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MASAJE PARA BEBES: LA CARA

MASAJE PARA BEBES: LA CARA

MASAJE PARA BEBES: LA CARA

 

El masaje sobre la cara y el cuero cabelludo del bebé debe ser extremadamente
ligero, evitando acercar el aceite a los ojos. Haz que sea una experiencia lúdica
para que todo el masaje sea divertido y algo que los dos esperáis con gusto. Son
unos momentos para compartir contacto visual, sonidos estimulantes y sonrisas.

 

 

1 rozamiento Sujetando una vez más la ca-
beza del bebé, acaricia muy suavemente
sobre la frente con las yemas de los pulga-
res. Comienza con los dedos juntos sobre
el centro de la frente y ve separándolos
poco a poco Repite varias veces, mante-
niendo los movimientos alejados de los
ojos. Puede que necesites utilizar un poco
más de aceite para que tus pulgares se des-
licen sobre su piel.

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2 rozamiento Coloca los pulgares sobre las
mejillas y repite el rozamiento, trabajando
sobre los pómulos hacia las orejas. Los pul-
gares deben deslizarse con suavidad sobre
la piel. Pellizca ligeramente los mofletes
para hacer sonreír al bebé. Repite trazan-
do varias líneas sobre la cara.

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3 rozamiento Lleva los pulgares hasta la
barbilla, doblando los índices por debajo y
colocando las yemas de los pulgares en el
centro. Mueve despacio las manos a lo lar-
go de la línea de la mandíbula. Repite va-
rias veces y, en la última, da unos ligeros
apretoncillos a los lóbulos de las orejas.

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4 rozamiento Coloca las palmas de las ma-
nos justo por encima de la línea de naci-
miento del pelo, con los dedos hacia el
centro de la cabeza. Con suavidad acaricia
el pelo del bebé hacia la nuca. Utiliza las
manos de forma alterna para obtener un
ritmo suave y relajante. Es un momento es-
tupendo para compartir un montón de
contacto visual y sonidos tranquilizadores.

MASAJE PARA BEBES: LA CARA

 

 

 

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presion ligera parte uno - Presión ligera - parte uno

Presión ligera – parte uno

MASAJE LIGERA

 

Las técnicas de presión ligera deben ser una introducción suave y tranquilizadora a una secuencia o a un grupo muscular concreto. Pueden utilizarse en cualquier momento para dar confianza o tranquilizar durante el masaje, y son importantes a la hora de cerrarlo. Puedes repetir los movimientos tantas veces como desees.


ROZAMIENTO

Presión ligera
Contacto toda la mano

El rozamiento es un movimiento suave y deslizante que se utiliza a menudo para extender el aceite al comienzo del masaje. Es una presentación al cuerpo de tu compañero. El ritmo fluido relaja el cuerpo del receptor y proporciona a la persona que da el masaje la oportunidad de recoger información a través de las manos. La presión debe ser mayor cuando se avanza hacia el corazón y más suave al volver.

Cómo hacerlo

Frótate un poco de aceite sobre las manos. A continuación, colócalas planas sobre el cuerpo de tu compañero en el punto más cercano a ti. Manteniéndolas juntas, ve siguiendo el contorno de los músculos. Deslízalas hasta donde puedas, y luego sepáralas y acércalas de nuevo hacia ti con suavidad. El movimiento debe mantenerse uniforme, reconfortante y relajante.

Rozamiento sobre la espalda

Sitúate junto a la cabeza de tu compañero. Échate un poco de aceite en las manos y colócalas en la parte superior de la espalda, justo por encima del nivel de los omóplatos. Deslízalas hacia la zona lumbar todo lo que puedas. Mantén el contacto pleno de tus manos con el cuerpo de tu compañero. Separa las manos, reduce la presión y súbelas por las costillas para volver a la posición inicial.

masaje presion ligeira

Rozamiento sobre las piernas

Sitúate junto a los pies de tu compañero. Vierte un poco de aceite en las manos y colócalas sobre el tobillo. Rodea con ellas el contorno de la pierna mientras las deslizas a lo largo de la pantorrilía, sobre la rodilla y la parte trasera del muslo, tan lejos como alcances con comodidad. Separa las manos y bájalas por la pierna hasta la posición inicial. La presión debe reducirse al pasar sobre la rodilla. Evita toda presión sobre venas varicosas.

masaje las piernas

Rozamiento sobre el abdomen

Sitúate a un lado de tu compañero. Échate un poco de aceite en las manos y colócalas planas sobre el abdomen. A continuación dibuja un círculo alrededor del ombligo en el sentido de las agujas del reloj, una mano después de la otra. Mantén la presión relativamente suave.

masaje abdomen

 

 


 

PASES NEUROSEDANTES

PRESIÓN ligera

CONTACTO   puntas de los dedos

 Son una maniobra de cierre para una secuencia de masaje. Estimulan la superficie de la piel y producen una sensación relajante y agradable. Pueden llevar la atención de una zona del cuerpo a otra, y son señal de que una secuencia concreta ha terminado. Se utilizan fundamentalmente en la espalda, los brazos y las piernas.

