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546as546as546das56das56d4 - MASAJE CHINO: PARTE POSTERIOR DE PIERNAS Y PIES

MASAJE CHINO: PARTE POSTERIOR DE PIERNAS Y PIES

MASAJE CHINO: PARTE POSTERIOR DE PIERNAS Y PIES

 

 

Esta secuencia continúa el masaje sobre los meridianos, combinado con puntos
de presión específicos para las piernas y los pies. Termina el trabajo en un lado
del cuerpo antes de empezar la secuencia en el otro. La presión y el ritmo deben
ser similares en las dos piernas.

 

1 rodado con los pulgares Frótate un poco
de aceite en las manos y efectúa un roza-
miento sobre la pierna. Esto ayuda a los
movimientos del masaje. Después rueda
los pulgares desde el muslo hasta el tobi-
llo, siguiendo el meridiano de la vesícula,
que está situado a lo largo del centro del
muslo y termina justo detrás del hueso del
tobillo. No ejerzas presión sobre la parte
posterior de la rodilla. Repite vanas veces,
alternando los rodados de los pulgares.

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2 presión con el pulgar Aprieta V 60, que
se encuentra al mismo nivel y por detrás de
la articulación del tobillo. Aplica presión con
el pulgar durante unos momentos y afloja.

PRECAUCIÓN No utilices el punto V 60 durante el embarazo.

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3 rodado con los pulgares Pasa a la parte
externa del muslo y repite los movimientos
de rodado bajando por la pierna, evitan-
do de nuevo ejercer presión detrás de la ro-
dilla. Sigue el meridiano de la vesícula con
viveza hasta la articulación del tobillo. Ma-
sajea como si estuvieras rodando la ener-
gía por la pierna hacia abajo. Repite los
movimientos varias veces.

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4 tracción Sitúate detrás del pie y agarra la
pierna de tu compañero, colocando una
mano por debajo y la otra sobre el talón.
Levántala con cuidado y tira de ella suave-
mente hacia ti. Balancea ligeramente la
pierna al depositarla para estimular el flu-
jo de energía.

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5 círculos con los pulgares Sujeta los pies
de tu compañero con las dos manos y co-
loca los pulgares sobre R 1, en el centro y
justo por debajo de la parte carnosa del
pie. Esta maniobra estimula la energía. Tra-
za círculos sobre los puntos con ambos pul-
gares aumentando la presión. Hacer círcu-
los en lugar de presionar esparce la presión
sobre un área más amplia.

PRECAUCIÓN
No utilices los puntos R 1 ni V 67 duran-
te el embarazo.

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6 apretar Levanta el pie de tu compañero y
coloca las manos a los dos lados. Apriéta-
lo entre los pulgares y el resto de los dedos.
A continuación aprieta uno de los lados ha-
cia ti mientras separas el otro. Esto ayuda
a liberar la tensión del pie. Aprieta subien-
do y bajando hasta que sientas que los
músculos están más sueltos.

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7 apretar Sujeta el pie con la mano y aprie-
ta alrededor de la parte exterior con los de-
dos. Emplea una presión bastante firme.
Aprieta y pellizca desde el talón, y a lo lar-
go del borde exterior del pie, hasta el dedo
meñique. Repite varias veces y a continua-
ción aprieta V 67 en la esquina de la uña
del meñique. Retira los dedos rápidamen-
te con un pequeño chasquido.

 MASAJE CHINO: PARTE POSTERIOR DE PIERNAS Y PIES


8 fricción Levanta el pie y fricciona la parte
carnosa entre tus manos. Presta especial
atención al punto R 1, que ya habías ma-
sajeado antes (véase paso 5). Puedes frotar
con bastante fuerza. Baja el pie y tira de los
dedos uno por uno para liberar el chi, y a
continuación repite la secuencia completa
en la otra pierna.

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MEDIA DOS - Presion Media - parte dos

Presion Media – parte dos

PRESION MEDIA – PARTE DOS

 


 

FRICCIONES ALTERNAS

PRESIÓN        media
CONTACTO    toda la mano
Las fricciones alternas son una maniobra de conclusión, para después de haber trabajado los músculos, y pueden completar una secuencia. Son muy buenas para soltar los músculos, y los mejores sitios para realizarlas son los brazos, las piernas y la espalda. Incluyen un movimiento de vaciado venoso, pero es necesario aceitar bien los músculos para que las manos se deslicen sobre la piel.

 

Cómo hacerlo
Coloca una mano en el lado del cuerpo que te quede más cerca y la otra en el lado contrario. Debes tener las manos planas sobre el cuerpo. Desliza la primera sobre los músculos, manteniendo un contacto constante con la piel y alejándola de ti, y desliza la otra en dirección opuesta hacia ti. Las manos deben encontrarse a la mitad del movimiento. Continúa hasta que las manos hayan intercambiado sus posiciones. Repite de forma constante hasta cubrir toda la zona.

 

Fricciones alternas sobre el brazo
Coloca las dos manos amoldándolas al brazo de tu compañero. A continuación empieza las fricciones a lo largo del brazo, alternando la posición de las manos. Manten pleno contacto con los músculos de tu compañero para obtener el efecto de fricciones alternas. La presión sobre el brazo debe ser algo más ligera que en cualquier otro lugar.

presion media

Fricciones alternas sobe la pantorrilla
Después de trabajar la pierna, amolda las manos a ambos lados de la pantorrilla de tu compañero, empezando justo por debajo de la rodilla. Lleva una mano hacia ti sobre los músculos mientras deslizas la otra en dirección contraria. Fricciona bajando por la pantorrilla hasta el tobillo. Allí donde los músculos estén bien tonificados puedes emplear una presión mayor, pero recuerda que debes utilizar bastante aceite.

