Entradas

preparateelmasaje - Préparate para el masaje

Préparate para el masaje

Antes de empezar el masaje, lávate a fondo las manos y las uñas, asegurándote do que estás no están demasiado largas o con indentaciones. Quítate el reloj,anillos,brazeletes,etc. si tienen los bordes agudos.

Ahora relájate. El bebé percibirá si estás nervosa o incómoda. Evita los masajes si estás enferma o extremadamente cansada.

Recuerda que cuanto más tranquilla estés y más a gusto te sientas, mejor responderá y se relajará el niño. En cualquier caso, no hay motivo alguno para estar nervioso o preocuparse por el masaje que vas a darle tu hijo. Los métodos no son difíciles ni requieren un esfuerzo excesivo. Los músculos de los bebés retienen muchísimo la tensión acumulada, de manera que sólo deberás aplicar la presión necesaria para reconfortarlo y estimularlo. Con el tiempo aprenderás a confiar en tus instintos y a dejar que tus manos y las reacciones del pequeñin te guíen.

Una vez relajada, ponte en posición. A medida que el niño crece y empienza a moverse de un lado a otro, es posible que desees probar con las posiciones citadas anteriormente. Para mí, la más cómoda era sentada al estilo indio en la cama, con la espalda apoyada en varias almohadas firmes, y el bebé echado frente a mí. Independientemente de la posición que elijas, procura disponer de una superficie firme al alcance de la mano (uma mesita, por ejemplo). Deja en ella el frasco de aceite para que no se derrame.

Posiciones Básicas Para El Masaje

1. Siéntate en el suelo o en una cama con las piernas cruzadas y el bebé frente a ti. Coloca un tranquilizador y una toalla también frente a ti y echa a tu hijo de espaldas, mirando hacia ti, a una distancia equivalente a un brazo extendido.

2. Siéntate en un sofá con las piernas juntas y cúbrelas con una toalla. Las piernas deben estar paralelas y juntas. Echa al bebé de espaldas, mirando hacia ti apoyado en las piernas.

3. Si prefieres estar de pie, acomoda al niño en el cambiador o en una mesa en la que estés lo bastante cómoda como para no tener que encorvarte demasiado. Ponte encarada al pequeñin. Si eliges esta opción, asegúrate de que el niño no puede rodar y caerse mientras coges el frasco de aceite o cuando tienes las manos resbalizadas.

preparateelmasaje

56as4ds6a54d6a4das6d4 - MASAJE PARE BEBES: PARTE DELANTERA DEL CUERPO

MASAJE PARE BEBES: PARTE DELANTERA DEL CUERPO

MASAJE PARE BEBES: PARTE DELANTERA DEL CUERPO

 

El comienzo sobre la parte delantera del cuerpo resulta tranquilizador porque
puedes mantener contacto visual con el bebé, lo que le ayuda a relajarse.
Tus movimientos deben ser largos y fluir de uno a otro. Trabaja intuitivamente
y adapta o acorta la secuencia como mejor te parezca.

 

 

1 primer contacto Comienza el masaje por
delante para mantener el contacto visual
mientras tu bebé se acostumbra a los mo-
vimientos. Encuentra una postura que te
venga bien. Frótate un poco de aceite en
los dedos y coloca las manos sobre el ab-
domen, con las puntas de los dedos justo
debajo del ombligo. Haz una pequeña pau-
sa y limítate a observar.

 56SA4DAS56D4A564D6AD4


2 rozamiento Comienza el masaje con lige-
ros movimientos de barrido, desde el ab-
domen hacia los hombros y bajando por la
caja torácica hasta la posición inicial. Re-
pite varias veces para relajar y tranquilizar
a tu bebé. Amolda las manos a los múscu-
los y manten los movimientos suaves y rít-
micos. Utiliza muy poca presión en el toque
descendente.

 MASAJE PARE BEBÉS: PARTE DELANTERA DEL CUERPO


 

3 rozamiento Repite el rozamiento subien-
do esta vez por el abdomen y continuando
por los brazos. Aprieta los músculos con
mucha suavidad como parte del movi-
miento. Repite varias veces en diferentes
posiciones para extender el aceite. Realiza
movimientos continuados y repetitivos.

 MASAJE PARE BEBÉS: PARTE DELANTERA DEL CUERPO


4 circuios Cuando completes la rutina de ro-
zamiento, continúa hasta las manos y tra-
za círculos con los pulgares. Dependiendo
de la postura del bebé, puedes hacer los
círculos sobre la palma o sobre el dorso. Lo
importante es relajar la mano y abrir los de-
dos. Repite varias veces.

 as56d4sa56d4a564da6d4


 

5 apretar Aprieta suavemente cada uno de
los dedos del bebé, utilizando una presión
ligerísima para trabajar, bajando por cada
dedo hasta la punta. Puedes hacerlo en las
dos manos al mismo tiempo o una por
una. Hacer la «bicicleta» con los dedos es
otra de las cosas más agradables. Mueve
suavemente las muñecas también para que
todo el brazo quede incluido en los movi-
mientos.

5sa4d56a4d56a4d56a4sd56as4d 


6 presión con las palmas Acaricia cada bra-
zo con un poco más de presión, utilizan-
do tus manos de forma alterna en una se-
rie de movimientos cortos. Comienza en la
muñeca y masajea hasta el hombro, en-
volviendo la articulación con las manos. La
presión debe proceder de las palmas de las
manos. También puedes utilizar una mano
de apoyo y la otra para subir masajeando
por el brazo.

