿Aparecen venas varicosas? Nos indicarían problemas circulatorios. No debes masajear sobre estas venas
8 Piel: ¿Está suave o áspera? ¿Aparecen zonas secas? Eso puede indicar una falta de hidratación y la necesidad de elegir un aceite de masaje nutritivo.
9 Tobillos: ¿Están hinchados? Eso podría significar trastornos circulatorios o una linfa perezosa. Trabaja sobre las zonas inflamadas, pero no sobre ellas, para facilitar el drenaje
10 Pies: ¿Existe alguna rojez? ¿Observas algún tras torno de los pies? ¿Podría deberse al uso de calzado ajustado? Los dedos apretados se benefician enormemente del masaje, pero ten cuidado si observas síntomas de infección.

leer el cuerpo

56as4da565d4ada56d56sa4d - MASAJE PARA BEBES: PARTE POSTERIOR DEL CUERPO

MASAJE PARA BEBES: PARTE POSTERIOR DEL CUERPO

MASAJE PARA BEBES: PARTE POSTERIOR DEL CUERPO

 

 

Una vez relajado, a tu bebé no le importará que le des masaje sobre la espalda.
Asegúrate de que el cuerpo está bien apoyado. Haz movimientos de barrido,
cortos y ligeros, que fluyan uno con otro, y acorta la secuencia si tu bebé
o tú os cansáis. Adapta las maniobras para ajustarías a la postura de tu bebé.

 

 

1 rozamiento Encuentra una postura có-
moda para el masaje, de forma que tu
bebé esté bien apoyado. Frótate un poco
de aceite en los dedos y efectúa un roza-
miento sobre la espalda. Comienza con
los dedos juntos en la zona lumbar, deslí-
zalos hasta los hombros y vuelve a bajar
por los lados del cuerpo. Las maniobras
deben ser tranquilizadoras, con las manos
amoldadas a la forma de los músculos.

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2 círculos Repite el rozamiento y, al separar
las manos, traza círculos hacia fuera con
los pulgares siguiendo la línea de los hom-
bros. Estos círculos deben ser espirales
continuas, deslizando los pulgares sobre
la piel. Repite los movimientos circulares
varias veces. Comienza a dos centímetros
y medio de la columna y masajea hacia los
brazos.

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3 fricciones alternas Coloca las manos jus-
to debajo de las axilas, sobre los lados
opuestos de las costillas. Lentamente acér-
calas de forma que crucen hasta el otro
lado. Fricciona con suavidad hasta la zona
lumbar. La maniobra debe ser ligera y los
movimientos deben deslizarse sobre la
piel, sin estirar. Repite varias veces por
toda la espalda.

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4 círculos Al volver a la zona lumbar, traza
círculos grandes y amplios con los pulga-
res sobre la parte superior de los glúteos.
Comienza a dos centímetros y medio de
la columna y ve dibujando espirales por la
piel. Si utilizas los lados de los pulgares, te
asegurarás de que la presión sea siempre
la misma y no profundice. Repite varias
veces.

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5 rozamiento Aplícate un poco más de acei-
te en las manos y vuelve a hacer un roza-
miento sobre la espalda del bebé, pero esta
vez pasando sobre el dorso de los brazos
hasta las manos. Deslízate sobre las manos
y los dedos con un movimiento amplio y
continuado. Repite varias veces para acei-
tar y estimular convenientemente la piel.

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6 balanceo Coloca las manos alrededor de
la parte superior del brazo. Con suavidad
balancea los músculos entre las manos, tra-
bajando hasta la muñeca. Manten las ma-
nos amoldadas a los músculos y relaja los
movimientos en el codo. Ajusta las manos
para acomodarlas a la postura del bebé, y
sencillamente balancea toda la superficie
del brazo que te sea posible.

