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preparacionmasaje - La preparación del masaje

La preparación del masaje

Cuando vayas a dar un masaje, es importante tener, en cuenta el entorno. El ambinte debe ser relajante y atractivo,y preparar la habitación te ayudará a centrar tu mente, tanto en la persona que va a recibir el tratamiento como en Ia razón del masaje.

 

 

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TRASTORNOS COMUNES: RIGIDEZ DE CUELLO

TRASTORNOS COMUNES: RIGIDEZ DE CUELLO

TRASTORNOS COMUNES: RIGIDEZ DE CUELLO

 

 

Para la mayoría de las personas, el cuello y los hombros son las zonas donde
suelen sentir tensión. Un cuello rígido puede ser el resultado de una mala
postura y un estilo de vida sedentario, y puede dar lugar a dolores de cabeza.
Prueba estas técnicas de masaje para aliviar la tensión y relajar los músculos.

 

amasamiento de los hombros Amasa a lo
largo de la parte superior de los hombros, em-
pezando en el cuello y trabajando hacia fuera.
Los dedos de las manos deben descansar so-
bre los hombros, mientras los pulgares ama-
san los músculos. Presiona y dibuja círculos,
prestando atención a cualquier punto tenso.

Allídonde los músculos estén sensibles, reduce la
presión y aumenta la amplitud de los movi-
mientos.

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círculos sobre el cuello Coloca los pulgares
sobre los músculos de los lados de la colum-
na, junto a la vértebra prominente (C7) situa-
da en la base del cuello. Con los dedos des-
cansando sobre los hombros, dibuja círculos
y presiona para relajar los músculos, lo que a
su vez relajará el cuello. Este punto concreto
se denomina VG 14.

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tracción de cuello Estando tu compañero
tumbado boca arriba, desliza las dos manos
por debajo de su cuello y rodea con ellas la
base del cráneo. Levanta la cabeza ligera-
mente y, con suavidad, tira de ella hacia atrás
para estirar el cuello. Esto ayuda a liberar la
tensión y aporta una sensación de alarga-
miento de la columna. Vuelve a bajar la ca-
beza muy suavemente.

TRASTORNOS COMUNES: RIGIDEZ DE CUELLO


 

balanceo de la cabeza Desliza las manos
por debajo del cuello y rodea con ellas la base
del cráneo. Vuelve la cabeza hacia un lado
presionando con la mano plana contra el cue-
llo. A continuación vuélvela del otro lado con
la otra mano. Con suavidad, balancea la ca-
beza de un lado al otro para estimular la rela-
jación de los músculos del cuello y los hombros.

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shiatsu

SHIATSU

SHIATSU

 

 

Es una terapia japonesa con orígenes chinos, cuyo nombre
significa simplemente «presión con los dedos». La siguiente
secuencia de shiatsu está basada en la relajación del cuerpo
y en favorecer el flujo de energía (ki), y proporciona un
tónico general para el organismo. Es mejor aplicar los
movimientos con sensibilidad que utilizar una lista de
técnicas. Debes concentrarte en la presión y el estiramiento
para equilibrar los meridianos. El masaje debe ser
equilibrado y cuidadoso, y la mente debe estar tranquila,
sintiendo la conexión entre ambas personas. Cuando
percibas cualquier tensión, intenta aliviarla suavemente
según los principios del shiatsu o pasa a trabajar sobre otra
zona relacionada con la primera.

 

Lista de contenidos:

 

  1. Principios

  2. Los tsubos

  3. Aplicación

  4. La espalda

  5. Parte posterior de piernas y pies

  6. Abdomen

  7. El pecho

  8. Los brazos y las manos

  9. Parte delantera de piernas y pies

10. El cuello y el cuero cabelludo

11. La cara

12. Solución rápida con shiatsu

13. Automasaje

 


 

5a6s4da56d4as6d4 - MASAJE HOLISTICO: CUELLO Y EL CUERO CABELLUDO

MASAJE HOLISTICO: CUELLO Y EL CUERO CABELLUDO

MASAJE HOLISTICO: CUELLO Y EL CUERO CABELLUDO

 

El trabajo en la parte delantera debe ser más suave que el de la espalda. La mayoría tenemos tensión en el cuello, por lo que debes trabajar dentro de los límites de tu compañero. Los estiramientos proporcionan una gran liberación. Cuanto más seguro resulte tu contacto, más agradables resultarán los movimientos.

 

 


1 rozamiento Frótate una mínima cantidad de aceite sobre las yemas de los dedos. Sitúate junto a la cabeza de tu compañero y coloca las manos sobre sus hombros. A continuación barre sobre éstos hasta que tus manos se junten en la nuca. Llévalas lentamente hacia arriba, hasta la base del cráneo, y afloja. Repite varias veces para dar confianza a tu compañero y ayudarle a relajarse.

 

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2 balanceo Éste es un movimiento muy lento, suave y sensible diseñado para relajar el cuello. Coloca una mano a un lado del  cuello, justo por debajo del cráneo. Debes tocarle con toda la palma. Balancea suavemente hacia un lado, guiando el  movimiento con tu mano. Cuando la cabeza se ha girado hacia ese lado, comienza un segundo movimiento de balanceo con la  palma de la otra mano para que la cabeza se gire en la otra dirección. Repite varias veces.

