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laspatitas - Técnicas - De Paseo con los pulgares

Técnicas – De Paseo con los pulgares

Ésta es una técnica extraordinaria que permite estimular grandes áreas del pie e influir en todos los sistemas orgánicos en lugar de puntos de reflejo específicos. Sujeta el talón con la mano de soporte y apoya el pulgar en el área de reflejo que quieras trabajar. (Usa el gráfico de reflexología de este capítulo.) Con un movimiento de «oruga», flexiona la primera articulación del pulgar y desplázalo.

lentamente desde el talón hasta los dedos, siempre hacia delante, nunca hacia atrás. Para trabajar todo el pie con el «paseo con el pulgar», te aconsejo dividirlo en cinco secciones con líneas horizontales (pelvis, cintura, diafragma y cuello/hombros). Cuando llegues a la sección superior, desplaza de nuevo el dedo hasta la línea de partida, rciniciando el proceso. Con esta técnica trabajarás todo el pie.
LO QUE DEBES RECORDAR
1. Suavidad con las manos
Procura trabajar con las manos relajadas al dar un masaje en los pies. Recuerda que el objetivo es poten-
ciar tus propias habilidades relajando y desestrcsando el cuerpo. Si mantienes la concentración, el tacto
transmitirá la energía necesaria para serenar el cuerpo y la mente, eliminando los bloqueos de energía. Es difícil de conseguir si tus manos irritan la piel del bebé.

2. Comunicación
Cuando estés haciendo un masaje a tu hijo, deberás confiar en una detenida observación para saber cuándo hay que reajustar la presión en los puntos sensibles, especialmente si al niño le han extraído muestras de sangre en el talón u otra área del pie, en cuyo caso puede estar extremadamente sensible. Al principio de un tratamiento es importante prestar atención a las respuestas del pequeñín para saber si estás ejerciendo una presión adecuada. No olvides que la reflexología debería provocar siempre una sensación agradable. Si el bebé se pone tenso porque siente dolor, se desaprovechará una buena parte del efecto positivo.
Tómate el tiempo necesario para explorar mientras trabajas. Si encuentras áreas «granulosas», dedícales varios minutos. (Cuando hablo de áreas «granulosas» me estoy refiriendo a zonas que parecen «nudosas», como si hubiera arena debajo de la piel.) Poco a poco desaparecerán.
3. Sentir el pie
Mientras aplicas las técnicas de reflexología en los pies, recuerda sintonizar el masaje con tu propio sentido del tacto. Cuanto más practiques, más fácil te resultará localizar las áreas «nudosas», que indican la existencia de trastornos potenciales en su órgano correspondiente. A medida que vayas desarrollando la sensibilidad en las yemas de los dedos, serás capaz de detectar sutiles cambios en la superficie de la piel y eliminar los problemas antes de que se manifiesten en el cuerpo del niño. Aun en el caso de que conozcas la existencia de algún trastorno, si prestas atención a lo que están sintiendo tus dedos, en lugar de limitarte simplemente a realizar la secuencia de movimientos de la técnica, podrás aplicar un tratamiento de reflexología más eficaz. Una forma excelente de desarrollar el sentido del tacto consiste en practicar con tus pies. Antes de iniciar la sesión con tu hijo, dedícales unos minutos y hazte un masaje para descubrir lo que se siente.
4. Intuición
Los tratamientos de reflexología carecen de una rutina precisa. Guíate por la intuición. Cuando estés
trabajando los pies, concéntrate en las áreas «congestionadas» que dan la sensación de estar «granulosas», es decir, como si se hubieran alojado diminutos cristalitos debajo de la piel. Aunque al principio te pueda parecer difícil, dejando que sean las propias manos las que se desplacen a su antojo, te será mucho más fácil confiar en tu intuición. Unas veces detectarás áreas más calientes o más frías que otras. Es un signo de una posible congestión; y otras simplemente tendrás un «presentimiento» que te llevará a prestar atención a una área de reflejo determinada. Las respuestas del niño te indicarán la dirección en la que se deben desplazar los dedos.
5. Cuidado con los cosquilieos
Muchos bebés tienen cosquillas cuando les tocas la planta de los pies, aunque casi siempre es el resultado de un contacto excesivamente leve que provoca risitas nerviosas y que obliga al pequeñín a apartar instintivamente los pies. Si es el caso de tu hijo, interrumpe el masaje y sujétale el pie con firmeza entre las manos durante diez segundos. Así se acostumbrará a las sensaciones del tacto y se relajará. A continuación, cuando empieces a estimular el pie, procura mantener una presión uniforme y
movimientos cortos. La mejor técnica en el caso de bebés hipersensibles o propensos al cosquilleo
consiste en realizar pequeños círculos con el pulgar muy lentamente. Cuando el pie se haya relajado,
prueba con otras técnicas de reflexología. Recuerda que la presión con el dedo debe ser firme y el movimiento, lento.

