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SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DE BELLEZA

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DE BELLEZA

 

 

Los beneficios del masaje son muchos. Los músculos relajados y libres de basura
metabólica mejoran la apariencia de la cara, mientras que el aumento de la
circulación y el uso de aceites hacen que la piel reluzca. A su vez, cuando nos
sentimos bien tenemos buen aspecto, gracias a ese brillo que procede de dentro.

 

 

1 circuios sobre las sienes Coloca las pun-
tas de los dedos sobre las sienes de tu com-
pañero. Aplica una ligera presión y traza
círculos hacia atrás, en dirección a tu cuer-
po, de forma que levantes y estires la piel
Es importante que el movimiento sea siem-
pre hacia atrás, alejándote de la cara, para
que los rasgos tengan un aspecto más re-
lajado y abierto. Trabaja en medios círculos
para evitar hacer presión hacia la cara.

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2 pellizqueo sobre las cejas Coloca los ín-
dices y los pulgares sobre el borde de las
cejas. Partiendo de la linea central, ve le-
vantando y pellizcando a intervalos regula-
res hacia las sienes. Esto aumenta la circu-
lación hacia los músculos y ayuda a relajar
la frente y los ojos. Repite varias veces re-
corriendo toda la línea de las cejas con los
dedos firmes. Recuerda que debes mante-
nerte totalmente alejado de los ojos.

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3 pellizqueo sobre la mandíbula Esto ayu-
da a mejorar la definición de la mandíbula.
Aplícate, si fuese necesario, un poco de
aceite sobre los dedos y coloca las puntas
bajo la linea de la mandíbula, con los pul-
gares juntos en el centro de la barbilla.
Aprieta el hueso mientras deslizas las ma-
nos hacia fuera siguiendo la línea. Al ha-
cerlo, estás estirando suavemente la piel y
estimulando los músculos.

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4 círculos sobre la mandíbula Coloca las
puntas de los dedos sobre los músculos del
ángulo de la mandíbula de tu compañero.
Muchas veces están muy tensos y dan al
rostro un aspecto bastante enfadado y de-
cidido. Aplica presión con las yemas de los
dedos y traza círculos grandes y amplios so-
bre ellos, mientras animas a tu compañero
a que relaje la mandíbula. Presiona con las
puntas de los dedos allí donde percibas al-
gún punto especialmente tenso.

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5 rozamiento sobre los párpados Pide a tu
compañero que cierre los ojos y coloca las
yemas de los dedos corazón con mucha sua-
vidad sobre los párpados, cerca del puente
de la nariz. De manera uniforme y suave,
mueve los dedos sobre los párpados, te-
niendo cuidado de no presionar sobre los
ojos. Asegúrate de tener suficiente aceite
en los dedos como para no arrastrar la piel,
pero no tanto como para irritar los ojos.

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6 círculos sobre las mejillas Coloca las ye-
mas de los dedos sobre las mejillas. Masa-
jea con círculos pequeños y en espiral so-
bre ellas, desde la nariz hacia las orejas.
Esto debe estimular los músculos y mejorar
la circulación sin estirar de la piel. Repite en
tres líneas horizontales, terminando siem-
pre en un toque positivo hacia arriba.

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DE BELLEZA


7 percusión sobre las mejillas y la mandí-
bula Teclea suavemente sobre las mejillas
y la mandíbula como si tus dedos fuesen
gotas de lluvia. Utiliza las yemas de los de-
dos para que los movimientos sean suaves.
Manten las manos firmes y las muñecas
elevadas. Los movimientos deben ser rápi-
dos y suaves. Esto estimula la piel, mejora
la circulación y proporciona un brillo mara-
villoso y saludable.

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56as4da565d4ada56d56sa4d - MASAJE PARA BEBES: PARTE POSTERIOR DEL CUERPO

MASAJE PARA BEBES: PARTE POSTERIOR DEL CUERPO

MASAJE PARA BEBES: PARTE POSTERIOR DEL CUERPO

 

 

Una vez relajado, a tu bebé no le importará que le des masaje sobre la espalda.
Asegúrate de que el cuerpo está bien apoyado. Haz movimientos de barrido,
cortos y ligeros, que fluyan uno con otro, y acorta la secuencia si tu bebé
o tú os cansáis. Adapta las maniobras para ajustarías a la postura de tu bebé.

 

 

1 rozamiento Encuentra una postura có-
moda para el masaje, de forma que tu
bebé esté bien apoyado. Frótate un poco
de aceite en los dedos y efectúa un roza-
miento sobre la espalda. Comienza con
los dedos juntos en la zona lumbar, deslí-
zalos hasta los hombros y vuelve a bajar
por los lados del cuerpo. Las maniobras
deben ser tranquilizadoras, con las manos
amoldadas a la forma de los músculos.

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2 círculos Repite el rozamiento y, al separar
las manos, traza círculos hacia fuera con
los pulgares siguiendo la línea de los hom-
bros. Estos círculos deben ser espirales
continuas, deslizando los pulgares sobre
la piel. Repite los movimientos circulares
varias veces. Comienza a dos centímetros
y medio de la columna y masajea hacia los
brazos.

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3 fricciones alternas Coloca las manos jus-
to debajo de las axilas, sobre los lados
opuestos de las costillas. Lentamente acér-
calas de forma que crucen hasta el otro
lado. Fricciona con suavidad hasta la zona
lumbar. La maniobra debe ser ligera y los
movimientos deben deslizarse sobre la
piel, sin estirar. Repite varias veces por
toda la espalda.