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7 rodado con los pulgares Sujeta la mano
de tu bebé y rueda con los pulgares sobre
el dorso de la mano hacia los dedos, esti-
rándolos todo lo que puedas. Rueda dibu-
jando varios trazos, empleando los lados
de los pulgares para que los movimientos
sean más suaves. Traza círculos muy suaves
entre los tendones y alrededor de los nu-
dillos.

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8 apretar Aprieta suavemente los dedos del
bebé entre los dedos índice y pulgar. Ma-
sajéalos uno por uno, trabajando hacia
abajo y sobre la punta. También puedes
frotar y rodar los dedos entre los tuyos.
Efectúa unos pases neurosedantes por el
brazo, desde el hombro hasta las puntas de
los dedos, y repite todos los movimientos
en el otro brazo.

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9 rozamiento Frótate un poco de aceite en
los dedos si lo necesitas y coloca las puntas
juntas sobre la zona lumbar del bebé. Des-
lízalas hacia arriba y separa las manos para
trabajar sobre los glúteos y a lo largo de las
piernas. Repite los movimientos vanas ve-
ces, trabajando hasta los pies y sobre ellos.

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10 apretar Tras el último rozamiento, aprie-
ta las plantas de los pies, con los pulga-
res sobre ellas y los otros dedos soste-
niéndolas por debajo. Aprieta suavemente
los pies entre tus dedos, especialmente la
parte carnosa de las plantas. Recuerda
que debes evitar los arcos de los pies.

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11 fricciones alternas Coloca las manos a
ambos lados del muslo, con los dedos ha-
cia dentro. Deslízaías lentamente una ha-
cia la otra hasta alcanzar el lado contrarío
de la pierna. Continúa friccionando mien-
tras subes y bajas por el muslo hasta la ro-
dilla. Manten las muñecas relajadas y las
manos amoldadas a los músculos.

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12 presión con los pulgares Para masajear
sobre la parte posterior de la rodilla, cam-
bia los movimientos por presiones con los
pulgares. Sujeta la rodilla por abajo si es
necesario y estira hacia fuera sobre el plie-
gue con los lados de los pulgares. Cúrva-
los alrededor de los lados de la rodilla antes
de repetir el movimiento. A continuación
continúa friccionando, alternando las ma-
nos por la pantorrilla hasta el tobillo.

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13 fricciones alternas Coge el pie del bebé
entre tus manos, con los dedos por deba-
jo y los pulgares sobre las plantas. Friccio-
na hacia atrás y hacia delante con las dos
manos al mismo tiempo. A continuación
deslízaías hasta el centro y vuelve. Los mo-
vimientos deben deslizarse sobre la piel
mientras los dedos permanecen amolda-
dos alrededor del pie.

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14 presión con los dedos Manteniendo el
pie sujeto entre tus manos, traza círculos
suaves y presiona bajo la base de los de-
dos. Utiliza la punta del pulgar para pre-
sionar ligeramente entre las articulaciones
y a su alrededor, y para hacer círculos so-
bre las yemas de los dedos. Es un movi-
miento muy agradable para relajar el pie.
Recuerda que debes mantener la presión
suave y calmante.

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15 estirar Coge el pie con una mano y con la
otra tira de los dedos, uno por uno. Re-
tuerce desde la base de cada dedo hasta
la punta. Presiona y aprieta entre tus de-
dos para que los movimientos resulten di-
vertidos. Aprieta y sujeta la yema de cada
dedo antes de deslizante sobre la punta.

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16 pases neurosedantes Sujeta la pierna
con una mano y efectúa unos pases neu-
rosedantes por toda su longitud con la
otra, con movimientos ligeros para esti-
mular la pierna. Los toques cortos con las
puntas de los dedos son los más agrada-
bles y resultan relajantes y calmantes. Re-
pite varias veces sobre el pie, todos los
movimientos, en la otra pierna.