 Cómo hacerlo

Coloca las puntas de los dedos sobre el cuerpo de tu compañero. A continuación deslízalas sua vemente hacia abajo. Ve alternando ambas manos para que los movimientos resulten agradables y continuos. Sólo una de ellas debe estar en contacto con el cuerpo en cada momento. Afloja la presión y haz que los movimientos vayan siendo gradualmente más lentos a medida que te acercas al final de la secuencia.

 

Pases neurosedantes sobre los brazos

Coloca las puntas de los dedos en la parte superior del brazo de tu compañero. A continuación acaricia suavemente el brazo en toda
su longitud hasta la mano. Emplea un ritmo ligero y fluido, utilizando una mano después de la otra. Puedes repetir el movimiento vanas veces y cerrar tocando suavemente las puntas de los dedos.masaje pases 1

 

Pases neurosedantes sobre los dedos de los pies

Coloca una mano debajo del talón de tu compañero para sostener el pie y la otra sobre el tobillo. Acaricia suavemente con las puntas de los dedos desde el tobillo hasta los dedos del pie. Repite varias veces. Utiliza una presión más firme para evitar la posibilidad de hacer cosquillas.

les pies

 

Pases neurosedantes sobre la espalda

De pie y a un lado de tu compañero, coloca ambas manos en la parte superior de la columna (aquí sí puedes trabajar sobre ella porque la presión es muy ligera) Con movimientos suaves y alternos, barre y acaricia la columna, bajando hasta la zona lumbar.

la espalda

 

CONTINUACCIÓN – MASAJE – PRESION LIGERA PARTE DOS

introduction - Sensibilidad

Sensibilidad

Cuando aprendes a dar masajes, puedes dar un buen uso a tu sensibilidad. Tus manos —el principal punto de contacto entre tu compañero y tú— no son sólo las herramientas que aplican las técnicas de masaje, sino que también son un medio de comunicación entre ambos.

Las palmas de las manos son especialmente importantes, y quizá debas trabajar la relajación de las manos y los dedos, en especial cuando estés probando técnicas nuevas. Antes de empezar un masaje es conveniente que sensibilices tus manos, pues eso asegura que tu atención fluya en la dirección correcta. Prueba para ello los siguientes ejercicios.

Siente tu respiración

Colócate de pie, relajado, con los brazos colgando a ambos lados del cuerpo y los pies firmemente plantados sobre el suelo a una distancia equivalente a la anchura de los hombros. Haz una inspiración profunda y relajada, e imagina que estás aspirando a través de las plantas de los pies. Siente cómo el aliento va recorriendo el centro de tu cuerpo hasta los hombros. Al exhalar, siente cómo la respiración te baja por los brazos y las manos.

sensibilidad

Energizar las manos

Cuando respires hacia las manos (véase página anterior), levanta los antebrazos hasta la altura de los codos y con las palmas de las manos hacia arriba. Sentirás cómo las manos se llenan de energía y puede que incluso percibas un cosquilleo en las palmas. Repite el ejercicio unas cuantas veces. Si al principio no sientes mucho, no te preocupes; todas estas cosas requieren un poco de práctica.

energizar las manos

Continuación: Leer el Cuerpo

asd4a56d45as6d4a6d46as4d - MASAJE PARA BEBES: APLICACION

MASAJE PARA BEBES: APLICACION

MASAJE PARA BEBES: APLICACION

 

 

Masajear a un bebé es beneficioso tanto para la madre como para el niño, y
proporciona un momento tranquilo y especial en el que establecer un vínculo
entre ambos. Los movimientos que sugerimos en la secuencia del masaje son
para que tú elijas, ya que es importante no cansar ni sobreestimular al bebé.

 

 

Convierte el masaje en parte de tu rutina dia-
ria desde el principio, y continúa con él mien-
tras a tu bebé le guste. Si necesitas dirección,
puede venirte bien asistir a clases de masaje
para bebés. Los aceites deben ser simples, or-
gánicos y sin perfume (véase página 279). Da
el masaje antes de alimentar al bebé. El ob-
jetivo es nutrir, tocar y aumentar la estimula-
ción sensorial, y ha de ser un juego y una di-
versión.