56asd4a65d465a4da64das65d4


 

7 pases neurosedantes Utiliza las puntas de
los dedos para realizar una sene de suaves
pases neurosedantes a lo largo del brazo.
Trabaja desde el hombro hasta la muñeca.
Se trata de una caricia ligera y lúdica, pero
también sirve para estimular la piel y au-
mentar las sensaciones. Manten las muñe-
cas elevadas y las manos relajadas para que
el movimiento sea como una sene de olas.

 65as4das564d6ad4s6a4d64


8 círculos Sujeta la muñeca por abajo y tra-
za pequeños círculos con los pulgares. Co-
mienza con los dos pulgares juntos en el
centro de la muñeca para ir girando en es-
pirales a lo largo de la articulación. La pre-
sión debe ser bastante ligera y efectuarse
con las yemas de los dedos, y las manio-
bras deben deslizarse sobre la piel.

 56as4ds6a54d6a4das6d4


 

9 círculos con los pulgares Continúa los
movimientos circulares sobre el dorso de la
mano del bebé. Sujétala con los otros de-
dos por debajo y traza los círculos hacia
fuera empleando las yemas de los pulga-
res. Los movimientos deben ser como es-
pirales y deslizarse sobre la piel. Repite tra-
zando varias líneas a lo largo del dorso de
la mano de tu bebé.

 6asd4a56d4a56d4s6a5d4


10 círculos con los pulgares Dale la vuelta
a la mano y colócala con la palma hacia
arriba. Los dedos deben sujetarla por aba-
jo. Con las yemas de los pulgares, traza
pequeños círculos sobre la palma de la
mano, de forma que masajees cuanta más
superficie, mejor. Los dedos proporciona-
rán resistencia desde abajo. Aprieta la
mano con suavidad al cerrar.

 56asd4as564ds56a4d56a4d


 

11 pases neurosedantes Continúa sujetan-
do la mano y realiza ligeros pases neuro-
sedantes sobre el dorso de la mano. A
continuación, dale la vuelta. Continúa efec-
tuando pases neurosedantes con las pun-
tas de los dedos sobre la palma y luego
sobre cada uno de los dedos. Los movi-
mientos proporcionarán unas sensaciones
agradables y estimularán la piel de tu
bebé. A continuación repite todos los mo-
vimientos en el otro brazo.

 56asd4as56ds4a6d46a4d6a5d4


 

12 fricciones alternas Vuelve al pecho, re-
pite el rozamiento y a continuación fric-
ciona suavemente el torso con movimien-
tos alternos en la maniobra descendente.
Con el bebé en una postura segura, cruza
las manos hacia los lados opuestos de las
costillas, amoldándolas al pecho. Deslíza-
las lentamente una hacia la otra hasta el
otro lado. Repite los movimientos en la
parte inferior del abdomen.

 65as4d5s6a4d56a4d6sa4d


 

13 rozamiento Utiliza más aceite si es nece-
sario y efectúa un rozamiento hacia fuera
sobre el abdomen del bebé, bajando esta
vez por las piernas. Aprieta suavemente
para estimular los músculos como parte
del movimiento, y fricciona y retuerce li-
geramente la piel. Repite en varias posi-
ciones para extender el aceite por la ma-
yor superficie posible.

 56asd4a64d6a4d65a4d6sa4d

 


 

14 apretar Cuando hayas completado la se-
cuencia de rozamiento, aprieta ambos
píes entre tus manos, con los dedos por
arriba y los pulgares por debajo. Masajea
las plantas de los pies con los pulgares.
También puedes hacer un pie cada vez si
te resulta más fácil. Desliza las manos por
el pie y los dedos mientras continúas apre-
tando suavemente.

 65sad4a564da564d6s5a4d6as4d


 

15 presión con las palmas Con las manos
planas, masajea sobre una pierna, co-
menzando justo por encima del tobillo y
terminando sobre la cadera. A continua-
ción acaricia con las palmas de las manos,
empleando un poco más de presión, en
una serie de movimientos cortos. Masajea
subiendo por la pierna y sobre la cadera,
curvando las manos alrededor de la arti-
culación. Repite varias veces más para cu-
brir la cadera completamente.

 56as4d56a4d56a4d56sa46d


 

16 fricciones alternas Rodea con las manos
la cara externa del muslo con los dedos
hacia dentro. Desliza suavemente ambas
manos hacia el centro de la pierna, y a
continuación cruza hasta el lado opuesto.
Fricciona ligeramente sobre el muslo y
continúa bajando por la pierna todo lo
que puedas. Puedes aplicar un poco de
presión con este movimiento, siempre y
cuando tus manos se deslicen y no se que-
den pegadas a la piel.

 as56d4sa564dsa56d4sad564as6d


 

17 círculos con los pulgares Sujeta el pie de
tu bebé con la mano y traza pequeños
círculos sobre la planta con los pulgares.
Los círculos deben formar espirales por
debajo del pie. En la base de los dedos
puedes presionar suavemente. Trabaja so-
bre toda la superficie que puedas, pero no
apliques presión en el puente. Si tienes
dudas, masajea simplemente la zona car-
nosa y el talón.

 54asdas564d56a4d6s5a4ds56a4d


 

18 fricciones alternas Coloca los pulgares
debajo del pie, con los otros dedos por en-
cima. Fricciona hacia atrás y hacia delan-
te sobre el pie, realizando un movimien-
to completo con cada mano. Continúa
hacia los dedos y repite varias veces, con
los pulgares por debajo para dar resisten-
cia. Esto es muy bueno para relajar los
músculos.

