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a56sds56a4d56a4d65a46d5 - MASAJE CHINO: AUTOMASAJE

MASAJE CHINO: AUTOMASAJE

MASAJE CHINO: AUTOMASAJE

 

 

El automasaje es una forma estupenda de localizar puntos que pueden ser
difíciles de encontrar en otras personas sin algo de práctica. Los puntos pueden
estar un poco sensibles y sentirás cómo resuena la energía cuando encuentras
el lugar exacto. Cuanto más practiques, más natural te resultará.

 

1 círculos con los dedos sobre los hom-
bros El cuello y los hombros siempre acu-
san la tensión, por lo que ésta es una bue-
na forma de relajarse. Coloca las manos
por encima de los hombros y localiza los
músculos a ambos lados de VG 14. Traza
círculos con las puntas de los dedos con
toda la firmeza que te resulte agradable
para relajarlos. Muévelas hacia los brazos
para dispersar las acumulaciones de chi.

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2 apretar los hombros Coloca una mano
por detrás del hombro contrario y aprieta
los músculos entre los dedos y la zona hi-
potenar (la almohadilla situada justo enci-
ma de la muñeca). Hazlo hacia el cuello y
localiza VB 21, situado en línea con VG 14.
Percibirás una depresión sensible. Traza
círculos sobre el punto con las puntas de
los dedos y a continuación presiona direc-
tamente un poco más fuerte. Repite los
movimientos en el otro hombro.

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3 presión con los dedos sobre la zona
lumbar Coloca las manos por detrás de la
espalda, con las puntas de los dedos sobre
los músculos lumbares, a ambos lados de
la columna. Presiona con los dedos des-
cendiendo por los músculos y sobre el sa-
cro, el triángulo óseo situado en la base de
la columna. Esto estimula el meridiano de
la vesícula y relaja la zona lumbar.

PRECAUCIÓN No utilices los puntos VG 14, VB 21 ni
VB 30 durante el embarazo.

MASAJE CHINO: AUTOMASAJE


4 presión con los dedos sobre los glúteos
Localiza VB 30, a dos tercios del recorrido
desde los glúteos hacia las caderas y aproxi-
madamente a un tercio hacia abajo. Presió-
nalo y traza círculos sobre él con las puntas
de los dedos. Aunque es difícil conseguir la
misma presión en ti mismo que en un com-
pañero, te servirá para relajar la zona de la
cadera bastante bien.

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5 presión sobre las cejas Pellizca a lo largo
de la línea de las cejas con los pulgares y los
índices, desde el puente de la nariz hacia
las sienes. Pellizca y levanta al mismo tiem-
po, recorriendo el camino hacia VB 1. Pue-
des sentir esta depresión en la línea que
parte desde la cuenca del ojo. Presionar y
trazar círculos sobre él es fantástico para
aliviar la tensión y despertar los ojos can-
sados.

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6 presión con el pulgar Sujeta una mano
con la otra y masajea sobre la parte carno-
sa del pulgar. Haz fuerza con los otros de-
dos por debajo. Localiza P 10, a medio
camino de esta zona carnosa del pulgar.
Traza círculos y luego presiona suavemen-
te, con la punta de tu pulgar activo, hacia
el hueso. Manten un momento, afloja y re-
pite en la otra mano.

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7 apretar las piernas Pellizca y aprieta ba-
jando por la cara externa de las dos pier-
nas, desde la parte superior de los muslos
hasta los tobillos. Aplica la presión entre los
pulgares y el resto de los dedos. Los movi-
mientos deben ser rápidos y vigorosos. Evi-
ta ejercer cualquier presión sobre las rodillas.
Repite varias veces para llevar la energía al
suelo.

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8 presión con los pulgares sobre los de-
dos de los pies Sujeta el pie por debajo y
coloca el pulgar de una mano sobre el pie
contrario, en la zona entre el pulgar y el ín-
dice del pie. Localiza IG 13 y presiónalo con
la punta del pulgar. Este punto puede es-
tar muy sensible, por lo que puedes trazar
círculos sobre él para dispersar la presión
y luego intentar apretarlo directamente.
Repite en el otro lado.

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56as4as56d4sada56ssd546 - SHIATSU: LA CARA

SHIATSU: LA CARA

SHIATSU: LA CARA

 

 

El masaje de cara debe ser preciso para resultar agradable y para que la
estimulación de los puntos sea efectiva. Es una forma estimulante de cerrar
el masaje, una manera relajante y energética. El toque final de descanso
proporciona equilibrio y alineamiento antes de que termine el masaje.

 

 

1 presión con los pulgares Coloca los pul-
gares sobre las cejas de tu compañero, jus-
to al lado del puente de la nariz. Localiza
V 2 en las pequeñas depresiones del hue-
so. Presiona con los lados de las puntas de
los pulgares, pues este punto debe ser pre-
ciso. Manten la presión unos momentos y
afloja. Presiona con cuidado porque estos
puntos están a menudo sensibles.

 

SHIATSU: LA CARA


2 presión con los pulgares Presiona con las
yemas de los pulgares siguiendo una línea
desde el centro de las cejas hasta el naci-
miento del pelo. Este movimiento debe ser
lento, constante y relajante, y ha de seguir
el meridiano de la vejiga. Repite varias ve-
ces las líneas sobre la frente.

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3 presión con los dedos Presiona con las
puntas de los dedos sobre la línea bajo los
pómulos, trabajando hacia el ángulo de la
mandíbula. Presiona cerca del hueso y li-
geramente por debajo de él, manteniendo
la presión y los movimientos ligeros.

