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asd6+a5d6+sa5d+a5d+5 - TRASTORNOS COMUNES: PIES DOLORIDOS

TRASTORNOS COMUNES: PIES DOLORIDOS

TRASTORNOS COMUNES: PIES DOLORIDOS

 

 

Los pies tienen que trabajar duro para soportar nuestro peso. Si estás todo el día
de pie o llevas zapatos de tacón alto, puede que realmente te duelan. Un buen
masaje al final del día, con una crema mentolada para pies, puede ayudar, y es
un precioso obsequio para tu compañero. La presión firme evita las cosquillas.

 

 

círculos sobre las plantas de los pies Pide a
tu compañero que levante las piernas y, con
los pulgares, dibuja círculos sobre las plantas
de los pies. Traza círculos, amasa y presiona
por todo el pie con las yemas de los pulgares.
Evita presionar sobre el puente, pues puede
resultar desagradable, pero por lo demás ma-
sajea a fondo hasta que los pies estén más
suaves.

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apretar los pies Coloca las manos a ambos
lados del pie y aprieta. A continuación tira de
uno de los lados hacia arriba mientras empu-
jas el otro hacia abajo. Cambia de dirección
varias veces para estimular la circulación y po-
ner el pie en movimiento. Esto reduce la rigi-
dez y contrarresta los efectos de estar de pie
durante horas.

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presión con los pulgares sobre los pies Ro-
dea el pie con las manos, de forma que los
pulgares queden arriba. Colócalos juntos en
sentido longitudinal y deslízalos hacia fuera.
Aplica resistencia con los dedos de debajo.
Repite el movimiento en varias líneas, apre-
tando los pies de tu compañero para relajar
los músculos.

TRASTORNOS COMUNES: PIES DOLORIDOS


 

círculos sobre los tobillos Traza círculos so-
bre la articulación del tobillo, con las puntas
de los dedos, para estimular la circulación y
restaurar el movimiento. Los más agradables
son los círculos grandes y amplios; después
puedes presionar y dibujar los círculos más
cerca de la articulación. Estimula el movi-
miento pasivo del tobillo mientras masajeas
para ayudar a eliminar la rigidez. Repite todos
los movimientos en el otro lado.

 

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ARTICULACIONES ROTACION PASIVA - ARTICULACIONES: ROTACION PASIVA

ARTICULACIONES: ROTACION PASIVA

ARTICULACIONES: ROTACION PASIVA

 

La rotación es otra forma de aumentar la flexibilidad de las articulaciones. ¡Un masaje corporal en el que no se trabajan las articulaciones da la sensación de estar incompleto! Estimula y amplía la amplitud de movimiento aplicando una ligera presión y estirando al mismo tiempo. Esto proporciona un refuerzo de la circulación.

 

Cómo hacerlo

Sujeta con una mano y utiliza la otra para estabilizar el cuerpo de tu compañero. A continuación rota lentamente dibujando un círculo tan grande como permita la articulación, aplicando presión para que aumente el radio de movimiento. Ten cuidado de que la técnica no provoque dolor. Invierte la dirección y repite varias veces hasta que el movimiento se vuelva mucho más fácil.

Rotación pasiva de la muñeca

Sujeta el brazo de tu compañero a la altura del codo y cógele la mano con firmeza con la tuya. Manten el brazo estable y comienza a dibujar un círculo en el sentido de las agujas del reloj. Haz el movimiento todo lo grande que puedas, lento y constante. Cuando hayas completado el círculo, repite en dirección contraria.

ARTICULACIONES: ROTACION PASIVA

 

 

Rotación pasiva del tobillo

Sujeta la pierna de tu compañero a la altura del tobillo. Coloca una mano plana sobre la planta del pie, agarrando con los dedos por debajo de la base de sus dedos del pie. Rota lentamente el tobillo, estirándolo para ampliar el movimiento. A continuación invierte la dirección. Cuanto más despacio lo muevas, más podrá tu compañero relajarse sin oponer ninguna resistencia.

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Rotación pasiva de los dedos

Sujeta la mano de tu compañero y coge uno de sus dedos con los tuyos. Estira ligeramente y empieza a rotarlo trazando un círculo grande. Manten tus manos relajadas y gira los dedos uno por uno, sin olvidarte del pulgar. Esta pequeña secuencia ayuda enormemente a relajar la tensión de las articulaciones al estimular la circulación.

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dormirbocaabajoarriba - Dormir boca abajo o boca arriba?

Dormir boca abajo o boca arriba?