 56sad4sa56d4sa564d6s5a4d56sa4d


 

19 estiramiento Envuelve el talón con la
mano y apoya los dedos contra la planta
del pie. Aprieta el pie hacia atrás, dete-
niéndote antes de notar resistencia. El
ejercicio pasivo es bueno para las articu-
laciones. Sin embargo, como las articula-
ciones de un bebé pueden ser muy móvi-
les, es preferible hacerlo con suavidad.

 as5d4sa56d465a4ds6a54d654as


20 estiramiento Sujeta la pierna sostenién-
dola por debajo del talón y en la rodilla.
Con suavidad empuja hacia atrás para es-
tirar la cadera. Hazlo varias veces. Tu aga-
rre debe ser ligero para que puedas rela-
jar antes de encontrar resistencia. Vuelve
a girar la pierna, pero esta vez hacia el
lado. Efectúa unos pases neurosedantes
hasta el tobillo. Repite en la otra pierna.

 56as4d65a4d56a4d6a4d6a46d


 

21 círculos Vuelve al abdomen y efectúa un
rozamiento hasta el pecho del bebé. A
continuación separa las manos y desliza-
las por los lados de las costillas. A partir de
aquí, traza grandes círculos sobre éstas,
subiendo por los lados del cuerpo y vol-
viendo a bajar en círculos. Repite varias ve-
ces, con los dedos bien extendidos y las
manos relajadas, deslizándolas sobre la
piel.

 56sad4a56d4sa564d6a4d6asd


 

22 rozamiento Coloca los pulgares juntos
en el centro del pecho, justo debajo de las
clavículas- Aplica un poco más de aceite si
lo necesitas. Acaricia despacio, con las ye-
mas de los pulgares, sobre la parte supe-
rior del pecho hasta los hombros. Rodea
los hombros con las manos y repite vanas
veces.

 as56d4sa64d56a4d6as4d6sa4d


 

23 presión con los dedos Coloca las puntas
de los dedos sobre la nuca del bebé, con
los índices sosteniendo el cráneo. Apoya
los dedos corazón y anular sobre los
músculos de los lados de la columna. Con
muchísima suavidad, presiona los múscu-
los con las puntas de los dedos y masajea
hacia arriba, hasta la base del cráneo.

 56asd4asd4s56a4d6as46dsa4d


 

24 apretar Con las manos todavía sujetando
la cabeza, acaricia las mejillas con los pul-
gares en un movimiento circular hacia
atrás, hasta las orejas. Aprieta suavemen-
te los lóbulos entre el pulgar y el índice, y
acaricia alrededor y por detrás de las ore-
jas. Se pretende que éstos sean unos pe-
queños momentos agradables y tranquili-
zadores.

 asd4sa56das6d54sa56d56a6d

 

 

 

VOLVER: MASAJES PARA SITUACIONES ESPECIALES

 

 

as54d54as4ds5a4d65a4d6a4d - MASAJE PARA SITUACIONES ESPECIALES

MASAJE PARA SITUACIONES ESPECIALES

MASAJE PARA SITUACIONES ESPECIALES

 

 

Cuando estás dando un masaje, tu compañero puede

necesitar un tipo concreto (como un masaje de tejidos

profundos o uno deportivo), o quizá tú mismo desees alterar

el objetivo de las técnicas (por ejemplo, para dar masaje a

una embarazada o un masaje en pareja). En las páginas

siguientes encontrarás algunas sugerencias que puedes

incorporar a tu masaje o utilizar por sí solas. Si las usas solas,

recuerda seguir los principios de relajar los músculos de

antemano y emplear maniobras suaves para cerrar.

Familiarízate con las técnicas (véanse páginas 48-101) antes

de empezar y pide a tu compañero que te vaya

comentando. De esa forma puedes ampliar tu gama

de movimientos y tu experiencia. El masaje para bebés

se presenta como una secuencia de cuerpo entero

independiente para que la disfrutéis tu bebé y tú.

 

 

Lista de contenidos:

 

  1. Masaje para bebés

 

  2. Aplicación

 

  3. Parte delantera del cuerpo

 

  4. La cara

 

  5. Parte posterior del cuerpo

 

  6. Masaje en pareja

 

  7. El masaje durante el embarazo

 

  8. Masaje de tejidos profundos

 

  9. Masaje deportivo

 

10. Masaje de belleza

 

11. Masaje del campo energético

 

 

 

MASAJE PARA SITUACIONES ESPECIALES

CONSEJOS PARA MEJOR ESTILO DE VIDA: RELAJACION

CONSEJOS PARA MEJOR ESTILO DE VIDA: RELAJACION

 

 

La relajación es la forma que tiene el cuerpo de recuperarse de los esfuerzos,
ya sean físicos o mentales. Estos procesos están regidos por el sistema nervioso
parasimpático y ayudan a mantener el equilibrio interno.
La relajación es un estado activo más que pasivo.

 

Puede incluir las diversiones, pero a menudo
relajamos nuestros cuerpos mientras segui-
mos estimulando la mente. La verdadera re-
lajación nos renueva por completo y nos apor-
ta una nueva perspectiva de la vida. Existen
técnicas que se ajustan a los gustos de las per-
sonas, y puede que necesitemos algo de prác-
tica al principio para elegir la nuestra.