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masajelacara4 - Masaje de la cara

Masaje de la cara

Cuando lo acuestes boca abajo durante el masaje, es muy probable que se quede dormido. (AD- VERTENCIA: No lo dejes durmiendo boca abajo después del masaje; aumentaría el riesgo del síndro- me de muerte súbita.) Aunque tu tacto y tu voz seguirán reconfortando al pequeñín, a menudo es acon- sejable dedicar unos minutos más cara a cara para conectar mejor con él. Veamos algunas cosas que también deberías tener en cuenta durante el masaje de la cara. Muchos be- bés, especialmente durante los tres primeros meses, acumulan tensión en el rostro y el cuello como con- secuencia del llanto, succión, dolor en las encías e interacción con el entorno. Este masaje constituye una forma extraordinaria de aliviarla, establecer contacto visual y fortalecer los vínculos afectivos con tu hija. El método que te enseñaré se basa, en parte, en un estilo de masaje llamado Masaje Indio de la Cabeza, el más popular en aquel país y que incluye pases en la parte superior de la espalda, hombros, cuello, cabeza y cara. Fue desarrollado como parte del sistema curativo ayurvédico practicado en India durante miles de años.
El Masaje Indio de la Cabeza es un proceso sistemático. Está diseñado para liberar la tensión, las capas musculares y el tejido de conexión, dejando espacio para que los músculos se distiendan y se relajen. Se utiliza un ritmo firme, aunque sutil, y el efecto no es sólo físico, sino que también contribuye a equilibrar las emociones. Este tipo de masaje tranquilizará a tu hijo al igual que lo hace con los adultos.

 

Beneficios del Masaje Indio de la Cabeza:

• Alivia el estrés y la tensión en los músculos adyacentes.
• Proporciona una sensación de bienestar general.
• Alivia los dolores de cabeza, oído y dentición.
• Estimula la circulación y aumenta el flujo linfático.
• Estimula la piel y los terminales nerviosos situados debajo de la misma.
• Fomenta elevados niveles de alerta y concentración.

 

El único problema que se puede plantear es que no a todos los bebés les gusta el tacto cerca de la cara.
Les provoca un reflejo de sobresalto. Algunos niños pueden echarse a llorar al apoyar las manos en el rostro demasiado deprisa. Para evitarlo, empieza esta parte del masaje apoyándolas lenta y suavemente en diversas áreas de la cabeza, incluyendo las siguientes:

 

• Frente, sienes y base del cráneo
• Cejas y párpados
• Nariz
• Mejillas
• Alrededor de la boca
• Orejas y áreas adyacentes.