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4 círculos Al volver a la zona lumbar, traza
círculos grandes y amplios con los pulga-
res sobre la parte superior de los glúteos.
Comienza a dos centímetros y medio de
la columna y ve dibujando espirales por la
piel. Si utilizas los lados de los pulgares, te
asegurarás de que la presión sea siempre
la misma y no profundice. Repite varias
veces.

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5 rozamiento Aplícate un poco más de acei-
te en las manos y vuelve a hacer un roza-
miento sobre la espalda del bebé, pero esta
vez pasando sobre el dorso de los brazos
hasta las manos. Deslízate sobre las manos
y los dedos con un movimiento amplio y
continuado. Repite varias veces para acei-
tar y estimular convenientemente la piel.

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6 balanceo Coloca las manos alrededor de
la parte superior del brazo. Con suavidad
balancea los músculos entre las manos, tra-
bajando hasta la muñeca. Manten las ma-
nos amoldadas a los músculos y relaja los
movimientos en el codo. Ajusta las manos
para acomodarlas a la postura del bebé, y
sencillamente balancea toda la superficie
del brazo que te sea posible.

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7 rodado con los pulgares Sujeta la mano
de tu bebé y rueda con los pulgares sobre
el dorso de la mano hacia los dedos, esti-
rándolos todo lo que puedas. Rueda dibu-
jando varios trazos, empleando los lados
de los pulgares para que los movimientos
sean más suaves. Traza círculos muy suaves
entre los tendones y alrededor de los nu-
dillos.

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8 apretar Aprieta suavemente los dedos del
bebé entre los dedos índice y pulgar. Ma-
sajéalos uno por uno, trabajando hacia
abajo y sobre la punta. También puedes
frotar y rodar los dedos entre los tuyos.
Efectúa unos pases neurosedantes por el
brazo, desde el hombro hasta las puntas de
los dedos, y repite todos los movimientos
en el otro brazo.

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9 rozamiento Frótate un poco de aceite en
los dedos si lo necesitas y coloca las puntas
juntas sobre la zona lumbar del bebé. Des-
lízalas hacia arriba y separa las manos para
trabajar sobre los glúteos y a lo largo de las
piernas. Repite los movimientos vanas ve-
ces, trabajando hasta los pies y sobre ellos.

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10 apretar Tras el último rozamiento, aprie-
ta las plantas de los pies, con los pulga-
res sobre ellas y los otros dedos soste-
niéndolas por debajo. Aprieta suavemente
los pies entre tus dedos, especialmente la
parte carnosa de las plantas. Recuerda
que debes evitar los arcos de los pies.

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11 fricciones alternas Coloca las manos a
ambos lados del muslo, con los dedos ha-
cia dentro. Deslízaías lentamente una ha-
cia la otra hasta alcanzar el lado contrarío
de la pierna. Continúa friccionando mien-
tras subes y bajas por el muslo hasta la ro-
dilla. Manten las muñecas relajadas y las
manos amoldadas a los músculos.

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12 presión con los pulgares Para masajear
sobre la parte posterior de la rodilla, cam-
bia los movimientos por presiones con los
pulgares. Sujeta la rodilla por abajo si es
necesario y estira hacia fuera sobre el plie-
gue con los lados de los pulgares. Cúrva-
los alrededor de los lados de la rodilla antes
de repetir el movimiento. A continuación
continúa friccionando, alternando las ma-
nos por la pantorrilla hasta el tobillo.

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13 fricciones alternas Coge el pie del bebé
entre tus manos, con los dedos por deba-
jo y los pulgares sobre las plantas. Friccio-
na hacia atrás y hacia delante con las dos
manos al mismo tiempo. A continuación
deslízaías hasta el centro y vuelve. Los mo-
vimientos deben deslizarse sobre la piel
mientras los dedos permanecen amolda-
dos alrededor del pie.

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14 presión con los dedos Manteniendo el
pie sujeto entre tus manos, traza círculos
suaves y presiona bajo la base de los de-
dos. Utiliza la punta del pulgar para pre-
sionar ligeramente entre las articulaciones
y a su alrededor, y para hacer círculos so-
bre las yemas de los dedos. Es un movi-
miento muy agradable para relajar el pie.
Recuerda que debes mantener la presión
suave y calmante.

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15 estirar Coge el pie con una mano y con la
otra tira de los dedos, uno por uno. Re-
tuerce desde la base de cada dedo hasta
la punta. Presiona y aprieta entre tus de-
dos para que los movimientos resulten di-
vertidos. Aprieta y sujeta la yema de cada
dedo antes de deslizante sobre la punta.

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16 pases neurosedantes Sujeta la pierna
con una mano y efectúa unos pases neu-
rosedantes por toda su longitud con la
otra, con movimientos ligeros para esti-
mular la pierna. Los toques cortos con las
puntas de los dedos son los más agrada-
bles y resultan relajantes y calmantes. Re-
pite varias veces sobre el pie, todos los
movimientos, en la otra pierna.

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17 pellizqueo Ésta es una ligera variación del
pellizqueo. Sujeta al bebé por debajo del
hombro. Coloca el pulgar y el índice en la
nuca, sobre los músculos a ambos lados
de la columna. Levanta suavemente la
mano y desliza los dedos sobre la piel
«agarrando» el aire. Debes hacerlo con
mucha suavidad, sin apretar ni pellizcar.
Repite dos veces más para relajar el cuello.

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18 tecleteo Tamborilea con suavidad a lo lar-
go de toda la espalda con las yemas de los
dedos, empleando movimientos peque-
ños y ligeros, como gotas de lluvia. Evita
golpear sobre la columna. Trabaja desde
los hombros hasta la zona lumbar en una
serie de movimientos alegres. Repite va-
rias veces.