 

 

Cómo hacer una relajación progresiva

Túmbate o siéntate en una postura cómoda.
Toma nota de cualquier zona de tu cuerpo
que se sienta tensa o incómoda. A continua-
ción ve tensando y relajando cada una de las
partes de tu cuerpo, comenzando por los pies
y subiendo hasta la cabeza. Relájate unos mi-
nutos y respira con calma. A continuación
vuelve a bajar por el cuerpo, moviendo cada
una de sus partes hasta llegar a los pies.

 

La relajación requiere práctica y esfuerzo, por lo
que debes experimentar con diferentes técnicas
hasta que encuentres tu método.

Visualización

Algunas personas tienen facilidad para visuali-
zar, pero no es algo adecuado para todo el
mundo. La visualización es una forma de ca-
nalizar la energía mental y transformarla en
algo positivo: creas una situación ideal en tu
mente. Incluye tanta información sensorial
como puedas para que se convierta en una ex-
periencia real, y recuerda la imagen o los sen-
timientos que experimentaste siempre que lo
necesites. Las visualizaciones pueden ser guia-
das por otra persona, de forma que puedas de-
jarte llevar y darlo todo en la experiencia.

 

Cómo hacer una visualización
Encuentra un lugar donde estés cómodo. La
música puede ayudarte. Deja a un lado los pro-
blemas diarios y respira con calma. Imagina que

estás en un lugar agradable. Experimenta todo
lo que veas, escuches y huelas, y los colores que
aparezcan. Comienza a subir hasta la cima de
una colina cercana, siéntate, mira a tu alrede-
dor y recuerda esa sensación.

 

Sueño

Un sueño de buena calidad es vital para que
el cuerpo pueda recuperarse tras los esfuer-
zos del día. Con demasiada frecuencia expe-
rimentamos interrupciones del sueño o nos
cuesta desconectar mentalmente. La cantidad
de sueño que necesitan las personas varía, y
preocuparse por no poder dormir no hace
más que aumentar la ansiedad. Establecer
una rutina de relajación puede resultar útil, y
también puedes probar a echarte una sieste-
cita de vez en cuando para recuperarte.

 

CONSEJOS PARA DORMIR
► Evita la cafeína y las comidas pesadas jus-
to antes de acostarte.

► Date un baño caliente o una ducha unas
horas antes y aplícate aceite relajante.

► Deja a un lado los problemas diarios, por-
que no los puedes solucionar en ese mo-
mento y ya los afrontarás al día siguiente.

► Convierte tu dormitorio en una zona de
relajación, con iluminación suave y músi-
ca tranquilizante.

► Pon una gota de aceite esencial debajo de
la almohada.

► Piensa en alguien o algo agradable. Relá-
jate.

 

 

masaje bebe1 - Revisión del masaje del bebé

Revisión del masaje del bebé

Si has llegado hasta aquí y has aprendido y practicado el masaje de las diferentes partes del cuerpo de tu hijo, estarás listo para seguir adelante y ofrecerle una rutina completa de masaje. Ten en cuenta la posibilidad de que el niño no siempre se muestre receptivo a un masaje completo. Le puede gustar un masaje en las piernas o el vientre, pero resistirse si lo intentas en los brazos, por ejemplo. Sin embargo, incluso con un masaje en una o dos áreas el pequeñín se beneficiará de la calidez de tu tacto. Más adelante, a medida que se vaya acostumbrando a la sensación del masaje, podrás probar en otras áreas. Antes de repasar la secuencia de las técnicas, intentaré despejar algunas dudas que podrías tener. Dado que es difícil recordar todos los pases del masaje del bebé, te sugiero utilizar este capítulo a modo de guía durante la sesión.