Actúa con un tacto firme; si es excesivamente delicado le harás cosquillas. Deja que se acostumbre a tus manos alrededor de la cara. Mantenías en cada posición durante algunos segundos hasta que se relaje, v luego pasa a otra área. Sólo entonces deberías empezar el masaje. Calienta un poco de aceite en las manos, asegurándote de que no gotee. ¡Cuidado! Evita siempre los ojos y la boca. En realidad, si te ha quedado un poco después de los masajes anteriores durante la sesión, no hace falta añadir más. En la cabeza y la cara del niño hay muchas más áreas de trabajo de las que podrías imaginar. Empieza con los pulgares. Desplázalos por la trente a partir del centro y moviéndote hacia los lados, como si intentaras alisar las páginas de un libro. Actúa con lentitud, manteniendo una presión firme. Puedes empezar en la línea del cabello y avanzar hacia las cejas con cada pase. A continuación, mueve las manos hasta la nariz, y con la punta de los dedos, desplaza los pulgares desde la nariz hasta las sienes. Manten una presión firme pero ligera. No tires nunca de la piel del niño. Los dedos se deben deslizar suavemente, tal y como lo haces cuando te maquillas los párpados. Repítelo varias veces, dejando que las puntas de los dedos continúen hasta las mejillas y luego el mentón. Repite varias veces esta secuencia, dependiendo siempre de la mayor o menor respuesta de satisfacción del bebé.

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Cuando estés muy cerca del mentón, pasa los pulgares hacia fuera a lo largo de la línea maxilar.
Les suele encantar y a menudo reaccionan con una amplia sonrisa. Después, traza pequeños círculos con los dedos en el maxilar. Esto alivia a los niños que tienen dolor de encías o que succionan mucho.
Ahora desplaza los pulgares hacia arriba, por debajo del mentón, para relajar el área maxilar. Si no tienes demasiado aceite en las manos, resigue la silueta de los labios. (De lo contrario, sécate un poco.) No te extrañes si el niño empieza a girar la cabeza en busca de tu pecho o del biberón. Es una respuesta perfectamente normal.Acto seguido, desliza las puntas de los dedos índice y corazón hasta el área situada debajo de los ojos, y traza pequeños círculos muy lentamente alrededor de los ojos. Trabaja también las cejas, desde el borde interior hasta el exterior. Por último, pasa a las orejas usando los pulgares y la punta de los dedos. Puedes hacer el masaje en las dos orejas al mismo tiempo, resiguiendo el borde de las mismas y su cara posterior, desplazándote acto seguido hasta el mentón. Este pase es muy reconfortante cuando el niño tiene dolor de encías. Estimular las orejas de este modo también toca todos los puntos de reflexología en esta área. ¡Hay tantos como en las manos y los pies! Luego pasa a la cabeza y el cabello (si lo tiene).
Es un área extremadamente sensible y saturada de terminales nerviosos. La receptividad al tacto es extraordinaria. El masaje en la cabeza y el cuello relaja profundamente.

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Experimenta con otros pases y dedícales todo el tiempo que consideres oportuno, dependiendo
siempre de la respuesta de bienestar de tu hijo.
Aunque «inventes» algunos pases, lo verdaderamente importante es el cariño y el amor con el
que lo haces. Personalmente, me gusta apoyar la palma de las dos manos en la cabecita del niño y
acariciarle lentamente los dos lados de la misma.
Es un momento ideal para establecer contacto visual y fortalecer los vínculos afectivos.
Termina el masaje de la cara y la cabeza apoyando delicadamente la palma de las manos en las orejas del pequeño, ahuecándolas para apagar un poco los sonidos del entorno. Quédate así durante algunos segundos para que el bebé sienta el calor de tus manos. Es una posición muy relajante que lo ayuda a concentrarse en ti y a bloquear todo cuanto pueda distraer su atención. Puedes utilizarla siempre que quieras reenfocar la atención de tu hijo.