MASAJE PARA BEBES: PARTE POSTERIOR DEL CUERPO


 

19 pases neurosedantes Pasa suavemente
las puntas de los dedos por la columna,
desde los hombros hasta la zona lumbar.
Manten las muñecas relajadas y efectúa
una sene de movimientos fluidos, emplean-
do las manos una después de la otra. Es-
tos movimientos deben ser calmantes, re-
lajantes y cariñosos.

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20 descanso Para cerrar el masaje, descansa
las manos con suavidad sobre la espalda
durante unos momentos. Debes colocar
una mano entre los omóplatos y la otra
sobre el sacro (el triángulo óseo de la base
de la columna). Respira con calma unos
instantes y céntrate en el contacto entre
tus manos y la piel de tu bebé. A conti-
nuación dale la vuelta y ponle de cara a ti.

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as56d56sa4d5as56d56a546d - MASAJE HOLISTICO: AUTOMASAJE

MASAJE HOLISTICO: AUTOMASAJE

MASAJE HOLISTICO: AUTOMASAJE

 

Con un poco de ingenio puedes aplicarte un automasaje prácticamente en
cualquier parte del cuerpo y experimentar los beneficios que normalmente ofreces
a otras personas. El automasaje te ofrece también la oportunidad de encontrar
puntos que pueden resultar difíciles de localizar sin experiencia en un compañero.

 

 

1 amasamiento de los hombros Sentado en posición erguida, coloca una mano sobre el hombro contrario y localiza el reborde muscular de la zona superior. Amásalo con una mano desde el cuello hacia el brazo y de vuelta al cuello.  Sencillamente masajea los músculos en lugar de trabajar sobre el hueso Presiona con el pulgar y amasa con los otros dedos hasta que se relaje la zona. Repite en el otro hombro.

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2 envolver los hombros Ésta es una buena forma de tonificar los músculos. Coloca una mano sobre el hombro contrario, con la palma directamente encima de los músculos. Ve dando palmaditas con la mano cóncava desde el cuello hacia el brazo,  produciendo un sonido hueco. Manten la mano relajada con la palma levantada, haciendo contacto con la zona hipotenar y los dedos. Los movimientos deben ser bastante rápidos. Repite en el otro hombro.

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3 presión de los pulgares sobre el cuello Coloca las manos por detrás del cuello, con los pulgares sobre los músculos situados a ambos lados de la columna vertebral. Traza círculos pequeños sobre los músculos utilizando las puntas de los dedos para apoyarte. Trabaja lentamente subiendo por el cuello, sin utilizar demasiada presión, hasta llegar a la base del cráneo. Debes sentir cómo se te relaja el cuello. Si no es así, repite los movimientos.

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4 presión con los dedos sobre el cráneo Coloca las dos manos en la base del cráneo, a ambos lados de la columna. Presiona por debajo del cráneo con los dedos corazón y anular, moviendo las manos hacia las orejas al mismo tiempo. Presiona lentamente y afloja igual de lento, ejerciendo la presión que te parezca adecuada. Presiona a intervalos regulares y detente justo detrás de las orejas.

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5 rotación sobre la cabeza Coloca las puntas de los dedos de las dos manos sobre el cuero cabelludo, y a continuación presiona y rota sin desplazar los dedos, utilizando los pulgares como anclas para mantener los dedos estables. Intenta conseguir el máximo movimiento posible. Trabaja todo el cuero cabelludo para relajar todas las tensiones, sin olvidar la nuca y alrededor de las orejas.

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6 presión de los dedos sobre las cuencas de los ojos Utiliza las yemas de los dedos índices para presionar a lo largo del borde inferior de las cuencas de los ojos. Comienza en el puente de la nariz y trabaja hacia las sienes. Utiliza tanta presión como te resulte agradable para aliviar todas las tensiones existentes alrededor de los ojos. Presiona uniformemente a  intervalos regulares, manteniendo los movimientos ligeros y relativamente rápidos. Evita estirar la piel.

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7 presión de los dedos por debajo de los pómulos Utiliza las yemas de los dedos corazón para presionar hacia fuera por debajo de los pómulos. Empieza justo al lado de la nariz y presiona tan cerca el hueso como puedas. El movimiento debe trazar una ligera diagonal hacia arriba, bajo los pómulos. Presiona a intervalos regulares hacia fuera en dirección a la mandíbula. Allí donde sientas tensión en los músculos, dibuja círculos localizados para relajarlos.

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8 descansar los ojos Coloca las manos huecas sobre los ojos para descansarlos activamente. La zona hipotenar debe descansar sobre los pómulos, las palmas deben estar levantadas y los dedos sobre la frente. Es una magnífica técnica de relajación, así como un impulso energético. No debe ejercerse ninguna presión sobre los ojos, que es mejor tener cerrados  para obtener un resultado óptimo.

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9 vaciado venoso de los brazos Es perfectamente posible realizar esta técnica sobre uno mismo. Coloca la mano justo por encima del codo del brazo contrario, con el pulgar en un lado y el resto de los dedos en el otro. A continuación sube apretando los músculos hacia la axila, aplicando presión con la zona de la mano situada entre el índice y el pulgar. Repite varias veces y después haz lo mismo en el otro brazo.

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10 golpeteo sobre las caderas Cierra los puños sin apretarlos y golpea con ellos sobre los glúteos y las caderas. Se trata de un movimiento vigorizante diseñado para estimular la circulación en una zona en la que los músculos y las articulaciones pueden ponerse bastante tensos Utiliza toda la presión que necesites y manten los movimientos vivos. Emplea las manos de forma alterna para establecer un buen ritmo.