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17 pellizqueo Ésta es una ligera variación del
pellizqueo. Sujeta al bebé por debajo del
hombro. Coloca el pulgar y el índice en la
nuca, sobre los músculos a ambos lados
de la columna. Levanta suavemente la
mano y desliza los dedos sobre la piel
«agarrando» el aire. Debes hacerlo con
mucha suavidad, sin apretar ni pellizcar.
Repite dos veces más para relajar el cuello.

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18 tecleteo Tamborilea con suavidad a lo lar-
go de toda la espalda con las yemas de los
dedos, empleando movimientos peque-
ños y ligeros, como gotas de lluvia. Evita
golpear sobre la columna. Trabaja desde
los hombros hasta la zona lumbar en una
serie de movimientos alegres. Repite va-
rias veces.

MASAJE PARA BEBES: PARTE POSTERIOR DEL CUERPO


 

19 pases neurosedantes Pasa suavemente
las puntas de los dedos por la columna,
desde los hombros hasta la zona lumbar.
Manten las muñecas relajadas y efectúa
una sene de movimientos fluidos, emplean-
do las manos una después de la otra. Es-
tos movimientos deben ser calmantes, re-
lajantes y cariñosos.

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20 descanso Para cerrar el masaje, descansa
las manos con suavidad sobre la espalda
durante unos momentos. Debes colocar
una mano entre los omóplatos y la otra
sobre el sacro (el triángulo óseo de la base
de la columna). Respira con calma unos
instantes y céntrate en el contacto entre
tus manos y la piel de tu bebé. A conti-
nuación dale la vuelta y ponle de cara a ti.

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56as4d56a4d56sa4d6as54d - MASAJE CHINO: EL PECHO

MASAJE CHINO: EL PECHO

MASAJE CHINO: EL PECHO

 

Utiliza tu sensibilidad cuando estés masajeando el pecho, porque esta zona
puede estar muy cargada emocionalmente. Para dar masaje a una mujer puedes
necesitar una toalla con la que cubrir los senos, sobre los que no debes trabajar.
Como norma, aplica menos presión sobre las zonas vulnerables del cuerpo.

 

1 presión con los dedos Rueda con los pul-
gares subiendo por el pecho de tu compa-
ñero y localiza VC 17, situado en el ester-
nón, a medio camino entre los pezones.
Coloca el dedo corazón sobre el punto y
presiona suavemente, incrementando poco
a poco la presión hacia el pecho. Manten
un momento y afloja. Es muy bueno para
regular las emociones, asi como para la
constitución general.

MASAJE CHINO: EL PECHO


2 rodado con los pulgares Continúa ro-
dando con los dos pulgares hacia arriba en
dirección al centro del pecho, trabajando
hacia las clavículas. Separa los pulgares
para que puedan abrirse hacia las costillas
hasta P 2, situado un dedo por debajo de
las clavículas y a seis del centro del pecho.
Repite los movimientos de apertura entre
las costillas varias veces.

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3 presión con los pulgares Rueda subien-
do de nuevo por el centro del abdomen,
separando esta vez los pulgares debajo de
la caja torácica. Localiza R 22, situado a dos
dedos del centro del pecho, justo debajo
de los senos. Utiliza ambos pulgares para
ti azar círculos sobre los puntos, y afloja.

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4 fricción palmar Abre las manos hacia los
lados del cuerpo y coloca éstas planas so-
bre los lados de la caja torácica. Deslizalas
hacia abajo, hasta llegar a las caderas, con
los dedos separados y aplicando presión.
Repite varias veces para arrastrar el chi ha-
cia los pies.

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546as546as546das56das56d4 - MASAJE CHINO: PARTE POSTERIOR DE PIERNAS Y PIES

MASAJE CHINO: PARTE POSTERIOR DE PIERNAS Y PIES

MASAJE CHINO: PARTE POSTERIOR DE PIERNAS Y PIES

 

 

Esta secuencia continúa el masaje sobre los meridianos, combinado con puntos
de presión específicos para las piernas y los pies. Termina el trabajo en un lado
del cuerpo antes de empezar la secuencia en el otro. La presión y el ritmo deben
ser similares en las dos piernas.