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4 descanso Rodea la base del cráneo de tu
compañero con una mano y coloca la otra
sobre la frente. Tira muy suavemente hacia
ti para alinear la cabeza y a continuación
descansa. Vacía tu mente de todo pensa-
miento y respira con tranquilidad. Esto pro-
porciona un momento de calma antes de
cerrar el masaje e informa a tu compañero
de que se ha completado la secuencia.

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as6d4a6d4sa56d4a6d4ad - SHIATSU: APLICACION

SHIATSU: APLICACION

SHIATSU: APLICACION

 

Tradicionalmente, el shiatsu se recibe vestido, sin cremas ni aceite, y con el
receptor tumbado sobre el suelo, aunque en Japón se están dando ya sobre
camilla. El masajista utiliza el peso de su propio cuerpo para aplicar presión
con las manos, así como con los codos, los antebrazos, las rodillas y los pies.

 

La presión debe ser lenta y constante; la pos-
tura, equilibrada, y la energía debe proceder
del abdomen o hará. Esto proporciona esta-
bilidad física, además de emocional. Una
mano, conocida como mano «madre», per-
manece sobre el cuerpo como punto de apo-
yo. Las piernas y los brazos pueden estar es-
tirados o colocados en diversas posiciones
para proporcionar un acceso más efectivo a
los meridianos y permitir presionarlos mejor.
Sin embargo, debes tener siempre en cuenta
tu propia flexibilidad y la de tu compañero.

 

Tanto el masajista como el receptor del ma-
saje deben llevar ropa suelta y cómoda, con
una adecuada sujeción del cuerpo. Tomarse
el tiempo necesario para encontrar posturas
cómodas es importante. El masajista necesita
sentirse equilibrado, tanto física como men-
talmente, para poder apoyarse con su propio
peso y dar un buen masaje El contacto pleno
y comprometido con cada movimiento es vi-
tal, como también lo es la información que el
receptor proporciona al masajista.
Al principio es preferible sentir la energía

de la persona que intentar corregir desequi-
librios. Todo debe tener la máxima sencillez.
Con el tiempo irás aprendiendo a detectar
una deficiencia o un exceso de ki y la mejor
manera de aplicar un remedio. También em-
pezarás a ver más allá de los síntomas con-
cretos para tener una perspectiva más global.

 

PUNTOS IMPORTANTES
Técnicas: Las maniobras principales son la
presión con los dedos, con las manos, con
los codos y con los pies, con algún balan-
ceo, alguna fricción y unos estiramientos.
Movimientos: Deben ser lentos y tran-
quilizadores, equilibrados y centrados, uti-
lizando todo el peso del cuerpo.
Equipo: Necesitas una alfombrilla sobre
el suelo y apoyos para la cabeza, las rodi-
llas y los tobillos.
Respuesta: Comprueba primero si existe
algún problema de salud y pide a tu com-
pañero que te vaya informando sobre el
desarrollo de masaje.
Duración: Un tratamiento de shiatsu de
cuerpo entero debe durar unos cuarenta
y cinco minutos.

SHIATSU: APLICACION

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a32as54da56d4as6d6sad46 - MASAJE INDIO DE CABEZA: PUNTOS MARMA

MASAJE INDIO DE CABEZA: PUNTOS MARMA

MASAJE INDIO DE CABEZA: PUNTOS MARMA

 

Se cree que los chakras se corresponden con los marmas, a los que transmiten
energía vital o prana. Existen tres centros marma principales, situados en la
cabeza, el corazón y la vejiga, vitales para nuestra salud y supervivencia. Se
puede influir sobre la fuerza vital del cuerpo masajeando los puntos marma.

 

 

Los puntos marma son puntos de energía dis-
tribuidos por todo el cuerpo; existen ciento
siete. Contribuyen con nuestra salud estimu-
lando la función de los órganos y mantenien-
do el equilibrio. Los puntos marma son zonas
de energía concentrada, considerada secreta
o escondida, y proporcionan una conexión
entre nuestras energías física y sutil. En gran
medida se localizan en el punto de encuentro
entre los sistemas corporales y en zonas como
las arterias, las venas, los tendones y las arti-
culaciones. Cada punto se corresponde con
un dosha concreto y está relacionado con un

síntoma físico.
Cuando estos puntos se bloquean, la perso-
na enferma.

 

El libre flujo de energía por los chakras pue-
de facilitarse con un suave masaje de los pun-
tos marma, o marmapuntura, similar a la acu-
puntura. Este masaje desbloquea la energía,
ayuda a eliminar la enfermedad y devuelve la
salud al cuerpo. El masaje marma utiliza di-
versos aceites que poseen diferentes cualida-
des; pueden ser calmantes, refrescantes o ca-

lientes, y están relacionados con los tres dos-
has (véanse páginas 246-247). El aceite utili-
zado dependerá del tipo dosha del receptor y
del desequilibrio que se esté tratando. Un ma-
sajista experimentado puede emplear tam-
bién, en ocasiones, aceites esenciales en los
puntos.

 

El masaje indio de cabeza estimula los pun-
tos marma de la parte superior del cuerpo, la
cara y la cabeza, y ayuda a equilibrar la ener-
gía de los chakras superiores.

 

MASAJE INDIO DE CABEZA: PUNTOS MARMA

 

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SHIATSU: SOLUCION RAPIDA CON SHIATSU

SHIATSU: SOLUCION RAPIDA CON SHIATSU

SHIATSU: SOLUCION RAPIDA CON SHIATSU

 

 

Esta versión reducida del masaje shiatsu contiene algunos de los pasos más
importantes. Realiza cada uno de ellos con igual atención y céntrate para
conseguir el mejor efecto. De acuerdo con el masaje completo, haz que
los cambios de postura de tu cuerpo sean los mínimos.