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3 tracción Coloca las manos juntas debajo del cuello y amóldalas a la base del cráneo. Levanta ligeramente la cabeza y tira de  ella con mucha suavidad hacia ti; a continuación, afloja y bájala lentamente. Este movimiento proporciona un buen  estiramiento, pero debe evitarse si existen problemas en la zona. Esta técnica requiere práctica y es mejor hacerla contando con la respuesta de tu compañero como ayuda.

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4 presión con los dedos Gira la cabeza envolviendo con los dedos alrededor de las orejas de tu compañero y sosteniéndola con las dos manos. Apóyala sobre una mano mientras introduces la otra por debajo del hombro contrario. Mueve los dedos a lo largo de los músculos hasta el lado de la columna, presionando contra el cuerpo hasta llegar a la base del cráneo.

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5 presión con los dedos Presiona con los dedos alrededor de la base del cráneo de tu compañero, empezando junto a la columna vertebral y moviéndote hacia la oreja. La presión debe ejercerse justo debajo del cráneo, pero sin que sea demasiado profunda, pues esa zona puede estar muy sensible. Presiona despacio y de manera uniforme para obtener mejores resultados.

 

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6 presión con la palma Coloca la palma de la mano sobre la parte superior del hombro de tu compañero. Manteniendo un contacto total, llévala lentamente sobre los músculos en dirección hacia el cuello. Termina el movimiento en la base del  cráneo. La mano debe estar amoldada al cuerpo para que la maniobra resulte voluptuosa y relajante. Repite varias veces.

 

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7 rotación Partiendo de la base del cráneo, lleva las puntas de los dedos hasta justo por encima de la línea de nacimiento del pelo y efectúa pequeñas rotaciones sobre distintos puntos del cuero cabelludo, cubriendo tanta superficie de la cabeza como alcances. La presión puede ser bastante firme, pero ten cuidado de no tirar del pelo. A continuación cambia de mano y repite  la secuencia del cuello por el otro lado.

 

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8 rotación Con la cabeza de vuelta a la posición central, coloca ambas manos sobre la parte delantera del cuero cabelludo y efectúa rotaciones sobre puntos concretos, como si estuvieras lavando el pelo. A continuación pasa los dedos por el pelo para cerrar los movimientos y relajar completamente a tu compañero.

MASAJE HOLISTICO: CUELLO Y EL CUERO CABELLUDO


 

56as4d65as4d56as4d - SHIATSU: EL ABDOMEN

SHIATSU: EL ABDOMEN

SHIATSU: EL ABDOMEN

 

El shiatsu sobre el hará se hace a veces como masaje completo y es importante
para el diagnóstico. En esta zona es clave la relajación. Emplea tu sensibilidad, en
especial durante la menstruación. En momentos así puede ser preferible realizar
sólo el primer paso. El masaje del hará debe evitarse durante el embarazo.

 

 

1 descanso Coloca una mano debajo de la
espalda como apoyo y la otra plana sobre
el abdomen, justo debajo del ombligo.
Manten el contacto mientras tu compañe-
ro aspira y espira, permitiendo que tus ma-
nos suban y bajen con su respiración. Res-
pira tranquilamente, relájate y aparta a un
lado todos los pensamientos.

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2 presión con las palmas Con una mano
sobre el abdomen para apoyarte, aplica
presión sobre el mismo lentamente, mo-
viéndote en el sentido de las agujas del re-
loj alrededor del ombligo. Tu mano debe
producir una sensación relajante y tranqui-
lizadora. Observa si existe tensión en algu-
na zona. La presión producirá efecto sobre
los órganos internos y creará una sensación
de relajación y bienestar.

SHIATSU: EL ABDOMEN


 

3 presión con las palmas Traza círculos con
las dos manos sobre el abdomen para re-
lajar a tu compañero. Debes hacerlos en el
sentido de las agujas del reloj alrededor del
ombligo, prestando atención de nuevo a
las zonas tensas. Asegúrate de que una de
tus manos permanece en contacto con el
cuerpo en todo momento para transmitir
continuidad y confianza, y repite los mo-
vimientos varias veces.

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4 presión con la zona hipotenar Coloca
las manos sobre las caderas de tu compa-
ñero, con la zona hipotenar hacia dentro y
los dedos señalando al suelo. Con mucha
suavidad y lentitud, apoya tu peso sobre las
palmas, manten y afloja la presión. El mo-
vimiento debe partir de tu hará. Esto ayu-
da a relajar y abrir la zona pélvica, pero de-
bes tener mucho cuidado de no presionar
demasiado fuerte.

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VOLVER: SHIATSU

 

a5sd456sa4d5a4d65sa4d - MASAJE CHINO: LA ESPALDA

MASAJE CHINO: LA ESPALDA

MASAJE CHINO: LA ESPALDA

 

Sitúate de forma que puedas alcanzar la espalda con comodidad y ten todo lo que necesites a mano. Céntrate primero y luego comienza el masaje sobre la espalda, que producirá un efecto en todo el cuerpo. Las técnicas incluyen tanto el masaje como el uso de los puntos de presión.