 

1 rodado con los pulgares Frótate un poco
de aceite en las manos y efectúa un roza-
miento sobre la pierna. Esto ayuda a los
movimientos del masaje. Después rueda
los pulgares desde el muslo hasta el tobi-
llo, siguiendo el meridiano de la vesícula,
que está situado a lo largo del centro del
muslo y termina justo detrás del hueso del
tobillo. No ejerzas presión sobre la parte
posterior de la rodilla. Repite vanas veces,
alternando los rodados de los pulgares.

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2 presión con el pulgar Aprieta V 60, que
se encuentra al mismo nivel y por detrás de
la articulación del tobillo. Aplica presión con
el pulgar durante unos momentos y afloja.

PRECAUCIÓN No utilices el punto V 60 durante el embarazo.

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3 rodado con los pulgares Pasa a la parte
externa del muslo y repite los movimientos
de rodado bajando por la pierna, evitan-
do de nuevo ejercer presión detrás de la ro-
dilla. Sigue el meridiano de la vesícula con
viveza hasta la articulación del tobillo. Ma-
sajea como si estuvieras rodando la ener-
gía por la pierna hacia abajo. Repite los
movimientos varias veces.

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4 tracción Sitúate detrás del pie y agarra la
pierna de tu compañero, colocando una
mano por debajo y la otra sobre el talón.
Levántala con cuidado y tira de ella suave-
mente hacia ti. Balancea ligeramente la
pierna al depositarla para estimular el flu-
jo de energía.

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5 círculos con los pulgares Sujeta los pies
de tu compañero con las dos manos y co-
loca los pulgares sobre R 1, en el centro y
justo por debajo de la parte carnosa del
pie. Esta maniobra estimula la energía. Tra-
za círculos sobre los puntos con ambos pul-
gares aumentando la presión. Hacer círcu-
los en lugar de presionar esparce la presión
sobre un área más amplia.

PRECAUCIÓN
No utilices los puntos R 1 ni V 67 duran-
te el embarazo.

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6 apretar Levanta el pie de tu compañero y
coloca las manos a los dos lados. Apriéta-
lo entre los pulgares y el resto de los dedos.
A continuación aprieta uno de los lados ha-
cia ti mientras separas el otro. Esto ayuda
a liberar la tensión del pie. Aprieta subien-
do y bajando hasta que sientas que los
músculos están más sueltos.

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7 apretar Sujeta el pie con la mano y aprie-
ta alrededor de la parte exterior con los de-
dos. Emplea una presión bastante firme.
Aprieta y pellizca desde el talón, y a lo lar-
go del borde exterior del pie, hasta el dedo
meñique. Repite varias veces y a continua-
ción aprieta V 67 en la esquina de la uña
del meñique. Retira los dedos rápidamen-
te con un pequeño chasquido.

 MASAJE CHINO: PARTE POSTERIOR DE PIERNAS Y PIES


8 fricción Levanta el pie y fricciona la parte
carnosa entre tus manos. Presta especial
atención al punto R 1, que ya habías ma-
sajeado antes (véase paso 5). Puedes frotar
con bastante fuerza. Baja el pie y tira de los
dedos uno por uno para liberar el chi, y a
continuación repite la secuencia completa
en la otra pierna.

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presion ligera parte uno - Presión ligera - parte uno

Presión ligera – parte uno

MASAJE LIGERA

 

Las técnicas de presión ligera deben ser una introducción suave y tranquilizadora a una secuencia o a un grupo muscular concreto. Pueden utilizarse en cualquier momento para dar confianza o tranquilizar durante el masaje, y son importantes a la hora de cerrarlo. Puedes repetir los movimientos tantas veces como desees.