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Fricciones alternas sobre la espalda
Sitúate justo encima de las costillas de tu compañero. Amolda la mano más cercana a ti a la caja torácica de tu compañero, justo por debajo de la axila, e inclínate para colocar la otra en el lado contrario. A continuación desliza las dos manos, una hacia la otra, por encima de la espalda de tu compañero, de forma que terminen en los lados opuestos. Repite el movimiento con presión intermedia hasta llegar a la zona lumbar.

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CÍRCULOS

PRESIÓN          media
CONTACTO      toda la mano o los pulgares

Los círculos son para las zonas delicadas o vulnerables y para las articulaciones. Es una buena forma de ayudar a tu compañero a que se relaje. Cuando se hacen despacio y rítmicamente, con la presión justa, reconfortan y tranquilizan. Traza círculos con toda la mano en dirección contraria a las agujas del reloj en la parte posterior del cuerpo, y en el sentido de las agujas del reloj en la delantera.

 

Cómo hacerlo
Coloca ambas manos planas sobre el cuerpo de tu compañero. Manteniendo el contacto con toda la mano, dibuja círculos sobre los músculos, una mano detrás de la otra. Cuando completes el círculo con una mano, levántala con suavidad, asegurándote de que la otra sigue en contacto con el cuerpo. Esto debe hacerse despacio varias veces. Cuando utilices los pulgares, el principio será el mismo, asegurándote de que uno de ellos esté siempre en contacto con el cuerpo.

 

Círculos sobre el abdomen
Sitúate al lado de tu compañero. Coloca una mano sobre su abdomen y empieza a dibujar círculos, en el sentido de las agujas del reloj, alrededor del ombligo. Coloca la otra mano sobre el abdomen para continuar con los movimientos circulares, levantando una de ellas con suavidad cuando se crucen. Emplea la presión con sensibilidad y asegúrate siempre de que una de tus manos permanece en contacto con el cuerpo.

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Círculos sobre la zona lumbar
Sitúate junto a la zona lumbar de tu compañero. Coloca una mano sobre el sacro, el área ósea de la base de la columna. Con presión media, traza círculos lentos en sentido contrario a las agujas del reloj, de forma que tu mano se deslice sobre la pie. Utiliza la otra mano para apoyarte. Cuanto más uniforme sea la presión, más agradable resultará. Repite varias veces para relajar la zona lumbar.

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Círculos alrededor de la rodilla
Coloca un pulgar justo por encima de la rótula de tu compañero y comienza a realizar movimientos circulares, en el sentido de las agujas del reloj, alrededor de la articulación. Incorpora el otro pulgar, trazando círculos en dirección contraria. Rodea la articulación varias veces, levantando los pulgares cuando sea necesario. Esta maniobra ayuda a la articulación de la rodilla a relajarse.

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PRESIÓN CON LAS PALMAS

PRESIÓN          media
CONTACTO      toda la mano
La presión con las palmas es muy eficaz cuando se utiliza de forma correcta, llevando el peso del cuerpo a través de las manos. La presión se aplica sobre la espalda, las piernas y los brazos, con aceite o sin él, pero es inadecuada para zonas delicadas. Estimula la circulación de energía además de estirar los tejidos.
Cómo hacerlo
Asegúrate de que tu postura está equilibrada. A continuación coloca ambas manos sobre el cuerpo de tu compañero. Manteniéndolas planas y relajadas, apóyate sobre ellas utilizando tu propio peso para ejercer la presión. Aplica una presión uniforme al hacer la maniobra y también al soltar. Deja que el cuerpo responda antes de cambiar la posición de tus manos.

 

Presión con las palmas sobre el muslo
Sitúate frente a tu compañero y coloca las palmas de tus manos sobre su muslo. Utiliza la superior como apoyo. Inclínate hacia delante con todo tu peso y aplica presión a los músculos con la mano inferior. Continúa hasta percibir resistencia y luego libera la presión lenta y uniformemente. Haz una pausa antes de repetir más arriba.

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Presión con las palmas en la pantorrilla
Coloca un soporte debajo de los tobillos de tu compañero. Sitúate frente a él y coloca ambas manos sobre los músculos de su pantorrilla Apóyate contra ella con la mano inferior, afloja la presión y a continuación apóyate sobre la otra mano. Mueve las dos hacia arriba, en dirección a la rodilla, y repite, pero no presiones sobre la articulación.

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Presión con las palmas sobre la espalda
Cuando la espalda de tu compañero ya haya sido masajeada, coloca las dos manos sobre los músculos de la zona lumbar, en el lado de la columna contrario al tuyo. Apóyate sobre las manos y deslízalas hacia delante con todo el peso de tu cuerpo. Sigue la forma del cuerpo de tu compañero hasta que tus manos queden curvadas alrededor de sus caderas. Esto ayuda a relajar los músculos de la región lumbar.

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Continuación: Presion Media – parte tres

 

 

MASAJE INDIO DE CABEZA: LOS BRAZOS

MASAJE INDIO DE CABEZA: LOS BRAZOS

MASAJE INDIO DE CABEZA: LOS BRAZOS

 

El trabajo en los brazos sigue a la secuencia de los hombros y ayuda a relajar
la parte superior del cuerpo. Asegúrate de que puedes moverte con facilidad
alrededor de tu compañero y dobla las rodillas en lugar de agacharte para
llegar con comodidad.

 

 

1 rozamiento Con los brazos de tu compa-
ñero relajados, fricciona hacia abajo. Se tra-
ta de un rozamiento sin aceite. Amolda las
manos para acomodarlas a la forma del
brazo y fricciona hasta el codo. Repite va-
rias veces, y hazlo luego por la parte pos-
terior de los brazos para ayudar a relajar los
músculos.