 

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colicomasaje - Alivio del cólico con el masaje

Alivio del cólico con el masaje

Para desesperación de muchos nuevos padres, los médicos no conocen las causas del cólico, que se I caracteriza por un llanto excesivo, irritabilidad extrema, sensibilidad acentuada e insomnio. En medicina se define el cólico como un llanto inconsolable que se produce durante los tres primeros meses de vida del bebé y que dura, por lo menos, tres horas al día, tres días por semana, y que continúa duran- te tres semanas. Aunque por término medio la mayoría de pequeñines lloran 1-3 horas intercaladas al día, los que sufren cólicos lo hacen de una forma muchísimo más acusada, a menudo gritando, levantan- do las piernas y expulsando gases. Según la Academia Americana de Pediatría, aproximadamente uno de cada cinco niños desarrolla un cólico, casi siempre entre las 2 y 4 semanas, prolongándose hasta el tercer, cuarto o quinto mes. En palabras de un médico, «sabes que tu hijo tiene un cólico cuando sientes la irre- sistible urgencia de acondicionarle su propio apartamento». El cólico es difícil de solucionar, ya que casi todo puede desencadenar el llanto del niño. Aunque la causa exacta sigue siendo un misterio, entre las posibles figuran la inmadurez del sistema gastrointesti- nal, la inmadurez del sistema nervioso central y el temperamento del bebé. A medida que el sistema ner- vioso completa su desarrollo alrededor de los 3-6 meses, tu hijo debería tranquilizarse. El masaje en el vientre puede reducir significativamente el tiempo de llanto del niño. Esta técnica de «alivio de cólicos» puede ayudar al organismo a funcionar mejor. La respuesta puede tardar varios días, pero ten paciencia, continúa con el masaje regular y ambos os veréis recompensados.

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bebecolico - Teorías acerca del cólico

