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SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DESPORTIVO

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DESPORTIVO

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DESPORTIVO

 

 

Los atletas utilizan este masaje para mantenerse en forma. Ayuda a prevenir
lesiones mediante la relajación muscular, y resulta excelente después de la práctica
deportiva para liberar el exceso de ácido láctico. Es un masaje especializado, pero
los siguientes movimientos te ofrecen algunas técnicas básicas.

 

1 rotación de las caderas Dobla la pierna
de tu compañero contra el cuerpo levan-
tándola por debajo del tobillo y la rodilla.
Presiona sobre la parte inferior de la pierna
y acerca la rodilla al pecho hasta encontrar
resistencia. En este punto gira la pierna por
la cadera para realizar un estiramiento. Ex-
plora la amplitud de movimiento de tu
compañero y repite, aumentando gradual-
mente el recorrido de las rotaciones.

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2 presión con los dedos sobre las rodillas
Presiona rodeando la rótula con las yemas
de los dedos, trabajando alrededor del bor-
de mientras aprietas y dibujas círculos en
distintos puntos. La otra mano debe ser-
virte como guía y para ofrecer resistencia.
Asegúrate de no trabajar directamente so-
bre la rótula. Es una buena técnica para au-
mentar la estimulación de la articulación,
pero no es adecuada si existe algún tras-
torno conocido en la rodilla.

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3 rotación de muñeca Sujeta el brazo de tu
compañero por el codo. Coge la mano con
firmeza y utiliza la palma para aplicar pre-
sión. Es un buen ejercicio pasivo de la arti-
culación. A continuación puedes rotar len-
tamente la mano por la muñeca en ambas
direcciones, mientras aplicas presión para
aumentar su movilidad.

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4 vaciado venoso de las piernas Los múscu-
los de la pantorrilla pueden adquirir mucha
tensión, por lo que puedes favorecer la cir-
culación adaptando la técnica ya conocida
del vaciado venoso. Apoya el tobillo de tu
compañero sobre tu hombro para tener las
manos libres. Aprieta los músculos de la
pantorrilla deslizando las manos hacia la
parte posterior de la rodilla. El contacto
debe realizarse con toda la mano. Ten cui-
dado de no ejercer una presión indebida
sobre la rodilla.

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DESPORTIVO


 

5 presión deslizante sobre el pie Coloca
las manos a ambos lados del pie. Aprieta
con fuerza entre los dedos y la zona hipo-
tenar. A continuación estira los tendones,
tirando hacia abajo en un lado del pie y ha-
cia arriba en el otro. Intenta moverlos lo
máximo posible e invierte la dirección de
las manos. Repite hasta que los músculos
se relajen y se vuelvan más dúctiles.

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6 presión con las palmas sobre los hom-
bros Dobla el brazo de tu compañero por
detrás de la espalda para que sobresalga el
omóplato. Coloca una de tus manos por
debajo del hombro para sujetarlo, extien-
de el pulgar y el índice de la otra y deslíza-
los por debajo del omóplato tanto como
puedas sin que resulte desagradable. Apli-
ca la presión con la palma de la mano y la
unión del índice y el pulgar. Es una manio-
bra excelente para relajar el hombro.

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7 fricción de hombros Coloca las dos manos
sobre la articulación del hombro, una en-
cima y la otra debajo. Fricciona con fuerza
entre ambas para aumentar la circulación.
Fricciona alrededor de la articulación y so-
bre la parte superior del brazo en una serie
de movimientos vivos. El movimiento debe
hacerse con las palmas de las manos. Es un
buen calentamiento previo a la actividad
física.

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TRASTORNOS COMUNES: RIGIDEZ DE CUELLO

TRASTORNOS COMUNES: RIGIDEZ DE CUELLO

TRASTORNOS COMUNES: RIGIDEZ DE CUELLO

 

 

Para la mayoría de las personas, el cuello y los hombros son las zonas donde
suelen sentir tensión. Un cuello rígido puede ser el resultado de una mala
postura y un estilo de vida sedentario, y puede dar lugar a dolores de cabeza.
Prueba estas técnicas de masaje para aliviar la tensión y relajar los músculos.

 

amasamiento de los hombros Amasa a lo
largo de la parte superior de los hombros, em-
pezando en el cuello y trabajando hacia fuera.
Los dedos de las manos deben descansar so-
bre los hombros, mientras los pulgares ama-
san los músculos. Presiona y dibuja círculos,
prestando atención a cualquier punto tenso.

Allídonde los músculos estén sensibles, reduce la
presión y aumenta la amplitud de los movi-
mientos.