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2 fricción Repite los mismos movimientos
por la cara exterior de los brazos, con un
vivo movimiento de fricción, utilizando las
palmas de las manos. Frota los brazos has-
ta el codo, como hiciste anteriormente. Tu
columna debe estar lo más recta posible y
debes doblar las rodillas en lugar de incli-
narte sobre tu compañero. Repite con
energía varias veces.

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3 elevar Avanza las manos hacia delante y
coge los codos de tu compañero de forma
que sienta los brazos seguros. Eleva los dos
codos al mismo tiempo para encoger los
hombros, pero no los fuerces ni los tenses.
Manten las manos cerca del cuerpo para
proteger los codos. Manten unos momen-
tos y suelta. Los hombros de tu compañe-
ro deben relajarse y caer

MASAJE INDIO DE CABEZA: LOS BRAZOS


4 apretar Rodea la parte superior de los bra-
zos con los dedos, haciendo contacto con
toda la mano. Aprieta los músculos entre
los dedos y la zona hipotenar, teniendo cui-
dado de no pellizcar la piel. Baja por el bra-
zo apretando a intervalos iguales desde el
hombro hasta el codo. Repite varias veces.

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56as4ds6a54d6a4das6d4 - MASAJE PARE BEBES: PARTE DELANTERA DEL CUERPO

MASAJE PARE BEBES: PARTE DELANTERA DEL CUERPO

MASAJE PARE BEBES: PARTE DELANTERA DEL CUERPO

 

El comienzo sobre la parte delantera del cuerpo resulta tranquilizador porque
puedes mantener contacto visual con el bebé, lo que le ayuda a relajarse.
Tus movimientos deben ser largos y fluir de uno a otro. Trabaja intuitivamente
y adapta o acorta la secuencia como mejor te parezca.

 

 

1 primer contacto Comienza el masaje por
delante para mantener el contacto visual
mientras tu bebé se acostumbra a los mo-
vimientos. Encuentra una postura que te
venga bien. Frótate un poco de aceite en
los dedos y coloca las manos sobre el ab-
domen, con las puntas de los dedos justo
debajo del ombligo. Haz una pequeña pau-
sa y limítate a observar.

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2 rozamiento Comienza el masaje con lige-
ros movimientos de barrido, desde el ab-
domen hacia los hombros y bajando por la
caja torácica hasta la posición inicial. Re-
pite varias veces para relajar y tranquilizar
a tu bebé. Amolda las manos a los múscu-
los y manten los movimientos suaves y rít-
micos. Utiliza muy poca presión en el toque
descendente.

 MASAJE PARE BEBÉS: PARTE DELANTERA DEL CUERPO


 

3 rozamiento Repite el rozamiento subien-
do esta vez por el abdomen y continuando
por los brazos. Aprieta los músculos con
mucha suavidad como parte del movi-
miento. Repite varias veces en diferentes
posiciones para extender el aceite. Realiza
movimientos continuados y repetitivos.

 MASAJE PARE BEBÉS: PARTE DELANTERA DEL CUERPO


4 circuios Cuando completes la rutina de ro-
zamiento, continúa hasta las manos y tra-
za círculos con los pulgares. Dependiendo
de la postura del bebé, puedes hacer los
círculos sobre la palma o sobre el dorso. Lo
importante es relajar la mano y abrir los de-
dos. Repite varias veces.

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5 apretar Aprieta suavemente cada uno de
los dedos del bebé, utilizando una presión
ligerísima para trabajar, bajando por cada
dedo hasta la punta. Puedes hacerlo en las
dos manos al mismo tiempo o una por
una. Hacer la «bicicleta» con los dedos es
otra de las cosas más agradables. Mueve
suavemente las muñecas también para que
todo el brazo quede incluido en los movi-
mientos.

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6 presión con las palmas Acaricia cada bra-
zo con un poco más de presión, utilizan-
do tus manos de forma alterna en una se-
rie de movimientos cortos. Comienza en la
muñeca y masajea hasta el hombro, en-
volviendo la articulación con las manos. La
presión debe proceder de las palmas de las
manos. También puedes utilizar una mano
de apoyo y la otra para subir masajeando
por el brazo.

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7 pases neurosedantes Utiliza las puntas de
los dedos para realizar una sene de suaves
pases neurosedantes a lo largo del brazo.
Trabaja desde el hombro hasta la muñeca.
Se trata de una caricia ligera y lúdica, pero
también sirve para estimular la piel y au-
mentar las sensaciones. Manten las muñe-
cas elevadas y las manos relajadas para que
el movimiento sea como una sene de olas.

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8 círculos Sujeta la muñeca por abajo y tra-
za pequeños círculos con los pulgares. Co-
mienza con los dos pulgares juntos en el
centro de la muñeca para ir girando en es-
pirales a lo largo de la articulación. La pre-
sión debe ser bastante ligera y efectuarse
con las yemas de los dedos, y las manio-
bras deben deslizarse sobre la piel.

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9 círculos con los pulgares Continúa los
movimientos circulares sobre el dorso de la
mano del bebé. Sujétala con los otros de-
dos por debajo y traza los círculos hacia
fuera empleando las yemas de los pulga-
res. Los movimientos deben ser como es-
pirales y deslizarse sobre la piel. Repite tra-
zando varias líneas a lo largo del dorso de
la mano de tu bebé.

