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masajesbebes2 - Los Múltiples beneficios del masaje para bebés

Los Múltiples beneficios del masaje para bebés

Realizar un masaje a tu hijo es una de las cosas más positivas y «nutritivas» que puedes hacer por él. Los beneficios son mutuos. En este libro aprenderás todo cuanto debes saber acerca de las mil y una formas maravillosas en las el masaje contribuye al desarrollo físico, cognitivo y emocional del bebé. Ten por seguro que también tú saldrás beneficiado. Sí, ya lo sé, es probable que pases todo el día apresurado y escaso de horas de sueño. Tal vez estés pensando: «Cómo voy a aprender a dar masajes a mi hijo? Voy a tener tiempo?».

¡Buenas noticias! El masaje ayudará a que duerma mejor y más profundamente, lo cual significa asimismo más horas de sueño para ti. Una madre que daba masajes rutinarios a su hija durante cinco o diez minutos antes de acostarla me dijo que ese ritual nocturno «ha contribuido a sentirme mejor conmigo misma y a mejorar mi calidad de vida».
Por otra parte, si eres un nuevo padre, el masaje también contribuirá a reducir tus preocupaciones en relación con tu capacidad para satisfacer las necesidades del niño. A decir verdad, muchas nuevas madres me comentan que se sienten mucho más relajadas después de haber realizado un masaje relajante al bebé. Asimismo, el masaje estrecha los lazos afectivos, algo particularmente importante para los pequeñines que tienen que permanecer algún tiempo en el hospital después del nacimiento, mejorando el vínculo patcenofilial. La rutina de masaje que te enseñaré es segura y adecuada para la mayoría de los bebés, pero no dudes en consultar al pediatra para que dé su consentimiento antes de hacerlo. En algunos casos, el masaje no es aconsejable. La rutina que aprenderás en la segunda parte de este libro es muy simple, aunque eficaz, y se ha transmitido de madres a hijas en India a lo largo de los siglos. Sus cualidades relajantes son incomparables. Seguir la secuencia recomendada te permitirá olvidar el «cómo» (excesivamente difícil para los padres que suelen dormir poco) y fluir con el ritmo. Asimismo, la creación de una rutina de masaje hace que el bebé se sienta más protegido y más seguro en su entorno. Si te preocupa «hacerlo bien», relájate. Las instrucciones paso a paso de este libro convertirán toda la «dureza» del aprendizaje en pura anécdota. He diseñado el libro y el body de masaje para padres sin experiencia en técnicas de masaje. Este método te enseñará a aplicar las manos de una forma más sutil, rítmica y delicada. Aprenderás una rutina de masaje básica pero completa que empieza con las piernas del bebé, continúa sistemáticamente en el vientre y el pecho, y finaliza con la espalda. Durante el proceso, te enseñaré a adaptarla a las necesidades especiales de tu hijo. Cuando te hayas familiarizado con el masaje básico, te explicaré algunos toques especiales que puedes añadir para acelerar la curación en el caso de
que padezca algún trastorno de menor importancia {indigestión o estreñimiento). Es muy probable que tu pequeñin se sienta como pez en el agua. Mienteras se desarrolla en el útero, el movimiento del líquido amniótico y de los órganos internos de la madre le proporcionan una especie de masaje durante los nueve meses de embarazo. Asimismo, las contracciones durante el parto lo somenten a un intenso «masaje» en su periplo a través del canal uterino, indicando a los pulmones el momento en el que el niño debe empezar a respirar por sí mismo. Ésta es una de las razones por las que los niños que han nacido por cesárea son más propensos a desarrollar transtornos respiratorios. Las comadronas y masajistas terapeutas describen el parto como el mejor masaje en la vida de un ser humano. Dado que el niño en el útero está sometido a una constante estimulación externa durante los nueve meses de gestación y del parto propiamente dicho, el masaje del bebé proporciona un extraordinario potencial de relax y sosiego al recién nacido. Es una forma excelente de hacerlo sentir confortable y seguro. Cuando hayas obtenido la autorización del médico, la rutina de masaje deberá ser diaria, por lo menos hasta los seis o nueve meses. A partir de ese momento, puedes reducir su frecuencia a un par de veces por semana. Observa detenidamente cualquier señal que indique una sobreestimulación. Cada bebé es único. Descubre cuántas caricias, masaje, comunicación verbal y otros aportes sensoriales necesita prestando atención a sus respuestas. Fíjate en si trata de eludir el contacto visual, si parece nervioso o muestra algún sintoma de desagrado. En tal caso, interrumpe la rutina y deja que descanse.