Teorías acerca del cólico

Dolor
Es natural pensar que un bebé aquejado de cólico debe estar experimentando algún tipo de dolor. Por lo menos, durante miles de años, cualquier padre, madre o abuelos que hayan tenido que cuidar a un niño de estas características así lo han creído. No obstante, como resultado de estudios científicos, sabemos que el cólico no se debe al dolor. Los expertos modernos en dolor han aprendido a medirlo a nivel fisio- lógico utilizando ondas cerebrales, niveles hormonales y otros factores, todo lo cual ha permitido de- mostrar el hecho de que el dolor que sienten los recién nacidos en el transcurso de procedimientos como la administración de inyectables o la circuncisión, no difieren del de los adultos. Sin embargo, las investigaciones han revelado que, utilizando sofisticados dispositivos de control, la pauta fisiológica en unniño con cólico es muy diferente. ¡Se parece a todo menos a dolor! ¡Da la impresión de estar más relacionado con el enfado! ¿Su significado? Hasta la fecha sólo podemos especular. Retención de Gases
La idea de que el cólico debe de estar de algún modo relacionado con la retención de gases procede de la observación universal de que los bebes que lo sufren los expulsan muy a menudo y en grandes cantidades. En ocasiones, adquiere la forma de flatulencia, y en otras la de un eructo excesivo. No obstante, innumerables estudios indican que los niños expulsan gases porque tienen un cólico, pero que no lo tienen necesariamente porque expulsan gases. La evidencia más directa deriva de investigaciones en las que se insufló gases artificialmente a bebés sin cólico mediante una dieta especial o medicaciones benignas. Expulsaban muchísimos más gases, pero no lloraban más. Otras evidencias contrarias a la teoría de la retención de gases procede de estudios acerca de las así llamadas «gotas de gas» (Mylicon, Phazyme, etc.), cuya eficacia depende de la perspectiva del análisis. En efecto, si el estudio se centra en la cantidad de gas expulsado, las gotas contribuyen a su reducción. Pero si se centran en el tiempo de llanto y la severidad del cólico, su eficacia no supera a la del placebo. En la actualidad se cree que los bebés que lloran tragan mucho aire. Y como es bien sabido, todo lo entra, tiene que salir. El llanto en el trastorno de cólico explica el gas, pero el gas no explica el cólico.
Alergías
Un trastorno gastrointestinal que guarda una cierta relación con el cólico es la alergia del bebé a determinados alimentos, aunque es de carácter moderado y sólo se aplica a una minoría de recién nacidos aquejados de este síndrome. Los síntomas iniciales de un niño con alergia a los alimentos pueden asemejarse a los de un cólico infantil, aunque habitualmente desarrollan otros síntomas adicionales de alergia alimentaria a las pocas semanas, entre los que se incluyen los eczemas, vómitos, salivación excesiva, diarrea, deposiciones con sangre y falta de aumento de peso. El desarrollo de estos otros síntomas facilita el diagnóstico de una alergia a los alimentos cuando se produce, afectando a todos los niños que sufren este tipo de trastorno alérgico. Aunque algunos bebés con cólico (los que se hallan en las etapas iniciales de desarrollo de una alergia alimentaria) responden a un cambio en la fórmula hipoalérgica, lo cierto es que sólo se observa en un pequeño porcentaje de pequeñines con cólico. Dado que estas fórmulas son muy caras y menos nutritivas que las más habituales, no se suele recomendar su sustitución antes de que el niño haya desarrollado otros signos y síntomas de alergia. En cualquier caso, cuando un bebé con alergia a los alimentos deja de ingerir la sustancia causante, los síntomas del cólico casi siempre desaparecen. Factores Gastrointestinales
El reflujo gastroesofágico (EGE) puede provocar dolores abdominales en el recién nacido, aunque suele ir acompañado de vómitos anormalmente graves, y en ocasiones de tos, náuseas y falta de aumento de peso. El niño aquejado de EGE llora inconsolablemente después de cada toma y su esófago se inflama a causa de la irritación acida. Afortunadamente el EGE se puede tratar con medicación y colocando al bebé en posición erguida. Iniciado este protocolo, el cólico suele remitir en un elevado número de casos. Una segunda cuestión relacionada con los trastornos gastrointestinales deriva de la intolerancia a la lactosa, es decir, la incapacidad de digerir el azúcar principal presente en la leche (lactosa). No es una alergia alimentaria, y a pesar de sus similitudes en algunos síntomas, carece de la menor relación con ella, si bien es cierto que inicialmente se parecen. En realidad, los recién nacidos con intolerancia a la lactosa presentan otros trastornos además del llanto, sobre todo vómitos y escaso crecimiento. Otra cuestión asociada a los trastornos gastrointestinales, el simple estreñimiento, también puede acompañar al cólico, y se caracteriza por unas deposiciones duras y dificultad en su expulsión. Así pues, tanto la intolerancia a la lactosa como el estreñimiento se suelen identificar con facilidad y responden a sencillas intervenciones, tales como un cambio en la fórmula o la administración de un ablandador de deposiciones tales como leche o papillas ricas en fibra o, en casos extremos, supositorios pediátricos de glicerina, siempre por indicación expresa del pediatra. En cualquier caso se deberían considerar separadamente y no relacionarse con el cólico infantil.