 

1 rozamiento Extiende un poco de aceite en las manos. Sitúate detrás de la cabeza de tu compañero y desliza las manos juntas hasta la zona lumbar. Puedes aplicar una presión relativamente firme con las palmas. El objetivo es despertar los meridianos. Separa los dedos en la zona lumbar y vuelve a subir por los lados de las costillas hasta los hombros. Repítelo con viveza varias veces.

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2 círculos Pásate a un lado. Coloca los pulgares a ambos lados de la columna y traza círculos sobre los músculos situados junto a la vértebra prominente (C7) de la base del cuello. Este punto es conocido como VG 14, y los movimientos circulares ayudan a relajar el cuello. Mientras los realizas, imagina que toda la tensión se libera hacia la zona de los hombros. Repite lentamente varias veces.

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3 vaciado venoso Vuelve a la cabeza. Coloca los pulgares sobre VB 21, situado en la depresión a medio camino entre C7 y el hombro. Coloca los dedos sobre los hombros de tu compañero y aprieta varias veces. Esto ayuda a relajar los hombros. Si el punto está sensible, masajea a su alrededor con los pulgares para dispersar el exceso de chi.

PRECAUCIÓN: No utilices el punto VB 21 durante el embarazo.

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4 rodado con los pulgares Coloca los pulgares en la cresta muscular, a un lado de la columna. Ruédalos hacia abajo, alternando los movimientos, en dirección a la zona lumbar. Esto relaja el meridiano de la vesícula biliar, situado a ambos lados de la columna vertebral. Los toques deben ser bastante vivos. Repite varias veces y pasa luego al otro lado.

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5 presión con las palmas Desplázate hasta la zona lumbar de tu compañero y aplica un poco de aceite. Coloca una mano plana sobre el sacro (el triángulo óseo de la base de la columna) y la otra sobre la zona lumbar. Ahueca ligeramente la mano superior para que no exista presión sobre la columna. Apoyándote en la mano superior, estira con cuidado los músculos con la otra palma para relajar la zona lumbar. Repite con sensibilidad.

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6 presión con las palmas Repite el movimiento, pero esta vez sobre los músculos de la zona lumbar, a ambos lados de la columna. Inclínate sobre tu compañero y ahueca las manos sobre los músculos, evitando ejercer cualquier presión sobre la columna. A continuación estira con una mano hacia los hombros y con la otra hacia las caderas. Esto relaja los poderosos músculos del meridiano de la vesícula y ayuda a relajar la zona lumbar. Repite varias veces.

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7 presión con el codo Sitúate junto a una de las caderas de tu compañero. Localiza VB 30 con los dedos, a un tercio de distancia hacia el glúteo y dos tercios hacia la cadera. Guía el codo al punto con los dedos y a continuación presiona lentamente hacia la cadera, manteniendo el codo redondeado. Afloja y repite. Esta zona puede estar tensa y extremadamente sensible, pero la estimulación es buena para relajar la cadera. Tu compañero debe respirar tranquilamente para relajarse. Repite los últimos dos movimientos en el otro lado.

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8 presión con los pulgares Lleva las manos de nuevo a la zona lumbar Coloca los pulgares a unos cuatro centímetros de la columna, a ambos lados del sacro. Presiona V 31-34 con los dos pulgares al mismo tiempo, localizando las pequeñas depresiones óseas. Presiona suavemente en cada punto una vez, afloja y pasa al siguiente.

PRECAUCIÓN: No utilices los puntos V 31-34 durante el embarazo

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9 balanceo Coloca las dos manos a ambos lados de las costillas de tu compañero. Balancea suavemente el cuerpo alejándolo de ti y luego de vuelta al otro lado con tu otra mano. Continúa los movimientos alternantes bajando hasta las caderas. Repite hacia las axilas y de nuevo hacia las caderas por última vez. Esto ayuda a relajar toda la espalda.

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10 apretar Sitúate junto a los hombros. Coloca los pulgares a un lado de los músculos situados junto a la columna, con los dedos en la misma posición al otro lado. Aprieta los músculos con los dedos en dirección a la columna. Desplázate a lo largo de los músculos, desde la parte superior de la espalda hasta la zona lumbar, asegurándote de no hundir los dedos. Repite en el otro lado de la columna.

 

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11 presión con los pulgares Utiliza las yemas de los pulgares para presionar contra los músculos situados a los lados de la columna. Presionando entre los omóplatos, estimula V 15. Esto debe resultar relajante, así que traza círculos alrededor de los puntos de ambos lados hasta que percibas una reducción del tono muscular. Regresa de nuevo al punto y presiónalo uniformemente con los pulgares.

 

MASAJE CHINO: LA ESPALDA


12 pases firmes Para cerrar esta secuencia, coloca las manos sobre los lados del cuerpo. Arrástralas hasta las caderas. Repite dos veces más. con fuerza, para arrastrar la energía yang hacia abajo.