 

 

1 presión con las palmas sobre la espalda
Coloca tus manos con la zona hipotenar
entre los omóplatos de tu compañero, a
ambos lados de la columna. Tus dedos de-
ben apuntar hacia los lados del cuerpo.
Apóyate sobre las manos para aplicar pre-
sión sobre los músculos y estimular el me-
ridiano de la vejiga. Trabaja con una ca-
dencia constante hasta la zona lumbar.

SHIATSU: SOLUCION RAPIDA CON SHIATSU


 

2 presión con el codo sobre las caderas
Redondea el codo y colócalo sobre el glú-
teo. Localiza VB 30, a dos tercios de la an-
chura y un tercio de la altura del músculo.
Aplica una presión razonable sobre el cuer-
po. Continúa presionando sobre la cadera
y alrededor de ella. Repite en el otro lado
o, si crees que puedes lograrlo, intenta pre-
sionar con los dos codos sobre los glúteos
al mismo tiempo.

SHIATSU: SOLUCION RAPIDA CON SHIATSU


 

3 presión con las palmas sobre el abdo-
men Coloca una mano sobre el cuerpo
para apoyarte mientras presionas con la
otra alrededor del ombligo, en la dirección
de las agujas del reloj. Manten la palma
plana e intenta encontrar zonas de tensión.
Hacerlo de una forma regulada y relajada
estimula la liberación de tensiones, lo que
a su vez producirá una respiración más pro-
funda y completa.

SHIATSU: SOLUCION RAPIDA CON SHIATSU


 

4 tracción de cuello Siéntate detrás de la
cabeza de tu compañero. Desliza las ma-
nos por debajo del cuello hasta que pue-
das rodear con ellas la base del cráneo.
Asegúrate de que tu compañero está rela-
jado antes de echarte hacia atrás con todo
tu peso, estirando suavemente hacia ti.
Vuelve a deslizar las manos por debajo de
la parte posterior de la cabeza para bajar-
la de nuevo.

SHIATSU: SOLUCION RAPIDA CON SHIATSU

 

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SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DESPORTIVO

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DESPORTIVO

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DESPORTIVO

 

 

Los atletas utilizan este masaje para mantenerse en forma. Ayuda a prevenir
lesiones mediante la relajación muscular, y resulta excelente después de la práctica
deportiva para liberar el exceso de ácido láctico. Es un masaje especializado, pero
los siguientes movimientos te ofrecen algunas técnicas básicas.

 

1 rotación de las caderas Dobla la pierna
de tu compañero contra el cuerpo levan-
tándola por debajo del tobillo y la rodilla.
Presiona sobre la parte inferior de la pierna
y acerca la rodilla al pecho hasta encontrar
resistencia. En este punto gira la pierna por
la cadera para realizar un estiramiento. Ex-
plora la amplitud de movimiento de tu
compañero y repite, aumentando gradual-
mente el recorrido de las rotaciones.

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2 presión con los dedos sobre las rodillas
Presiona rodeando la rótula con las yemas
de los dedos, trabajando alrededor del bor-
de mientras aprietas y dibujas círculos en
distintos puntos. La otra mano debe ser-
virte como guía y para ofrecer resistencia.
Asegúrate de no trabajar directamente so-
bre la rótula. Es una buena técnica para au-
mentar la estimulación de la articulación,
pero no es adecuada si existe algún tras-
torno conocido en la rodilla.

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3 rotación de muñeca Sujeta el brazo de tu
compañero por el codo. Coge la mano con
firmeza y utiliza la palma para aplicar pre-
sión. Es un buen ejercicio pasivo de la arti-
culación. A continuación puedes rotar len-
tamente la mano por la muñeca en ambas
direcciones, mientras aplicas presión para
aumentar su movilidad.

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4 vaciado venoso de las piernas Los múscu-
los de la pantorrilla pueden adquirir mucha
tensión, por lo que puedes favorecer la cir-
culación adaptando la técnica ya conocida
del vaciado venoso. Apoya el tobillo de tu
compañero sobre tu hombro para tener las
manos libres. Aprieta los músculos de la
pantorrilla deslizando las manos hacia la
parte posterior de la rodilla. El contacto
debe realizarse con toda la mano. Ten cui-
dado de no ejercer una presión indebida
sobre la rodilla.

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DESPORTIVO


 

5 presión deslizante sobre el pie Coloca
las manos a ambos lados del pie. Aprieta
con fuerza entre los dedos y la zona hipo-
tenar. A continuación estira los tendones,
tirando hacia abajo en un lado del pie y ha-
cia arriba en el otro. Intenta moverlos lo
máximo posible e invierte la dirección de
las manos. Repite hasta que los músculos
se relajen y se vuelvan más dúctiles.

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6 presión con las palmas sobre los hom-
bros Dobla el brazo de tu compañero por
detrás de la espalda para que sobresalga el
omóplato. Coloca una de tus manos por
debajo del hombro para sujetarlo, extien-
de el pulgar y el índice de la otra y deslíza-
los por debajo del omóplato tanto como
puedas sin que resulte desagradable. Apli-
ca la presión con la palma de la mano y la
unión del índice y el pulgar. Es una manio-
bra excelente para relajar el hombro.

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7 fricción de hombros Coloca las dos manos
sobre la articulación del hombro, una en-
cima y la otra debajo. Fricciona con fuerza
entre ambas para aumentar la circulación.
Fricciona alrededor de la articulación y so-
bre la parte superior del brazo en una serie
de movimientos vivos. El movimiento debe
hacerse con las palmas de las manos. Es un
buen calentamiento previo a la actividad
física.