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círculos sobre el cuello Coloca los pulgares
sobre los músculos de los lados de la colum-
na, junto a la vértebra prominente (C7) situa-
da en la base del cuello. Con los dedos des-
cansando sobre los hombros, dibuja círculos
y presiona para relajar los músculos, lo que a
su vez relajará el cuello. Este punto concreto
se denomina VG 14.

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tracción de cuello Estando tu compañero
tumbado boca arriba, desliza las dos manos
por debajo de su cuello y rodea con ellas la
base del cráneo. Levanta la cabeza ligera-
mente y, con suavidad, tira de ella hacia atrás
para estirar el cuello. Esto ayuda a liberar la
tensión y aporta una sensación de alarga-
miento de la columna. Vuelve a bajar la ca-
beza muy suavemente.

TRASTORNOS COMUNES: RIGIDEZ DE CUELLO


 

balanceo de la cabeza Desliza las manos
por debajo del cuello y rodea con ellas la base
del cráneo. Vuelve la cabeza hacia un lado
presionando con la mano plana contra el cue-
llo. A continuación vuélvela del otro lado con
la otra mano. Con suavidad, balancea la ca-
beza de un lado al otro para estimular la rela-
jación de los músculos del cuello y los hombros.

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56asd456as4d56a4d6sa54d - SHIATSU: LA ESPALDA

SHIATSU: LA ESPALDA

SHIATSU: LA ESPALDA

 

 

Céntrate, tanto emocional como físicamente, antes de empezar a trabajar sobre
la espalda. Tienes que estar equilibrado y disponer de espacio suficiente para
aplicar las técnicas. La espalda te proporciona una buena oportunidad para
explorar el uso de tu peso corporal.

 

1 presión con las palmas Arrodíllate a un
lado de tu compañero. Aspira, inclínate ha-
cia delante y coloca las palmas de las dos
manos a ambos lados de la columna. «Ca-
mina» con las manos hacia arriba y hacia
abajo, desde la zona lumbar hasta los hom-
bros, evitando ejercer presión sobre la co-
lumna Apoya tu peso sobre tus manos, pero
permanece en todo momento bien equili-
brado. Repite varias veces para relajar a tu
compañero y aumentar su confianza.

SHIATSU: LA ESPALDA


2 balanceo Situado de frente a tu compa-
ñero, coloca las dos manos sobre los
músculos del lado opuesto de la columna,
sobre el meridiano de la vejiga. Balancea el
cuerpo con la zona hipotenar (la almoha-
dilla situada justo encima de la muñeca)
para separarlo de ti. Trabaja varias veces su-
biendo y bajando por el meridiano, desde
la zona lumbar hasta los hombros, para re-
lajar toda la espalda.

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3 estiramiento con los antebrazos Coloca
los antebrazos juntos y en diagonal sobre
el centro de la espalda. Debes tener los pu-
ños cerrados, pero sin apretar Lentamen-
te estira un brazo sobre la espalda hacia el
hombro y el otro hacia la cadera. Manten
contacto pleno con tus antebrazos para
que tu compañero perciba un buen estira-
miento. Sin cambiar de posición, puedes
repetir todos los movimientos en el otro
lado de la columna.

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4 estiramiento con las palmas de las ma-
nos Arrodíllate junto a la zona lumbar Cru-
za los brazos y coloca una mano sobre el
sacro (el triángulo óseo de la base de la co-
lumna) y la otra más arriba. Sin deslizarías,
empuja separándolas para estirar la zona
lumbar. Comprueba si hay resistencia y
vuelve a empujar, estirando esta vez un
poco más.

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5 presión con las palmas Sitúate junto a Id
parte superior de la espalda de tu compa-
ñero, suficientemente equilibrado para po-
der inclinarte sobre él. Céntrate en el hará.
Coloca las manos planas a ambos lados de
la columna, con la zona hipotenar sobre los
músculos y los dedos hacia las costillas.
Apóyate contra su cuerpo y aprieta sin que
le resulte desagradable. Trabaja descen-
diendo hasta la zona lumbar.

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6 presión con las palmas Sitúate de cara a
la columna vertebral. Coloca las manos pla-
nas a ambos lados de la zona lumbar, con
la zona hipotenar hacia dentro y los dedos
hacia las caderas. Presiona con las palmas
de ambas manos utilizando tu peso corporal
para ejercer presión con cuidado. Com-
prueba que a tu compañero le resulte agra-
dable. Afloja la presión de manera unifor-
me y retira las manos.