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10 círculos con los pulgares Dale la vuelta
a la mano y colócala con la palma hacia
arriba. Los dedos deben sujetarla por aba-
jo. Con las yemas de los pulgares, traza
pequeños círculos sobre la palma de la
mano, de forma que masajees cuanta más
superficie, mejor. Los dedos proporciona-
rán resistencia desde abajo. Aprieta la
mano con suavidad al cerrar.

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11 pases neurosedantes Continúa sujetan-
do la mano y realiza ligeros pases neuro-
sedantes sobre el dorso de la mano. A
continuación, dale la vuelta. Continúa efec-
tuando pases neurosedantes con las pun-
tas de los dedos sobre la palma y luego
sobre cada uno de los dedos. Los movi-
mientos proporcionarán unas sensaciones
agradables y estimularán la piel de tu
bebé. A continuación repite todos los mo-
vimientos en el otro brazo.

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12 fricciones alternas Vuelve al pecho, re-
pite el rozamiento y a continuación fric-
ciona suavemente el torso con movimien-
tos alternos en la maniobra descendente.
Con el bebé en una postura segura, cruza
las manos hacia los lados opuestos de las
costillas, amoldándolas al pecho. Deslíza-
las lentamente una hacia la otra hasta el
otro lado. Repite los movimientos en la
parte inferior del abdomen.

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13 rozamiento Utiliza más aceite si es nece-
sario y efectúa un rozamiento hacia fuera
sobre el abdomen del bebé, bajando esta
vez por las piernas. Aprieta suavemente
para estimular los músculos como parte
del movimiento, y fricciona y retuerce li-
geramente la piel. Repite en varias posi-
ciones para extender el aceite por la ma-
yor superficie posible.

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14 apretar Cuando hayas completado la se-
cuencia de rozamiento, aprieta ambos
píes entre tus manos, con los dedos por
arriba y los pulgares por debajo. Masajea
las plantas de los pies con los pulgares.
También puedes hacer un pie cada vez si
te resulta más fácil. Desliza las manos por
el pie y los dedos mientras continúas apre-
tando suavemente.

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15 presión con las palmas Con las manos
planas, masajea sobre una pierna, co-
menzando justo por encima del tobillo y
terminando sobre la cadera. A continua-
ción acaricia con las palmas de las manos,
empleando un poco más de presión, en
una serie de movimientos cortos. Masajea
subiendo por la pierna y sobre la cadera,
curvando las manos alrededor de la arti-
culación. Repite varias veces más para cu-
brir la cadera completamente.

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16 fricciones alternas Rodea con las manos
la cara externa del muslo con los dedos
hacia dentro. Desliza suavemente ambas
manos hacia el centro de la pierna, y a
continuación cruza hasta el lado opuesto.
Fricciona ligeramente sobre el muslo y
continúa bajando por la pierna todo lo
que puedas. Puedes aplicar un poco de
presión con este movimiento, siempre y
cuando tus manos se deslicen y no se que-
den pegadas a la piel.

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17 círculos con los pulgares Sujeta el pie de
tu bebé con la mano y traza pequeños
círculos sobre la planta con los pulgares.
Los círculos deben formar espirales por
debajo del pie. En la base de los dedos
puedes presionar suavemente. Trabaja so-
bre toda la superficie que puedas, pero no
apliques presión en el puente. Si tienes
dudas, masajea simplemente la zona car-
nosa y el talón.

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18 fricciones alternas Coloca los pulgares
debajo del pie, con los otros dedos por en-
cima. Fricciona hacia atrás y hacia delan-
te sobre el pie, realizando un movimien-
to completo con cada mano. Continúa
hacia los dedos y repite varias veces, con
los pulgares por debajo para dar resisten-
cia. Esto es muy bueno para relajar los
músculos.

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19 estiramiento Envuelve el talón con la
mano y apoya los dedos contra la planta
del pie. Aprieta el pie hacia atrás, dete-
niéndote antes de notar resistencia. El
ejercicio pasivo es bueno para las articu-
laciones. Sin embargo, como las articula-
ciones de un bebé pueden ser muy móvi-
les, es preferible hacerlo con suavidad.

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20 estiramiento Sujeta la pierna sostenién-
dola por debajo del talón y en la rodilla.
Con suavidad empuja hacia atrás para es-
tirar la cadera. Hazlo varias veces. Tu aga-
rre debe ser ligero para que puedas rela-
jar antes de encontrar resistencia. Vuelve
a girar la pierna, pero esta vez hacia el
lado. Efectúa unos pases neurosedantes
hasta el tobillo. Repite en la otra pierna.

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21 círculos Vuelve al abdomen y efectúa un
rozamiento hasta el pecho del bebé. A
continuación separa las manos y desliza-
las por los lados de las costillas. A partir de
aquí, traza grandes círculos sobre éstas,
subiendo por los lados del cuerpo y vol-
viendo a bajar en círculos. Repite varias ve-
ces, con los dedos bien extendidos y las
manos relajadas, deslizándolas sobre la
piel.

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22 rozamiento Coloca los pulgares juntos
en el centro del pecho, justo debajo de las
clavículas- Aplica un poco más de aceite si
lo necesitas. Acaricia despacio, con las ye-
mas de los pulgares, sobre la parte supe-
rior del pecho hasta los hombros. Rodea
los hombros con las manos y repite vanas
veces.

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23 presión con los dedos Coloca las puntas
de los dedos sobre la nuca del bebé, con
los índices sosteniendo el cráneo. Apoya
los dedos corazón y anular sobre los
músculos de los lados de la columna. Con
muchísima suavidad, presiona los múscu-
los con las puntas de los dedos y masajea
hacia arriba, hasta la base del cráneo.