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56asd456as4d56a4d6sa54d - SHIATSU: LA ESPALDA

SHIATSU: LA ESPALDA

SHIATSU: LA ESPALDA

 

 

Céntrate, tanto emocional como físicamente, antes de empezar a trabajar sobre
la espalda. Tienes que estar equilibrado y disponer de espacio suficiente para
aplicar las técnicas. La espalda te proporciona una buena oportunidad para
explorar el uso de tu peso corporal.

 

1 presión con las palmas Arrodíllate a un
lado de tu compañero. Aspira, inclínate ha-
cia delante y coloca las palmas de las dos
manos a ambos lados de la columna. «Ca-
mina» con las manos hacia arriba y hacia
abajo, desde la zona lumbar hasta los hom-
bros, evitando ejercer presión sobre la co-
lumna Apoya tu peso sobre tus manos, pero
permanece en todo momento bien equili-
brado. Repite varias veces para relajar a tu
compañero y aumentar su confianza.

SHIATSU: LA ESPALDA


2 balanceo Situado de frente a tu compa-
ñero, coloca las dos manos sobre los
músculos del lado opuesto de la columna,
sobre el meridiano de la vejiga. Balancea el
cuerpo con la zona hipotenar (la almoha-
dilla situada justo encima de la muñeca)
para separarlo de ti. Trabaja varias veces su-
biendo y bajando por el meridiano, desde
la zona lumbar hasta los hombros, para re-
lajar toda la espalda.

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3 estiramiento con los antebrazos Coloca
los antebrazos juntos y en diagonal sobre
el centro de la espalda. Debes tener los pu-
ños cerrados, pero sin apretar Lentamen-
te estira un brazo sobre la espalda hacia el
hombro y el otro hacia la cadera. Manten
contacto pleno con tus antebrazos para
que tu compañero perciba un buen estira-
miento. Sin cambiar de posición, puedes
repetir todos los movimientos en el otro
lado de la columna.

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4 estiramiento con las palmas de las ma-
nos Arrodíllate junto a la zona lumbar Cru-
za los brazos y coloca una mano sobre el
sacro (el triángulo óseo de la base de la co-
lumna) y la otra más arriba. Sin deslizarías,
empuja separándolas para estirar la zona
lumbar. Comprueba si hay resistencia y
vuelve a empujar, estirando esta vez un
poco más.

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5 presión con las palmas Sitúate junto a Id
parte superior de la espalda de tu compa-
ñero, suficientemente equilibrado para po-
der inclinarte sobre él. Céntrate en el hará.
Coloca las manos planas a ambos lados de
la columna, con la zona hipotenar sobre los
músculos y los dedos hacia las costillas.
Apóyate contra su cuerpo y aprieta sin que
le resulte desagradable. Trabaja descen-
diendo hasta la zona lumbar.

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6 presión con las palmas Sitúate de cara a
la columna vertebral. Coloca las manos pla-
nas a ambos lados de la zona lumbar, con
la zona hipotenar hacia dentro y los dedos
hacia las caderas. Presiona con las palmas
de ambas manos utilizando tu peso corporal
para ejercer presión con cuidado. Com-
prueba que a tu compañero le resulte agra-
dable. Afloja la presión de manera unifor-
me y retira las manos.

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7 presión con los pulgares Vuelve a la par-
te superior de la espalda. Coloca los dos
pulgares sobre los músculos de los lados de
la columna mientras te apoyas sobre los
otros dedos. Presiona con los pulgares a lo
largo del meridiano de la vejiga hasta la
zona lumbar. Hazlo siguiendo aproxima-
damente la línea de las depresiones entre
las vértebras, evitando siempre la columna.
Utiliza tu peso corporal lo necesario para ir
aumentando lentamente la presión.

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8 presión con los pulgares Coloca los pul-
gares en la zona lumbar, a unos tres dedos
de la columna. Localiza las bandas de
músculos, mucho más anchas en este pun-
to. Presiona con los pulgares en tres sitios
a los lados de estos músculos, a lo largo del
meridiano externo de la vejiga. Presiona,
manten la presión y aflójala lentamente.

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9 círculos Desplázate hasta la zona lumbar
de tu compañero. Coloca las dos manos,
una encima de la otra, sobre el sacro. Tra-
za círculos en ese punto, en dirección con-
traria a las agujas del reloj, para relajar la
zona lumbar y las caderas; esto también
ayuda a calentar los ríñones. Repite con
lentitud y sensibilidad varias veces, amol-
dando las manos a la forma del cuerpo.

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10 fricción Manteniendo el contacto con
una mano, frota vigorosamente a lo largo
del meridiano de la vejiga con los dedos
planos. Frota desde los hombros hasta la
zona lumbar a lo largo del meridiano in-
terior. Hazlo primero sobre los músculos
de un lado y repite luego sobre el otro
lado de la columna. Termina colocando
una mano sobre la zona lumbar, y des-
cansa unos momentos.

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11 presión con el codo Utiliza una mano
para apoyarte sobre la zona lumbar e in-
clínate sobre el otro codo contra el glúteo
de tu compañero. Relaja el ángulo del
codo y deja que la mano se doble por la
muñeca. Comienza en la mitad del glúteo
e inclínate sobre los músculos apoyándo-
te en el codo. Relaja. Trabaja descendien-
do por el canal de la vejiga hasta el plie-
gue de los glúteos.

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12 presión con el codo Localiza VB 30, a
dos tercios de la anchura de los glúteos y
un tercio hacia abajo. Utiliza la otra mano
como sostén, coloca el codo (mantenién-
dolo redondeado) sobre la zona y traza
circuios sobre el punto. Suele ser una zona
tensa pero carnosa, por lo que puedes
emplear bastante presión. Manten con-
tacto continuo sin deslizarte. Inclínate y re-
pite ambos movimientos en el otro lado.