El ciclo de sueño del bebé está relacionado con su ciclo de alimentación, por lo
menos en las primeras etapas de la vida. Al principio, el sueño es corto y frecuente, pero a medida que va aumentando su interacción con el mundo que lo rodea, también las horas de sueño se alargan. Un masaje regular, o incluso una suave caricia similar al Pase de Pluma del que ya hemos hablado en este libro puede ayudar a los niños que tienen dificultades para conciliar el sueño. Mejor aún, un masaje como parte de la siesta y de la rutina de acostarse contribuye a ajustar lentamente el programa de sueño del pequeñín al de la familia.

En total, los recién nacidos duermen entre doce y veinte horas diarias, y los períodos de sueño se alargan y disminuye su frecuencia a medida que van madurando.
Durante muchísimos años se ha creído que acostar al niño boca abajo era ideal para
su salud general y su seguridad. No obstante, estudios recientes han demostrado
que esta posición puede aumentar el riesgo del síndrome de muerte súbita. Veamos cuál es el protocolo actual en cuanto a la seguridad en el sueño se refiere:
• Coloca a tu hijo de espalda, asegurándote de que el colchón y la cuna reúnen
las condiciones de seguridad vigentes. Se desaconseja el uso de camas de
agua, sofás y colchones blandos.

• Retira de la cuna toda clase de objetos blandos, tales como almohadas, «tranquilizadores», mantitas de borreguito y muñecos de peluche.

• Utiliza un «pelele» a modo de manta. Es lo bastante caliente.

• Si prefieres usar una manta, pon al niño con los pies al pie de la cuna, sujeta los bordes debajo del colchón y tápalo sólo hasta el pecho.

• Periódicamente durante el día, acuesta al bebé boca abajo para fomentar el
fortalecimiento de los músculos de los brazos y el cuello. Otra alternativa consiste en llevarlo en una mochila delantera.

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masajebt - Autorización

Autorización

Aunque pueda parecer extraño, antes de empezar el masaje deberías pedir la autorización  del bebé para tocarlo. Aunque creas que los niños de esta edad son incapaces de comprender lo que estás diciendo, si lo haces le estarás demonstrando respeto por su cuerpo y límites personales. No olvides que los bebés son muy interactivos; no des por sentado que se sentirá satisfecho.

Como debes hacerlo? Cuando estéis en una posición cómoda, pon un poco de aceite en las manos y frótalas para que vea lo que estás haciendo. Poco a poco el bebé empezará a identificar este proceso y anticipar lo que sucederá a continuación: el masaje. Acto seguido, pídele permiso. Sí,por supuesto,es posible que no comprenda tus palabras, pero la intención que subyace debajo de ellas no se debe infravalorar. El niño la percibe, y si tu intención es tranquilizarlo y demostrarle tu amor, lo captará. También es sensible a la forma en la que respondes a sus sentimientos. Procura identificar sus reacciones antes de empezar el masaje.

Ahora fíjate en su respuesta. Abrir los brazos indica vulnerabilidad y confianza. Es una señal de singue adelante. Los brazos cerrados, en cambio, son protectores. Experimenta con algunos de los métodos de relajación que se describen en este capítulo para seducirlo y serenarlo. Siempre es preferible esperar a que el bebé acepte de buen grado tu solicitud. Con el tiempo, esto tendrá un efecto muy positivo en su autoestima, que también puedes potenciar con otras afirmaciones durante el masaje, tales como “Eres fuerte” o “Qué bien te sientes”.

Básicamente, cuando pides permiso a tu hijo para tocarlo y esperas una respuesta estimulante, le estás enseñando que su cuerpo es privado y que sólo él puede terminar quién, cuándo, dónde y cómo lo puede tocar,lo cual, a su vez, formenta el sentido de autorrespeto del niño y establece los límites de la confianza e intimidad.

 

Consejos para el éxito

– No des tu hijo un «tranquilizador» o cualquier otra cosa durante el masaje. Podría sobreestimularlo, y lo que en realidad pretendes es que se concentre en ti y en el masaje. Sin embargo,todos los bebés son diferentes, y algunos de ellos sí lo necessitan. Aun así, si es posible, intenta evitarlo.

– El masaje debe hacerlo una sola persona. Aunque tus otros hijos quieran ayudarte, sólo conseguirán confundir al pequeño. Dale tiempo para que primero se familiarice contigo, y luego con los demás, siempre de uno en uno. Si alguien desea aprender a dar masajes (un abuelo o un hermano), procura que la transición sea lo más suave posible. Recuerda que la nueva persona, al igual que lo hiciste tú, debería pedirle permiso para tocarlo.

– Ponte siempre en situación. Inspira profundamente, relájate y libera el estrés acumulado durante el día. Si estás tenso, es muy probable que tu hijo también lo esté.

– En el caso de bebés prematuros, el hipo es uns señal de estrés. Dado que estos niños son demasiado pequeñitos como para establecer un contacto visual, debes confiar en otras reacciones tanto en el hospital como en casa. Si tiene hipo o tratar de evitar el contacto físico, será una claríssima evidencia de sobreestimulación. Pide siempre la autorización del médico antes de hacer masajes a un bebé prematuro, ya que el peso es un factor de seguridad.

