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Sensibilidad

Cuando aprendes a dar masajes, puedes dar un buen uso a tu sensibilidad. Tus manos —el principal punto de contacto entre tu compañero y tú— no son sólo las herramientas que aplican las técnicas de masaje, sino que también son un medio de comunicación entre ambos.

Las palmas de las manos son especialmente importantes, y quizá debas trabajar la relajación de las manos y los dedos, en especial cuando estés probando técnicas nuevas. Antes de empezar un masaje es conveniente que sensibilices tus manos, pues eso asegura que tu atención fluya en la dirección correcta. Prueba para ello los siguientes ejercicios.

Siente tu respiración

Colócate de pie, relajado, con los brazos colgando a ambos lados del cuerpo y los pies firmemente plantados sobre el suelo a una distancia equivalente a la anchura de los hombros. Haz una inspiración profunda y relajada, e imagina que estás aspirando a través de las plantas de los pies. Siente cómo el aliento va recorriendo el centro de tu cuerpo hasta los hombros. Al exhalar, siente cómo la respiración te baja por los brazos y las manos.

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Energizar las manos

Cuando respires hacia las manos (véase página anterior), levanta los antebrazos hasta la altura de los codos y con las palmas de las manos hacia arriba. Sentirás cómo las manos se llenan de energía y puede que incluso percibas un cosquilleo en las palmas. Repite el ejercicio unas cuantas veces. Si al principio no sientes mucho, no te preocupes; todas estas cosas requieren un poco de práctica.

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