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7 presión con los pulgares Vuelve a la par-
te superior de la espalda. Coloca los dos
pulgares sobre los músculos de los lados de
la columna mientras te apoyas sobre los
otros dedos. Presiona con los pulgares a lo
largo del meridiano de la vejiga hasta la
zona lumbar. Hazlo siguiendo aproxima-
damente la línea de las depresiones entre
las vértebras, evitando siempre la columna.
Utiliza tu peso corporal lo necesario para ir
aumentando lentamente la presión.

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8 presión con los pulgares Coloca los pul-
gares en la zona lumbar, a unos tres dedos
de la columna. Localiza las bandas de
músculos, mucho más anchas en este pun-
to. Presiona con los pulgares en tres sitios
a los lados de estos músculos, a lo largo del
meridiano externo de la vejiga. Presiona,
manten la presión y aflójala lentamente.

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9 círculos Desplázate hasta la zona lumbar
de tu compañero. Coloca las dos manos,
una encima de la otra, sobre el sacro. Tra-
za círculos en ese punto, en dirección con-
traria a las agujas del reloj, para relajar la
zona lumbar y las caderas; esto también
ayuda a calentar los ríñones. Repite con
lentitud y sensibilidad varias veces, amol-
dando las manos a la forma del cuerpo.

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10 fricción Manteniendo el contacto con
una mano, frota vigorosamente a lo largo
del meridiano de la vejiga con los dedos
planos. Frota desde los hombros hasta la
zona lumbar a lo largo del meridiano in-
terior. Hazlo primero sobre los músculos
de un lado y repite luego sobre el otro
lado de la columna. Termina colocando
una mano sobre la zona lumbar, y des-
cansa unos momentos.

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11 presión con el codo Utiliza una mano
para apoyarte sobre la zona lumbar e in-
clínate sobre el otro codo contra el glúteo
de tu compañero. Relaja el ángulo del
codo y deja que la mano se doble por la
muñeca. Comienza en la mitad del glúteo
e inclínate sobre los músculos apoyándo-
te en el codo. Relaja. Trabaja descendien-
do por el canal de la vejiga hasta el plie-
gue de los glúteos.

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12 presión con el codo Localiza VB 30, a
dos tercios de la anchura de los glúteos y
un tercio hacia abajo. Utiliza la otra mano
como sostén, coloca el codo (mantenién-
dolo redondeado) sobre la zona y traza
circuios sobre el punto. Suele ser una zona
tensa pero carnosa, por lo que puedes
emplear bastante presión. Manten con-
tacto continuo sin deslizarte. Inclínate y re-
pite ambos movimientos en el otro lado.

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SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DEL CAMPO ENERGÉTICO

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DEL CAMPO ENERGETICO

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DEL CAMPO ENERGETICO

 

 

Todo masaje que trate a la persona en su conjunto posee un efecto sanador.
El enfoque holístico tiene en cuenta el cuerpo, la mente, las emociones y las
dimensiones espirituales de cada persona. Trabajar sobre un aspecto concreto puede
afectar al equilibrio del conjunto, y la sanación depende de conseguir el equilibrio.

 

Centros y campos de energía
Como ya hemos visto, los chakras son puntos
de comunicación de energía.

Se cree que cada uno de los siete
centros energéticos principales está situado en
un punto concreto, asociado con determinados
aspectos físicos, y posee un color y una vibra-
ción sonora diferente. Además, existen varios
campos energéticos que rodean a cada indivi-
duo, conocidos como auras. Algunas personas
pueden verlas o leerlas, así como los colores
que contienen. El campo de energía más cer-
cano al cuerpo se conoce como cuerpo eténco,
y puede que seas capaz de sentirlo si colocas la
mano sobre la piel a una distancia de entre
quince y veinte centímetros. Se cree que los de-
sequilibrios de energía afectan a nuestro
bienestar físico, y pueden incluso ser causa de
enfermedades. Equilibrar la energía puede ayu-
darnos a recuperar la salud, y existen algunos
sanadores que trabajan exclusivamente en los
campos energéticos. Desarrollando un contac-
to sanador puedes enriquecer el masaje.

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DEL CAMPO ENERGETICO

Las técnicas relacionadas con el campo
energético trabajan tanto en el cuerpo como
sobre él. El primer paso es desarrollar la sen-
sibilidad, así como la empatia y el respeto ha-
cia tu compañero de masaje. Vacía tu mente,
céntrate en tus manos y toma nota de todas
las sensaciones que percibas. Sé objetivo y li-
mítate a observar. Prueba las siguientes téc-
nicas después de haber masajeado los múscu-
los, o antes de hacerlo, para ayudar a tu
compañero a relajarse. Con la práctica ob-
tendrás confianza y serás capaz de refinar tu
técnica.