Preguntas frecuentes

P. ¿Qué debería hacer primero?
R. Antes de empezar el masaje, consulta a tu pediatra.
P. ¿Cuándo debo empezar el masaje de mi hijo?
R. Con la previa autorización del pediatra, puedes empezar el mismo día en que salgas del hospital y lo
lleves a casa.
R ¿Con que frecuencia debería hacer un masaje a mi hijo?
R. Hasta el sexto o séptimo mes, la mayoría de los bebés se beneficia muchísimo de un masaje diario. A
medida que tu hijo se muestre más activo, podrías limitarlo a un par de veces por semana.
P. ¿Cuánto tiempo debería durar el masaje?
R. Dado que la mayoría de los bebés son muy activos y no están quietos en una posición, un masaje completo no debería durar más de veinte minutos. Incluso un masaje diario de pocos minutos te ayudará a sintonizar con su lenguaje corporal y aprender a interpretar sus estados de ánimo, sensaciones y necesidades.
P. ¿Cuándo debería evitar el masaje?
R. Espera siempre cuarenta y cinco minutos después de las tomas. También deberías evitarlo en caso de:
• Enfermedad. No le des un masaje si está enfermo. Consulta a tu pediatra antes de hacerlo.
• Erupciones e infecciones. No trabajes las áreas irritadas o infectadas.
• Vacunas. Es preferible esperar por lo menos una semana antes de darle un masaje después de la vacunación. Evita el masaje directo en el área de la inyección; puede estar muy sensible.
P. ¿Cuándo debería hacer un masaje a mi hijo?
R. El mejor momento es cuando los dos estáis relajados. Observa el comportamiento del niño. Si empiezas y se resiste o disgusta, lo mejor es interrumpir la sesión y dejarlo para más tarde. No fuerces el masaje. Cada bebé es diferente; pruébalo en distintos momentos del día hasta encontrar el ideal para ambos. Después del baño suele dar excelentes resultados.
P. ¿Dónde debería hacer el masaje?
R. Los bebés se relujan más fácilmente si están en un entorno cálido. Elige pues una habitación cálida y silenciosa. Incluso puedes poner música clásica o nanas de fondo.
R ¿Qué material necesito?
R. Vas a necesitar los utensilios siguientes:
• «Tranquilizador» cubierto con una toalla
• Otra toalla para limpiarte las manos
• Aceite inodoro vegetal (de almendra o de sésamo). Te recomiendo los aceites nutritivos 100% naturales y «aptos para el consumo» en lugar de los productos comerciales con una base inorgánica de petróleo, que (Hieden perjudicar el delicado tracto digestivo del bebé. El aceite inodoro es el mejor, ya que el sentido del olfato está muy desarrollado en los pequeñines, y la identificación del olor de la madre es un factor muy importante en el establecimiento de vínculos afectivos.
R ¿Debería hacer algo más?
R. Dedica unos minutos a lavarte a conciencia las manos y a limar las uñas para eliminar los bordes agudos. Procura que éstas no sean demasiado largas.
P. ¿Que debo hacer si llora?
R. Si en cualquier momento de la sesión de masaje tu hijo se echa a llorar, no lo interrumpas de inmediato. El tacto alivia mucha tensión y puede provocar ganas de llorar incluso en los adultos. Continúa durante algunos minutos, hablándole suavemente, o simplemente apoya las manos en el cuerpo del niño mientras le hablas. Además del llanto, el pataleo y desvío de la mirada también son signos de sobrecstimulación. Tcnlo presente y acorta la sesión de masaje, tal vez unos pocos minutos en una sola parte del cuerpo, trabajando esta área durante una semana. Localiza el punto que menos desagrada a tu hijo y aplica el masaje sólo en esa área hasta que se sienta más cómodo. Luego pasa a otra. También puedes hacer un descanso y realizarle algunos estiramientos de brazos y piernas. A menudo, este cambio interrumpe el llanto. Espera un poco y continúa. Si no deja de llorar después de un breve descanso, recuerda dónde le estabas haciendo el masaje. Por ejemplo, si era en el vientre, tal vez tenga gases o dolor de estómago, o si era en un brazo, quizá le haya quedado dolorido durante el paño. Aprovecha esta extraordinaria oportunidad de aprender cómo tu hijo expresa su malestar.

masaje_bebe

aceitesmasaje - Elección del aceite esencial adecuado para tu hijo

Elección del aceite esencial adecuado para tu hijo

Aun a riesgo de repetirme, recuerda que debes diluir los aceites esenciales, utili- zando una o dos gotas por cada dos cucharadas de aceite para masaje. La menta, el té y el eucalipto, muy especialmente, pueden perjudicar la piel del bebé a me- nos que se hayan diluido correctamente. Haz siempre una prueba con una gotita de solución varias horas antes del masaje. Si le causa alguna reacción, no lo uses.

Lavanda. Antiséptico, analgésico y relajante. Este aceite es muy apreciado por sus propiedades curativas y se recomienda para relajar y curar pequeñas quemaduras y picaduras de insectos.

Manzanilla. Tranquiliza y relaja los nervios. Es ideal para pieles sensibles. Su efecto es tranquilizante y relajante. Haz un masaje en el vientre del niño para facilitar la diges- tión, y si lo aplicas en las mejillas, puede aliviar el dolor de las encías. De todos los ti- pos diferentes de manzanilla, la romana (Anthemis nobilis) es la más apropiada para la piel del bebé por su carácter no tóxico.

Eucalipto. Este aceite es excelente como descongestivo. Si se diluye correcta- mente y se aplica con un suave masaje en la espalda o pecho del pequeñín an- tes de acostarse, lo ayudará a dormir y respirar mejor. Está especialmente indi- cado en caso de enfriamiento o tos.

Monta. Es relajante v tranauilizador. Si se diluve correctamente, da excelentes resultados cuando se frota en el vientre del bebé; alivia el malestar derivado de la retención de gases y otros trastornos digestivos. Árbol del té. Es un aceite antiséptico, germicida, fungicida, relajante y curativo. No es tóxico, y a pesar de sus propiedades antisépticas y antibacterianas, no irrita la piel. Se recomienda para relajar al bebé y curar heridas, infecciones y erupciones cutáneas.

Rosa. Aceite antiséptico y relajante. Es caro, aunque sólo se necesita una pe- queña cantidad. Es excelente por sus extraordinarias propiedades reconstitu- yentes. Se asocia al amor y el corazón. Reblandece la piel y no es tóxico.

Naranja dulce. Aceite que potencia la energía y mejora el estado de ánimo (se dice que fomenta la alegría).

Mirra. Aceite suavizante recomendado para mejorar la respiración. No es tóxico, y se aconseja para aliviar inflamaciones de los conductos bronquiales y expulsar mucosidad. Es particularmente beneficioso cuando el niño está resfriado.