 

Prepara de antemano todo lo que necesi-
tes: ten a tu alcance los aceites (si los estás uti-
lizando), unos pañuelos de papel, pañales y
una manta o toalla. A menudo es convenien-
te introducir el masaje en tu rutina diaria: an-
tes del baño, a la hora de acostarse, antes de
alimentarle o antes de la siesta. Si utilizas acei-
te, haz una prueba en la cara interior del codo
del bebé veinticuatro horas antes para com-
probar si se produce alguna reacción, pues la
piel de un bebé es muy delicada y puede ver-
se afectada.

MASAJE PARA BEBES: APLICACION

El masaje para tu bebé puede hacerse tam-
bién «en seco», si asi lo prefieres, empleando

menos presión para evitar toda fricción sobre
la piel del bebé. Puede hacerse incluso a tra-
vés de la ropa.

 

Puedes sentarte en una silla con respaldo o
sobre el suelo contra una pared. El bebé pue-
de estar en una alfombrilla especial sobre la
mesa (pero vigila su seguridad) o sobre una
manta en el suelo delante e ti.
Cuando es muy pequeño, probablemente
esté mejor sobre tus rodillas. Se trata de pre-
ferencias personales, pero el contacto corpo-
ral es ideal.

 

 

 

PUNTOS IMPORTANTES

 

Técnicas: Los movimientos principales son
la presión suave con las yemas de los de-
dos, el rozamiento y las fricciones alternas
ligeras.
Movimientos: Deben ser suaves, con
sensibilidad, calmantes y tranquilizadores,
sin presión fuerte ni maniobras rápidas o
repentinas.
Equipo: Necesitas un lugar cómodo en el
que puedas apoyar la espalda; mantas,
toallas y pañales; pañuelos de papel y de
tela; una música sedante para crear un en-
torno de descanso; aceite vegetal puro.
Respuesta: Tu bebé te dará respuestas
instantáneas.
Duración: Un masaje para bebés debe
durar entre cinco y diez minutos, depen-
diendo de su edad.

 

 

 

 

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56as4ds6a54d6a4das6d4 - MASAJE PARE BEBES: PARTE DELANTERA DEL CUERPO

MASAJE PARE BEBES: PARTE DELANTERA DEL CUERPO

MASAJE PARE BEBES: PARTE DELANTERA DEL CUERPO

 

El comienzo sobre la parte delantera del cuerpo resulta tranquilizador porque
puedes mantener contacto visual con el bebé, lo que le ayuda a relajarse.
Tus movimientos deben ser largos y fluir de uno a otro. Trabaja intuitivamente
y adapta o acorta la secuencia como mejor te parezca.

 

 

1 primer contacto Comienza el masaje por
delante para mantener el contacto visual
mientras tu bebé se acostumbra a los mo-
vimientos. Encuentra una postura que te
venga bien. Frótate un poco de aceite en
los dedos y coloca las manos sobre el ab-
domen, con las puntas de los dedos justo
debajo del ombligo. Haz una pequeña pau-
sa y limítate a observar.

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2 rozamiento Comienza el masaje con lige-
ros movimientos de barrido, desde el ab-
domen hacia los hombros y bajando por la
caja torácica hasta la posición inicial. Re-
pite varias veces para relajar y tranquilizar
a tu bebé. Amolda las manos a los múscu-
los y manten los movimientos suaves y rít-
micos. Utiliza muy poca presión en el toque
descendente.

 MASAJE PARE BEBÉS: PARTE DELANTERA DEL CUERPO


 

3 rozamiento Repite el rozamiento subien-
do esta vez por el abdomen y continuando
por los brazos. Aprieta los músculos con
mucha suavidad como parte del movi-
miento. Repite varias veces en diferentes
posiciones para extender el aceite. Realiza
movimientos continuados y repetitivos.

 MASAJE PARE BEBÉS: PARTE DELANTERA DEL CUERPO


4 circuios Cuando completes la rutina de ro-
zamiento, continúa hasta las manos y tra-
za círculos con los pulgares. Dependiendo
de la postura del bebé, puedes hacer los
círculos sobre la palma o sobre el dorso. Lo
importante es relajar la mano y abrir los de-
dos. Repite varias veces.

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5 apretar Aprieta suavemente cada uno de
los dedos del bebé, utilizando una presión
ligerísima para trabajar, bajando por cada
dedo hasta la punta. Puedes hacerlo en las
dos manos al mismo tiempo o una por
una. Hacer la «bicicleta» con los dedos es
otra de las cosas más agradables. Mueve
suavemente las muñecas también para que
todo el brazo quede incluido en los movi-
mientos.

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6 presión con las palmas Acaricia cada bra-
zo con un poco más de presión, utilizan-
do tus manos de forma alterna en una se-
rie de movimientos cortos. Comienza en la
muñeca y masajea hasta el hombro, en-
volviendo la articulación con las manos. La
presión debe proceder de las palmas de las
manos. También puedes utilizar una mano
de apoyo y la otra para subir masajeando
por el brazo.