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24 apretar Con las manos todavía sujetando
la cabeza, acaricia las mejillas con los pul-
gares en un movimiento circular hacia
atrás, hasta las orejas. Aprieta suavemen-
te los lóbulos entre el pulgar y el índice, y
acaricia alrededor y por detrás de las ore-
jas. Se pretende que éstos sean unos pe-
queños momentos agradables y tranquili-
zadores.

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56asd456as4d56a4d6sa54d - SHIATSU: LA ESPALDA

SHIATSU: LA ESPALDA

SHIATSU: LA ESPALDA

 

 

Céntrate, tanto emocional como físicamente, antes de empezar a trabajar sobre
la espalda. Tienes que estar equilibrado y disponer de espacio suficiente para
aplicar las técnicas. La espalda te proporciona una buena oportunidad para
explorar el uso de tu peso corporal.

 

1 presión con las palmas Arrodíllate a un
lado de tu compañero. Aspira, inclínate ha-
cia delante y coloca las palmas de las dos
manos a ambos lados de la columna. «Ca-
mina» con las manos hacia arriba y hacia
abajo, desde la zona lumbar hasta los hom-
bros, evitando ejercer presión sobre la co-
lumna Apoya tu peso sobre tus manos, pero
permanece en todo momento bien equili-
brado. Repite varias veces para relajar a tu
compañero y aumentar su confianza.

SHIATSU: LA ESPALDA


2 balanceo Situado de frente a tu compa-
ñero, coloca las dos manos sobre los
músculos del lado opuesto de la columna,
sobre el meridiano de la vejiga. Balancea el
cuerpo con la zona hipotenar (la almoha-
dilla situada justo encima de la muñeca)
para separarlo de ti. Trabaja varias veces su-
biendo y bajando por el meridiano, desde
la zona lumbar hasta los hombros, para re-
lajar toda la espalda.

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3 estiramiento con los antebrazos Coloca
los antebrazos juntos y en diagonal sobre
el centro de la espalda. Debes tener los pu-
ños cerrados, pero sin apretar Lentamen-
te estira un brazo sobre la espalda hacia el
hombro y el otro hacia la cadera. Manten
contacto pleno con tus antebrazos para
que tu compañero perciba un buen estira-
miento. Sin cambiar de posición, puedes
repetir todos los movimientos en el otro
lado de la columna.

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4 estiramiento con las palmas de las ma-
nos Arrodíllate junto a la zona lumbar Cru-
za los brazos y coloca una mano sobre el
sacro (el triángulo óseo de la base de la co-
lumna) y la otra más arriba. Sin deslizarías,
empuja separándolas para estirar la zona
lumbar. Comprueba si hay resistencia y
vuelve a empujar, estirando esta vez un
poco más.

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5 presión con las palmas Sitúate junto a Id
parte superior de la espalda de tu compa-
ñero, suficientemente equilibrado para po-
der inclinarte sobre él. Céntrate en el hará.
Coloca las manos planas a ambos lados de
la columna, con la zona hipotenar sobre los
músculos y los dedos hacia las costillas.
Apóyate contra su cuerpo y aprieta sin que
le resulte desagradable. Trabaja descen-
diendo hasta la zona lumbar.

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6 presión con las palmas Sitúate de cara a
la columna vertebral. Coloca las manos pla-
nas a ambos lados de la zona lumbar, con
la zona hipotenar hacia dentro y los dedos
hacia las caderas. Presiona con las palmas
de ambas manos utilizando tu peso corporal
para ejercer presión con cuidado. Com-
prueba que a tu compañero le resulte agra-
dable. Afloja la presión de manera unifor-
me y retira las manos.

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7 presión con los pulgares Vuelve a la par-
te superior de la espalda. Coloca los dos
pulgares sobre los músculos de los lados de
la columna mientras te apoyas sobre los
otros dedos. Presiona con los pulgares a lo
largo del meridiano de la vejiga hasta la
zona lumbar. Hazlo siguiendo aproxima-
damente la línea de las depresiones entre
las vértebras, evitando siempre la columna.
Utiliza tu peso corporal lo necesario para ir
aumentando lentamente la presión.

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8 presión con los pulgares Coloca los pul-
gares en la zona lumbar, a unos tres dedos
de la columna. Localiza las bandas de
músculos, mucho más anchas en este pun-
to. Presiona con los pulgares en tres sitios
a los lados de estos músculos, a lo largo del
meridiano externo de la vejiga. Presiona,
manten la presión y aflójala lentamente.

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9 círculos Desplázate hasta la zona lumbar
de tu compañero. Coloca las dos manos,
una encima de la otra, sobre el sacro. Tra-
za círculos en ese punto, en dirección con-
traria a las agujas del reloj, para relajar la
zona lumbar y las caderas; esto también
ayuda a calentar los ríñones. Repite con
lentitud y sensibilidad varias veces, amol-
dando las manos a la forma del cuerpo.

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10 fricción Manteniendo el contacto con
una mano, frota vigorosamente a lo largo
del meridiano de la vejiga con los dedos
planos. Frota desde los hombros hasta la
zona lumbar a lo largo del meridiano in-
terior. Hazlo primero sobre los músculos
de un lado y repite luego sobre el otro
lado de la columna. Termina colocando
una mano sobre la zona lumbar, y des-
cansa unos momentos.

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11 presión con el codo Utiliza una mano
para apoyarte sobre la zona lumbar e in-
clínate sobre el otro codo contra el glúteo
de tu compañero. Relaja el ángulo del
codo y deja que la mano se doble por la
muñeca. Comienza en la mitad del glúteo
e inclínate sobre los músculos apoyándo-
te en el codo. Relaja. Trabaja descendien-
do por el canal de la vejiga hasta el plie-
gue de los glúteos.