aceitesmasaje

masaje6 - Lo que hay que hacer

Lo que hay que hacer

 Como puedes ver, si bien es cierto que sabemos muchas cosas de lo que no es el cólico, seguimos sin saber qué es o lo que hay que hacer para aliviarlo. Una pequeña minoría de bebés que inicialmente parecían sufrir un cólico, se demostró finalmente que tenían estreñimiento, intolerancia a la lactosa o alergia a los alimentos. Esto es algo que tanto tú como tu pediatra identificaréis a su debido tiempo. Procura no extraer conclusiones precipitadas acerca de estos diagnósticos antes de que su sintomatología sea evidente. Como ya hemos dicho con anterioridad, la única teoría que no ha sido completamente refutada es la del desarrollo neurológico, aunque tampoco se ha podido confirmar. En estas circunstancias, ¿qué pueden hacer los padres? En primer lugar, no desanimarse ni malhumorarse. El niño no lo hace a sabiendas. Aunque es difícil asumir que se pueden hacer muy pocas cosas para aliviar el cólico infantil, lo cierto es que siempre hay una luz al final del túnel. Si has llevado a tu hijo al pediatra y se han detectado otros problemas médicos, ten por seguro que este trastorno remitirá a los cuatro o cinco meses. Recuerda que el llanto de tu hijo no tiene nada que ver con la «calidad» de tu paternidad. Busca el apoyo de otros padres con problemas similares para compartir vuestra experiencia v aprovecha todos los momentos de tranquilidad para descansar; un cólico es agotador tanto para el niño como para ti. Otras cosas que podrías hacer y que podrían resultar eficaces son las siguientes: • Evitar la sobreestimulación. Aumentará el llanto del bebé, sobre todo si empieza a perder el control físico. • Homeopatía. Consulta siempre al pediatra antes de administrar un tratamiento homeopático y si se produce cualquier alteración en los síntomas. Entre los tratamientos de homeopatía para cólicos figu- ran el carho vegetalis para la flatulencia y el eructo; la chamomillia para la irritabilidad que parece remitir cogiendo en brazos al bebé o llevándolo de paseo; y la magnesia phosophoricum para cólicos que se alivian un poco al flexionar la cintura. En general, la dosis es de 12X a 30C cada cuatro horas hasta que mejora la sintomatología. Para bebés, hay que diluir cinco granulos en Va de vaso de agua y darles una cucharada cada cuatro horas. En las farmacias puedes encontrar compuestos especiales para cólicos. • Tés de hierbas relajantes. A menos que el pediatra lo desaconseje, prepara un té añadiendo una cucharada de hierbas en un vaso de agua caliente. Mantenlo tapado entre 5 y 10 minutos si se trata de hojas o flores, y entre 10 y 20 minutos si son raíces. Durante la lactancia materna, la ingesta de 2-4 vasos al día puede contribuir al alivio de un niño aquejado de cólico. Ni que decir tiene que debes siempre consultar al médico para asegurarte de que las hierbas que estás utilizando son inocuas si das el pecho a tu hijo, y que no son incompatibles con ninguna medicación que ya esté tomando. El té de semilla de eneldo {Foeniculum vulgare) o semilla de anís {Pimpinella anisum) suele ser ideal tanto si lo ingiere el niño (1 cucharada antes y después de las tomas) como la madre lactante (1 vaso de tres a seis veces al día). Estas hierbas actúan a modo de relajantes gastrointestinales y facilitan la expulsión de gases. Una vez más, consulta al pediatra antes de dárselos. Otras hierbas para madres lactantes que tienen efectos relajantes y contribuyen a aliviar el cólico son el bálsamo de limón {Melissa offtcinalis), la hierba gatera {Nepeta cateria), la menta {Menthapiperita) y la tila {Tilia cordata)

masaje6

56asd456as4d56a4d6sa54d - SHIATSU: LA ESPALDA

SHIATSU: LA ESPALDA

SHIATSU: LA ESPALDA

 

 

Céntrate, tanto emocional como físicamente, antes de empezar a trabajar sobre
la espalda. Tienes que estar equilibrado y disponer de espacio suficiente para
aplicar las técnicas. La espalda te proporciona una buena oportunidad para
explorar el uso de tu peso corporal.

 

1 presión con las palmas Arrodíllate a un
lado de tu compañero. Aspira, inclínate ha-
cia delante y coloca las palmas de las dos
manos a ambos lados de la columna. «Ca-
mina» con las manos hacia arriba y hacia
abajo, desde la zona lumbar hasta los hom-
bros, evitando ejercer presión sobre la co-
lumna Apoya tu peso sobre tus manos, pero
permanece en todo momento bien equili-
brado. Repite varias veces para relajar a tu
compañero y aumentar su confianza.

SHIATSU: LA ESPALDA


2 balanceo Situado de frente a tu compa-
ñero, coloca las dos manos sobre los
músculos del lado opuesto de la columna,
sobre el meridiano de la vejiga. Balancea el
cuerpo con la zona hipotenar (la almoha-
dilla situada justo encima de la muñeca)
para separarlo de ti. Trabaja varias veces su-
biendo y bajando por el meridiano, desde
la zona lumbar hasta los hombros, para re-
lajar toda la espalda.

4asd54a4d5as4d65a4d


 

3 estiramiento con los antebrazos Coloca
los antebrazos juntos y en diagonal sobre
el centro de la espalda. Debes tener los pu-
ños cerrados, pero sin apretar Lentamen-
te estira un brazo sobre la espalda hacia el
hombro y el otro hacia la cadera. Manten
contacto pleno con tus antebrazos para
que tu compañero perciba un buen estira-
miento. Sin cambiar de posición, puedes
repetir todos los movimientos en el otro
lado de la columna.

4asdas4d56sa4d56as6d4


4 estiramiento con las palmas de las ma-
nos Arrodíllate junto a la zona lumbar Cru-
za los brazos y coloca una mano sobre el
sacro (el triángulo óseo de la base de la co-
lumna) y la otra más arriba. Sin deslizarías,
empuja separándolas para estirar la zona
lumbar. Comprueba si hay resistencia y
vuelve a empujar, estirando esta vez un
poco más.