– Los padres de niños con necesidades especiales también deben consultar al pediatra antes de iniciar un programa de masaje. Infórmate de los posibles problemas y limitaciones del pequeniñ y luego actua seguiendo estas diretrices. El masaje del bebé es íntimo, no terapéutico, y debes saber lo que podría ser contraproducente o intensivo en relación con sus  necesidades exclusivas. También tienes que saber que la respuesta al masaje puede ser diferente de la que se describe en este libro a causa de estas necesidades especiales.

– Los padres adoptivos pueden observar que su hijo evita el contacto visual y que tarda mucho más en estableces un vínculo emocional. En estos casos, llorar durante el masaje forma parte de un proceso de liberación de tensión y malestar, sobre todo cuando le frotas el pecho. Si al hacerlo,llora,reconfórtalo, háblale con cariño y desplaza las manos lentamente desde del corazón en todas direcciones. Con el tiempo, confiará más y llorará menos.

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56as4d56a4d56sa4d6as54d - MASAJE CHINO: EL PECHO

MASAJE CHINO: EL PECHO

MASAJE CHINO: EL PECHO

 

Utiliza tu sensibilidad cuando estés masajeando el pecho, porque esta zona
puede estar muy cargada emocionalmente. Para dar masaje a una mujer puedes
necesitar una toalla con la que cubrir los senos, sobre los que no debes trabajar.
Como norma, aplica menos presión sobre las zonas vulnerables del cuerpo.

 

1 presión con los dedos Rueda con los pul-
gares subiendo por el pecho de tu compa-
ñero y localiza VC 17, situado en el ester-
nón, a medio camino entre los pezones.
Coloca el dedo corazón sobre el punto y
presiona suavemente, incrementando poco
a poco la presión hacia el pecho. Manten
un momento y afloja. Es muy bueno para
regular las emociones, asi como para la
constitución general.

MASAJE CHINO: EL PECHO


2 rodado con los pulgares Continúa ro-
dando con los dos pulgares hacia arriba en
dirección al centro del pecho, trabajando
hacia las clavículas. Separa los pulgares
para que puedan abrirse hacia las costillas
hasta P 2, situado un dedo por debajo de
las clavículas y a seis del centro del pecho.
Repite los movimientos de apertura entre
las costillas varias veces.

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3 presión con los pulgares Rueda subien-
do de nuevo por el centro del abdomen,
separando esta vez los pulgares debajo de
la caja torácica. Localiza R 22, situado a dos
dedos del centro del pecho, justo debajo
de los senos. Utiliza ambos pulgares para
ti azar círculos sobre los puntos, y afloja.

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4 fricción palmar Abre las manos hacia los
lados del cuerpo y coloca éstas planas so-
bre los lados de la caja torácica. Deslizalas
hacia abajo, hasta llegar a las caderas, con
los dedos separados y aplicando presión.
Repite varias veces para arrastrar el chi ha-
cia los pies.

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a56sd4sa56das56d4sa64d - MASAJE HOLISTICO: PARTE DELANTERA DE PIERNAS Y PIES

MASAJE HOLISTICO: PARTE DELANTERA DE PIERNAS Y PIES

MASAJE HOLISTICO: PARTE DELANTERA DE PIERNAS Y PIES

 

 

Esta zona ofrece la oportunidad de completar tu masaje relajando los músculos,
proporcionando un estiramiento y trabajando hasta los pies. Completa la
secuencia en cada uno de los lados, por turno, utilizando una presión similar
en ambos. Cerrar en los pies ayuda a centrar el masaje.

 

1 rozamiento Sitúate junto a uno de los pies de tu compañero. Extiéndete un poco de aceite en las manos y sube por la parte delantera de la pierna, con las manos juntas, hasta el muslo. Cuando llegues a la cadera, debes separar las manos y volver a bajar por los lados de la pierna, con los dedos separados y una presión reducida. Regresa a la posición justo por encima del tobillo y repite varias veces.

MASAJE HOLISTICO: PARTE DELANTERA DE PIERNAS Y PIES


2 vaciado venoso Coloca las manos, una detrás de la otra, justo por encima del tobillo. Cógelo con los pulgares e índices y aprieta subiendo por la pierna hacia la rodilla. Aplica presión a los músculos con la zona de la mano situada entre los dedos pulgar e índice, relajando las palmas para reducir la presión directamente sobre el hueso. Detente justo debajo de la rodilla y repite.

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3 vaciado venoso Continúa con el movimiento de vaciado venoso subiendo por el muslo, comenzando justo por encima de la rodilla. Apoya el peso de tu cuerpo para aumentar la presión. Trabaja sobre el muslo hacia la cadera varias veces, evitando la cara interna. Extiende los dedos todo lo que puedas para acomodarlos a los músculos y aumentar la efectividad de la maniobra.