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11 vaciado venoso de las piernas Para este movimiento necesitas ser suficientemente flexible como para llegar a la pantorrilla. Dobla la pierna y rodea los músculos con las manos, con los pulgares por detrás y el resto de los dedos por delante. A continuación utiliza los pulgares para subir apretando por la pantorrilla hacia la rodilla, donde no debes ejercer ninguna presión. Los dedos deben actuar como soporte para estabilizar el movimiento. Repite en la otra pierna.

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12 presión de los pulgares sobre el pie Debes ser suficientemente flexible como para llegar a la planta del pie. Dobla la pierna y coloca las yemas de los pulgares sobre la planta del pie, con los otros dedos sujetándolo por el dorso. Trabaja sobre la planta efectuando pequeños movimientos circulares, trabajando de forma alterna con ambos pulgares. Evita el arco del pie y  concéntrate en la zona carnosa y la base de los dedos. Repite en el otro pie.

MASAJE HOLISTICO: AUTOMASAJE

 

56as4d56a4d56sa4d6as54d - MASAJE CHINO: EL PECHO

MASAJE CHINO: EL PECHO

MASAJE CHINO: EL PECHO

 

Utiliza tu sensibilidad cuando estés masajeando el pecho, porque esta zona
puede estar muy cargada emocionalmente. Para dar masaje a una mujer puedes
necesitar una toalla con la que cubrir los senos, sobre los que no debes trabajar.
Como norma, aplica menos presión sobre las zonas vulnerables del cuerpo.

 

1 presión con los dedos Rueda con los pul-
gares subiendo por el pecho de tu compa-
ñero y localiza VC 17, situado en el ester-
nón, a medio camino entre los pezones.
Coloca el dedo corazón sobre el punto y
presiona suavemente, incrementando poco
a poco la presión hacia el pecho. Manten
un momento y afloja. Es muy bueno para
regular las emociones, asi como para la
constitución general.

MASAJE CHINO: EL PECHO


2 rodado con los pulgares Continúa ro-
dando con los dos pulgares hacia arriba en
dirección al centro del pecho, trabajando
hacia las clavículas. Separa los pulgares
para que puedan abrirse hacia las costillas
hasta P 2, situado un dedo por debajo de
las clavículas y a seis del centro del pecho.
Repite los movimientos de apertura entre
las costillas varias veces.

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3 presión con los pulgares Rueda subien-
do de nuevo por el centro del abdomen,
separando esta vez los pulgares debajo de
la caja torácica. Localiza R 22, situado a dos
dedos del centro del pecho, justo debajo
de los senos. Utiliza ambos pulgares para
ti azar círculos sobre los puntos, y afloja.

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4 fricción palmar Abre las manos hacia los
lados del cuerpo y coloca éstas planas so-
bre los lados de la caja torácica. Deslizalas
hacia abajo, hasta llegar a las caderas, con
los dedos separados y aplicando presión.
Repite varias veces para arrastrar el chi ha-
cia los pies.

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a56sd4sa56das56d4sa64d - MASAJE HOLISTICO: PARTE DELANTERA DE PIERNAS Y PIES

MASAJE HOLISTICO: PARTE DELANTERA DE PIERNAS Y PIES

MASAJE HOLISTICO: PARTE DELANTERA DE PIERNAS Y PIES

 

 

Esta zona ofrece la oportunidad de completar tu masaje relajando los músculos,
proporcionando un estiramiento y trabajando hasta los pies. Completa la
secuencia en cada uno de los lados, por turno, utilizando una presión similar
en ambos. Cerrar en los pies ayuda a centrar el masaje.

 

1 rozamiento Sitúate junto a uno de los pies de tu compañero. Extiéndete un poco de aceite en las manos y sube por la parte delantera de la pierna, con las manos juntas, hasta el muslo. Cuando llegues a la cadera, debes separar las manos y volver a bajar por los lados de la pierna, con los dedos separados y una presión reducida. Regresa a la posición justo por encima del tobillo y repite varias veces.

MASAJE HOLISTICO: PARTE DELANTERA DE PIERNAS Y PIES


2 vaciado venoso Coloca las manos, una detrás de la otra, justo por encima del tobillo. Cógelo con los pulgares e índices y aprieta subiendo por la pierna hacia la rodilla. Aplica presión a los músculos con la zona de la mano situada entre los dedos pulgar e índice, relajando las palmas para reducir la presión directamente sobre el hueso. Detente justo debajo de la rodilla y repite.

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3 vaciado venoso Continúa con el movimiento de vaciado venoso subiendo por el muslo, comenzando justo por encima de la rodilla. Apoya el peso de tu cuerpo para aumentar la presión. Trabaja sobre el muslo hacia la cadera varias veces, evitando la cara interna. Extiende los dedos todo lo que puedas para acomodarlos a los músculos y aumentar la efectividad de la maniobra.

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4 presión con la zona hipotenar Cambia el contacto a la zona hipotenar para ejercer más presión sobre los músculos. Las manos deben ir una detrás de la otra. Cuando llegues a la cadera, puedes trabajar alrededor de la articulación utilizando la zona hipotenar de una mano. Trabaja en movimientos circulares locales aplicando presión hacia la cadera.

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5 amasamiento Sitúate de frente a tu compañero. Comienza los movimientos de amasamiento sobre los músculos del muslo, evitando siempre la cara interna. Presiona sobre los músculos con los pulgares, empujando hacia el lado contrario al tuyo, y a continuación vuelve con los otros dedos hacia los pulgares con movimientos rítmicos y de rodado. Termina justo por encima de la rodilla.