546as4d56a4d6as4d6s4


 

5 presión con las palmas Sitúate junto a Id
parte superior de la espalda de tu compa-
ñero, suficientemente equilibrado para po-
der inclinarte sobre él. Céntrate en el hará.
Coloca las manos planas a ambos lados de
la columna, con la zona hipotenar sobre los
músculos y los dedos hacia las costillas.
Apóyate contra su cuerpo y aprieta sin que
le resulte desagradable. Trabaja descen-
diendo hasta la zona lumbar.

as565d45ad4s6a4da6s5d4


6 presión con las palmas Sitúate de cara a
la columna vertebral. Coloca las manos pla-
nas a ambos lados de la zona lumbar, con
la zona hipotenar hacia dentro y los dedos
hacia las caderas. Presiona con las palmas
de ambas manos utilizando tu peso corporal
para ejercer presión con cuidado. Com-
prueba que a tu compañero le resulte agra-
dable. Afloja la presión de manera unifor-
me y retira las manos.

as5d456ad45as64d6a54d


 

7 presión con los pulgares Vuelve a la par-
te superior de la espalda. Coloca los dos
pulgares sobre los músculos de los lados de
la columna mientras te apoyas sobre los
otros dedos. Presiona con los pulgares a lo
largo del meridiano de la vejiga hasta la
zona lumbar. Hazlo siguiendo aproxima-
damente la línea de las depresiones entre
las vértebras, evitando siempre la columna.
Utiliza tu peso corporal lo necesario para ir
aumentando lentamente la presión.

56asd456as4d56a4d6sa54d


8 presión con los pulgares Coloca los pul-
gares en la zona lumbar, a unos tres dedos
de la columna. Localiza las bandas de
músculos, mucho más anchas en este pun-
to. Presiona con los pulgares en tres sitios
a los lados de estos músculos, a lo largo del
meridiano externo de la vejiga. Presiona,
manten la presión y aflójala lentamente.

a56sd4sa56d4sa56d4a6d54


 

9 círculos Desplázate hasta la zona lumbar
de tu compañero. Coloca las dos manos,
una encima de la otra, sobre el sacro. Tra-
za círculos en ese punto, en dirección con-
traria a las agujas del reloj, para relajar la
zona lumbar y las caderas; esto también
ayuda a calentar los ríñones. Repite con
lentitud y sensibilidad varias veces, amol-
dando las manos a la forma del cuerpo.

56as4da564ds6a54d6


 

10 fricción Manteniendo el contacto con
una mano, frota vigorosamente a lo largo
del meridiano de la vejiga con los dedos
planos. Frota desde los hombros hasta la
zona lumbar a lo largo del meridiano in-
terior. Hazlo primero sobre los músculos
de un lado y repite luego sobre el otro
lado de la columna. Termina colocando
una mano sobre la zona lumbar, y des-
cansa unos momentos.

6a5s4d6as5d456a54d


 

11 presión con el codo Utiliza una mano
para apoyarte sobre la zona lumbar e in-
clínate sobre el otro codo contra el glúteo
de tu compañero. Relaja el ángulo del
codo y deja que la mano se doble por la
muñeca. Comienza en la mitad del glúteo
e inclínate sobre los músculos apoyándo-
te en el codo. Relaja. Trabaja descendien-
do por el canal de la vejiga hasta el plie-
gue de los glúteos.

as4da65d4sa6d4as65d4


 

12 presión con el codo Localiza VB 30, a
dos tercios de la anchura de los glúteos y
un tercio hacia abajo. Utiliza la otra mano
como sostén, coloca el codo (mantenién-
dolo redondeado) sobre la zona y traza
circuios sobre el punto. Suele ser una zona
tensa pero carnosa, por lo que puedes
emplear bastante presión. Manten con-
tacto continuo sin deslizarte. Inclínate y re-
pite ambos movimientos en el otro lado.

56asd4sa6d4as6d6as54d

 

VOLVER: SHIATSU

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE EN PAREJA

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE EN PAREJA

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE EN PAREJA

 

 

Además de muy divertido, es estupendo para ayudar a las parejas a desestresarse y
a acercarse más física y emocionalmente. Las técnicas básicas son las mismas, pero
añadir matices sensuales puede convertir el masaje en una danza romántica. Los
toques sensuales son lúdicos, ligeros, prolongados y proceden del corazón.

 

 

1 pases neurosedantes Los pases neurose-
dantes pueden convertirse en una caricia.
A menudo tomamos a nuestras parejas por
algo ya sabido, por lo que aquí tenemos la
oportunidad de redescubrir su piel. Utiliza
los dedos, las yemas y las uñas para tocar
su cuerpo. Cuanto más ligero sea el toque,
más estimulará la piel. Tómate el tiempo
necesario para explorar su perfil de una for-
ma afirmativa y cariñosa.

6+AS5DAS5DAS+D5ASD+


 

2 soplar sobre la piel Se trata de un toque
romántico para cerrar cualquier secuencia.
Tras masajear suavemente los músculos,
sopla sobre la superficie de la piel. Cuan-
to más cerca estés del cuerpo, más cálido
será tu aliento. Es una fantástica técnica de
relajación o para estimular la piel de tu pa-
reja. Pruébalo en brazos y piernas, espalda
o nuca.

as564das564d5a65dsa54d


3 roce con el pelo Utilízalo al final de cual-
quier secuencia de masaje. Cuanto más lar-
go tengas el pelo, más fácil te resultará,
pero de todas formas sé imaginativa. Uti-
liza las puntas para barrer y rozar la piel de
tu pareja. Es estupendo sobre zonas am-
plias como la espalda. Los movimientos lar-
gos son los mejores.

as56d4a56d4a6d4a6d46asd4


 

4 amasamiento del cuello Sé creativo con
el masaje. Emplea la cercanía y la intimidad
para masajear en momentos inesperados
como forma de expresar ternura y aprecio.
Es duro sentirse amoroso cuando uno está
tenso. Amasa la nuca de tu pareja entre los
dedos y, como siempre, evita cualquier ma-
niobra directa sobre la columna.