 

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VOLVER: MASAJE CHINO

PROFUNDA DOS - Presion Profunda - Parte Dos

Presion Profunda – Parte Dos

PRESION PROFUNDA – PARTE DOS

 


 

PRESIÓN CON LA ZONA HIPOTENAR

 

PRESIÓN         profunda
CONTACTO     zona hipotenar
Aplicar presión con la zona hipotenar te permite dar una mayor profundidad y presión a una maniobra. Hazlo sobre zonas musculosas, apoyando todo el peso de tu cuerpo sobre la mano para que sea más efectivo. Se trata de un movimiento robusto y no es adecuado para zonas delicadas o doloridas.
Cómo hacerlo
Coloca la mano sobre el cuerpo de tu compañero después de haber relajado todos los músculos de esa zona. Sujeta el cuerpo con una mano para que no se desplace por la presión que ejerces, y levanta las palmas de las dos manos y los dedos de la otra para que la única zona de contacto sea la zona hipotenar. Aprieta hacia abajo y trabaja los músculos, repitiendo los movimientos vanas veces.

 

Presión de Id zona hipotenar sobre el muslo
De pie, coloca la zona hipotenar de las dos manos sobre el muslo. Presiona contra el cuerpo y luego mueve hacia arriba, hacia la cadera, una mano después de la otra. Puedes utilizar bastante presión siempre y cuando no resulte molesto. Repite en varias posiciones, pero evita la cara interior del muslo.

PRESION PROFUNDA

Presión de la zona hipotenar sobre la cadera
Después de masajear la zona lumbar y los glúteos, presiona con la zona hipotenar sobre los músculos que rodean la adera de tu compañero y masajea alrededor de la articulación. Sujeta el cuerpo con la otra mano. Aplica la presión firmemente sobre los músculos, dibujando círculos en cada punto para liberar mejor las tensiones.

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Presión de la zona hipotenar sobre la cabeza
En la cabeza debes utilizar una presión más suave. Sitúate de pie detrás de tu compañero. Sujétale la cabeza con una mano y coloca la zona hipotenar de la otra en la base del cráneo. Presiona hacia dentro contra los musculos, trazando círculos y vibrando ligeramente para aumentar la estimulación y la relajación. Masajea sobre la mayor superficie posible, y a continuación completa el tratamiento cambiando de mano.

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PRESIÓN CON LOS NUDILLOS

 

PRESIÓN            profunda
CONTACTO       nudillos
Este empleo es otra forma de variar la presión. Sólo debe hacerse donde los músculos proporcionen almohadillado. Aumenta la presión al tiempo que reduces la tensión sobre tus dedos. Empuja con tu peso para intensificar la efectividad.

 

Cómo hacerlo
Coloca una mano sobre el cuerpo de tu compañero para apoyarte y cierra la otra en puño y colócala sobre sus músculos. Ve aumentando gradualmente la presión, utilizando los nudillos como punto de contacto. Trabaja los músculos en varias posiciones, dibujando círculos sobre cualquier zona tensa para aflojarla. Variar la presión acrecienta la tolerancia de tu compañero a la maniobra.
Presión con los nudillos sobre las caderas
Después de masajear los glúteos, coloca el puño sobre los músculos de tu compañero y ve aumentando gradualmente la presión sobre el cuerpo. Traza círculos en ese punto mientras presionas para aumentar la estimulación y animar a los músculos a que se relajen. Trabaja en varias posiciones, con más suavidad alrededor de la articulación de la cadera, pero evita toda presión directa sobre los huesos.

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Presión con los nudillos sobre la palma de la mano
Sujeta la mano de tu compañero y aprieta los nudillos contra su palma, trazando círculos en diversas posiciones para relajar los músculos. ir<ibaja alrededor de la base de los dedos, sin presionar directamente sobre las articulaciones. Este tipo de presión puede ser sorprendentemente preciso y una forma muy eficaz de relajar la mano.

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Presión con los nudillos sobre la planta del pie
Manteniendo cogido el pie de tu compañero, coloca tus nudillos sobre su parte carnosa. Masajéala y pasa luego a la base de los dedos. Debes colocar la otra mano por debajo del pie para hacer resistencia contra tu propia presión. Trabaja en pequeños círculos sobre cada punto y continúa por el lado exterior del pie hasta el talón. Asegúrate de no presionar sobre el arco.

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PRESIÓN CON EL CODO

PRESIÓN           profunda
CONTACTO      codo
Al utilizar el codo obtienes un control preciso de tus movimientos, de forma que puedes aplicar presión con eficacia sobre un músculo o un punto. Al hacer fuerza con el peso del cuerpo, ejerces la presión sin esfuerzo y sin dañar tu postura. Utiliza la otra mano para estabilizar la aplicación. Realiza el movimiento con cuidado, evitando zonas delicadas u óseas.
Cómo hacerlo
Comprueba que tu postura es equilibrada y estable. Coloca el codo en contacto con la parte del cuerpo que vas a estimular. Presiona despacio en ese punto, poniendo mucha atención por si observas algún tipo de resistencia. Si tu compañero se resiste, afloja la presión y empieza de nuevo. Aplica la técnica uniforme y lentamente para ayudar al cuerpo a relajarse.