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7 pases neurosedantes Utiliza las puntas de
los dedos para realizar una sene de suaves
pases neurosedantes a lo largo del brazo.
Trabaja desde el hombro hasta la muñeca.
Se trata de una caricia ligera y lúdica, pero
también sirve para estimular la piel y au-
mentar las sensaciones. Manten las muñe-
cas elevadas y las manos relajadas para que
el movimiento sea como una sene de olas.

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8 círculos Sujeta la muñeca por abajo y tra-
za pequeños círculos con los pulgares. Co-
mienza con los dos pulgares juntos en el
centro de la muñeca para ir girando en es-
pirales a lo largo de la articulación. La pre-
sión debe ser bastante ligera y efectuarse
con las yemas de los dedos, y las manio-
bras deben deslizarse sobre la piel.

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9 círculos con los pulgares Continúa los
movimientos circulares sobre el dorso de la
mano del bebé. Sujétala con los otros de-
dos por debajo y traza los círculos hacia
fuera empleando las yemas de los pulga-
res. Los movimientos deben ser como es-
pirales y deslizarse sobre la piel. Repite tra-
zando varias líneas a lo largo del dorso de
la mano de tu bebé.

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10 círculos con los pulgares Dale la vuelta
a la mano y colócala con la palma hacia
arriba. Los dedos deben sujetarla por aba-
jo. Con las yemas de los pulgares, traza
pequeños círculos sobre la palma de la
mano, de forma que masajees cuanta más
superficie, mejor. Los dedos proporciona-
rán resistencia desde abajo. Aprieta la
mano con suavidad al cerrar.

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11 pases neurosedantes Continúa sujetan-
do la mano y realiza ligeros pases neuro-
sedantes sobre el dorso de la mano. A
continuación, dale la vuelta. Continúa efec-
tuando pases neurosedantes con las pun-
tas de los dedos sobre la palma y luego
sobre cada uno de los dedos. Los movi-
mientos proporcionarán unas sensaciones
agradables y estimularán la piel de tu
bebé. A continuación repite todos los mo-
vimientos en el otro brazo.

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12 fricciones alternas Vuelve al pecho, re-
pite el rozamiento y a continuación fric-
ciona suavemente el torso con movimien-
tos alternos en la maniobra descendente.
Con el bebé en una postura segura, cruza
las manos hacia los lados opuestos de las
costillas, amoldándolas al pecho. Deslíza-
las lentamente una hacia la otra hasta el
otro lado. Repite los movimientos en la
parte inferior del abdomen.

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13 rozamiento Utiliza más aceite si es nece-
sario y efectúa un rozamiento hacia fuera
sobre el abdomen del bebé, bajando esta
vez por las piernas. Aprieta suavemente
para estimular los músculos como parte
del movimiento, y fricciona y retuerce li-
geramente la piel. Repite en varias posi-
ciones para extender el aceite por la ma-
yor superficie posible.

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14 apretar Cuando hayas completado la se-
cuencia de rozamiento, aprieta ambos
píes entre tus manos, con los dedos por
arriba y los pulgares por debajo. Masajea
las plantas de los pies con los pulgares.
También puedes hacer un pie cada vez si
te resulta más fácil. Desliza las manos por
el pie y los dedos mientras continúas apre-
tando suavemente.

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15 presión con las palmas Con las manos
planas, masajea sobre una pierna, co-
menzando justo por encima del tobillo y
terminando sobre la cadera. A continua-
ción acaricia con las palmas de las manos,
empleando un poco más de presión, en
una serie de movimientos cortos. Masajea
subiendo por la pierna y sobre la cadera,
curvando las manos alrededor de la arti-
culación. Repite varias veces más para cu-
brir la cadera completamente.

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16 fricciones alternas Rodea con las manos
la cara externa del muslo con los dedos
hacia dentro. Desliza suavemente ambas
manos hacia el centro de la pierna, y a
continuación cruza hasta el lado opuesto.
Fricciona ligeramente sobre el muslo y
continúa bajando por la pierna todo lo
que puedas. Puedes aplicar un poco de
presión con este movimiento, siempre y
cuando tus manos se deslicen y no se que-
den pegadas a la piel.

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17 círculos con los pulgares Sujeta el pie de
tu bebé con la mano y traza pequeños
círculos sobre la planta con los pulgares.
Los círculos deben formar espirales por
debajo del pie. En la base de los dedos
puedes presionar suavemente. Trabaja so-
bre toda la superficie que puedas, pero no
apliques presión en el puente. Si tienes
dudas, masajea simplemente la zona car-
nosa y el talón.

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18 fricciones alternas Coloca los pulgares
debajo del pie, con los otros dedos por en-
cima. Fricciona hacia atrás y hacia delan-
te sobre el pie, realizando un movimien-
to completo con cada mano. Continúa
hacia los dedos y repite varias veces, con
los pulgares por debajo para dar resisten-
cia. Esto es muy bueno para relajar los
músculos.

