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Perspectiva histórica del católico

El término «cólico» procede del vocablo griego kolikos^ que significa intestino delgado o colon. Según se desprende de una infinidad de textos antiguos, parece que los bebés hayan sufrido cólicos durante toda la historia escrita, si no más. Los famosísimos documentos egipcios conocidos como Papiro Ebers, que se remontan al año 3000 a.C, incluyen 877 fórmulas y 400 prescripciones de fármacos, incluyendo las destinadas específicamente al cólico. Entre las hierbas recomendadas figuran la manzanilla, el cardamomo, el cilantro y la mejorana. Los chinos llamaban al cólico «los cien días o noches de llanto». Esta condición fue descrita durante el período védico e incluida en textos sobre acupuntura. También los babilonios se hicieron eco del cólico, recomendando hinojo para su alivio.

La idea de que la sensibilidad a los alimentos podría estar relacionada con el cólico aparece documentada por primera vez en los escritos de Hipócrates (400 a.C), quien observó que la leche podía provocar malestares gástricos y urticaria. Más tarde, en el año 980 a.C, un escritor árabe llamado Ibn Sina dedicó un libro entero a esta cuestión: Kitab al-Qulani {ElLibro del Cólico).
A partir de aquellas antiguas investigaciones médicas se creó una verdadera tradición histórica de remedios para esta dolencia. En las zonas rurales se recomendaban curas con hierbas, amén de otros curiosos tratamientos, con la esperanza de tranquilizar al niño. En estos métodos se incluían los siguientes:

• Hierba gatera {Nepeta cataría) (Apalaches)
• Ajenjo, manzanilla o té de menta (España)
• Poleo-menta o té de eneldo (pioneros norteamericanos)
• Beber agua caliente, frotar el vientre o propinar golpecitos en la espalda (Europa rural)
• Llevar un anillo de hierro (antigua Roma y Edad Media)
• Colocar anguilas vivas sobre el estómago del paciente (Europa)

Hasta no hace mucho tiempo, a mediados del siglo xx, los tranquilizantes y sedativos eran los tratamientos más utilizados, recetados rutinariamente por los médicos para el cólico infantil. No hay duda de que este tipo de fármacos funcionaban bastante bien, pero en la década de 1960 se desaconsejó su uso cuando empezaron a darse cuenta de que tenían efectos secundarios adversos a largo plazo en el desarrollo del niño. Aun así, algunos facultativos de edad avanzada continúan prescribiendo esta medicación (Paregoric, Phenobarbital, Bentyl, etc.). Pero eso no es todo. Algunos estudios recientes han demostrado que el alcohol administrado en pequeñas cantidades a los bebés que sufren cólicos reduce el tiempo de llanto. No obstante, hay que destacar que el alcohol pertenece a la misma categoría farmacológica que todos los tranquilizantes que se utilizaban en el pasado y que en consecuencia es posible que tenga los mismos efectos secundarios adversos para el desarrollo infantil. Conozco algunas madres que aseguran que untando un poco de alcohol en la punta de los dedos y dejando que el bebé los succione contribuye a aliviar el cólico, además del dolor en las encías. Desafortunadamente, incluso con nuestros modernos conocimientos, las causas del cólico no se han podido especificar. Veamos a continuación lo que nos dicen algunos médicos al respecto.

 

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