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6 balanceo Desliza los dedos por debajo de la rodilla y rodéala con las dos manos. Con la pierna ligeramente doblada, balancea la articulación de un lado a otro mientras la sostienes con las manos. La pierna debe estar suficientemente relajada como para que puedas balancearla sin que tu compañero controle el movimiento.

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7 fricciones alternas Fricciona la pierna hacia abajo hasta el tobillo, comenzando los movimientos por debajo de la rodilla. Mantén las manos relajadas y acopladas a la forma de la pierna. El movimiento de fricciones alternas será más agradable si las manos se cruzan exactamente una al lado de la otra Aplica mas aceite s¡ fuera necesario para no estirar la piel.

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8 tracción Coloca las dos manos alrededor del tobillo, una por encima y la otra por debajo, cubriendo el talón. Levanta la pierna ligeramente y tira suavemente de ella hacia ti para efectuar un buen estiramiento. Tira sólo hasta que encuentres resistencia. A continuación baja la pierna con cuidado.

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9 presión con los pulgares Envuelve el pie de tu compañero con tu mano, colocando los dedos por debajo y los pulgares por encima. Coloca éstos uno junto al otro en el centro del pie y en sentido longitudinal. A continuación sepáralos lentamente, deslizándolos hacia el exterior del pie. Presiona con los otros dedos por debajo al mismo tiempo para arquear ligeramente el pie. Repite justo por encima de los dedos.

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10 vaciado venoso Coloca la mano todo lo arriba que puedas entre los dedos, presionando con el pulgar y el dedo corazón. Aprieta suavemente mientras mueves la mano hacia ti, hasta la base de los dedos del pie. Repite en cada una de las cuatro posiciones para relajarlo. Utiliza las yemas de los dedos para no pellizcar ni hacer cosquillas.

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11 vaciado venoso Continúa con los movimientos de vaciado venoso con los dedos pulgar e índice o el corazón sobre cada uno de los dedos del pie. Puedes girarlos y retorcer suavemente la piel con una mano. La otra sostiene el pie cogiéndolo por el talón. Continúa el movimiento unos dos centímetros y medio por encima de los dedos; por último, deposita el pie con cuidado.

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12 balanceo Acércate al muslo y coloca las manos a ambos lados de éste. Balancea con una mano hacia el cuerpo, y a continuación hacia fuera con la otra mano. Ve bajando mientras balanceas hasta llegar al pie, y debes poder observar la  respuesta de todo el cuerpo. Envuelve los dedos con tus manos para completar la secuencia, y a continuación repite todos los  movimientos en la otra pierna.

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5as4d56ad4as6d54 - MASAJE HOLISTICO: LA ESPALDA PARTE DOS

MASAJE HOLISTICO: LA ESPALDA PARTE DOS

MASAJE HOLISTICO: LA ESPALDA PARTE DOS

 


 

9 rozamiento Desplázate a la zona lumbar de tu compañero y date aceite en las manos. Coloca las palmas de las manos juntas sobre el sacro, el triángulo de hueso de la base de la columna. Extiende los dedos y separa las manos, de forma que barran hacia arriba y hacia el exterior de la zona lumbar y las caderas. Vuelve a la posición inicial y repite con presión en el movimiento hacia fuera.

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10 círculos Sitúate de frente a tu compañero. Coloca las manos planas sobre el sacro, una encima de la otra para estabilizar el movimiento. Aplica una ligera presión con la mano de arriba y comienza a dibujar un círculo en sentido contrario a las agujas del reloj. Repite lenta y uniformemente para relajar la zona lumbar sin provocar molestias, manteniendo las manos flexibles y acopladas al cuerpo.

 

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11 presión con las palmas Coloca las manos juntas sobre los músculos de la zona lumbar, al lado de la columna contrario a donde estés situado. Aplica presión con las palmas mientras las deslizas hacia fuera sobre los músculos y barre alrededor de la cadera hasta el glúteo. El contacto debe hacerse más ligero y pasar a las puntas de los dedos en el momento de completar el movimiento.

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12 amasamiento Inclínate y comienza a amasar el glúteo. Presiona contra los músculos y hazlos rodar hacia atrás con los dedos, en dirección al pulgar, para conseguir un movimiento de rodado rítmico. Debes alternar las manos. Continúa masajeando con una presión relativamente firme sobre los músculos sólo hasta que sientas que están relajados.

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13 amasamiento Continúa el movimiento amasando los músculos del lado contrario de la columna de tu compañero, presionando hacía dentro con los pulgares y rodando hacia ti con el resto de los dedos. Evita trabajar sobre la columna, dejando alrededor de dos centímetros y medio a ambos lados. Asciende masajeando hasta el hombro y vuelve a bajar. A continuación cambia de posición y repite la secuencia de la zona lumbar del otro lado.

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14 presión con las palmas Coloca la zona hipotenar (la almohadilla situada justo encima de la muñeca) de las dos manos, con los dedos apuntando en direcciones opuestas, a ambos lados de la zona lumbar Desliza las manos hacia fuera, una en cada dirección, hacia la caja torácica, utilizando el contacto de toda la mano hacia el final del toque. Repite a intervalos hasta llegar a los hombros, donde sólo debes aplicar presión entre los omóplatos.