 

Presión con el codo sobre la cadera
Sitúate a la altura de la cadera de tu compañero. Con los pies firmemente plantados sobre el suelo para estabilizarte, localiza el punto relevante en el glúteo y coloca el codo sobre la superficie de la piel. Apóyate despacio sobre ese punto y dobla las rodillas para obtener equilibrio y una presión uniforme. Refuerza el movimiento con la otra mano, apoyándote lenta y uniformemente. Afloja con el mismo cuidado.

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Presión con el codo sobre el omóplato
Sitúate de pie detrás de tu compañero. Localiza el contorno del omóplato con una mano y presiona a su alrededor con el codo Guía el movimiento con los dedos para darle precisión y asegúrate de no presionar directamente sobre las costillas. Tus movimientos deben ser pequeños y uniformes, y la presión debe ejercerse ligeramente en diagonal hacia el cuerpo.

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Presión con el codo sobre la parte superior de la espalda
Después de masajear la espalda, coloca un dedo como guía sobre los músculos que están a un lado de la columna de tu compañero. Presiona suavemente sobre estos músculos con el codo, a intervalos que se correspondan con las depresiones entre las vértebras. Presiona sólo una vez en cada punto y desciende hasta la parte inferior de la caja torácica. La presión debe ser bastante ligera y, como siempre, lejos de la columna.

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PRESIÓN CON VAIVÉN

PRESIÓN         profunda
CONTACTO    dedos
La presión con vaivén con índice y corazón consigue una considerable profundidad del movimiento y la penetración en los músculos. Debido a su efectividad, necesita aplicarse con cuidado y sólo debe realizarse en zonas pequeñas, que son fuentes de tensión pero no de dolor. La presión con vaivén es una parte del repertorio de movimientos que debe aplicarse cuando los músculos ya han sido relajados. Utilízalo de forma selectiva.
Cómo hacerlo
Coloca los dedos índice y corazón, o el dedo pulgar, sobre el cuerpo de tu compañero. Presiona contra el músculo y, al hacerlo, realiza un movimiento de serrado hacia atrás y hacia delante con los dedos para intensificar la presión de la técnica Los dedos de las manos no deben deslizarse. Puedes hacer este movimiento en el sentido longitudinal del músculo o cruzándolo transversalmente por la zona más ancha.

 

Presión con vaivén sobre el muslo
Coloca el pulgar en el sentido longitudinal de los músculos del muslo de tu compañero. Presiona contra ellos hacia atrás y hacia delante para aumentar la penetración. Repite varias veces, y afloja. Asegúrate de que los músculos están bien aceitados para prevenir una fricción desagradable sobre la piel.

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Presión con vaivén sobre el omóplato
Después de masajear alrededor del omoplato, comienza a presionar suavemente con dos dedos allí donde sigas sintiendo que los músculos de tu compañero están tensos. Hazlo sólo dos o tres veces en cada punto antes de pasar al siguiente. Continúa con los movimientos hasta rodear completamente el hueso, pero comprueba con tu compañero si le resulta desagradable.

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Presión con vaivén sobre la columna
Sitúate de frente a tu compañero. Si ya has masajeado la espalda, puedes centrarte más en algunos músculos en concreto aplicando la técnica de presión con vaivén. Utiliza las dos manos para presionar en cada punto sobre los músculos situados al lado de la columna. Repite en diversas posiciones, pero evita siempre utilizar esta técnica sobre las costillas o la columna.

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introduction - Leer el cuerpo

Leer el cuerpo

Cuantos más masajes des, más irás percibiendo y entendiendo de tu compañero. El cuerpo da pistas acerca de lo que necesita, y tú irás adquiriendo confianza a medida que vayas aprendiendo qué zonas requieren atención. Puedes empezar dándote cuenta de la forma en la que tu compañero se mueve y está de pie.

¿Percibes algún patrón o notas alguna tensión? ¿Hay algo que dé la impresión de estar incómodo o en mala postura? Aquí no se debe juzgar, sino sólo observar, lo que gradualmente irá dibujando una mejor imagen de cómo puedes ayudar Sin duda tu compañero te señalará las zonas de tensión, que suelen ser el cuello, los hombros y la zona lumbar Y una vez que hayas empezado a dar masajes, tus manos irán percibiendo más información. Sin embargo, cuando tu compañero está tumbado justo antes de empezar el masaje, puedes conocer muchas cosas acerca de él He aquí unos cuantos indicadores básicos con los que empezar.