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12 presión con el codo Localiza VB 30, a
dos tercios de la anchura de los glúteos y
un tercio hacia abajo. Utiliza la otra mano
como sostén, coloca el codo (mantenién-
dolo redondeado) sobre la zona y traza
circuios sobre el punto. Suele ser una zona
tensa pero carnosa, por lo que puedes
emplear bastante presión. Manten con-
tacto continuo sin deslizarte. Inclínate y re-
pite ambos movimientos en el otro lado.

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MEDIA TRES - Presion media - parte tres

Presion media – parte tres

PRESION MEDIA – PARTE TRES

 


 

ROTACIÓN

PRESIÓN         media
CONTACTO     pulgares y puntas de los dedos
La rotación estimula la circulación al aplicar presión en un punto concreto de la piel. Es una buena maniobra para aflojar y relajar, que trabaja los músculos cuando los dedos presionan. No resulta invasiva porque la presión se distribuye uniformemente extendiendo bien los dedos. Se utiliza fundamentalmente en la cabeza.

 

Cómo hacerlo
Coloca las puntas de los dedos sobre el cuerpo de tu compañero mientras levantas la muñeca y la mano. Comienza a rotarlas sobre un punto, aplicando presión hacia abajo. Manten los dedos en la misma posición sin desliza ríos sobre la piel. El movimiento procede de aplicar fricción a los músculos. Tras varias rotaciones, cambia la posición para cubrir toda la zona.

 

Rotación sobre la cabeza
Sitúate de pie detrás de tu compañero y, mientras sujetas su cabeza con una mano, coloca las puntas de los dedos de la otra sobre el cuero cabelludo. Extiende bien los dedos haciendo rotaciones en un punto y aplicando presión hacia el cráneo. Repite vanas veces para cubrir toda la cabeza.

PRESION MEDIA

Rotación sobre la palma
Sujeta la mano de tu compañero por debajo y coloca las puntas de los dedos de tu otra mano sobre su palma. Manten tu muñeca y la palma de tu mano levantadas y rota dibujando círculos diminutos sobre su palma utilizando sólo las puntas de los dedos, sin el pulgar. Trabaja toda la zona aplicando presión hacia abajo sobre los músculos.

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Rotación sobre el antebrazo
Sujeta el brazo de tu compañero y coloca las puntas de tus dedos sobre su antebrazo. Rota sin deslizar los dedos, por encima de los músculos, en diversas posiciones. La piel debe moverse mientras el contacto de tus dedos y la presión permanecen constantes.

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PERCUSIÒN

PRESIÓN        media
CONTACTO    varios
Las maniobras de percusión estimulan la circulación mediante una sucesión de movimientos entrecortados. Deben hacerse de forma rápida sobre zonas musculosas, manteniendo los dedos y las muñecas relajadas. Conservan el cuerpo y la mente alerta, y deben utilizarse hacia el final de una secuencia de masaje.

Cómo hacerlo
Con las manos, los dedos y las muñecas relajadas, coloca ambas manos sobre el cuerpo de tu compañero. Aplica los movimientos de percusión rápida y ligeramente sobre los músculos, alternando las dos manos para efectuar la maniobra. Cubre cada zona varias veces, aplicando la presión con más intensidad sobre cualquier músculo tenso.
Percusión cóncava
Sitúate de frente y a un lado de tu compañero. Coloca ambas manos sobre los músculos de su espalda, tocándolos con la zona hipotenar (la zona almohadillada del «talón» de la mano) y los dedos, pero dejando espacio bajo las palmas. Levántalas y bájalas de forma alterna en sucesión rápida, produciendo un sonido hueco. Trabaja subiendo y bajando por la espalda y luego inclínate Repite en el lado contrario de la columna.

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Percusión cubital
Si se aplica con mayor suavidad, la percusión puede hacerse en la cabeza. Sitúate de pie detrás de tu compañero. Coloca las dos manos, una frente a la otra, sobre el cuero cabelludo; el contacto se establece con el dedo meñique. Golpea con las manos de forma alterna subiéndolas y bajándolas, cubriendo la cabeza con movimientos rápidos y ligeros. El secreto es mantener los dedos y las muñecas sueltos y relajados.

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Golpeteo
Sitúate de pie detrás de tu compañero y cierra los puños sin apretar. Coloca las dos manos sobre uno de los hombros haciendo contacto con la parte carnosa y exterior de los puños. Golpea con suavidad sobre el hombro moviéndote desde el cuello hacia el brazo. Repite en el otro hombro y continúa bajando y subiendo a ambos lados de la columna. Cuanto más relajadas tengas las muñecas, más fácil te resultará adquirir un buen ritmo.

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FRICCIÓN

PRESION        media
CONTACTO    toda la mano
La fricción fue el nombre que se dio originalmente al masaje. No es una maniobra precisa, pero se utiliza para relajar los músculos mediante una presión vigorosa. Se realiza con energía, normalmente en la cabeza o la espalda. La presión puede aplicarse con los dedos, la zona hipotenar o la palma. Se hace mejor cuando la piel no está demasiado aceitada.
Cómo hacerlo
Coloca una mano sobre los músculos de tu compañero y comienza a frotar con bastante energía sobre una zona pequeña. Amplía el movimiento para cubrir todo el grupo muscular, aplicando una presión mayor allí donde sientas tensión. Manten la mano plana, la muñeca suelta y realiza los movimientos de un lado a otro.

 

Fricción sobre la espalda
Sitúate de pie detrás de tu compañero. Con la mano plana, frota vigorosamente sobre la espalda, evitando la columna y aplicando una presión más intensa donde percibas tensión. Los movimientos deben ser rápidos, y tanto el cuerpo de tu compañero como tus manos deben hormiguear con el aumento de la circulación.