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15 presión con los pulgares Comienza entre los omóplatos colocando ambos pulgares sobre los músculos situados a los dos lados de la columna vertebral. Presiona simultáneamente con las yemas de los pulgares a intervalos paralelos a cada una de las vértebras. Presiona con firmeza pero con sensibilidad; nunca presiones sobre el hueso. Desciende rápida y uniformemente hasta la zona lumbar.

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16 pases neurosedantes Para finalizar la secuencia, coloca las puntas de los dedos, una vez más, en la parte superior de la columna y ve pasándolos suavemente por toda la espalda hasta llegar a la zona lumbar. Repite en maniobras alternas para llevar la atención por el cuerpo de forma descendente. Descansa las dos manos sobre la zona lumbar durante un momento, y luego, con mucha suavidad, retíralas.

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PROFUNDA UNO - Presion profunda - Parte Uno

Presion profunda – Parte Uno

PRESION PROFUNDA – PARTE UNO

Las técnicas de presión profunda son más concretas y relajan la tensión de zonas específicas. Deben aplicarse con cuidado para evitar cualquier molestia. Están pensadas para aplicarse una o dos veces, escuchando la respuesta del compañero, y la zona que rodea el punto debe aliviarse después.

 


 

PRESIÓN CON EL PULGAR

PRESION profunda
CONTACTO yema del pulgar
Ésta es una técnica de fricción en la que la presión se aplica exactamente sobre un punto específico, normalmente sobre un punto de presión. Hace que los músculos se suelten y equilibra la energía en un meridiano concreto. Los puntos de presión o disparaderos se encuentran repartidos por todo el cuerpo. El movimiento debe realizarse con una presión uniforme, y también debe aflojarse sin brusquedad, y debe mantenerse durante unos momentos. La técnica se aplica después de que el cuerpo haya sido relajado.
Cómo hacerlo
Localiza el punto donde vayas a aplicar la presión. Coloca la yema del pulgar sobre la superficie de la piel de tu compañero y presiona lenta y uniformemente contra su cuerpo. Centra tu atención en el punto de contacto. Manten la presión durante unos momentos y suelta. Cuando sientas resistencia, relaja la presión y vuelve a intentarlo.

 

Presión del pulgar sobre la planta del pie
Sujeta el pie de tu compañero con una mano. Localiza el punto en el centro de la planta y coloca el pulgar sobre él. Presiona hacia dentro contra el pie, manten durante unos momentos y suelta lentamente. Frota con mucha suavidad sobre el punto para relajar la zona y completa la técnica.

presion profunda
Presión del pulgar sobre el tobillo
Sujeta el pie de tu compañero y presiona alrededor de la articulación con el pulgar. Hazlo lenta y uniformemente en dirección a la articulación, y afloja igual de despacio. Esto ayuda a estimular la circulación y a aumentar la movilidad. Estos movimientos pueden con continuarse con ejercicios pasivos del tobillo.

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Presión de los pulgares sobre la cara
Coloca los pulgares debajo de las cuencas de los ojos de tu compañero, sobre el borde óseo situado debajo de los ojos. Empezando en el puente de la nariz, presiona suavemente con los pulgares y suelta. Continúa presionando y
soltando a intervalos regulares, utilizando ambas manos simultáneamente, mientras trabajas a lo largo del reborde hasta el extremo exterior de los ojos. Esto ayuda a refrescar los ojos.

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PRESIÓN DE LOS DEDOS

PRESION profunda
CONTACTO yemas de los dedos
La presión de los dedos es otra técnica de fricción que suele realizarse con dos dedos juntos. Proporciona una presión menos precisa sobre una zona mayor, lo que en ocasiones puede resultar más apropiado. La presión se aplica con las yemas de los dedos.

 

Cómo hacerlo
Coloca las yemas de los dedos sobre el punto que vas a estimular y a continuación presiona de manera uniforme contra el cuerpo de tu compañero con ambos dedos. Relaja la presión lentamente. Como esta presión se distribuye entre los dos dedos, el truco consiste en asegurarte de que aplicas la técnica de forma equitativa entre ambos.

 

Presión de los dedos sobre la cabeza
Apoya la cabeza de tu compañero sobre una de tus manos y gírala un poco para que puedas alcanzar la parte posterior del cráneo. Presiona con los dedos corazón y anular justo por debajo de la base del cráneo, asegurándote de no profundizar. Los músculos de esta zona pueden estar bastante tensos, y esta técnica es una buena forma de soltarlos. Repite en varias posiciones.

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Presión de los dedos sobre la cadera
Después de trabajar sobre los músculos del muslo, localiza la articulación de la cadera de tu compañero con las puntas de tus dedos. Presiona con las yemas sobre los músculos que la rodean. Comienza con suavidad y afloja si percibes resistencia; a continuación vuelve a probar asegurándote de que tu presión sea cómoda y uniforme pero efectiva.

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Presión de los dedos sobre la nariz
Localiza las suaves depresiones situadas a los lados de la nariz de tu compañero. Con las manos firmes, coloca tus dos dedos corazón sobre estos puntos y presiona suavemente con las yemas para estimularlos. La dirección de la presión debe dibujar una ligera diagonal hacia la nariz. La presión debe ser constante pero no demasiado fuerte.

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VIBRACIÓN

PRESION profunda
CONTACTO yemas de los dedos
La vibración es una extensión de la presión de los dedos y del pulgar. Se utiliza para estimular puntos específicos con penetración, por lo que debe emplearse con cuidado. Evita el pecho y el abdomen cuando trabajes la parte delantera del cuerpo, la zona del corazón en la espalda y cualquier área dolorida.