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SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DEL CAMPO ENERGÉTICO

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DEL CAMPO ENERGETICO

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DEL CAMPO ENERGETICO

 

 

Todo masaje que trate a la persona en su conjunto posee un efecto sanador.
El enfoque holístico tiene en cuenta el cuerpo, la mente, las emociones y las
dimensiones espirituales de cada persona. Trabajar sobre un aspecto concreto puede
afectar al equilibrio del conjunto, y la sanación depende de conseguir el equilibrio.

 

Centros y campos de energía
Como ya hemos visto, los chakras son puntos
de comunicación de energía.

Se cree que cada uno de los siete
centros energéticos principales está situado en
un punto concreto, asociado con determinados
aspectos físicos, y posee un color y una vibra-
ción sonora diferente. Además, existen varios
campos energéticos que rodean a cada indivi-
duo, conocidos como auras. Algunas personas
pueden verlas o leerlas, así como los colores
que contienen. El campo de energía más cer-
cano al cuerpo se conoce como cuerpo eténco,
y puede que seas capaz de sentirlo si colocas la
mano sobre la piel a una distancia de entre
quince y veinte centímetros. Se cree que los de-
sequilibrios de energía afectan a nuestro
bienestar físico, y pueden incluso ser causa de
enfermedades. Equilibrar la energía puede ayu-
darnos a recuperar la salud, y existen algunos
sanadores que trabajan exclusivamente en los
campos energéticos. Desarrollando un contac-
to sanador puedes enriquecer el masaje.

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DEL CAMPO ENERGETICO

Las técnicas relacionadas con el campo
energético trabajan tanto en el cuerpo como
sobre él. El primer paso es desarrollar la sen-
sibilidad, así como la empatia y el respeto ha-
cia tu compañero de masaje. Vacía tu mente,
céntrate en tus manos y toma nota de todas
las sensaciones que percibas. Sé objetivo y li-
mítate a observar. Prueba las siguientes téc-
nicas después de haber masajeado los múscu-
los, o antes de hacerlo, para ayudar a tu
compañero a relajarse. Con la práctica ob-
tendrás confianza y serás capaz de refinar tu
técnica.

 


 

 

1 descansar sobre la espalda Después de
masajear la espalda, termina la secuencia
colocando una mano entre los omóplatos
de tu compañero y la otra sobre el sacro (el
triángulo óseo situado en la base de la co-
lumna). Respira con calma, vacía la mente
y céntrate en las sensaciones que recibas
en las manos. Imagina que la energía posi-
tiva fluye de tus palmas. Esto produce una
sensación tranquilizadora y ayuda a co-
nectar la parte superior de la espalda con
la zona lumbar.

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2 sentir la energía de la espalda Coloca la
mano plana sobre el sacro de tu compañe-
ro. Levántala lentamente hasta situarla a
diez o quince centímetros del cuerpo. Tra-
za círculos sobre el sacro, en el sentido con-
trario a las agujas del reloj, y observa cual-
quier sensación que percibas en la palma.
Vuelve a bajarla gradualmente hasta que
descanse de nuevo sobre la espalda de tu
compañero. Este movimiento relaja la zona
lumbar.

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3 descansar los ojos Este movimiento es
muy bueno después de haber masajeado
la cara y resulta profundamente relajante.
Ahueca las manos y colócalas unos quin-
ce centímetros por encima de los ojos, evi-
tando que llegue a ellos la luz. Respira con
calma e imagina que la energía positiva flu-
ye a través de las palmas. Manten las manos
firmes y la mente en silencio. Tu compañe-
ro puede percibir el calor de tus manos.

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4 descansar sobre el abdomen Pruébalo
después de masajear el abdomen. Es espe-
cialmente bueno si tu compañero está par-
ticularmente sensible. Se trata de una téc-
nica muy adecuada para centrar. Sostén las
manos justo por encima del abdomen. Ob-
serva cualquier sensación que puedas per-
cibir. Ve bajando las manos poco a poco
hasta que queden planas a ambos lados
del ombligo. Exhala energía positiva a tra-
vés de las palmas.

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5 descansar en la cabeza Esta maniobra es
muy buena para combatir el dolor de ca-
beza y la tensión mental. Descansa las
manos a ambos lados de la cabeza de tu
compañero, con las manos hacia dentro.
Simplemente déjalas que se relajen. Ob-
serva cualquier sensación que puedas per-
cibir e imagina que la energía positiva flu-
ye a través de tus palmas. Separa las manos
un poco más de la cabeza y repite, aleján-
dolas más cada vez.

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6 descansar en los pies Esta maniobra ayu-
da a que tu compañero se centre o enraice
después de un masaje, al dirigir su atención
a los pies. Después de haberlos masajeado,
coloca las manos en posición relajada so-
bre las plantas. Relaja las palmas de las ma-
nos y siente el contacto con los pies de tu
compañero. Centra tu atención en los pun-
tos de contacto entre los dos.

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7 sentir la energía sobre la cabeza Sitúa-
te de pie detrás de tu compañero. Coloca
las manos juntas unos treinta centímetros
por encima de la cabeza. Relaja las palmas
y observa cualquier sensación que puedas
percibir. Ve bajándolas poco a poco hasta
que rodeen la parte superior de la cabeza.
Toma nota de cualquier cambio en las sen-
saciones a medida que te vayas acercando
al cuerpo. Imagina que la energía positiva
fluye a través de tus manos.

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8 descansar sobre el pecho Coloca una
mano plana sobre el pecho y la otra sobre
el abdomen. Descansa. Observa la subida
y la bajada de la respiración de tu compa-
ñero y manten la tuya propia en calma y
constante. Observa cualquier cambio en la
respiración de tu compañero y concéntra-
te en el calor de tus manos. Es muy útil y
equilibrante si la otra persona está emo-
cionalmente alterada.