1 Cuello: ¿Gira la cabeza con facilidad hacia un lado? En caso contrario, nos estaría señalando que existe rigidez.
2 Hombros: ¿Están relajados y bastante planos? Si no es así, también están indicando rigidez.
3 Parte superior de la espalda: ¿Tiene un aspecto relajado y relativamente plano, o sobresalen los omóplatos? Esto podría significar que debes tratar esta zona para que los hombros puedan relajarse.
4 Zona lumbar: ¿Está muy arqueada? Eso podría estar provocando tensión en la zona lumbar, por lo que puede ser un área que debas relajar
5 Caderas: ¿Están niveladas? Si no es así, puede indicar un problema en la zona lumbar o en las caderas. Esta zona podría beneficiarse con una relajación.
6 Manos: ¿Están las manos cerradas o en puño? Puede ser una zona en la que debas centrarte y una señal de que tu compañero no está relajado. Si las articulaciones están muy sensibles, masajea por encima y a su alrededor, y no sobre ellas.
7 Piernas: ¿Aparecen venas varicosas? Nos indicarían problemas circulatorios. No debes masajear sobre estas venas
8 Piel: ¿Está suave o áspera? ¿Aparecen zonas secas? Eso puede indicar una falta de hidratación y la necesidad de elegir un aceite de masaje nutritivo.
9 Tobillos: ¿Están hinchados? Eso podría significar trastornos circulatorios o una linfa perezosa. Trabaja sobre las zonas inflamadas, pero no sobre ellas, para facilitar el drenaje
10 Pies: ¿Existe alguna rojez? ¿Observas algún tras torno de los pies? ¿Podría deberse al uso de calzado ajustado? Los dedos apretados se benefician enormemente del masaje, pero ten cuidado si observas síntomas de infección.

leer el cuerpo

56as4da565d4ada56d56sa4d - MASAJE PARA BEBES: PARTE POSTERIOR DEL CUERPO

MASAJE PARA BEBES: PARTE POSTERIOR DEL CUERPO

MASAJE PARA BEBES: PARTE POSTERIOR DEL CUERPO

 

 

Una vez relajado, a tu bebé no le importará que le des masaje sobre la espalda.
Asegúrate de que el cuerpo está bien apoyado. Haz movimientos de barrido,
cortos y ligeros, que fluyan uno con otro, y acorta la secuencia si tu bebé
o tú os cansáis. Adapta las maniobras para ajustarías a la postura de tu bebé.

 

 

1 rozamiento Encuentra una postura có-
moda para el masaje, de forma que tu
bebé esté bien apoyado. Frótate un poco
de aceite en los dedos y efectúa un roza-
miento sobre la espalda. Comienza con
los dedos juntos en la zona lumbar, deslí-
zalos hasta los hombros y vuelve a bajar
por los lados del cuerpo. Las maniobras
deben ser tranquilizadoras, con las manos
amoldadas a la forma de los músculos.

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2 círculos Repite el rozamiento y, al separar
las manos, traza círculos hacia fuera con
los pulgares siguiendo la línea de los hom-
bros. Estos círculos deben ser espirales
continuas, deslizando los pulgares sobre
la piel. Repite los movimientos circulares
varias veces. Comienza a dos centímetros
y medio de la columna y masajea hacia los
brazos.

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3 fricciones alternas Coloca las manos jus-
to debajo de las axilas, sobre los lados
opuestos de las costillas. Lentamente acér-
calas de forma que crucen hasta el otro
lado. Fricciona con suavidad hasta la zona
lumbar. La maniobra debe ser ligera y los
movimientos deben deslizarse sobre la
piel, sin estirar. Repite varias veces por
toda la espalda.

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4 círculos Al volver a la zona lumbar, traza
círculos grandes y amplios con los pulga-
res sobre la parte superior de los glúteos.
Comienza a dos centímetros y medio de
la columna y ve dibujando espirales por la
piel. Si utilizas los lados de los pulgares, te
asegurarás de que la presión sea siempre
la misma y no profundice. Repite varias
veces.

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5 rozamiento Aplícate un poco más de acei-
te en las manos y vuelve a hacer un roza-
miento sobre la espalda del bebé, pero esta
vez pasando sobre el dorso de los brazos
hasta las manos. Deslízate sobre las manos
y los dedos con un movimiento amplio y
continuado. Repite varias veces para acei-
tar y estimular convenientemente la piel.

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6 balanceo Coloca las manos alrededor de
la parte superior del brazo. Con suavidad
balancea los músculos entre las manos, tra-
bajando hasta la muñeca. Manten las ma-
nos amoldadas a los músculos y relaja los
movimientos en el codo. Ajusta las manos
para acomodarlas a la postura del bebé, y
sencillamente balancea toda la superficie
del brazo que te sea posible.

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7 rodado con los pulgares Sujeta la mano
de tu bebé y rueda con los pulgares sobre
el dorso de la mano hacia los dedos, esti-
rándolos todo lo que puedas. Rueda dibu-
jando varios trazos, empleando los lados
de los pulgares para que los movimientos
sean más suaves. Traza círculos muy suaves
entre los tendones y alrededor de los nu-
dillos.

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8 apretar Aprieta suavemente los dedos del
bebé entre los dedos índice y pulgar. Ma-
sajéalos uno por uno, trabajando hacia
abajo y sobre la punta. También puedes
frotar y rodar los dedos entre los tuyos.
Efectúa unos pases neurosedantes por el
brazo, desde el hombro hasta las puntas de
los dedos, y repite todos los movimientos
en el otro brazo.