 


 

 

1 descansar sobre la espalda Después de
masajear la espalda, termina la secuencia
colocando una mano entre los omóplatos
de tu compañero y la otra sobre el sacro (el
triángulo óseo situado en la base de la co-
lumna). Respira con calma, vacía la mente
y céntrate en las sensaciones que recibas
en las manos. Imagina que la energía posi-
tiva fluye de tus palmas. Esto produce una
sensación tranquilizadora y ayuda a co-
nectar la parte superior de la espalda con
la zona lumbar.

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2 sentir la energía de la espalda Coloca la
mano plana sobre el sacro de tu compañe-
ro. Levántala lentamente hasta situarla a
diez o quince centímetros del cuerpo. Tra-
za círculos sobre el sacro, en el sentido con-
trario a las agujas del reloj, y observa cual-
quier sensación que percibas en la palma.
Vuelve a bajarla gradualmente hasta que
descanse de nuevo sobre la espalda de tu
compañero. Este movimiento relaja la zona
lumbar.

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3 descansar los ojos Este movimiento es
muy bueno después de haber masajeado
la cara y resulta profundamente relajante.
Ahueca las manos y colócalas unos quin-
ce centímetros por encima de los ojos, evi-
tando que llegue a ellos la luz. Respira con
calma e imagina que la energía positiva flu-
ye a través de las palmas. Manten las manos
firmes y la mente en silencio. Tu compañe-
ro puede percibir el calor de tus manos.

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4 descansar sobre el abdomen Pruébalo
después de masajear el abdomen. Es espe-
cialmente bueno si tu compañero está par-
ticularmente sensible. Se trata de una téc-
nica muy adecuada para centrar. Sostén las
manos justo por encima del abdomen. Ob-
serva cualquier sensación que puedas per-
cibir. Ve bajando las manos poco a poco
hasta que queden planas a ambos lados
del ombligo. Exhala energía positiva a tra-
vés de las palmas.

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5 descansar en la cabeza Esta maniobra es
muy buena para combatir el dolor de ca-
beza y la tensión mental. Descansa las
manos a ambos lados de la cabeza de tu
compañero, con las manos hacia dentro.
Simplemente déjalas que se relajen. Ob-
serva cualquier sensación que puedas per-
cibir e imagina que la energía positiva flu-
ye a través de tus palmas. Separa las manos
un poco más de la cabeza y repite, aleján-
dolas más cada vez.

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6 descansar en los pies Esta maniobra ayu-
da a que tu compañero se centre o enraice
después de un masaje, al dirigir su atención
a los pies. Después de haberlos masajeado,
coloca las manos en posición relajada so-
bre las plantas. Relaja las palmas de las ma-
nos y siente el contacto con los pies de tu
compañero. Centra tu atención en los pun-
tos de contacto entre los dos.

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7 sentir la energía sobre la cabeza Sitúa-
te de pie detrás de tu compañero. Coloca
las manos juntas unos treinta centímetros
por encima de la cabeza. Relaja las palmas
y observa cualquier sensación que puedas
percibir. Ve bajándolas poco a poco hasta
que rodeen la parte superior de la cabeza.
Toma nota de cualquier cambio en las sen-
saciones a medida que te vayas acercando
al cuerpo. Imagina que la energía positiva
fluye a través de tus manos.

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8 descansar sobre el pecho Coloca una
mano plana sobre el pecho y la otra sobre
el abdomen. Descansa. Observa la subida
y la bajada de la respiración de tu compa-
ñero y manten la tuya propia en calma y
constante. Observa cualquier cambio en la
respiración de tu compañero y concéntra-
te en el calor de tus manos. Es muy útil y
equilibrante si la otra persona está emo-
cionalmente alterada.

 

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SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DE BELLEZA

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DE BELLEZA

 

 

Los beneficios del masaje son muchos. Los músculos relajados y libres de basura
metabólica mejoran la apariencia de la cara, mientras que el aumento de la
circulación y el uso de aceites hacen que la piel reluzca. A su vez, cuando nos
sentimos bien tenemos buen aspecto, gracias a ese brillo que procede de dentro.

 

 

1 circuios sobre las sienes Coloca las pun-
tas de los dedos sobre las sienes de tu com-
pañero. Aplica una ligera presión y traza
círculos hacia atrás, en dirección a tu cuer-
po, de forma que levantes y estires la piel
Es importante que el movimiento sea siem-
pre hacia atrás, alejándote de la cara, para
que los rasgos tengan un aspecto más re-
lajado y abierto. Trabaja en medios círculos
para evitar hacer presión hacia la cara.