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19 estiramiento Envuelve el talón con la
mano y apoya los dedos contra la planta
del pie. Aprieta el pie hacia atrás, dete-
niéndote antes de notar resistencia. El
ejercicio pasivo es bueno para las articu-
laciones. Sin embargo, como las articula-
ciones de un bebé pueden ser muy móvi-
les, es preferible hacerlo con suavidad.

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20 estiramiento Sujeta la pierna sostenién-
dola por debajo del talón y en la rodilla.
Con suavidad empuja hacia atrás para es-
tirar la cadera. Hazlo varias veces. Tu aga-
rre debe ser ligero para que puedas rela-
jar antes de encontrar resistencia. Vuelve
a girar la pierna, pero esta vez hacia el
lado. Efectúa unos pases neurosedantes
hasta el tobillo. Repite en la otra pierna.

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21 círculos Vuelve al abdomen y efectúa un
rozamiento hasta el pecho del bebé. A
continuación separa las manos y desliza-
las por los lados de las costillas. A partir de
aquí, traza grandes círculos sobre éstas,
subiendo por los lados del cuerpo y vol-
viendo a bajar en círculos. Repite varias ve-
ces, con los dedos bien extendidos y las
manos relajadas, deslizándolas sobre la
piel.

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22 rozamiento Coloca los pulgares juntos
en el centro del pecho, justo debajo de las
clavículas- Aplica un poco más de aceite si
lo necesitas. Acaricia despacio, con las ye-
mas de los pulgares, sobre la parte supe-
rior del pecho hasta los hombros. Rodea
los hombros con las manos y repite vanas
veces.

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23 presión con los dedos Coloca las puntas
de los dedos sobre la nuca del bebé, con
los índices sosteniendo el cráneo. Apoya
los dedos corazón y anular sobre los
músculos de los lados de la columna. Con
muchísima suavidad, presiona los múscu-
los con las puntas de los dedos y masajea
hacia arriba, hasta la base del cráneo.

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24 apretar Con las manos todavía sujetando
la cabeza, acaricia las mejillas con los pul-
gares en un movimiento circular hacia
atrás, hasta las orejas. Aprieta suavemen-
te los lóbulos entre el pulgar y el índice, y
acaricia alrededor y por detrás de las ore-
jas. Se pretende que éstos sean unos pe-
queños momentos agradables y tranquili-
zadores.

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SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE EN PAREJA

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE EN PAREJA

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE EN PAREJA

 

 

Además de muy divertido, es estupendo para ayudar a las parejas a desestresarse y
a acercarse más física y emocionalmente. Las técnicas básicas son las mismas, pero
añadir matices sensuales puede convertir el masaje en una danza romántica. Los
toques sensuales son lúdicos, ligeros, prolongados y proceden del corazón.

 

 

1 pases neurosedantes Los pases neurose-
dantes pueden convertirse en una caricia.
A menudo tomamos a nuestras parejas por
algo ya sabido, por lo que aquí tenemos la
oportunidad de redescubrir su piel. Utiliza
los dedos, las yemas y las uñas para tocar
su cuerpo. Cuanto más ligero sea el toque,
más estimulará la piel. Tómate el tiempo
necesario para explorar su perfil de una for-
ma afirmativa y cariñosa.

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2 soplar sobre la piel Se trata de un toque
romántico para cerrar cualquier secuencia.
Tras masajear suavemente los músculos,
sopla sobre la superficie de la piel. Cuan-
to más cerca estés del cuerpo, más cálido
será tu aliento. Es una fantástica técnica de
relajación o para estimular la piel de tu pa-
reja. Pruébalo en brazos y piernas, espalda
o nuca.

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3 roce con el pelo Utilízalo al final de cual-
quier secuencia de masaje. Cuanto más lar-
go tengas el pelo, más fácil te resultará,
pero de todas formas sé imaginativa. Uti-
liza las puntas para barrer y rozar la piel de
tu pareja. Es estupendo sobre zonas am-
plias como la espalda. Los movimientos lar-
gos son los mejores.

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4 amasamiento del cuello Sé creativo con
el masaje. Emplea la cercanía y la intimidad
para masajear en momentos inesperados
como forma de expresar ternura y aprecio.
Es duro sentirse amoroso cuando uno está
tenso. Amasa la nuca de tu pareja entre los
dedos y, como siempre, evita cualquier ma-
niobra directa sobre la columna.

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5 presión de los dedos sobre la cara El
masaje en la cara es fantástico, pero si se
añaden maniobras suaves y cariñosas se
convierte en algo especial. Utiliza las yemas
y las puntas de los dedos para recorrer sua-
vemente las facciones de tu pareja. Traba-
ja desde el centro hacia fuera con manio-
bras lentas y lánguidas. Tómate tiempo
para recorrer el contorno de los ojos, la na-
riz y la boca. Acaricia suavemente los pár-
pados y los labios.