 

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MEDIA UNO - Presion Media - parte uno

Presion Media – parte uno

PRESION MEDIA – PARTE UNO

Las técnicas con presión media ayudan a liberar la tensión de los músculos y se utilizan después de haber aplicado el aceite con el rozamiento. Comienza con suavidad; dependiendo de la respuesta que recibas, puedes aumentar la presión hasta que sientas cómo se relajan los músculos. Aplica estas técnicas a zonas musculares y carnosas.

 


 

AMASAMIENTO

 

PRESION        media
CONTACTO   dedos, toda la mano
El amasamiento es una de las técnicas más estimulantes. Realizada después del rozamiento con aceite para preparar los músculos, el amasamiento (como su propio nombre indica) los trabaja de forma repetitiva para relajarlos, liberar las tensiones y reducir el tono muscular. Se emplea en zonas grandes y carnosas, como los muslos, los glúteos y los músculos situados a ambos lados de la columna, pero no es adecuado para zonas delicadas o para trabajar sobre huesos.

 

Cómo hacerlo
Coloca las yemas de los dedos en posición. Presiona con el pulgar, alejando los músculos de ti; a continuación, sin perder el contacto, coge los músculos con los otros dedos y ruédalos hacia el pulgar. Cuando termines el movimiento, comienza de nuevo a amasar en una zona ligeramente diferente con la otra mano, de forma que trabajes a un ritmo alterno y constante. Cuando te hayas acostumbrado a los movimientos de amasamiento, haz que las palmas de tus manos entren también en contacto para dar mayor efectividad a la técnica.

 

Amasiamento sobre los muslos
Sitúate a un lado de tu compañero. Presiona los músculos con el pulgar y vuelve a rodarlos con los otros dedos. Comienza un movimiento similar con la otra mano, alternándolas hacia arriba y hacia abajo a lo largo del muslo. No te alejes de los músculos carnosos y evita la presión sobre la parte posterior de la rodilla y la cara interna del muslo.

presion media

 

Amasamiento de los glúteos
Sitúate junto a la zona lumbar de tu compañero. Inclínate sobre él y comienza a amasar el glúteo contrario, primero con una mano y después con la otrar hasta que hayas establecido el ritmo. Masajea las zonas carnosas para liberar todas las tensiones. Puedes utilizar bastante presión, pero recuerda que estos músculos están a menudo muy sensibles.

gluteos

Amasamiento de la espalda
Sitúate junto a la espalda de tu compañero. Inclínate y comienza a amasar las bandas musculares del lado opuesto de la columna. Trabaja a dos centímetros y medio de la columna como mínimo, empujando con los pulgares hacia el lado contrario al que estás. Después rueda los otros dedos hacia los pulgares, subiendo y bajando a lo largo de la columna, desde la zona lumbar hasta los hombros, siempre y cuando no amases por encima de ella.

la espalda 12321354

 

 

 


 

VACIADO NERVOSO

 

PRESIÓN         media
CONTACTO     toda la mano
El vaciado venoso se realiza en dirección ascendente en brazos y piernas, aplicando presión hacia el corazón. Utilizado después del roce, ayuda a liberar la tensión de los músculos y a estimular la circulación. Los pulgares y los dedos índices rodean el miembro mientras se aplica la presión con toda la mano. El vaciado venoso es también bueno para percibir los «nudos».

 

Cómo hacerlo
Coloca el pulgar y el índice sobre el brazo o la pierna de tu compañero, justo por encima de la articulación, formando una «V» con la mano. Aprieta mientras vas ascendiendo aplicando presión y haciendo contacto con toda la mano. A medida que vayas avanzando puedes presionar por separado con las dos manos, extendiéndolas para acomodarlas a la zona del cuerpo pero sin reducir la presión.

 

Vaciado venoso del antebrazo
Sostén el brazo de tu compañero por la muñeca, coloca el pulgar y el índice justo por encima de ésta y presiona deslizándolos sobre los músculos en dirección al codo. A partir de aquí el contacto debe hacerse con toda la mano. Aplica una presión relativamente firme, aflojándola justo por debajo del codo.

antebrazo

Vaciado venoso del muslo
Coloca ambas manos planas sobre el muslo de tu compañero, empezando justo por encima de la rodilla. Con una ano detrás de la otra, aplica una presión deslizante sobre los músculos en dirección a la cadera. Esta presión debe ser bastante firme, y puedes repetir la maniobra varias veces. Evita la cara interna de los muslos. En su lugar, abre las manos en abanico hacias la caderas.

muslo

 

 

Vaciado venoso de la pantorrilla
Sitúate junto a los pies de tu compañero y coloca ambas manos justo encima del tobillo, en forma de «V» y amoldándolas a la pierna. Presiona deslizándolas hacia la rodilla, aplicando una presión mayor sobre los músculos de la pantorrilla. Evita trabajar sobre venas varicosas, y afloja la presión al llegar debajo de la rodilla.

pantorrilla

 

 

 

 


 

RODADO CON LOS PULGARES

 

PRESIÓN       media
CONTACTO   pulgares
Utiliza el rodado con los pulgares para relajar los músculos, encontrar los «nudos» y conectar los movimientos de una zona a otra. Úsalo a lo largo de la columna o sobre zonas más pequeñas, como las manos, empleando los dedos como apoyo. Los pulgares se van alternando para conseguir un efecto constante.

 

Cómo hacerlo
Coloca uno de tus pulgares sobre el cuerpo de tu compañero y deslízalo lentamente sobre los músculos alejándolo de ti, empleando una presión media. Cuando alcances el final del movimiento, separa el pulgar del cuerpo con suavidad para llegar a la siguiente posición. Al hacerlo, comienza a deslizar el otro pulgar, de forma que ambos se alternen y sus posiciones se solapen.