ROZAMIENTO

Presión ligera
Contacto toda la mano

El rozamiento es un movimiento suave y deslizante que se utiliza a menudo para extender el aceite al comienzo del masaje. Es una presentación al cuerpo de tu compañero. El ritmo fluido relaja el cuerpo del receptor y proporciona a la persona que da el masaje la oportunidad de recoger información a través de las manos. La presión debe ser mayor cuando se avanza hacia el corazón y más suave al volver.

Cómo hacerlo

Frótate un poco de aceite sobre las manos. A continuación, colócalas planas sobre el cuerpo de tu compañero en el punto más cercano a ti. Manteniéndolas juntas, ve siguiendo el contorno de los músculos. Deslízalas hasta donde puedas, y luego sepáralas y acércalas de nuevo hacia ti con suavidad. El movimiento debe mantenerse uniforme, reconfortante y relajante.

Rozamiento sobre la espalda

Sitúate junto a la cabeza de tu compañero. Échate un poco de aceite en las manos y colócalas en la parte superior de la espalda, justo por encima del nivel de los omóplatos. Deslízalas hacia la zona lumbar todo lo que puedas. Mantén el contacto pleno de tus manos con el cuerpo de tu compañero. Separa las manos, reduce la presión y súbelas por las costillas para volver a la posición inicial.

masaje presion ligeira

Rozamiento sobre las piernas

Sitúate junto a los pies de tu compañero. Vierte un poco de aceite en las manos y colócalas sobre el tobillo. Rodea con ellas el contorno de la pierna mientras las deslizas a lo largo de la pantorrilía, sobre la rodilla y la parte trasera del muslo, tan lejos como alcances con comodidad. Separa las manos y bájalas por la pierna hasta la posición inicial. La presión debe reducirse al pasar sobre la rodilla. Evita toda presión sobre venas varicosas.

masaje las piernas

Rozamiento sobre el abdomen

Sitúate a un lado de tu compañero. Échate un poco de aceite en las manos y colócalas planas sobre el abdomen. A continuación dibuja un círculo alrededor del ombligo en el sentido de las agujas del reloj, una mano después de la otra. Mantén la presión relativamente suave.

masaje abdomen

 

 


 

PASES NEUROSEDANTES

PRESIÓN ligera

CONTACTO   puntas de los dedos

 Son una maniobra de cierre para una secuencia de masaje. Estimulan la superficie de la piel y producen una sensación relajante y agradable. Pueden llevar la atención de una zona del cuerpo a otra, y son señal de que una secuencia concreta ha terminado. Se utilizan fundamentalmente en la espalda, los brazos y las piernas.

 Cómo hacerlo

Coloca las puntas de los dedos sobre el cuerpo de tu compañero. A continuación deslízalas sua vemente hacia abajo. Ve alternando ambas manos para que los movimientos resulten agradables y continuos. Sólo una de ellas debe estar en contacto con el cuerpo en cada momento. Afloja la presión y haz que los movimientos vayan siendo gradualmente más lentos a medida que te acercas al final de la secuencia.

 

Pases neurosedantes sobre los brazos

Coloca las puntas de los dedos en la parte superior del brazo de tu compañero. A continuación acaricia suavemente el brazo en toda
su longitud hasta la mano. Emplea un ritmo ligero y fluido, utilizando una mano después de la otra. Puedes repetir el movimiento vanas veces y cerrar tocando suavemente las puntas de los dedos.masaje pases 1

 

Pases neurosedantes sobre los dedos de los pies

Coloca una mano debajo del talón de tu compañero para sostener el pie y la otra sobre el tobillo. Acaricia suavemente con las puntas de los dedos desde el tobillo hasta los dedos del pie. Repite varias veces. Utiliza una presión más firme para evitar la posibilidad de hacer cosquillas.

les pies

 

Pases neurosedantes sobre la espalda

De pie y a un lado de tu compañero, coloca ambas manos en la parte superior de la columna (aquí sí puedes trabajar sobre ella porque la presión es muy ligera) Con movimientos suaves y alternos, barre y acaricia la columna, bajando hasta la zona lumbar.

la espalda

 

CONTINUACCIÓN – MASAJE – PRESION LIGERA PARTE DOS

56SD4AS56DA546D4AS6DA6D - SHIATSU: AUTOMASAJE

SHIATSU: AUTOMASAJE

SHIATSU: AUTOMASAJE

 

 

Durante el siguiente automasaje puedes utilizar las técnicas
que has aplicado a tu compañero para masajearte a ti mismo. Puedes
probarlas sentado sobre el suelo o en una silla cómoda. Destínale
unos minutos en los que puedas concentrarte plenamente en tu propio
cuerpo y mente.

