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Cólico: Aspectos básicos

Nada es más desquiciante para unos padres que un recién nacido que no para de llorar. A decir verdad todos los bebés lloran. Es su forma de comunicarse con nosotros, de manera que lo hacen por muy diversos motivos. En ocasiones tienen hambre o sed; otras, tienen sueño; otras, quieren llamar más núestra atención; y otras, en fin, quieren que los dejemos en paz y que nadie los importune. Asimismo, puede que estén sobreestimulados o sencillamente aburridos. También lloran cuando están enfermos o sienten dolor, aunque a menudo no saben realmente por qué están llorando; simplemente se muestran mal humorados. Pero ¿existe siempre una razón específica por la cual seas tú quien esté de mal humor?
En general, los padres encuentran formas que dan buenos resultados a la hora de tranquilizar a su hijo que llora. Lo consiguen aprendiendo a sentir sus necesidades, con frecuencia sobre la base de «probar y fallar». No hay dos bebés a los que se pueda tranquilizar de la misma manera. Incluso los más «rebeldes» suelen dejar de llorar espontáneamente dentro de un lapso de tiempo no excesivamente desesperante para sus progenitores. Aunque lo cierto es que no siempre es así. Algunos pequeñines lloran durante períodos de tiempo demasiado prolongados y es dificilísimo consolarlos. Cuando el examen físico no revela ningún síntoma que pudiera hacer sospechar una posible patología, nos referimos a este fenómeno como «cólico infantil»

El Problema:

La definición de cólico infantil es necesariamente «resbaladiza», pues como ya hemos dicho antes sus causas siguen siendo un enigma. En realidad, depende de la interpretación que se le dé al término «excesivo». ¿Excesivo para quién? Cada pareja tiene un límite de tolerancia al llanto. Para algunos padres, unos pocos minutos son «excesivos», mientras que para otros, lo son varias horas. Los científicos que han estudiado el llanto infantil descubrieron que el niño «medio» llora 2-3 horas diarias, lo cual ha llevado a definir el cólico infantil, a efectos de investigación, como un proceso que se prolonga en el tiempo durante más de cuatro horas. Sin embargo, para algunas parejas, cuatro horas pueden parecer una eternidad. Incluso los minutos pueden parecer horas. Lo cierto es que los padres no suelen ser muy precisos en la estimación del tiempo de llanto de sus hijos.
En realidad, el cólico infantil se define como cualquier cantidad de llanto que resulte excesiva para los padres, lo cual, a su vez, está estrechamente relacionado con su mayor o menor habilidad o éxito a la hora de tranquilizar al bebé. Ser incapaz de hacerlo es muy frustrante. De ahí que pequeñines difíciles de tranquilizar puedan ser mejores candidatos a la adjetivación de «niños con cólico» aun en el caso de que el tiempo de llanto no se diferencie del de otro bebé que llora mucho pero al que es fácil consolar.
Son pocos los trastornos típicos de la tierna infancia cuyas causas sean menos conocidas que el cólico infantil. Las percepciones «padres-médicos» acerca del problema son bastante divergentes, debido principalmente a que las formas de «sentido común» de comprenderlo y de tratarlo difieren considerablemente con los datos de las investigaciones científicas. Todas las teorías enunciadas para explicar el cólico infantil han sido refutadas en innumerables estudios o bien, por naturaleza, se resisten al análisis científico. Así pues, el cólico infantil es uno de aquellos frustrantes problemas médicos del que sabemos más acerca de lo que no es que de lo que es.

En cualquier caso, y a pesar de todos los pesares, los padres siguen esperando que el pediatra identifique la causa y prescriba un tratamiento eficaz. Una honesta explicación de la inexistencia de tratamientos de probada eficacia suele ser fácilmente malinterpretada por los padres como un resultado de la falta de competencia del médico. Por desgracia, conscientes de ello, muchos facultativos indefectiblemente competentes recetan y recomiendan «remedios» de incierta eficacia que no son sino puro placebo. Conocer un poco más a fondo las teorías acerca de las causas del cólico infantil y de las condiciones similares, aunque no idénticas en sus síntomas, podría resultar útil para los padres que creen que su hijo puede estar sufriendo este trastorno. Aunque en caso de duda siempre es aconsejable acudir al pediatra, esta información tal vez os podría ayudar a ambos a aislar y tratar el problema de una forma más rápida, y poder así volver a la normalidad.

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