 

Cómo hacerlo
Coloca los dedos o el pulgar sobre el punto que vas a estimular. Presiona contra el cuerpo, pero al comenzar lentamente a hacerlo imprime una vibración a tus dedos al mismo tiempo. Esto intensifica la estimulación y ob servarás que puedes usar menos presión. Tras unos momentos, deja de vibrar y relaja la presión de la forma normal.
Vibración sobre la espalda
Localiza el punto sobre los músculos situados junto a la columna de tu compañero. Coloca el pulgar sobre el cuerpo y comienza a presionar sobre el punto, haciéndolo vibrar con rapidez al mismo tiempo. La vibración debe ser sobre el punto y sin mover la piel. Relaja la presión lentamente sin vibración.

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Vibración sobre el antebrazo
Coloca los dedos corazón y anular sobre los músculos del antebrazo de tu compañero, asegurándote de que estás presionando el músculo y no el hueso. Cuando presiones, comienza el movimiento vibratorio con los dos dedos para aumentar la penetración. Haz una pausa y afloja la presión lenta y uniformemente.

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Vibración sobre la cara
Coloca el dedo corazón de las dos manos sobre los huecos óseos situados junto a las cejas de tu compañero. Muy muy suavemente, haz vibrar los dedos sobe el punto sin apenas utilizar presión. Esta técnica ayuda enormemente a dar energía a los ojos y la cara.

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 CONTINUACCIÓN – PRESION PROFUNDA – PARTE DOS

 

 

 

 

 

546as546as546das56das56d4 - MASAJE CHINO: PARTE POSTERIOR DE PIERNAS Y PIES

MASAJE CHINO: PARTE POSTERIOR DE PIERNAS Y PIES

MASAJE CHINO: PARTE POSTERIOR DE PIERNAS Y PIES

 

 

Esta secuencia continúa el masaje sobre los meridianos, combinado con puntos
de presión específicos para las piernas y los pies. Termina el trabajo en un lado
del cuerpo antes de empezar la secuencia en el otro. La presión y el ritmo deben
ser similares en las dos piernas.

 

1 rodado con los pulgares Frótate un poco
de aceite en las manos y efectúa un roza-
miento sobre la pierna. Esto ayuda a los
movimientos del masaje. Después rueda
los pulgares desde el muslo hasta el tobi-
llo, siguiendo el meridiano de la vesícula,
que está situado a lo largo del centro del
muslo y termina justo detrás del hueso del
tobillo. No ejerzas presión sobre la parte
posterior de la rodilla. Repite vanas veces,
alternando los rodados de los pulgares.

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2 presión con el pulgar Aprieta V 60, que
se encuentra al mismo nivel y por detrás de
la articulación del tobillo. Aplica presión con
el pulgar durante unos momentos y afloja.

PRECAUCIÓN No utilices el punto V 60 durante el embarazo.

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3 rodado con los pulgares Pasa a la parte
externa del muslo y repite los movimientos
de rodado bajando por la pierna, evitan-
do de nuevo ejercer presión detrás de la ro-
dilla. Sigue el meridiano de la vesícula con
viveza hasta la articulación del tobillo. Ma-
sajea como si estuvieras rodando la ener-
gía por la pierna hacia abajo. Repite los
movimientos varias veces.

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4 tracción Sitúate detrás del pie y agarra la
pierna de tu compañero, colocando una
mano por debajo y la otra sobre el talón.
Levántala con cuidado y tira de ella suave-
mente hacia ti. Balancea ligeramente la
pierna al depositarla para estimular el flu-
jo de energía.

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5 círculos con los pulgares Sujeta los pies
de tu compañero con las dos manos y co-
loca los pulgares sobre R 1, en el centro y
justo por debajo de la parte carnosa del
pie. Esta maniobra estimula la energía. Tra-
za círculos sobre los puntos con ambos pul-
gares aumentando la presión. Hacer círcu-
los en lugar de presionar esparce la presión
sobre un área más amplia.

PRECAUCIÓN
No utilices los puntos R 1 ni V 67 duran-
te el embarazo.

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6 apretar Levanta el pie de tu compañero y
coloca las manos a los dos lados. Apriéta-
lo entre los pulgares y el resto de los dedos.
A continuación aprieta uno de los lados ha-
cia ti mientras separas el otro. Esto ayuda
a liberar la tensión del pie. Aprieta subien-
do y bajando hasta que sientas que los
músculos están más sueltos.

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7 apretar Sujeta el pie con la mano y aprie-
ta alrededor de la parte exterior con los de-
dos. Emplea una presión bastante firme.
Aprieta y pellizca desde el talón, y a lo lar-
go del borde exterior del pie, hasta el dedo
meñique. Repite varias veces y a continua-
ción aprieta V 67 en la esquina de la uña
del meñique. Retira los dedos rápidamen-
te con un pequeño chasquido.

 MASAJE CHINO: PARTE POSTERIOR DE PIERNAS Y PIES


8 fricción Levanta el pie y fricciona la parte
carnosa entre tus manos. Presta especial
atención al punto R 1, que ya habías ma-
sajeado antes (véase paso 5). Puedes frotar
con bastante fuerza. Baja el pie y tira de los
dedos uno por uno para liberar el chi, y a
continuación repite la secuencia completa
en la otra pierna.

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VOLVER: MASAJE CHINO

 

 

 

as5d4a56d4sa56d4sa6d54 - MASAJE HOLISTICO: PIERNAS E PIES POSTERIORES PARTE DOS

MASAJE HOLISTICO: PIERNAS E PIES POSTERIORES PARTE DOS

MASAJE HOLISTICO: PIERNAS E PIES POSTERIORES

 

9 rodado con los pulgares El masaje del pie finaliza la secuencia de la pierna y hace que parezca completa. Sujeta el pie de tu compañero por abajo y efectúa un rodado con los pulgares sobre la planta. La presión debe proceder de las yemas. Comienza los movimientos en el centro del pie y desliza los dedos hacia los lados Cubre varias veces toda la zona, excepto el arco, realizando movimientos alternos y de rodado.