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2 pellizqueo sobre las cejas Coloca los ín-
dices y los pulgares sobre el borde de las
cejas. Partiendo de la linea central, ve le-
vantando y pellizcando a intervalos regula-
res hacia las sienes. Esto aumenta la circu-
lación hacia los músculos y ayuda a relajar
la frente y los ojos. Repite varias veces re-
corriendo toda la línea de las cejas con los
dedos firmes. Recuerda que debes mante-
nerte totalmente alejado de los ojos.

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3 pellizqueo sobre la mandíbula Esto ayu-
da a mejorar la definición de la mandíbula.
Aplícate, si fuese necesario, un poco de
aceite sobre los dedos y coloca las puntas
bajo la linea de la mandíbula, con los pul-
gares juntos en el centro de la barbilla.
Aprieta el hueso mientras deslizas las ma-
nos hacia fuera siguiendo la línea. Al ha-
cerlo, estás estirando suavemente la piel y
estimulando los músculos.

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4 círculos sobre la mandíbula Coloca las
puntas de los dedos sobre los músculos del
ángulo de la mandíbula de tu compañero.
Muchas veces están muy tensos y dan al
rostro un aspecto bastante enfadado y de-
cidido. Aplica presión con las yemas de los
dedos y traza círculos grandes y amplios so-
bre ellos, mientras animas a tu compañero
a que relaje la mandíbula. Presiona con las
puntas de los dedos allí donde percibas al-
gún punto especialmente tenso.

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5 rozamiento sobre los párpados Pide a tu
compañero que cierre los ojos y coloca las
yemas de los dedos corazón con mucha sua-
vidad sobre los párpados, cerca del puente
de la nariz. De manera uniforme y suave,
mueve los dedos sobre los párpados, te-
niendo cuidado de no presionar sobre los
ojos. Asegúrate de tener suficiente aceite
en los dedos como para no arrastrar la piel,
pero no tanto como para irritar los ojos.

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6 círculos sobre las mejillas Coloca las ye-
mas de los dedos sobre las mejillas. Masa-
jea con círculos pequeños y en espiral so-
bre ellas, desde la nariz hacia las orejas.
Esto debe estimular los músculos y mejorar
la circulación sin estirar de la piel. Repite en
tres líneas horizontales, terminando siem-
pre en un toque positivo hacia arriba.

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DE BELLEZA


7 percusión sobre las mejillas y la mandí-
bula Teclea suavemente sobre las mejillas
y la mandíbula como si tus dedos fuesen
gotas de lluvia. Utiliza las yemas de los de-
dos para que los movimientos sean suaves.
Manten las manos firmes y las muñecas
elevadas. Los movimientos deben ser rápi-
dos y suaves. Esto estimula la piel, mejora
la circulación y proporciona un brillo mara-
villoso y saludable.

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MASAJE INDIO DE CABEZA

MASAJE INDIO DE CABEZA

MASAJE INDIO DE CABEZA

 

El masaje indio de cabeza es un tratamiento energético
de la parte superior del cuerpo. Se utilizan técnicas
estimulantes y debe realizarse con sensibilidad sobre el
cuello y la cabeza. El masaje relaja los músculos mediante
na serie de rápidos movimientos de percusión y termina
estimulando el cuero cabelludo. Se pueden utilizar aceites
nutritivos en el pelo. El masajista debe mantener una
postura equilibrada y concentrarse en tener la columna
recta. El intercambio de energía entre ambos participantes
es un ingrediente vital de esta forma de masaje.

 

 

 

Lista de contenidos:

 

  1. Principios

 

  2. Puntos marma

 

  3. Aplicación

 

  4. Parte superior de la espalda

 

  5. Los brazos

 

  6. El cuello

 

  7. La Cabeza

 

  8. La cara

 

  9. El pelo y el cuero cabelludo

 

10. Solución rápida con masaje indio

 

11. Automasaje

 

 

MASAJE INDIO DE CABEZA

MASAJE INDIO DE CABEZA: SOLUCION RAPIDA

MASAJE INDIO DE CABEZA: SOLUCION RAPIDA

 

 

Si sólo dispones de unos momentos para efectuar un masaje indio de cabeza,
prueba la siguiente secuencia, que debe aliviar la tensión del cuello y los
hombros, y estimular el cuero cabelludo. Puede hacerse casi en cualquier parte
y proporciona un gran impulso energético.

 

 

1 apretar los hombros Sitúate de pie detrás
de tu compañero. Coloca las manos sobre
los músculos del borde superior de los
hombros. Levántalos y aprieta con los de-
dos. Coge los músculos con firmeza para
evitar pellizcar, levanta y manten breve-
mente. Trabaja desde el cuello hacia los
brazos.