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4 presión con la zona hipotenar Cambia el contacto a la zona hipotenar para ejercer más presión sobre los músculos. Las manos deben ir una detrás de la otra. Cuando llegues a la cadera, puedes trabajar alrededor de la articulación utilizando la zona hipotenar de una mano. Trabaja en movimientos circulares locales aplicando presión hacia la cadera.

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5 amasamiento Sitúate de frente a tu compañero. Comienza los movimientos de amasamiento sobre los músculos del muslo, evitando siempre la cara interna. Presiona sobre los músculos con los pulgares, empujando hacia el lado contrario al tuyo, y a continuación vuelve con los otros dedos hacia los pulgares con movimientos rítmicos y de rodado. Termina justo por encima de la rodilla.

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6 balanceo Desliza los dedos por debajo de la rodilla y rodéala con las dos manos. Con la pierna ligeramente doblada, balancea la articulación de un lado a otro mientras la sostienes con las manos. La pierna debe estar suficientemente relajada como para que puedas balancearla sin que tu compañero controle el movimiento.

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7 fricciones alternas Fricciona la pierna hacia abajo hasta el tobillo, comenzando los movimientos por debajo de la rodilla. Mantén las manos relajadas y acopladas a la forma de la pierna. El movimiento de fricciones alternas será más agradable si las manos se cruzan exactamente una al lado de la otra Aplica mas aceite s¡ fuera necesario para no estirar la piel.

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8 tracción Coloca las dos manos alrededor del tobillo, una por encima y la otra por debajo, cubriendo el talón. Levanta la pierna ligeramente y tira suavemente de ella hacia ti para efectuar un buen estiramiento. Tira sólo hasta que encuentres resistencia. A continuación baja la pierna con cuidado.

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9 presión con los pulgares Envuelve el pie de tu compañero con tu mano, colocando los dedos por debajo y los pulgares por encima. Coloca éstos uno junto al otro en el centro del pie y en sentido longitudinal. A continuación sepáralos lentamente, deslizándolos hacia el exterior del pie. Presiona con los otros dedos por debajo al mismo tiempo para arquear ligeramente el pie. Repite justo por encima de los dedos.

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10 vaciado venoso Coloca la mano todo lo arriba que puedas entre los dedos, presionando con el pulgar y el dedo corazón. Aprieta suavemente mientras mueves la mano hacia ti, hasta la base de los dedos del pie. Repite en cada una de las cuatro posiciones para relajarlo. Utiliza las yemas de los dedos para no pellizcar ni hacer cosquillas.

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11 vaciado venoso Continúa con los movimientos de vaciado venoso con los dedos pulgar e índice o el corazón sobre cada uno de los dedos del pie. Puedes girarlos y retorcer suavemente la piel con una mano. La otra sostiene el pie cogiéndolo por el talón. Continúa el movimiento unos dos centímetros y medio por encima de los dedos; por último, deposita el pie con cuidado.

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12 balanceo Acércate al muslo y coloca las manos a ambos lados de éste. Balancea con una mano hacia el cuerpo, y a continuación hacia fuera con la otra mano. Ve bajando mientras balanceas hasta llegar al pie, y debes poder observar la  respuesta de todo el cuerpo. Envuelve los dedos con tus manos para completar la secuencia, y a continuación repite todos los  movimientos en la otra pierna.

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5as4d56ad4as6d54 - MASAJE HOLISTICO: LA ESPALDA PARTE DOS

MASAJE HOLISTICO: LA ESPALDA PARTE DOS

MASAJE HOLISTICO: LA ESPALDA PARTE DOS

 


 

9 rozamiento Desplázate a la zona lumbar de tu compañero y date aceite en las manos. Coloca las palmas de las manos juntas sobre el sacro, el triángulo de hueso de la base de la columna. Extiende los dedos y separa las manos, de forma que barran hacia arriba y hacia el exterior de la zona lumbar y las caderas. Vuelve a la posición inicial y repite con presión en el movimiento hacia fuera.

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10 círculos Sitúate de frente a tu compañero. Coloca las manos planas sobre el sacro, una encima de la otra para estabilizar el movimiento. Aplica una ligera presión con la mano de arriba y comienza a dibujar un círculo en sentido contrario a las agujas del reloj. Repite lenta y uniformemente para relajar la zona lumbar sin provocar molestias, manteniendo las manos flexibles y acopladas al cuerpo.

 

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11 presión con las palmas Coloca las manos juntas sobre los músculos de la zona lumbar, al lado de la columna contrario a donde estés situado. Aplica presión con las palmas mientras las deslizas hacia fuera sobre los músculos y barre alrededor de la cadera hasta el glúteo. El contacto debe hacerse más ligero y pasar a las puntas de los dedos en el momento de completar el movimiento.