MASAJE HOLISTICO: PIERNAS E PIES POSTERIORES


10 presión con los pulgares Para relajar el pie aún más. presiona sobre la almohadilla con los pulgares mientras dibujas círculos diminutos sobre el punto de presión. Alterna los movimientos para que resulten continuos y presta atención a la zona situada alrededor de la base de los dedos. La presión puede ser bastante firme, pero estáte pendiente de cualquier punto que pueda resultar doloroso al tacto.

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11 presión con los nudillos Amortiguando el pie desde abajo, presiona sobre la planta con los nudillos dibujando pequeños circuios sobre cada punto. Manten una presión que resulte agradable y evita trabajar sobre el arco del pie. Comprueba si se produce alguna molestia o algún dolor mientras trabajas. Baja suavemente el pie y acaricíalo con las puntas de los dedos.

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12 pases neurosedantes Frota con las pun tas de los dedos desde la cadera hasta los dedos del pie, con movimientos largos, ligeros y fluidos. Establece un contacto suficiente con las manos para evitar hacer cosquillas. Tener las muñecas relajadas y sueltas te ayudará en los movimientos, llevando la atención de tu compañero a sus pies. Ralentiza los toques mientras terminas, cambia de posición y repite toda la secuencia sobre la otra pierna.

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56SD4AS56DA546D4AS6DA6D - SHIATSU: AUTOMASAJE

SHIATSU: AUTOMASAJE

SHIATSU: AUTOMASAJE

 

 

Durante el siguiente automasaje puedes utilizar las técnicas
que has aplicado a tu compañero para masajearte a ti mismo. Puedes
probarlas sentado sobre el suelo o en una silla cómoda. Destínale
unos minutos en los que puedas concentrarte plenamente en tu propio
cuerpo y mente.

 

1 percusión sobre la parte superior de la
espalda Cierra el puño sin apretarlo y gol-
pea sobre los músculos a lo largo de la par-
te superior del hombro contrario. Trabaja
desde el cuello hacia el brazo y vuelve otra
vez varias veces. Los movimientos deben
ser estimulantes y han de hacerse sobre el
músculo y no sobre el hueso. Esto estimu-
lará los meridianos de la vejiga y la vesícu-
la. Repite en el otro hombro.

SHIATSU: AUTOMASAJE


2 presión con los dedos sobre el cuello
Lleva la mano detrás de la cabeza y locali-
za VG 15. situado en el centro justo deba-
jo de la base del cráneo. Presiona con los
dedos hacia arriba y debajo del cráneo.
Manten unos momentos. Sabrás cuándo
has encontrado el punto correcto porque
sentirás resonar la energía, lo que produce
una reacción física. Este punto es bueno
para relajarse.

SHIATSU: AUTOMASAJE


 

3 fricción de los brazos Con la palma de la
mano frota enérgicamente la cara exterior
del otro brazo, desde la muñeca hasta el
hombro, siguiendo varias líneas. A conti-
nuación vuelve la mano hacia abajo y fro-
ta la cara interna del brazo para estimular
la circulación. Esto te ayudará cuando ten-
gas las manos frías. Repite en el otro brazo.

SHIATSU: AUTOMASAJE


 

4 tracción de los dedos Agarra los dedos
de una mano doblando el índice y el cora-
zón de la otra. De esta forma puedes aga-
rrar, apretar y estirar los dedos uno por
uno. Comienza en la base y estira firme-
mente hasta la punta. Esto libera la ener-
gía de la mano. Repite en la otra mano.

SHIATSU: AUTOMASAJE


 

5 presión con los dedos sobre la cara Co-
loca el dedo corazón de las dos manos jus-
to al lado de la línea interior de las cejas.
Percibirás una pequeña depresión en el
hueso. Presiona directamente sobre ese
punto con las puntas de los dedos; puede
que esté un poco sensible. Este punto es
V 2, y presionarlo es muy bueno para com-
batir los dolores de cabeza provocados por
la sinusitis. Manten unos momentos y
suelta.

SHIATSU: AUTOMASAJE


 

6 presión con las palmas sobre el abdo-
men Respira con calma, céntrate y coloca
las dos manos planas sobre el abdomen.
Con suavidad, traza círculos alrededor del
ombligo en el sentido de las agujas del re-
loj, haciendo pausas a intervalos para pre-
sionar el abdomen con las palmas. Esto
ayuda a estimular los intestinos. Repite len-
tamente varias veces.

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7 presión con los nudillos sobre la espal-
da Cierra los puños sin apretar y llévalos
hacia la espalda. Coloca las dos manos so-
bre las bandas de músculos de los lados de
la columna en línea con los ríñones. Traza
círculos lentos sobre los músculos en di-
rección a la columna. Esto estimula los rí-
ñones y relaja la zona lumbar.

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8 presión con el codo sobre las piernas
Siéntate en el suelo con las piernas cruza-
das, dobla el codo y presiona a lo largo de
la cara interna del muslo a intervalos regu-
lares para estimular los meridianos del hí-
gado y del bazo. Con la pierna doblada, los
meridianos quedan al descubierto, pero
también puedes hacerlo sentado en una si-
lla. Presiona y afloja con una cadencia uni-
forme a lo largo de las dos piernas.

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