 

1 percusión sobre la parte superior de la
espalda Cierra el puño sin apretarlo y gol-
pea sobre los músculos a lo largo de la par-
te superior del hombro contrario. Trabaja
desde el cuello hacia el brazo y vuelve otra
vez varias veces. Los movimientos deben
ser estimulantes y han de hacerse sobre el
músculo y no sobre el hueso. Esto estimu-
lará los meridianos de la vejiga y la vesícu-
la. Repite en el otro hombro.

SHIATSU: AUTOMASAJE


2 presión con los dedos sobre el cuello
Lleva la mano detrás de la cabeza y locali-
za VG 15. situado en el centro justo deba-
jo de la base del cráneo. Presiona con los
dedos hacia arriba y debajo del cráneo.
Manten unos momentos. Sabrás cuándo
has encontrado el punto correcto porque
sentirás resonar la energía, lo que produce
una reacción física. Este punto es bueno
para relajarse.

SHIATSU: AUTOMASAJE


 

3 fricción de los brazos Con la palma de la
mano frota enérgicamente la cara exterior
del otro brazo, desde la muñeca hasta el
hombro, siguiendo varias líneas. A conti-
nuación vuelve la mano hacia abajo y fro-
ta la cara interna del brazo para estimular
la circulación. Esto te ayudará cuando ten-
gas las manos frías. Repite en el otro brazo.

SHIATSU: AUTOMASAJE


 

4 tracción de los dedos Agarra los dedos
de una mano doblando el índice y el cora-
zón de la otra. De esta forma puedes aga-
rrar, apretar y estirar los dedos uno por
uno. Comienza en la base y estira firme-
mente hasta la punta. Esto libera la ener-
gía de la mano. Repite en la otra mano.

SHIATSU: AUTOMASAJE


 

5 presión con los dedos sobre la cara Co-
loca el dedo corazón de las dos manos jus-
to al lado de la línea interior de las cejas.
Percibirás una pequeña depresión en el
hueso. Presiona directamente sobre ese
punto con las puntas de los dedos; puede
que esté un poco sensible. Este punto es
V 2, y presionarlo es muy bueno para com-
batir los dolores de cabeza provocados por
la sinusitis. Manten unos momentos y
suelta.

SHIATSU: AUTOMASAJE


 

6 presión con las palmas sobre el abdo-
men Respira con calma, céntrate y coloca
las dos manos planas sobre el abdomen.
Con suavidad, traza círculos alrededor del
ombligo en el sentido de las agujas del re-
loj, haciendo pausas a intervalos para pre-
sionar el abdomen con las palmas. Esto
ayuda a estimular los intestinos. Repite len-
tamente varias veces.

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7 presión con los nudillos sobre la espal-
da Cierra los puños sin apretar y llévalos
hacia la espalda. Coloca las dos manos so-
bre las bandas de músculos de los lados de
la columna en línea con los ríñones. Traza
círculos lentos sobre los músculos en di-
rección a la columna. Esto estimula los rí-
ñones y relaja la zona lumbar.

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8 presión con el codo sobre las piernas
Siéntate en el suelo con las piernas cruza-
das, dobla el codo y presiona a lo largo de
la cara interna del muslo a intervalos regu-
lares para estimular los meridianos del hí-
gado y del bazo. Con la pierna doblada, los
meridianos quedan al descubierto, pero
también puedes hacerlo sentado en una si-
lla. Presiona y afloja con una cadencia uni-
forme a lo largo de las dos piernas.