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12 amasamiento Inclínate y comienza a amasar el glúteo. Presiona contra los músculos y hazlos rodar hacia atrás con los dedos, en dirección al pulgar, para conseguir un movimiento de rodado rítmico. Debes alternar las manos. Continúa masajeando con una presión relativamente firme sobre los músculos sólo hasta que sientas que están relajados.

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13 amasamiento Continúa el movimiento amasando los músculos del lado contrario de la columna de tu compañero, presionando hacía dentro con los pulgares y rodando hacia ti con el resto de los dedos. Evita trabajar sobre la columna, dejando alrededor de dos centímetros y medio a ambos lados. Asciende masajeando hasta el hombro y vuelve a bajar. A continuación cambia de posición y repite la secuencia de la zona lumbar del otro lado.

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14 presión con las palmas Coloca la zona hipotenar (la almohadilla situada justo encima de la muñeca) de las dos manos, con los dedos apuntando en direcciones opuestas, a ambos lados de la zona lumbar Desliza las manos hacia fuera, una en cada dirección, hacia la caja torácica, utilizando el contacto de toda la mano hacia el final del toque. Repite a intervalos hasta llegar a los hombros, donde sólo debes aplicar presión entre los omóplatos.

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15 presión con los pulgares Comienza entre los omóplatos colocando ambos pulgares sobre los músculos situados a los dos lados de la columna vertebral. Presiona simultáneamente con las yemas de los pulgares a intervalos paralelos a cada una de las vértebras. Presiona con firmeza pero con sensibilidad; nunca presiones sobre el hueso. Desciende rápida y uniformemente hasta la zona lumbar.

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16 pases neurosedantes Para finalizar la secuencia, coloca las puntas de los dedos, una vez más, en la parte superior de la columna y ve pasándolos suavemente por toda la espalda hasta llegar a la zona lumbar. Repite en maniobras alternas para llevar la atención por el cuerpo de forma descendente. Descansa las dos manos sobre la zona lumbar durante un momento, y luego, con mucha suavidad, retíralas.

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PROFUNDA UNO - Presion profunda - Parte Uno

Presion profunda – Parte Uno

PRESION PROFUNDA – PARTE UNO

Las técnicas de presión profunda son más concretas y relajan la tensión de zonas específicas. Deben aplicarse con cuidado para evitar cualquier molestia. Están pensadas para aplicarse una o dos veces, escuchando la respuesta del compañero, y la zona que rodea el punto debe aliviarse después.

 


 

PRESIÓN CON EL PULGAR

PRESION profunda
CONTACTO yema del pulgar
Ésta es una técnica de fricción en la que la presión se aplica exactamente sobre un punto específico, normalmente sobre un punto de presión. Hace que los músculos se suelten y equilibra la energía en un meridiano concreto. Los puntos de presión o disparaderos se encuentran repartidos por todo el cuerpo. El movimiento debe realizarse con una presión uniforme, y también debe aflojarse sin brusquedad, y debe mantenerse durante unos momentos. La técnica se aplica después de que el cuerpo haya sido relajado.
Cómo hacerlo
Localiza el punto donde vayas a aplicar la presión. Coloca la yema del pulgar sobre la superficie de la piel de tu compañero y presiona lenta y uniformemente contra su cuerpo. Centra tu atención en el punto de contacto. Manten la presión durante unos momentos y suelta. Cuando sientas resistencia, relaja la presión y vuelve a intentarlo.

 

Presión del pulgar sobre la planta del pie
Sujeta el pie de tu compañero con una mano. Localiza el punto en el centro de la planta y coloca el pulgar sobre él. Presiona hacia dentro contra el pie, manten durante unos momentos y suelta lentamente. Frota con mucha suavidad sobre el punto para relajar la zona y completa la técnica.

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Presión del pulgar sobre el tobillo
Sujeta el pie de tu compañero y presiona alrededor de la articulación con el pulgar. Hazlo lenta y uniformemente en dirección a la articulación, y afloja igual de despacio. Esto ayuda a estimular la circulación y a aumentar la movilidad. Estos movimientos pueden con continuarse con ejercicios pasivos del tobillo.

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Presión de los pulgares sobre la cara
Coloca los pulgares debajo de las cuencas de los ojos de tu compañero, sobre el borde óseo situado debajo de los ojos. Empezando en el puente de la nariz, presiona suavemente con los pulgares y suelta. Continúa presionando y
soltando a intervalos regulares, utilizando ambas manos simultáneamente, mientras trabajas a lo largo del reborde hasta el extremo exterior de los ojos. Esto ayuda a refrescar los ojos.