 

Rodado sobre la columna
Sitúate junto a la cabeza de tu compañero. Inclínate hacia delante y comienza a deslizar uno de los pulgares sobre los músculos de un lado de la columna. Alterna con el otro pulgar levantando las manos entre movimientos, para llegar hasta la zona lumbar. Repite varias veces.

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Rodado sobre la mano
Sujeta la mano de tu compañero con tus dedos y rueda los pulgares sobre la palma. Este movimiento es un buen liberador de tensiones Oüttza el pulgar alejándolo de ti y repite con el otro, de forma que cubras la mayor superficie posible de la palma. La presión firme puede ser efectiva, pero comprueba siem pre si a tu compañero le resulta molesta.

manos 123

Rodado sobre la nariz
Ésta es una versión más suave para trabajar sobre zonas delicadas. Cuando estés trabajando en la cara de tu compañero, puedes utilizar una presión deslizante muy suave para maniobrar sobre toda la nariz, desde el puente hasta la punta. Emplea movimientos de rotación diminutos, que resultan realmente reconfortantes, para cubrir toda la zona.

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Continuación: Presión Media – parte dos

 

56as4ds6a54d6a4das6d4 - MASAJE PARE BEBES: PARTE DELANTERA DEL CUERPO

MASAJE PARE BEBES: PARTE DELANTERA DEL CUERPO

MASAJE PARE BEBES: PARTE DELANTERA DEL CUERPO

 

El comienzo sobre la parte delantera del cuerpo resulta tranquilizador porque
puedes mantener contacto visual con el bebé, lo que le ayuda a relajarse.
Tus movimientos deben ser largos y fluir de uno a otro. Trabaja intuitivamente
y adapta o acorta la secuencia como mejor te parezca.

 

 

1 primer contacto Comienza el masaje por
delante para mantener el contacto visual
mientras tu bebé se acostumbra a los mo-
vimientos. Encuentra una postura que te
venga bien. Frótate un poco de aceite en
los dedos y coloca las manos sobre el ab-
domen, con las puntas de los dedos justo
debajo del ombligo. Haz una pequeña pau-
sa y limítate a observar.

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2 rozamiento Comienza el masaje con lige-
ros movimientos de barrido, desde el ab-
domen hacia los hombros y bajando por la
caja torácica hasta la posición inicial. Re-
pite varias veces para relajar y tranquilizar
a tu bebé. Amolda las manos a los múscu-
los y manten los movimientos suaves y rít-
micos. Utiliza muy poca presión en el toque
descendente.

 MASAJE PARE BEBÉS: PARTE DELANTERA DEL CUERPO


 

3 rozamiento Repite el rozamiento subien-
do esta vez por el abdomen y continuando
por los brazos. Aprieta los músculos con
mucha suavidad como parte del movi-
miento. Repite varias veces en diferentes
posiciones para extender el aceite. Realiza
movimientos continuados y repetitivos.

 MASAJE PARE BEBÉS: PARTE DELANTERA DEL CUERPO


4 circuios Cuando completes la rutina de ro-
zamiento, continúa hasta las manos y tra-
za círculos con los pulgares. Dependiendo
de la postura del bebé, puedes hacer los
círculos sobre la palma o sobre el dorso. Lo
importante es relajar la mano y abrir los de-
dos. Repite varias veces.

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5 apretar Aprieta suavemente cada uno de
los dedos del bebé, utilizando una presión
ligerísima para trabajar, bajando por cada
dedo hasta la punta. Puedes hacerlo en las
dos manos al mismo tiempo o una por
una. Hacer la «bicicleta» con los dedos es
otra de las cosas más agradables. Mueve
suavemente las muñecas también para que
todo el brazo quede incluido en los movi-
mientos.

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6 presión con las palmas Acaricia cada bra-
zo con un poco más de presión, utilizan-
do tus manos de forma alterna en una se-
rie de movimientos cortos. Comienza en la
muñeca y masajea hasta el hombro, en-
volviendo la articulación con las manos. La
presión debe proceder de las palmas de las
manos. También puedes utilizar una mano
de apoyo y la otra para subir masajeando
por el brazo.

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7 pases neurosedantes Utiliza las puntas de
los dedos para realizar una sene de suaves
pases neurosedantes a lo largo del brazo.
Trabaja desde el hombro hasta la muñeca.
Se trata de una caricia ligera y lúdica, pero
también sirve para estimular la piel y au-
mentar las sensaciones. Manten las muñe-
cas elevadas y las manos relajadas para que
el movimiento sea como una sene de olas.

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8 círculos Sujeta la muñeca por abajo y tra-
za pequeños círculos con los pulgares. Co-
mienza con los dos pulgares juntos en el
centro de la muñeca para ir girando en es-
pirales a lo largo de la articulación. La pre-
sión debe ser bastante ligera y efectuarse
con las yemas de los dedos, y las manio-
bras deben deslizarse sobre la piel.

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9 círculos con los pulgares Continúa los
movimientos circulares sobre el dorso de la
mano del bebé. Sujétala con los otros de-
dos por debajo y traza los círculos hacia
fuera empleando las yemas de los pulga-
res. Los movimientos deben ser como es-
pirales y deslizarse sobre la piel. Repite tra-
zando varias líneas a lo largo del dorso de
la mano de tu bebé.

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10 círculos con los pulgares Dale la vuelta
a la mano y colócala con la palma hacia
arriba. Los dedos deben sujetarla por aba-
jo. Con las yemas de los pulgares, traza
pequeños círculos sobre la palma de la
mano, de forma que masajees cuanta más
superficie, mejor. Los dedos proporciona-
rán resistencia desde abajo. Aprieta la
mano con suavidad al cerrar.