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2 percusión sobre la espalda Cierra los pu-
ños sin apretar y golpea con ellos a lo lar-
go del hombro hacia el cuello, y vuelta.
Golpea suavemente junto al cuello y conti-
núa bajando sobre los músculos hasta la
zona lumbar. Repite vanas veces. A conti-
nuación, vuelve a hacerlo sobre el otro lado
de la columna. Manten las muñecas rela-
jadas para producir un sonido de golpeteo
ligeramente sordo.

MASAJE INDIO DE CABEZA: SOLUCION RAPIDA


 

3 circulos sobre el cuello Descansa los de-
dos sobre los hombros y coloca los pulgares
en la base del cuello, a unos dos centíme-
tros y medio de la columna. Traza círculos
sobre los músculos del cuello subiendo has-
ta la base del cráneo. Al hacerlo, la piel
debe moverse también debajo de tus pul-
gares. Repite los movimientos varias veces
para relajar el cuello.

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4 rotación del cuero cabelludo Sujeta la
cabeza de tu compañero con una mano,
extiende y separa los dedos de la otra y co-
loca el pulgar y las puntas de los otros de-
dos sobre el cuero cabelludo. Traza círculos
sin moverte del sitio para producir tanto
movimiento como te sea posible. Una pre-
sión bastante firme suele ser buena. Tra-
baja sobre diferentes puntos y cambia de
manos para estimular el resto del cuero ca-
belludo.

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SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE EN PAREJA

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE EN PAREJA

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE EN PAREJA

 

 

Además de muy divertido, es estupendo para ayudar a las parejas a desestresarse y
a acercarse más física y emocionalmente. Las técnicas básicas son las mismas, pero
añadir matices sensuales puede convertir el masaje en una danza romántica. Los
toques sensuales son lúdicos, ligeros, prolongados y proceden del corazón.

 

 

1 pases neurosedantes Los pases neurose-
dantes pueden convertirse en una caricia.
A menudo tomamos a nuestras parejas por
algo ya sabido, por lo que aquí tenemos la
oportunidad de redescubrir su piel. Utiliza
los dedos, las yemas y las uñas para tocar
su cuerpo. Cuanto más ligero sea el toque,
más estimulará la piel. Tómate el tiempo
necesario para explorar su perfil de una for-
ma afirmativa y cariñosa.

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2 soplar sobre la piel Se trata de un toque
romántico para cerrar cualquier secuencia.
Tras masajear suavemente los músculos,
sopla sobre la superficie de la piel. Cuan-
to más cerca estés del cuerpo, más cálido
será tu aliento. Es una fantástica técnica de
relajación o para estimular la piel de tu pa-
reja. Pruébalo en brazos y piernas, espalda
o nuca.

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3 roce con el pelo Utilízalo al final de cual-
quier secuencia de masaje. Cuanto más lar-
go tengas el pelo, más fácil te resultará,
pero de todas formas sé imaginativa. Uti-
liza las puntas para barrer y rozar la piel de
tu pareja. Es estupendo sobre zonas am-
plias como la espalda. Los movimientos lar-
gos son los mejores.

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4 amasamiento del cuello Sé creativo con
el masaje. Emplea la cercanía y la intimidad
para masajear en momentos inesperados
como forma de expresar ternura y aprecio.
Es duro sentirse amoroso cuando uno está
tenso. Amasa la nuca de tu pareja entre los
dedos y, como siempre, evita cualquier ma-
niobra directa sobre la columna.

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5 presión de los dedos sobre la cara El
masaje en la cara es fantástico, pero si se
añaden maniobras suaves y cariñosas se
convierte en algo especial. Utiliza las yemas
y las puntas de los dedos para recorrer sua-
vemente las facciones de tu pareja. Traba-
ja desde el centro hacia fuera con manio-
bras lentas y lánguidas. Tómate tiempo
para recorrer el contorno de los ojos, la na-
riz y la boca. Acaricia suavemente los pár-
pados y los labios.

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6 tirar del pelo El masaje del cuero cabellu-
do es muy placentero, al igual que los sua-
ves tironcillos de pelo. Haz que los toques
sean lúdicos. Recorre el pelo desde las raí-
ces hasta las puntas, deslizándolo entre tus
dedos. Enrosca las puntas, tira con mucha
suavidad y alborota el pelo de tu pareja.

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7 rozamiento sobre la espalda Sé imagi-
nativo con las técnicas que ya conoces.
Prueba diferentes formas de rozamiento
sobre la espalda, variando la presión, la
postura y el ritmo. Como las manos y las
puntas de los dedos ya son conocidos, ¿por
qué no pruebas con los antebrazos o los
pies? Manten pleno contacto con los con-
tornos musculares para obtener un resul-
tado óptimo.