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6 tirar del pelo El masaje del cuero cabellu-
do es muy placentero, al igual que los sua-
ves tironcillos de pelo. Haz que los toques
sean lúdicos. Recorre el pelo desde las raí-
ces hasta las puntas, deslizándolo entre tus
dedos. Enrosca las puntas, tira con mucha
suavidad y alborota el pelo de tu pareja.

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7 rozamiento sobre la espalda Sé imagi-
nativo con las técnicas que ya conoces.
Prueba diferentes formas de rozamiento
sobre la espalda, variando la presión, la
postura y el ritmo. Como las manos y las
puntas de los dedos ya son conocidos, ¿por
qué no pruebas con los antebrazos o los
pies? Manten pleno contacto con los con-
tornos musculares para obtener un resul-
tado óptimo.

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE EN PAREJA

 

 

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masaje bebes2 - Relajar al bebé para el masaje

Relajar al bebé para el masaje

Debes confiar en tu instinto para saber lo que tienes que hacer si el llanto no cesa. Existen otras formas de ayudarlo a relajarse para el masaje y tal vez éste podría ser el momento más adecuado para probarlas.
Uno de ellos consiste en poner suavemente las manos alrededor de la cabecita del niño durante algunos segundos o apoyarlas en el vientre. Esto le permitirá sentir el calor de tu cuerpo. No le obligues nunca a hacer lo que no quiere. En ocasiones, si te mueves y te acercas a él demasiado rápido, generas en el un estado de confusión (y tal vez de pánico). Antes de empezar, cuando observo que un bebé se muestra inquieto o no está acostumbrado al contacto físico, me limito a apoyar las palmas de las manos en sus piernas. Esto parece frenar sus movimientos y concentrar su atención en la calidez de las manos. Cuando está listo, empiezo la sesión.
A menudo los bebés lloran porque se sienten desorientados. No tienen ninguna otra forma de co- municarte esta sensación. No te preocupes si llora; tu hijo tiene derecho a ser oído. En cualquier caso, no tardarás en distinguir un tipo de llanto de otro. En este caso, puedes probar el segundo método: apoyar sus brazos en su pecho y flexionarle las piernas, aproximándolas también al pecho. Se trata de simular la posición fetal, algo que reconforta automáticamente al bebé. A partir de ahí, deja que se muestre cada vez más confiado a medida que se relaja. También podrías darle de comer, aunque esto significaría esperar otra media hora antes de iniciar el masaje.

 

 

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a56s4da564d6as4d64 - SHIATSU: LOS BRAZOS Y LAS MANOS

SHIATSU: LOS BRAZOS Y LAS MANOS

SHIATSU: LOS BRAZOS Y LAS MANOS

 

 

Comienza la secuencia sobre el brazo que tengas más cerca. Incluye un
estiramiento y trabaja hasta las puntas de los dedos para obtener una liberación
final de energía. A partir de aquí la secuencia continúa alrededor del cuerpo, de
forma que completes el trabajo en el brazo opuesto cuando alcances el otro lado.

 

 

1 presión con las palmas Sitúate a un lado
de tu compañero. Coloca su brazo, con la
palma de la mano hacia arriba, en ángulo
recto con el cuerpo. Con una mano des-
cansando en el hombro, aplica presión con
la palma de la otra a lo largo de la cara in-
terna del brazo, trabajando desde el hom-
bro hasta la muñeca. Comprueba tu equi-
librio, coloca la palma, apoya tu peso y
suelta de manera uniforme y constante.

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2 presión con el pulgar Localiza MC 6, en
el centro del antebrazo y a dos dedos y me-
dio de la muñeca. Con una mano manten
el contacto con el brazo de tu compañero
y coloca el pulgar de la otra sobre el pun-
to. Presiona lenta y constantemente con la
yema, y a continuación afloja de forma uni-
forme. Es un buen punto para aliviar el es-
trés. Repite varias veces.

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3 tracción Agarra con firmeza la mano de tu
compañero, levanta el brazo y tira hacia
atrás para efectuar un estiramiento. Tu
postura debe estar equilibrada, de forma
que puedas emplear tu peso corporal; ima-
gina que el movimiento procede de tu
hará. El estiramiento ayuda a liberar toda
la energía alrededor de las articulaciones.

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4 presión con la zona hipotenar de las
manos Con una mano sobre el hombro
para apoyarte, utiliza la zona hipotenar de
la otra mano para presionar a lo largo de la
cara interna del brazo, siguiendo el meri-
diano del pulmón. Coloca la mano, presio-
na, manten y afloja a intervalos regulares
mientras avanzas hacia la mano. Presiona
sobre el pulgar y aprieta la punta para ter-
minar.