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9 rozamiento Frótate un poco de aceite en
los dedos si lo necesitas y coloca las puntas
juntas sobre la zona lumbar del bebé. Des-
lízalas hacia arriba y separa las manos para
trabajar sobre los glúteos y a lo largo de las
piernas. Repite los movimientos vanas ve-
ces, trabajando hasta los pies y sobre ellos.

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10 apretar Tras el último rozamiento, aprie-
ta las plantas de los pies, con los pulga-
res sobre ellas y los otros dedos soste-
niéndolas por debajo. Aprieta suavemente
los pies entre tus dedos, especialmente la
parte carnosa de las plantas. Recuerda
que debes evitar los arcos de los pies.

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11 fricciones alternas Coloca las manos a
ambos lados del muslo, con los dedos ha-
cia dentro. Deslízaías lentamente una ha-
cia la otra hasta alcanzar el lado contrarío
de la pierna. Continúa friccionando mien-
tras subes y bajas por el muslo hasta la ro-
dilla. Manten las muñecas relajadas y las
manos amoldadas a los músculos.

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12 presión con los pulgares Para masajear
sobre la parte posterior de la rodilla, cam-
bia los movimientos por presiones con los
pulgares. Sujeta la rodilla por abajo si es
necesario y estira hacia fuera sobre el plie-
gue con los lados de los pulgares. Cúrva-
los alrededor de los lados de la rodilla antes
de repetir el movimiento. A continuación
continúa friccionando, alternando las ma-
nos por la pantorrilla hasta el tobillo.

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13 fricciones alternas Coge el pie del bebé
entre tus manos, con los dedos por deba-
jo y los pulgares sobre las plantas. Friccio-
na hacia atrás y hacia delante con las dos
manos al mismo tiempo. A continuación
deslízaías hasta el centro y vuelve. Los mo-
vimientos deben deslizarse sobre la piel
mientras los dedos permanecen amolda-
dos alrededor del pie.

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14 presión con los dedos Manteniendo el
pie sujeto entre tus manos, traza círculos
suaves y presiona bajo la base de los de-
dos. Utiliza la punta del pulgar para pre-
sionar ligeramente entre las articulaciones
y a su alrededor, y para hacer círculos so-
bre las yemas de los dedos. Es un movi-
miento muy agradable para relajar el pie.
Recuerda que debes mantener la presión
suave y calmante.

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15 estirar Coge el pie con una mano y con la
otra tira de los dedos, uno por uno. Re-
tuerce desde la base de cada dedo hasta
la punta. Presiona y aprieta entre tus de-
dos para que los movimientos resulten di-
vertidos. Aprieta y sujeta la yema de cada
dedo antes de deslizante sobre la punta.

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16 pases neurosedantes Sujeta la pierna
con una mano y efectúa unos pases neu-
rosedantes por toda su longitud con la
otra, con movimientos ligeros para esti-
mular la pierna. Los toques cortos con las
puntas de los dedos son los más agrada-
bles y resultan relajantes y calmantes. Re-
pite varias veces sobre el pie, todos los
movimientos, en la otra pierna.

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17 pellizqueo Ésta es una ligera variación del
pellizqueo. Sujeta al bebé por debajo del
hombro. Coloca el pulgar y el índice en la
nuca, sobre los músculos a ambos lados
de la columna. Levanta suavemente la
mano y desliza los dedos sobre la piel
«agarrando» el aire. Debes hacerlo con
mucha suavidad, sin apretar ni pellizcar.
Repite dos veces más para relajar el cuello.

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18 tecleteo Tamborilea con suavidad a lo lar-
go de toda la espalda con las yemas de los
dedos, empleando movimientos peque-
ños y ligeros, como gotas de lluvia. Evita
golpear sobre la columna. Trabaja desde
los hombros hasta la zona lumbar en una
serie de movimientos alegres. Repite va-
rias veces.

MASAJE PARA BEBES: PARTE POSTERIOR DEL CUERPO


 

19 pases neurosedantes Pasa suavemente
las puntas de los dedos por la columna,
desde los hombros hasta la zona lumbar.
Manten las muñecas relajadas y efectúa
una sene de movimientos fluidos, emplean-
do las manos una después de la otra. Es-
tos movimientos deben ser calmantes, re-
lajantes y cariñosos.

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20 descanso Para cerrar el masaje, descansa
las manos con suavidad sobre la espalda
durante unos momentos. Debes colocar
una mano entre los omóplatos y la otra
sobre el sacro (el triángulo óseo de la base
de la columna). Respira con calma unos
instantes y céntrate en el contacto entre
tus manos y la piel de tu bebé. A conti-
nuación dale la vuelta y ponle de cara a ti.

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MASAJE HOLISTICO: AUTOMASAJE

MASAJE HOLISTICO: AUTOMASAJE

 

Con un poco de ingenio puedes aplicarte un automasaje prácticamente en
cualquier parte del cuerpo y experimentar los beneficios que normalmente ofreces
a otras personas. El automasaje te ofrece también la oportunidad de encontrar
puntos que pueden resultar difíciles de localizar sin experiencia en un compañero.