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE EN PAREJA

 

 

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MASAJE INDIO DE CABEZA: PRINCIPIOS

MASAJE INDIO DE CABEZA: PRINCIPIOS

 

El término ayurveda procede de una palabra sánscrita que significa «ciencia
de vida», y es el complejo y antiguo sistema de filosofía y medicina en el que el
masaje indio de cabeza hunde sus raíces. El ayurveda considera que el equilibrio
y la moderación son esenciales para la salud, en la que el cuerpo y la mente
están inextricablemente ligados.

 

 

Según el pensamiento ayurvédico, el univer-
so está compuesto por cinco elementos —éter,
aire, tierra, fuego y agua—, y los seres hu-
manos están formados por una combinación
de estos elementos.

 

Los doshas
Además, se cree que existen tres doshas. o
energías, en toda la materia. Se denominan
vata, pitta y kapha. La mayoría de las perso-
nas tienen un dosha dominante, y eso es algo
que un tratamiento ayurvédico debe tener en
cuenta. Vata es la energía del aire, y estos ti-
pos tienden a ser delgados, inquietos, ansio-
sos, creativos y con la piel seca. Pitta es una
mezcla de fuego y agua, y estos tipos son ac-
tivos, decididos, con buen apetito, el pelo fino
y la piel suave; también sudan con facilidad.
Kapha es una mezcla de agua y tierra, y estos
tipos tienden al sobrepeso, se mueven lenta-
mente, duermen mucho y tienen el pelo fuer-
te y la piel grasa

 

Los chakras
La energía vital que se mueve por todo el
cuerpo se conoce como prana. Existen siete
círculos principales de energía, o chakras, si-
tuados a lo largo de la columna vertebral, y el
prana fluye a través de ellos. Estos chakras ge-
neran una energía que se transmite a los cen-
tros menores del cuerpo. Los primeros seis
chakras se localizan en los genitales, el sacro,
el plexo solar, el corazón, el cuello y la frente; el
séptimo está situado en la parte superior de
la cabeza. Cuando la energía que fluye por los
chakras se bloquea, se producen trastornos
mentales y físicos. El masaje ayurvédico esti-
mula el flujo libre de energía y, en conse-
cuencia, favorece la buena salud.

MASAJE INDIO DE CABEZA: PRINCIPIOS

 

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MEDIA UNO - Presion Media - parte uno

Presion Media – parte uno

PRESION MEDIA – PARTE UNO

Las técnicas con presión media ayudan a liberar la tensión de los músculos y se utilizan después de haber aplicado el aceite con el rozamiento. Comienza con suavidad; dependiendo de la respuesta que recibas, puedes aumentar la presión hasta que sientas cómo se relajan los músculos. Aplica estas técnicas a zonas musculares y carnosas.

 


 

AMASAMIENTO

 

PRESION        media
CONTACTO   dedos, toda la mano
El amasamiento es una de las técnicas más estimulantes. Realizada después del rozamiento con aceite para preparar los músculos, el amasamiento (como su propio nombre indica) los trabaja de forma repetitiva para relajarlos, liberar las tensiones y reducir el tono muscular. Se emplea en zonas grandes y carnosas, como los muslos, los glúteos y los músculos situados a ambos lados de la columna, pero no es adecuado para zonas delicadas o para trabajar sobre huesos.

 

Cómo hacerlo
Coloca las yemas de los dedos en posición. Presiona con el pulgar, alejando los músculos de ti; a continuación, sin perder el contacto, coge los músculos con los otros dedos y ruédalos hacia el pulgar. Cuando termines el movimiento, comienza de nuevo a amasar en una zona ligeramente diferente con la otra mano, de forma que trabajes a un ritmo alterno y constante. Cuando te hayas acostumbrado a los movimientos de amasamiento, haz que las palmas de tus manos entren también en contacto para dar mayor efectividad a la técnica.

 

Amasiamento sobre los muslos
Sitúate a un lado de tu compañero. Presiona los músculos con el pulgar y vuelve a rodarlos con los otros dedos. Comienza un movimiento similar con la otra mano, alternándolas hacia arriba y hacia abajo a lo largo del muslo. No te alejes de los músculos carnosos y evita la presión sobre la parte posterior de la rodilla y la cara interna del muslo.

presion media

 

Amasamiento de los glúteos
Sitúate junto a la zona lumbar de tu compañero. Inclínate sobre él y comienza a amasar el glúteo contrario, primero con una mano y después con la otrar hasta que hayas establecido el ritmo. Masajea las zonas carnosas para liberar todas las tensiones. Puedes utilizar bastante presión, pero recuerda que estos músculos están a menudo muy sensibles.