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5 presión con el pulgar Localiza IG 4, si-
tuado entre el pulgar y el índice. Coloca tu
pulgar en posición, traza círculos sobre el
punto y a continuación presiónalo entre tu
índice y la punta del pulgar. Manten la pre-
sión unos momentos y afloja. Si deseas un
efecto más sutil, traza círculos con la yema
del pulgar.

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6 apretar Coloca el dedo corazón y el pul-
gar entre el índice y el pulgar de tu com-
pañero. Sube todo lo que puedas y aprieta
mientras estiras entre los tendones y los
huesos hasta llegar a los dedos. Al hacer-
lo, da pequeños tironcillos con el pulgar y
el índice para obtener un efecto de zigzag.
Repite entre los tendones del dorso de la
mano.

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7 presión con los pulgares Vuelve la mano
de tu compañero de forma que quede con
la palma hacia arriba, entrelaza tus meñi-
ques y sujeta por abajo. Esto estira los de-
dos y ayuda a abrir la palma. A continua-
ción presiona con bastante fuerza sobre la
superficie con los dos pulgares para es-
timular la mayor superficie posible de la
mano.

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8 tracción Agarra el pulgar de tu compañe-
ro entre tus dedos y apriétalo hacia la pun-
ta. Presionando bastante, retuércelo hacia
un lado, aprieta en la uña y a continuación
da un tirón al pulgar terminando con un
chasquido. Repite los movimientos en cada
uno de los dedos. Esto ayuda tanto a esti-
mular como a liberar la energía.

SHIATSU: LOS BRAZOS Y LAS MANOS

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SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DURANTE EL EMBARAZO

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DURANTE EL EMBARAZO

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DURANTE EL EMBARAZO

 

 

El masaje durante el embarazo es estupendo. Ayuda a aliviar el dolor de espalda,
la tensión del cuello, la hinchazón de los tobillos, el cansancio de las piernas y el
dolor de los senos, y con él puedes contribuir al bienestar de tu pareja. Al mismo
tiempo, el bebé empezará a responder a las sensaciones y rutinas familiares.

 

PRECAUCIÓN
Durante el embarazo, la presión debe ser
mucho más ligera para evitar la sobreesti-
mulación. Evita ejercer presión sobre la
zona lumbar y el abdomen durante los pri-
meros cuatro meses.

 

 

1 círculos sobre la zona lumbar La zona
lumbar puede volverse muy molesta du-
rante el embarazo. Prueba esta técnica
mientras tu compañera está tumbada de
lado, y dispon unas almohadas para que se
sienta cómoda. Coloca una mano de apo-
yo sobre el cuerpo y la otra plana en el
hueco de la espalda. Traza círculos en sen-
tido contrario a las agujas del reloj, de for-
ma que tu mano se deslice sobre la piel.
Emplea un poco de aceite. Realiza manio-
bras amplias y relajantes, pero evita toda
presión firme o irregular.

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2 apretar los brazos Frótate un poco de
aceite en las manos. Estando tu compañe-
ra bien apoyada, puedes apretarle el bra-
zo. Hazlo con las dos manos rodeando el
antebrazo. Afloja la presión en el codo y
continúa hacia el hombro. Repite las ma-
niobras despacio para que resulten agra-
dablemente tranquilizadoras. Repite en el
otro brazo.

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DURANTE EL EMBARAZO


3 presión con los pulgares sobre los pies
Los pies son otra parte del cuerpo que se
cansa mucho, especialmente al final del
embarazo. Con las piernas en reposo, pue-
des masajear los pies, trazando círculos al-
rededor de las articulaciones y apretando
entre los tendones. Emplea los pulgares
para dibujar también círculos alrededor de
los tobillos. Aplica un poco de presión so-
bre la parte carnosa del pie, pero evita la
sobreestimulación.

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DURANTE EL EMBARAZO


 

4 vaciado venoso Con las piernas de tu
compañera en reposo, aplícate un poco de
aceite en las manos y aprieta los músculos
de las pantorrillas, dibuja círculos alrededor
de la rodilla y continúa apretando a lo lar-
go del muslo. Esto ayuda a aliviar el can-
sancio de las piernas. Puede que necesites
cambiar de postura para trabajar sobre el
muslo. Si tu compañera tiene venas vari-
cosas, limítate a rozar suavemente la piel.

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DURANTE EL EMBARAZO


 

5 presión con los dedos sobre la espalda
Con tu compañera tumbada de lado y bien
apoyada, utiliza los dedos para deslizante
sobre los músculos situados junto a la co-
lumna. Extiende los dedos y deslízalos
entre las costillas, pasándolos sobre los
músculos como si fueran un rastrillo. Tu
compañera deberá darse la vuelta para que
puedas repetirlo en el otro lado.