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PRESIÓN DE LOS DEDOS

PRESION profunda
CONTACTO yemas de los dedos
La presión de los dedos es otra técnica de fricción que suele realizarse con dos dedos juntos. Proporciona una presión menos precisa sobre una zona mayor, lo que en ocasiones puede resultar más apropiado. La presión se aplica con las yemas de los dedos.

 

Cómo hacerlo
Coloca las yemas de los dedos sobre el punto que vas a estimular y a continuación presiona de manera uniforme contra el cuerpo de tu compañero con ambos dedos. Relaja la presión lentamente. Como esta presión se distribuye entre los dos dedos, el truco consiste en asegurarte de que aplicas la técnica de forma equitativa entre ambos.

 

Presión de los dedos sobre la cabeza
Apoya la cabeza de tu compañero sobre una de tus manos y gírala un poco para que puedas alcanzar la parte posterior del cráneo. Presiona con los dedos corazón y anular justo por debajo de la base del cráneo, asegurándote de no profundizar. Los músculos de esta zona pueden estar bastante tensos, y esta técnica es una buena forma de soltarlos. Repite en varias posiciones.

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Presión de los dedos sobre la cadera
Después de trabajar sobre los músculos del muslo, localiza la articulación de la cadera de tu compañero con las puntas de tus dedos. Presiona con las yemas sobre los músculos que la rodean. Comienza con suavidad y afloja si percibes resistencia; a continuación vuelve a probar asegurándote de que tu presión sea cómoda y uniforme pero efectiva.

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Presión de los dedos sobre la nariz
Localiza las suaves depresiones situadas a los lados de la nariz de tu compañero. Con las manos firmes, coloca tus dos dedos corazón sobre estos puntos y presiona suavemente con las yemas para estimularlos. La dirección de la presión debe dibujar una ligera diagonal hacia la nariz. La presión debe ser constante pero no demasiado fuerte.

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VIBRACIÓN

PRESION profunda
CONTACTO yemas de los dedos
La vibración es una extensión de la presión de los dedos y del pulgar. Se utiliza para estimular puntos específicos con penetración, por lo que debe emplearse con cuidado. Evita el pecho y el abdomen cuando trabajes la parte delantera del cuerpo, la zona del corazón en la espalda y cualquier área dolorida.

 

Cómo hacerlo
Coloca los dedos o el pulgar sobre el punto que vas a estimular. Presiona contra el cuerpo, pero al comenzar lentamente a hacerlo imprime una vibración a tus dedos al mismo tiempo. Esto intensifica la estimulación y ob servarás que puedes usar menos presión. Tras unos momentos, deja de vibrar y relaja la presión de la forma normal.
Vibración sobre la espalda
Localiza el punto sobre los músculos situados junto a la columna de tu compañero. Coloca el pulgar sobre el cuerpo y comienza a presionar sobre el punto, haciéndolo vibrar con rapidez al mismo tiempo. La vibración debe ser sobre el punto y sin mover la piel. Relaja la presión lentamente sin vibración.

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Vibración sobre el antebrazo
Coloca los dedos corazón y anular sobre los músculos del antebrazo de tu compañero, asegurándote de que estás presionando el músculo y no el hueso. Cuando presiones, comienza el movimiento vibratorio con los dos dedos para aumentar la penetración. Haz una pausa y afloja la presión lenta y uniformemente.

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Vibración sobre la cara
Coloca el dedo corazón de las dos manos sobre los huecos óseos situados junto a las cejas de tu compañero. Muy muy suavemente, haz vibrar los dedos sobe el punto sin apenas utilizar presión. Esta técnica ayuda enormemente a dar energía a los ojos y la cara.

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 CONTINUACCIÓN – PRESION PROFUNDA – PARTE DOS

 

 

 

 

 

546as546as546das56das56d4 - MASAJE CHINO: PARTE POSTERIOR DE PIERNAS Y PIES

MASAJE CHINO: PARTE POSTERIOR DE PIERNAS Y PIES

MASAJE CHINO: PARTE POSTERIOR DE PIERNAS Y PIES

 

 

Esta secuencia continúa el masaje sobre los meridianos, combinado con puntos
de presión específicos para las piernas y los pies. Termina el trabajo en un lado
del cuerpo antes de empezar la secuencia en el otro. La presión y el ritmo deben
ser similares en las dos piernas.

 

1 rodado con los pulgares Frótate un poco
de aceite en las manos y efectúa un roza-
miento sobre la pierna. Esto ayuda a los
movimientos del masaje. Después rueda
los pulgares desde el muslo hasta el tobi-
llo, siguiendo el meridiano de la vesícula,
que está situado a lo largo del centro del
muslo y termina justo detrás del hueso del
tobillo. No ejerzas presión sobre la parte
posterior de la rodilla. Repite vanas veces,
alternando los rodados de los pulgares.