gluteos

Amasamiento de la espalda
Sitúate junto a la espalda de tu compañero. Inclínate y comienza a amasar las bandas musculares del lado opuesto de la columna. Trabaja a dos centímetros y medio de la columna como mínimo, empujando con los pulgares hacia el lado contrario al que estás. Después rueda los otros dedos hacia los pulgares, subiendo y bajando a lo largo de la columna, desde la zona lumbar hasta los hombros, siempre y cuando no amases por encima de ella.

la espalda 12321354

 

 

 


 

VACIADO NERVOSO

 

PRESIÓN         media
CONTACTO     toda la mano
El vaciado venoso se realiza en dirección ascendente en brazos y piernas, aplicando presión hacia el corazón. Utilizado después del roce, ayuda a liberar la tensión de los músculos y a estimular la circulación. Los pulgares y los dedos índices rodean el miembro mientras se aplica la presión con toda la mano. El vaciado venoso es también bueno para percibir los «nudos».

 

Cómo hacerlo
Coloca el pulgar y el índice sobre el brazo o la pierna de tu compañero, justo por encima de la articulación, formando una «V» con la mano. Aprieta mientras vas ascendiendo aplicando presión y haciendo contacto con toda la mano. A medida que vayas avanzando puedes presionar por separado con las dos manos, extendiéndolas para acomodarlas a la zona del cuerpo pero sin reducir la presión.

 

Vaciado venoso del antebrazo
Sostén el brazo de tu compañero por la muñeca, coloca el pulgar y el índice justo por encima de ésta y presiona deslizándolos sobre los músculos en dirección al codo. A partir de aquí el contacto debe hacerse con toda la mano. Aplica una presión relativamente firme, aflojándola justo por debajo del codo.

antebrazo

Vaciado venoso del muslo
Coloca ambas manos planas sobre el muslo de tu compañero, empezando justo por encima de la rodilla. Con una ano detrás de la otra, aplica una presión deslizante sobre los músculos en dirección a la cadera. Esta presión debe ser bastante firme, y puedes repetir la maniobra varias veces. Evita la cara interna de los muslos. En su lugar, abre las manos en abanico hacias la caderas.

muslo

 

 

Vaciado venoso de la pantorrilla
Sitúate junto a los pies de tu compañero y coloca ambas manos justo encima del tobillo, en forma de «V» y amoldándolas a la pierna. Presiona deslizándolas hacia la rodilla, aplicando una presión mayor sobre los músculos de la pantorrilla. Evita trabajar sobre venas varicosas, y afloja la presión al llegar debajo de la rodilla.

pantorrilla

 

 

 

 


 

RODADO CON LOS PULGARES

 

PRESIÓN       media
CONTACTO   pulgares
Utiliza el rodado con los pulgares para relajar los músculos, encontrar los «nudos» y conectar los movimientos de una zona a otra. Úsalo a lo largo de la columna o sobre zonas más pequeñas, como las manos, empleando los dedos como apoyo. Los pulgares se van alternando para conseguir un efecto constante.

 

Cómo hacerlo
Coloca uno de tus pulgares sobre el cuerpo de tu compañero y deslízalo lentamente sobre los músculos alejándolo de ti, empleando una presión media. Cuando alcances el final del movimiento, separa el pulgar del cuerpo con suavidad para llegar a la siguiente posición. Al hacerlo, comienza a deslizar el otro pulgar, de forma que ambos se alternen y sus posiciones se solapen.

 

Rodado sobre la columna
Sitúate junto a la cabeza de tu compañero. Inclínate hacia delante y comienza a deslizar uno de los pulgares sobre los músculos de un lado de la columna. Alterna con el otro pulgar levantando las manos entre movimientos, para llegar hasta la zona lumbar. Repite varias veces.

costas 123

Rodado sobre la mano
Sujeta la mano de tu compañero con tus dedos y rueda los pulgares sobre la palma. Este movimiento es un buen liberador de tensiones Oüttza el pulgar alejándolo de ti y repite con el otro, de forma que cubras la mayor superficie posible de la palma. La presión firme puede ser efectiva, pero comprueba siem pre si a tu compañero le resulta molesta.

manos 123

Rodado sobre la nariz
Ésta es una versión más suave para trabajar sobre zonas delicadas. Cuando estés trabajando en la cara de tu compañero, puedes utilizar una presión deslizante muy suave para maniobrar sobre toda la nariz, desde el puente hasta la punta. Emplea movimientos de rotación diminutos, que resultan realmente reconfortantes, para cubrir toda la zona.

cara 123

 

 

Continuación: Presión Media – parte dos