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Fricción sobre la cabeza
Sitúate de pie detrás de tu compañero y empieza a frotarle suavemente sobre el cuero cabelludo con una mano, alborotando el pelo al hacerlo. Cubre todo el cuero cabelludo con movimientos rápidos y ligeros, manteniendo la muñeca y los dedos relajados.

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Fricción sobre el muslo.

Coloca tu mano sobre los músculos del muslo de tu compañero y frota vigorosamente allí donde los sientas tensos. Esto puede ser útil al principio de una secuencia. Frota de un lado a otro hasta que sientas un hormigueo en la palma de la mano. De esta forma pre pararás los músculos para maniobras más profundas.

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ESTIRAMIENTO CON LOS ANTEBRAZOS

 

PRESION          media
CONTACTO     antebrazos
Los estiramientos con los antebrazos son una forma excelente de aliviar tensiones y proporcionan presión con un fantástico barrido. Cuando se aplican con aceite sobre zonas musculares, ofrecen un gran deslizamiento sin ninguna incomodidad. Utilízalos como toque de finalización o aplícalos sobre un punto para relajar más cualquier músculo que permanezca tenso.
Cómo hacerlo
Asegúrate de que tu postura está equilibrada y de que estás completamente de frente a tu compañero. Inclínate sobre él y coloca los antebrazos juntos sobre su cuerpo. Las manos deben estar cerradas en puños flojos y con las muñecas relajadas. A continuación desliza los antebrazos para separarlos, aplicando presión contra el cuerpo al hacerlo. Utiliza el peso de tu cuerpo para relajar los músculos y repite varias veces, asegurándote de no aplicar presión directamente sobre tos huesos.

 

Estiramiento sobre la espalda
Inclínate sobre tu compañero con los antebrazos, uno frente al otro, sobre los músculos en el lado de la columna contrario al tuyo. Aplica presión sobre ellos y, mientras lo haces, rota lentamente los antebrazos para que queden planos contra el cuerpo. Se trata de un movimiento contenido y debe realizarse sin demasiado deslizamiento. Repite allí donde los músculos estén tensos.

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Estiramiento diagonal sobre la espalda
i HtMlf sobre tu compañero y coloca los antebrazos en diagonal, uno frente al otro, en lados opuestos de la columna. Sepáralos lentamente aplicando presión hacia abajo y deslizándolos sobre los músculos hasta que un brazo alcance el ombro y el otro, la cadera contraria. Al mismo tiempo gira los brazos para que los puños y los antebrazos queden planos.

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Estiramiento sobre el muslo
Colócate de frente al muslo de tu compañero. Coloca los antebrazos, uno frente al otro, sobre los músculos. Sepáralos lentamente, girándolos mientras realizas el movimiento hasta que queden planos. Repite sobre los músculos del muslo, asegurándote de completar el movimiento antes de llegar a la rodilla o la cadera. Aplica aceite abundante y evita la cara interna del muslo.

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56as4d65as4d56as4d - SHIATSU: EL ABDOMEN

SHIATSU: EL ABDOMEN

SHIATSU: EL ABDOMEN

 

El shiatsu sobre el hará se hace a veces como masaje completo y es importante
para el diagnóstico. En esta zona es clave la relajación. Emplea tu sensibilidad, en
especial durante la menstruación. En momentos así puede ser preferible realizar
sólo el primer paso. El masaje del hará debe evitarse durante el embarazo.

 

 

1 descanso Coloca una mano debajo de la
espalda como apoyo y la otra plana sobre
el abdomen, justo debajo del ombligo.
Manten el contacto mientras tu compañe-
ro aspira y espira, permitiendo que tus ma-
nos suban y bajen con su respiración. Res-
pira tranquilamente, relájate y aparta a un
lado todos los pensamientos.

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2 presión con las palmas Con una mano
sobre el abdomen para apoyarte, aplica
presión sobre el mismo lentamente, mo-
viéndote en el sentido de las agujas del re-
loj alrededor del ombligo. Tu mano debe
producir una sensación relajante y tranqui-
lizadora. Observa si existe tensión en algu-
na zona. La presión producirá efecto sobre
los órganos internos y creará una sensación
de relajación y bienestar.

SHIATSU: EL ABDOMEN


 

3 presión con las palmas Traza círculos con
las dos manos sobre el abdomen para re-
lajar a tu compañero. Debes hacerlos en el
sentido de las agujas del reloj alrededor del
ombligo, prestando atención de nuevo a
las zonas tensas. Asegúrate de que una de
tus manos permanece en contacto con el
cuerpo en todo momento para transmitir
continuidad y confianza, y repite los mo-
vimientos varias veces.

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4 presión con la zona hipotenar Coloca
las manos sobre las caderas de tu compa-
ñero, con la zona hipotenar hacia dentro y
los dedos señalando al suelo. Con mucha
suavidad y lentitud, apoya tu peso sobre las
palmas, manten y afloja la presión. El mo-
vimiento debe partir de tu hará. Esto ayu-
da a relajar y abrir la zona pélvica, pero de-
bes tener mucho cuidado de no presionar
demasiado fuerte.

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AS4D56A4D6A4D6A4D - SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE PARA BEBÉS

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE PARA BEBÉS

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE PARA BEBÉS

 

 

Masajear a un bebé es una forma maravillosa de establecer lazos con él. Si recibiste
masajes durante el embarazo, tu bebé reconocerá el suave ritmo de los movimientos.
Si no fue así, el masaje es un gran estímulo para el comienzo de su vida. Puedes
adaptar las técnicas muy fácilmente para ajustarías a la medida de tu bebé.