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2 presión con el pulgar Aprieta V 60, que
se encuentra al mismo nivel y por detrás de
la articulación del tobillo. Aplica presión con
el pulgar durante unos momentos y afloja.

PRECAUCIÓN No utilices el punto V 60 durante el embarazo.

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3 rodado con los pulgares Pasa a la parte
externa del muslo y repite los movimientos
de rodado bajando por la pierna, evitan-
do de nuevo ejercer presión detrás de la ro-
dilla. Sigue el meridiano de la vesícula con
viveza hasta la articulación del tobillo. Ma-
sajea como si estuvieras rodando la ener-
gía por la pierna hacia abajo. Repite los
movimientos varias veces.

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4 tracción Sitúate detrás del pie y agarra la
pierna de tu compañero, colocando una
mano por debajo y la otra sobre el talón.
Levántala con cuidado y tira de ella suave-
mente hacia ti. Balancea ligeramente la
pierna al depositarla para estimular el flu-
jo de energía.

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5 círculos con los pulgares Sujeta los pies
de tu compañero con las dos manos y co-
loca los pulgares sobre R 1, en el centro y
justo por debajo de la parte carnosa del
pie. Esta maniobra estimula la energía. Tra-
za círculos sobre los puntos con ambos pul-
gares aumentando la presión. Hacer círcu-
los en lugar de presionar esparce la presión
sobre un área más amplia.

PRECAUCIÓN
No utilices los puntos R 1 ni V 67 duran-
te el embarazo.

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6 apretar Levanta el pie de tu compañero y
coloca las manos a los dos lados. Apriéta-
lo entre los pulgares y el resto de los dedos.
A continuación aprieta uno de los lados ha-
cia ti mientras separas el otro. Esto ayuda
a liberar la tensión del pie. Aprieta subien-
do y bajando hasta que sientas que los
músculos están más sueltos.

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7 apretar Sujeta el pie con la mano y aprie-
ta alrededor de la parte exterior con los de-
dos. Emplea una presión bastante firme.
Aprieta y pellizca desde el talón, y a lo lar-
go del borde exterior del pie, hasta el dedo
meñique. Repite varias veces y a continua-
ción aprieta V 67 en la esquina de la uña
del meñique. Retira los dedos rápidamen-
te con un pequeño chasquido.

 MASAJE CHINO: PARTE POSTERIOR DE PIERNAS Y PIES


8 fricción Levanta el pie y fricciona la parte
carnosa entre tus manos. Presta especial
atención al punto R 1, que ya habías ma-
sajeado antes (véase paso 5). Puedes frotar
con bastante fuerza. Baja el pie y tira de los
dedos uno por uno para liberar el chi, y a
continuación repite la secuencia completa
en la otra pierna.

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MEDIA DOS - Presion Media - parte dos

Presion Media – parte dos

PRESION MEDIA – PARTE DOS

 


 

FRICCIONES ALTERNAS

PRESIÓN        media
CONTACTO    toda la mano
Las fricciones alternas son una maniobra de conclusión, para después de haber trabajado los músculos, y pueden completar una secuencia. Son muy buenas para soltar los músculos, y los mejores sitios para realizarlas son los brazos, las piernas y la espalda. Incluyen un movimiento de vaciado venoso, pero es necesario aceitar bien los músculos para que las manos se deslicen sobre la piel.

 

Cómo hacerlo
Coloca una mano en el lado del cuerpo que te quede más cerca y la otra en el lado contrario. Debes tener las manos planas sobre el cuerpo. Desliza la primera sobre los músculos, manteniendo un contacto constante con la piel y alejándola de ti, y desliza la otra en dirección opuesta hacia ti. Las manos deben encontrarse a la mitad del movimiento. Continúa hasta que las manos hayan intercambiado sus posiciones. Repite de forma constante hasta cubrir toda la zona.

 

Fricciones alternas sobre el brazo
Coloca las dos manos amoldándolas al brazo de tu compañero. A continuación empieza las fricciones a lo largo del brazo, alternando la posición de las manos. Manten pleno contacto con los músculos de tu compañero para obtener el efecto de fricciones alternas. La presión sobre el brazo debe ser algo más ligera que en cualquier otro lugar.

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Fricciones alternas sobe la pantorrilla
Después de trabajar la pierna, amolda las manos a ambos lados de la pantorrilla de tu compañero, empezando justo por debajo de la rodilla. Lleva una mano hacia ti sobre los músculos mientras deslizas la otra en dirección contraria. Fricciona bajando por la pantorrilla hasta el tobillo. Allí donde los músculos estén bien tonificados puedes emplear una presión mayor, pero recuerda que debes utilizar bastante aceite.