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11 pases neurosedantes Continúa sujetan-
do la mano y realiza ligeros pases neuro-
sedantes sobre el dorso de la mano. A
continuación, dale la vuelta. Continúa efec-
tuando pases neurosedantes con las pun-
tas de los dedos sobre la palma y luego
sobre cada uno de los dedos. Los movi-
mientos proporcionarán unas sensaciones
agradables y estimularán la piel de tu
bebé. A continuación repite todos los mo-
vimientos en el otro brazo.

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12 fricciones alternas Vuelve al pecho, re-
pite el rozamiento y a continuación fric-
ciona suavemente el torso con movimien-
tos alternos en la maniobra descendente.
Con el bebé en una postura segura, cruza
las manos hacia los lados opuestos de las
costillas, amoldándolas al pecho. Deslíza-
las lentamente una hacia la otra hasta el
otro lado. Repite los movimientos en la
parte inferior del abdomen.

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13 rozamiento Utiliza más aceite si es nece-
sario y efectúa un rozamiento hacia fuera
sobre el abdomen del bebé, bajando esta
vez por las piernas. Aprieta suavemente
para estimular los músculos como parte
del movimiento, y fricciona y retuerce li-
geramente la piel. Repite en varias posi-
ciones para extender el aceite por la ma-
yor superficie posible.

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14 apretar Cuando hayas completado la se-
cuencia de rozamiento, aprieta ambos
píes entre tus manos, con los dedos por
arriba y los pulgares por debajo. Masajea
las plantas de los pies con los pulgares.
También puedes hacer un pie cada vez si
te resulta más fácil. Desliza las manos por
el pie y los dedos mientras continúas apre-
tando suavemente.

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15 presión con las palmas Con las manos
planas, masajea sobre una pierna, co-
menzando justo por encima del tobillo y
terminando sobre la cadera. A continua-
ción acaricia con las palmas de las manos,
empleando un poco más de presión, en
una serie de movimientos cortos. Masajea
subiendo por la pierna y sobre la cadera,
curvando las manos alrededor de la arti-
culación. Repite varias veces más para cu-
brir la cadera completamente.

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16 fricciones alternas Rodea con las manos
la cara externa del muslo con los dedos
hacia dentro. Desliza suavemente ambas
manos hacia el centro de la pierna, y a
continuación cruza hasta el lado opuesto.
Fricciona ligeramente sobre el muslo y
continúa bajando por la pierna todo lo
que puedas. Puedes aplicar un poco de
presión con este movimiento, siempre y
cuando tus manos se deslicen y no se que-
den pegadas a la piel.

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17 círculos con los pulgares Sujeta el pie de
tu bebé con la mano y traza pequeños
círculos sobre la planta con los pulgares.
Los círculos deben formar espirales por
debajo del pie. En la base de los dedos
puedes presionar suavemente. Trabaja so-
bre toda la superficie que puedas, pero no
apliques presión en el puente. Si tienes
dudas, masajea simplemente la zona car-
nosa y el talón.

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18 fricciones alternas Coloca los pulgares
debajo del pie, con los otros dedos por en-
cima. Fricciona hacia atrás y hacia delan-
te sobre el pie, realizando un movimien-
to completo con cada mano. Continúa
hacia los dedos y repite varias veces, con
los pulgares por debajo para dar resisten-
cia. Esto es muy bueno para relajar los
músculos.

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19 estiramiento Envuelve el talón con la
mano y apoya los dedos contra la planta
del pie. Aprieta el pie hacia atrás, dete-
niéndote antes de notar resistencia. El
ejercicio pasivo es bueno para las articu-
laciones. Sin embargo, como las articula-
ciones de un bebé pueden ser muy móvi-
les, es preferible hacerlo con suavidad.

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20 estiramiento Sujeta la pierna sostenién-
dola por debajo del talón y en la rodilla.
Con suavidad empuja hacia atrás para es-
tirar la cadera. Hazlo varias veces. Tu aga-
rre debe ser ligero para que puedas rela-
jar antes de encontrar resistencia. Vuelve
a girar la pierna, pero esta vez hacia el
lado. Efectúa unos pases neurosedantes
hasta el tobillo. Repite en la otra pierna.

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21 círculos Vuelve al abdomen y efectúa un
rozamiento hasta el pecho del bebé. A
continuación separa las manos y desliza-
las por los lados de las costillas. A partir de
aquí, traza grandes círculos sobre éstas,
subiendo por los lados del cuerpo y vol-
viendo a bajar en círculos. Repite varias ve-
ces, con los dedos bien extendidos y las
manos relajadas, deslizándolas sobre la
piel.

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22 rozamiento Coloca los pulgares juntos
en el centro del pecho, justo debajo de las
clavículas- Aplica un poco más de aceite si
lo necesitas. Acaricia despacio, con las ye-
mas de los pulgares, sobre la parte supe-
rior del pecho hasta los hombros. Rodea
los hombros con las manos y repite vanas
veces.

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23 presión con los dedos Coloca las puntas
de los dedos sobre la nuca del bebé, con
los índices sosteniendo el cráneo. Apoya
los dedos corazón y anular sobre los
músculos de los lados de la columna. Con
muchísima suavidad, presiona los múscu-
los con las puntas de los dedos y masajea
hacia arriba, hasta la base del cráneo.

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24 apretar Con las manos todavía sujetando
la cabeza, acaricia las mejillas con los pul-
gares en un movimiento circular hacia
atrás, hasta las orejas. Aprieta suavemen-
te los lóbulos entre el pulgar y el índice, y
acaricia alrededor y por detrás de las ore-
jas. Se pretende que éstos sean unos pe-
queños momentos agradables y tranquili-
zadores.

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