56asd4a6da46dad4


 

5 presión de los dedos sobre la cara El
masaje en la cara es fantástico, pero si se
añaden maniobras suaves y cariñosas se
convierte en algo especial. Utiliza las yemas
y las puntas de los dedos para recorrer sua-
vemente las facciones de tu pareja. Traba-
ja desde el centro hacia fuera con manio-
bras lentas y lánguidas. Tómate tiempo
para recorrer el contorno de los ojos, la na-
riz y la boca. Acaricia suavemente los pár-
pados y los labios.

56sa4d56a4d6a4d6a4d64


 

6 tirar del pelo El masaje del cuero cabellu-
do es muy placentero, al igual que los sua-
ves tironcillos de pelo. Haz que los toques
sean lúdicos. Recorre el pelo desde las raí-
ces hasta las puntas, deslizándolo entre tus
dedos. Enrosca las puntas, tira con mucha
suavidad y alborota el pelo de tu pareja.

5asd5a56d54a56d5a56dsad


 

7 rozamiento sobre la espalda Sé imagi-
nativo con las técnicas que ya conoces.
Prueba diferentes formas de rozamiento
sobre la espalda, variando la presión, la
postura y el ritmo. Como las manos y las
puntas de los dedos ya son conocidos, ¿por
qué no pruebas con los antebrazos o los
pies? Manten pleno contacto con los con-
tornos musculares para obtener un resul-
tado óptimo.

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE EN PAREJA

 

 

VOLVER: MASAJES PARA SITUACIONES ESPECIALES


 

 

 

 

masaje de las piernas - Masaje de las piernas

Masaje de las piernas

La rutina de masaje del bebé que voy a describir combina el método sueco e indio. Ambos pueden mejorar muy eficazmente la circulación sanguínea y el tono muscular. El masaje sueco utiliza «pases» (acción o desplazamiento de las mano; en adelante «pase» o «pases») que empiezan en las extremidades y avanzan hasta el corazón, estimulando el flujo sanguíneo y linfático y potenciando el tono muscular, mientras que el masaje indio trabaja desde el centro y continúa hacia afuera para mejorar todos los niveles de energía y relajar los músculos articulados. Explicaré paso a paso cómo hay que trabajar las piernas, el vientre y el pecho, los brazos, las manos, la cara y la espalda. La rutina completa debe durar alrededor de veinte minutos. Luego te enseñaré a utilizar la reflexología, un tipo de masaje en puntos de presión en los pies para contribuir a la curación de condiciones comunes en el bebé, tales como la indigestón. La reflexología elimina toxinas del cuerpo y lo mantiene fuerte y sano. Más adelante te explicaré cuáles son los puntos de reflexología en los que hay que presionar para aliviar condiciones específicas. Para que esta rutina sea más fácil de aprender, es aconsejable leer el material de cada capítulo, probando los pases en tu brazo o pierna. Cuando te sientas seguro de ti mismo, dale el masaje al bebé. Luego pasa al siguiente capítulo. No te apresures. Hay tiempo para todo. Aun en el caso de que sólo le des un masaje en la tripita durante cinco minutos, es un paso más en la dirección correcta. La mejor manera de hacer las cosas como es debido es seguir tu instinto y observar las respuestas de tu hijo. Antes de abordar las técnicas de masaje, hablemos un poco de la presión que debes ejercer mientras trabajas. Si alguna vez te has sometido a un masaje deportibo, ya sabrás lo que significa un masaje intenso. No te preocupes. No te pediré que recrees este nivel de intensidad. En el caso de tu bebé, debes realizar pases suaves y lentos, con la presión suficiente como para estimular su cuerpo. Ten en cuenta, sin embargo, que tu hijo no es tan frágil como podrías pensar. En realidad, algunos pequeñines prefieren un masaje de presión que otro de pases superficiales. Investigadores del Touch Research en La Universidad de Miami han descubierto que los bebés prefieren una cierta presión, posiblemente porque las caricias ligeras les producen un desagradable cosquilleo. Algunos estudios han demostrado que los bebés de peso por debajo de la media que reciben un masaje con una cierta presión aumentan de peso. Una vez más, observa detenidamente las preferencias de tu hijo. Fíjate en las áreas del cuerpo en las que le gusta más la sensación de fricción y lo que le pone nervioso.

Muchos padres dicen que el masaje preferido de sus hijos es el de las piernas y los pies, un área ideal por la empezar. El placer que experimenta el bebé constituye la primera parte de los extraordinarios beneficios derivados de todo el proceso de masaje, ya que el niño empieza a «esperar» sentirse a gusto, relajándose y aceptando el masaje con mayor predisposición. Una amiga me dijo que cuando su hije Jeremy era un bebé, «lo único que lo reconfortaba cuando estaba enfermo o muy nervioso era frotarle las piernas y los pies. En momentos de disgusto y malestar, cuando lo cogía y empezaba a darle un suave masaje, su respuesta era casi inmediata. Ahora tiene cinco años, y cuando está enfermo o trsite, o simplesmente cuando necesita una atención especial, me pide que se lo haga.»