 

 

1 amasamiento de los hombros Sentado en posición erguida, coloca una mano sobre el hombro contrario y localiza el reborde muscular de la zona superior. Amásalo con una mano desde el cuello hacia el brazo y de vuelta al cuello.  Sencillamente masajea los músculos en lugar de trabajar sobre el hueso Presiona con el pulgar y amasa con los otros dedos hasta que se relaje la zona. Repite en el otro hombro.

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2 envolver los hombros Ésta es una buena forma de tonificar los músculos. Coloca una mano sobre el hombro contrario, con la palma directamente encima de los músculos. Ve dando palmaditas con la mano cóncava desde el cuello hacia el brazo,  produciendo un sonido hueco. Manten la mano relajada con la palma levantada, haciendo contacto con la zona hipotenar y los dedos. Los movimientos deben ser bastante rápidos. Repite en el otro hombro.

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3 presión de los pulgares sobre el cuello Coloca las manos por detrás del cuello, con los pulgares sobre los músculos situados a ambos lados de la columna vertebral. Traza círculos pequeños sobre los músculos utilizando las puntas de los dedos para apoyarte. Trabaja lentamente subiendo por el cuello, sin utilizar demasiada presión, hasta llegar a la base del cráneo. Debes sentir cómo se te relaja el cuello. Si no es así, repite los movimientos.

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4 presión con los dedos sobre el cráneo Coloca las dos manos en la base del cráneo, a ambos lados de la columna. Presiona por debajo del cráneo con los dedos corazón y anular, moviendo las manos hacia las orejas al mismo tiempo. Presiona lentamente y afloja igual de lento, ejerciendo la presión que te parezca adecuada. Presiona a intervalos regulares y detente justo detrás de las orejas.

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5 rotación sobre la cabeza Coloca las puntas de los dedos de las dos manos sobre el cuero cabelludo, y a continuación presiona y rota sin desplazar los dedos, utilizando los pulgares como anclas para mantener los dedos estables. Intenta conseguir el máximo movimiento posible. Trabaja todo el cuero cabelludo para relajar todas las tensiones, sin olvidar la nuca y alrededor de las orejas.

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6 presión de los dedos sobre las cuencas de los ojos Utiliza las yemas de los dedos índices para presionar a lo largo del borde inferior de las cuencas de los ojos. Comienza en el puente de la nariz y trabaja hacia las sienes. Utiliza tanta presión como te resulte agradable para aliviar todas las tensiones existentes alrededor de los ojos. Presiona uniformemente a  intervalos regulares, manteniendo los movimientos ligeros y relativamente rápidos. Evita estirar la piel.

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7 presión de los dedos por debajo de los pómulos Utiliza las yemas de los dedos corazón para presionar hacia fuera por debajo de los pómulos. Empieza justo al lado de la nariz y presiona tan cerca el hueso como puedas. El movimiento debe trazar una ligera diagonal hacia arriba, bajo los pómulos. Presiona a intervalos regulares hacia fuera en dirección a la mandíbula. Allí donde sientas tensión en los músculos, dibuja círculos localizados para relajarlos.

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8 descansar los ojos Coloca las manos huecas sobre los ojos para descansarlos activamente. La zona hipotenar debe descansar sobre los pómulos, las palmas deben estar levantadas y los dedos sobre la frente. Es una magnífica técnica de relajación, así como un impulso energético. No debe ejercerse ninguna presión sobre los ojos, que es mejor tener cerrados  para obtener un resultado óptimo.

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9 vaciado venoso de los brazos Es perfectamente posible realizar esta técnica sobre uno mismo. Coloca la mano justo por encima del codo del brazo contrario, con el pulgar en un lado y el resto de los dedos en el otro. A continuación sube apretando los músculos hacia la axila, aplicando presión con la zona de la mano situada entre el índice y el pulgar. Repite varias veces y después haz lo mismo en el otro brazo.

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10 golpeteo sobre las caderas Cierra los puños sin apretarlos y golpea con ellos sobre los glúteos y las caderas. Se trata de un movimiento vigorizante diseñado para estimular la circulación en una zona en la que los músculos y las articulaciones pueden ponerse bastante tensos Utiliza toda la presión que necesites y manten los movimientos vivos. Emplea las manos de forma alterna para establecer un buen ritmo.

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11 vaciado venoso de las piernas Para este movimiento necesitas ser suficientemente flexible como para llegar a la pantorrilla. Dobla la pierna y rodea los músculos con las manos, con los pulgares por detrás y el resto de los dedos por delante. A continuación utiliza los pulgares para subir apretando por la pantorrilla hacia la rodilla, donde no debes ejercer ninguna presión. Los dedos deben actuar como soporte para estabilizar el movimiento. Repite en la otra pierna.

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12 presión de los pulgares sobre el pie Debes ser suficientemente flexible como para llegar a la planta del pie. Dobla la pierna y coloca las yemas de los pulgares sobre la planta del pie, con los otros dedos sujetándolo por el dorso. Trabaja sobre la planta efectuando pequeños movimientos circulares, trabajando de forma alterna con ambos pulgares. Evita el arco del pie y  concéntrate en la zona carnosa y la base de los dedos. Repite en el otro pie.

MASAJE HOLISTICO: AUTOMASAJE