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introduction - Sensibilidad

Sensibilidad

Cuando aprendes a dar masajes, puedes dar un buen uso a tu sensibilidad. Tus manos —el principal punto de contacto entre tu compañero y tú— no son sólo las herramientas que aplican las técnicas de masaje, sino que también son un medio de comunicación entre ambos.

Las palmas de las manos son especialmente importantes, y quizá debas trabajar la relajación de las manos y los dedos, en especial cuando estés probando técnicas nuevas. Antes de empezar un masaje es conveniente que sensibilices tus manos, pues eso asegura que tu atención fluya en la dirección correcta. Prueba para ello los siguientes ejercicios.

Siente tu respiración

Colócate de pie, relajado, con los brazos colgando a ambos lados del cuerpo y los pies firmemente plantados sobre el suelo a una distancia equivalente a la anchura de los hombros. Haz una inspiración profunda y relajada, e imagina que estás aspirando a través de las plantas de los pies. Siente cómo el aliento va recorriendo el centro de tu cuerpo hasta los hombros. Al exhalar, siente cómo la respiración te baja por los brazos y las manos.

sensibilidad

Energizar las manos

Cuando respires hacia las manos (véase página anterior), levanta los antebrazos hasta la altura de los codos y con las palmas de las manos hacia arriba. Sentirás cómo las manos se llenan de energía y puede que incluso percibas un cosquilleo en las palmas. Repite el ejercicio unas cuantas veces. Si al principio no sientes mucho, no te preocupes; todas estas cosas requieren un poco de práctica.

energizar las manos

Continuación: Leer el Cuerpo

MASAJE INDIO DE CABEZA: SOLUCION RAPIDA

MASAJE INDIO DE CABEZA: SOLUCION RAPIDA

 

 

Si sólo dispones de unos momentos para efectuar un masaje indio de cabeza,
prueba la siguiente secuencia, que debe aliviar la tensión del cuello y los
hombros, y estimular el cuero cabelludo. Puede hacerse casi en cualquier parte
y proporciona un gran impulso energético.

 

 

1 apretar los hombros Sitúate de pie detrás
de tu compañero. Coloca las manos sobre
los músculos del borde superior de los
hombros. Levántalos y aprieta con los de-
dos. Coge los músculos con firmeza para
evitar pellizcar, levanta y manten breve-
mente. Trabaja desde el cuello hacia los
brazos.

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2 percusión sobre la espalda Cierra los pu-
ños sin apretar y golpea con ellos a lo lar-
go del hombro hacia el cuello, y vuelta.
Golpea suavemente junto al cuello y conti-
núa bajando sobre los músculos hasta la
zona lumbar. Repite vanas veces. A conti-
nuación, vuelve a hacerlo sobre el otro lado
de la columna. Manten las muñecas rela-
jadas para producir un sonido de golpeteo
ligeramente sordo.

MASAJE INDIO DE CABEZA: SOLUCION RAPIDA


 

3 circulos sobre el cuello Descansa los de-
dos sobre los hombros y coloca los pulgares
en la base del cuello, a unos dos centíme-
tros y medio de la columna. Traza círculos
sobre los músculos del cuello subiendo has-
ta la base del cráneo. Al hacerlo, la piel
debe moverse también debajo de tus pul-
gares. Repite los movimientos varias veces
para relajar el cuello.

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4 rotación del cuero cabelludo Sujeta la
cabeza de tu compañero con una mano,
extiende y separa los dedos de la otra y co-
loca el pulgar y las puntas de los otros de-
dos sobre el cuero cabelludo. Traza círculos
sin moverte del sitio para producir tanto
movimiento como te sea posible. Una pre-
sión bastante firme suele ser buena. Tra-
baja sobre diferentes puntos y cambia de
manos para estimular el resto del cuero ca-
belludo.

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