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6 amasamiento del cuello Con tu compa-
ñera apoyada en una postura cómoda,
puedes amasar los músculos del cuello con
una mano y mantener el contacto corporal
con la otra. Amasa a ambos lados de la co-
lumna con los dedos, manteniendo los nu-
dillos elevados para evitar la propia colum-
na. Lo mejor es amasar despacio. No se
debe ejercer ninguna presión fuerte alre-
dedor de esta zona.

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7 rozamiento sobre el abdomen Puede
que ya estés realizando este masaje. En
caso contrario, prueba a extenderte acei-
te sobre los dedos y a trazar círculos gran-
des y lentos sobre el abdomen. Emplea las
palmas y amóldalas al vientre de tu com-
pañera. Con el tiempo podrás ver o sentir
cómo responde el bebé.

 

PRECAUCIÓN
Este paso del masaje sólo debe realizarse
después de los primeros cuatro meses de
embarazo.

 

 

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DURANTE EL EMBARAZO

 

 

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SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DE BELLEZA

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DE BELLEZA

 

 

Los beneficios del masaje son muchos. Los músculos relajados y libres de basura
metabólica mejoran la apariencia de la cara, mientras que el aumento de la
circulación y el uso de aceites hacen que la piel reluzca. A su vez, cuando nos
sentimos bien tenemos buen aspecto, gracias a ese brillo que procede de dentro.

 

 

1 circuios sobre las sienes Coloca las pun-
tas de los dedos sobre las sienes de tu com-
pañero. Aplica una ligera presión y traza
círculos hacia atrás, en dirección a tu cuer-
po, de forma que levantes y estires la piel
Es importante que el movimiento sea siem-
pre hacia atrás, alejándote de la cara, para
que los rasgos tengan un aspecto más re-
lajado y abierto. Trabaja en medios círculos
para evitar hacer presión hacia la cara.

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2 pellizqueo sobre las cejas Coloca los ín-
dices y los pulgares sobre el borde de las
cejas. Partiendo de la linea central, ve le-
vantando y pellizcando a intervalos regula-
res hacia las sienes. Esto aumenta la circu-
lación hacia los músculos y ayuda a relajar
la frente y los ojos. Repite varias veces re-
corriendo toda la línea de las cejas con los
dedos firmes. Recuerda que debes mante-
nerte totalmente alejado de los ojos.

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3 pellizqueo sobre la mandíbula Esto ayu-
da a mejorar la definición de la mandíbula.
Aplícate, si fuese necesario, un poco de
aceite sobre los dedos y coloca las puntas
bajo la linea de la mandíbula, con los pul-
gares juntos en el centro de la barbilla.
Aprieta el hueso mientras deslizas las ma-
nos hacia fuera siguiendo la línea. Al ha-
cerlo, estás estirando suavemente la piel y
estimulando los músculos.

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4 círculos sobre la mandíbula Coloca las
puntas de los dedos sobre los músculos del
ángulo de la mandíbula de tu compañero.
Muchas veces están muy tensos y dan al
rostro un aspecto bastante enfadado y de-
cidido. Aplica presión con las yemas de los
dedos y traza círculos grandes y amplios so-
bre ellos, mientras animas a tu compañero
a que relaje la mandíbula. Presiona con las
puntas de los dedos allí donde percibas al-
gún punto especialmente tenso.

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5 rozamiento sobre los párpados Pide a tu
compañero que cierre los ojos y coloca las
yemas de los dedos corazón con mucha sua-
vidad sobre los párpados, cerca del puente
de la nariz. De manera uniforme y suave,
mueve los dedos sobre los párpados, te-
niendo cuidado de no presionar sobre los
ojos. Asegúrate de tener suficiente aceite
en los dedos como para no arrastrar la piel,
pero no tanto como para irritar los ojos.

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6 círculos sobre las mejillas Coloca las ye-
mas de los dedos sobre las mejillas. Masa-
jea con círculos pequeños y en espiral so-
bre ellas, desde la nariz hacia las orejas.
Esto debe estimular los músculos y mejorar
la circulación sin estirar de la piel. Repite en
tres líneas horizontales, terminando siem-
pre en un toque positivo hacia arriba.

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DE BELLEZA


7 percusión sobre las mejillas y la mandí-
bula Teclea suavemente sobre las mejillas
y la mandíbula como si tus dedos fuesen
gotas de lluvia. Utiliza las yemas de los de-
dos para que los movimientos sean suaves.
Manten las manos firmes y las muñecas
elevadas. Los movimientos deben ser rápi-
dos y suaves. Esto estimula la piel, mejora
la circulación y proporciona un brillo mara-
villoso y saludable.

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