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Fricciones alternas sobre la espalda
Sitúate justo encima de las costillas de tu compañero. Amolda la mano más cercana a ti a la caja torácica de tu compañero, justo por debajo de la axila, e inclínate para colocar la otra en el lado contrario. A continuación desliza las dos manos, una hacia la otra, por encima de la espalda de tu compañero, de forma que terminen en los lados opuestos. Repite el movimiento con presión intermedia hasta llegar a la zona lumbar.

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CÍRCULOS

PRESIÓN          media
CONTACTO      toda la mano o los pulgares

Los círculos son para las zonas delicadas o vulnerables y para las articulaciones. Es una buena forma de ayudar a tu compañero a que se relaje. Cuando se hacen despacio y rítmicamente, con la presión justa, reconfortan y tranquilizan. Traza círculos con toda la mano en dirección contraria a las agujas del reloj en la parte posterior del cuerpo, y en el sentido de las agujas del reloj en la delantera.

 

Cómo hacerlo
Coloca ambas manos planas sobre el cuerpo de tu compañero. Manteniendo el contacto con toda la mano, dibuja círculos sobre los músculos, una mano detrás de la otra. Cuando completes el círculo con una mano, levántala con suavidad, asegurándote de que la otra sigue en contacto con el cuerpo. Esto debe hacerse despacio varias veces. Cuando utilices los pulgares, el principio será el mismo, asegurándote de que uno de ellos esté siempre en contacto con el cuerpo.

 

Círculos sobre el abdomen
Sitúate al lado de tu compañero. Coloca una mano sobre su abdomen y empieza a dibujar círculos, en el sentido de las agujas del reloj, alrededor del ombligo. Coloca la otra mano sobre el abdomen para continuar con los movimientos circulares, levantando una de ellas con suavidad cuando se crucen. Emplea la presión con sensibilidad y asegúrate siempre de que una de tus manos permanece en contacto con el cuerpo.

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Círculos sobre la zona lumbar
Sitúate junto a la zona lumbar de tu compañero. Coloca una mano sobre el sacro, el área ósea de la base de la columna. Con presión media, traza círculos lentos en sentido contrario a las agujas del reloj, de forma que tu mano se deslice sobre la pie. Utiliza la otra mano para apoyarte. Cuanto más uniforme sea la presión, más agradable resultará. Repite varias veces para relajar la zona lumbar.

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Círculos alrededor de la rodilla
Coloca un pulgar justo por encima de la rótula de tu compañero y comienza a realizar movimientos circulares, en el sentido de las agujas del reloj, alrededor de la articulación. Incorpora el otro pulgar, trazando círculos en dirección contraria. Rodea la articulación varias veces, levantando los pulgares cuando sea necesario. Esta maniobra ayuda a la articulación de la rodilla a relajarse.

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PRESIÓN CON LAS PALMAS

PRESIÓN          media
CONTACTO      toda la mano
La presión con las palmas es muy eficaz cuando se utiliza de forma correcta, llevando el peso del cuerpo a través de las manos. La presión se aplica sobre la espalda, las piernas y los brazos, con aceite o sin él, pero es inadecuada para zonas delicadas. Estimula la circulación de energía además de estirar los tejidos.
Cómo hacerlo
Asegúrate de que tu postura está equilibrada. A continuación coloca ambas manos sobre el cuerpo de tu compañero. Manteniéndolas planas y relajadas, apóyate sobre ellas utilizando tu propio peso para ejercer la presión. Aplica una presión uniforme al hacer la maniobra y también al soltar. Deja que el cuerpo responda antes de cambiar la posición de tus manos.

 

Presión con las palmas sobre el muslo
Sitúate frente a tu compañero y coloca las palmas de tus manos sobre su muslo. Utiliza la superior como apoyo. Inclínate hacia delante con todo tu peso y aplica presión a los músculos con la mano inferior. Continúa hasta percibir resistencia y luego libera la presión lenta y uniformemente. Haz una pausa antes de repetir más arriba.

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Presión con las palmas en la pantorrilla
Coloca un soporte debajo de los tobillos de tu compañero. Sitúate frente a él y coloca ambas manos sobre los músculos de su pantorrilla Apóyate contra ella con la mano inferior, afloja la presión y a continuación apóyate sobre la otra mano. Mueve las dos hacia arriba, en dirección a la rodilla, y repite, pero no presiones sobre la articulación.

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Presión con las palmas sobre la espalda
Cuando la espalda de tu compañero ya haya sido masajeada, coloca las dos manos sobre los músculos de la zona lumbar, en el lado de la columna contrario al tuyo. Apóyate sobre las manos y deslízalas hacia delante con todo el peso de tu cuerpo. Sigue la forma del cuerpo de tu compañero hasta que tus manos queden curvadas alrededor de sus caderas. Esto ayuda a relajar los músculos de la región lumbar.

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Continuación: Presion Media – parte tres