 

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Los bebes medran con el contacto táctil. El
masaje estimula sus respuestas y aumenta la
conexión natural entre su madre y ellos. Tus

movimientos deben ser suaves y agradables,
con mucho rozamiento y muy poca presión. Si
bien la estimulación suave de los músculos y
las articulaciones es buena para el desarrollo
del bebé, los movimientos tienen que ser in-
tuitivos; la forma de abordar el masaje, flexi-
ble, y no se debe forzar nada, especialmente

si al bebé no le apetece estarse quieto. Sin em-
bargo, al desarrollar una rutina relajante, el
masaje puede ayudar a tranquilizarle. Masajea
sólo cuando tú misma estés tranquila y date
tiempo para crear un entorno favorable. Evita
los masajes cuando el bebé acaba de comer.

 

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Aceites adecuados

La piel de un bebé es extremadamente sen-
sible y debes tener cuidado al elegir el acei-
te. No escojas nada que huela demasiado ni
que sea muy untuoso, ni nada que pueda

producir reacción. Emplea aceites que tengan
un efecto beneficioso e hidratante. El aceite
de girasol mezclado con un poco de aceite de
jojoba es perfecto, o incluso un poco de acei-
te de caléndula. Siempre que puedas, elige
aceites orgánicos. Los aceites esenciales sólo
deben emplearse en mezclas ya preparadas.

 

 

 

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tecnicas e1400085359614 - Presion - Técnicas de Presión

Presion – Técnicas de Presión

PRESION

Las diferentes maniobras del masaje requieren distintas presiones. Existen movimientos suaves, fluidos, de introducción sobre la superficie de la piel; otros de presión media, más estimulantes, que pueden estirar, amasar o rodar los tejidos; y hay movimientos que requieren una presion profunda y muy precisa sobre una pequeña superficie.   Con Id práctica y la experiencia, y sobre todo a través de lo que te comunique tu compañero, irás aprendiendo a calibrar la presión. Cada persona tiene un nivel distinto de sensibilidad y tolerancia. Un buen consejo es que empieces siempre suavemente y que vayas aumentando la presión a medida que sea necesario. Las variaciones de presión aportan ritmo e interés a tu masaje. Debe haber un equilibrio: un masaje demasiado ligero puede parecer poco efectivo e incluso irritante; si es demasiado fuerte, puede ser doloroso y hacer que el cuerpo se tense. Con las diferentes técnicas y presiones, llegan los diferentes puntos de contacto de tus manos. Unos movimientos requieren un contacto de toda la mano; otros, sólo de los dedos o los pulgares, y algunos, de la zona hipotenar (la almohadilla situada justo antes de la muñeca). Esto forma parte del vocabulario del masaje y del fascinante lenguaje que debes aprender.

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EJEMPLOS DE DIFERENTES TIPOS DE PRESIÓN


PRESION LIGEIRA:

Rozamiento Movimientos largos, fluidos, con presión sua ve y utilizando la palma de las manos.

 

 

PRESIÓN MEDIA:

Amasiamento Movimientos más robustos, aplicando una presión estimulante a los músculos y utilizando principalmente los dedos.

 

 

PRESIÓN PROFUNDA:

Fricción Presion precisa en un punto concreto utilizando uno de los dedos o el pulgar.


MASAJE CHINO: EL ABDOMEN

MASAJE CHINO: EL ABDOMEN

 

 

El trabajo en el abdomen debe serenar y centrar a tu compañero. Sitúate
de forma que estés relajado y cómodo antes de empezar la secuencia.
Sé muy suave si tu compañera tiene la menstruación. En ese caso puedes realizar
sólo el paso 4. Durante el embarazo emplea sólo este paso 4.

 

1 rozamiento Frótate un poco de aceite en
las manos y efectúa un rozamiento sobre
el abdomen de tu compañero en el senti-
do de las agujas del reloj. Esto extiende el
aceite, pero constituye también una opor-
tunidad de relajar la zona. Manten las ma-
nos suaves y planas y amoldadas al cuerpo
de tu compañero. Si éste sufre de diarrea,
haz círculos en sentido contrario a las agu-
jas del reloj.

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2 círculos Continúa trazando círculos con las
manos planas sobre el abdomen, pero en
esta ocasión hazlo sobre cada una de las
partes varias veces para relajarla completa-
mente. Los círculos deben ser enteros y ge-
nerosos, y los movimientos deben ser con-
tinuados. Esta técnica se denomina mofa
e implica gran cantidad de círculos alrede-
dor del abdomen para activar el intestino
grueso.

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3 presión con el pulgar Localiza VC 7, un
punto situado aproximadamente dos de-
dos por debajo del ombligo, en la línea
central del cuerpo. Coloca el pulgar sobre
este punto y a continuación comienza a
presionarlo suavemente. Comprueba que
la presión es adecuada para tu compañe-
ro. Manten un momento y afloja de ma-
nera uniforme. En las mujeres, este movi-
miento debe hacerse con cuidado.

PRECAUCIÓN
No utilices el punto VC 7 durante el em-
barazo.

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4 descanso Descansa la mano sobre el pun-
to Tan Den, situado aproximadamente cin-
co centímetros por debajo del ombligo y a
un tercio del recorrido hacia la columna. En
la filosofía china es un punto de energía
muy importante para centrar el cuerpo.
Concentra tu atención en la palma de tu
mano. Respira tranquilamente y observa la
subida y bajada de la respiración de tu
compañero. El calor de tu mano le propor-
cionará bienestar y focalizará su atención
en este punto central tan importante.

MASAJE CHINO: EL ABDOMEN

 

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