Otros Factores Gastrointestinales
Algunos padres echan la culpa del cólico a la administración de dietas ricas en hierro o están convencidos de que su hijo presenta otros tipos de «intolerancia» además de la alergia. Muchos médicos fomentan esta creencia introduciendo cambios aleatorios en la fórmula, en un intento de aliviar o tratar el cólico. Sin embargo, la cantidad de hierro presente en la composición de la leche materna o incluso en las fórmulas enriquecidas con hierro no basta para provocar dolores en el estómago. Algunos estudios han demostrado que el cambio de fórmula (en cualquier dirección) en ausencia de claros síntomas clínicos de alergia, estreñimiento o intolerancia a la lactosa no es más eficaz que un placebo en el alivio de un cólico. Asimismo, también se han estudiado otros muchos aspectos relacionados con la función gastrointestinal en niños con cólico, como por ejemplo la investigación de otras causas (p. ej., accidentes vehiculares motrices) con el uso de microscopios electrónicos. A decir verdad, no se han encontrado diferencias entre ellos y los bebés normales. Se ha realizado un control y seguimiento pormenorizados de niños con un historial de cólico infantil durante toda la infancia y en la edad adulta. Sus índices de enfermedades gastrointestinales posteriores, como la enfermedad intestinal inflamatoria, el síndrome intestinal irritable, úlceras, trastornos de vejiga, patologías hepáticas o del páncreas, no difieren del resto de la población. Ni que decir tiene que todo esto no ha resultado demasiado útil en el aislamiento de las causas de tan frustrante trastorno infantil.
Factores Psicosociales
Otra teoría acerca del cólico infantil, que adquirió una cierta popularidad a finales de la década de 1970 y principios de la de 1980, era la que asociaba sus causas a la debilidad de los vínculos afectivos maternofilialcs. En aquellos años abundaban las investigaciones sobre los lazos emocionales infantiles y se empezaban a comprender más cosas de este fenómeno. Parecía lógico que los niños con cólico tuvieran dificultades en relación con este proceso. Se realizaron innumerables protocolos de investigación psicológica con parejas de madres e hijos, algunos con cólico y otros no, descubriendo que no había ninguna relación entre la calidad de los vínculos emocionales del niño y el tiempo de llanto diario. En efecto, algunos de los pequeñines más faltos de lazos afectivos e incluso entre los padres más negligentes a este respecto eran muy tranquilos, mientras que los que disfrutaban de unos padres atentos y cariñosos eran los más propensos al cólico. Los expertos concluyeron que no existía correlación alguna entre la conducta paterna y el cólico infantil.
Temperamento
Algunos investigadores han asegurado que el cólico es una expresión precoz de una personalidad «difí- cil». Se han realizado estudios, en la adolescencia e incluso en la edad adulta, de bebés que sufrieron un cólico infantil en las primeras etapas de la vida. En realidad, no se ha podido demostrar relación alguna entre un historial de cóüco y el cociente intelectual, personalidad, éxito escolar, delincuencia juvenil o un conjunto de otros problemas psicológicos como la depresión, ansiedad y trastornos de la personalidad. En resumen, el cólico infantil nada tiene que ver con la psicología.
Inmadurez Neurovegetativa
Esta es la teoría más conocida y también la más lógica y atractiva desde una perspectiva científica acerca del cólico infantil, y también la única que no ha sido refutada en su totalidad. Según esta teoría, el cólico es un fenómeno derivado de una inmadurez neurológica. Se ha observado que los niños con cólicom son más fáciles de sobreestimular que otros, y una vez sobreestimulados, les resulta mucho más difícil tranquilizarse por sí solos o con intervención externa. El «control del estado» es la habilidad neurológica que, en opinión de los investigadores, está relati- vamente infradesarrollada en estos bebés. Por definición, el control del estado es la capacidad de una persona para mantener un estado mental equilibrado (p. ej., estar despierto o profundamente dormido), además de la habilidad para realizar una transición entre un «estado equilibrado» y otro más equilibrado si cabe. Veamos un par de ejemplos: un niño «adormilado» que intenta conciliar un sueño profundo o despertar, u otro que está llorando y que intenta tranquilizarse. Esta capacidad, al igual que la memoria y el lenguaje, se desarrolla con la edad. En los adultos casi siempre ha madurado más que en los bebés; los niños algo más mayorcitos son capaces de tranquil izarse mejor sin ayuda externa que los más pequeños; y algunos recién nacidos lo consiguen de un modo más eficaz que otros. La teoría del desarrollo neurológico se basa en innumerables observaciones. La primera es que todos los bebés con cólico infantil lo superan, habitualmente a los cuatro meses. La segunda es que las estrategias de relajación que implican una considerable estimulación (mecerlos en brazos, eantarles, hablarles, alimentarlos o cambiarles los pañales) suelen ser contraproducentes en el caso de niños con cólico. Por el contrario, las que implican una reducción de la estimulación (abrigarlo o colocarlo en una habitación oscura) tienden a dar mejores resultados Esta teoría ha dado lugar al desarrollo de un dispositivo llamado «Sleep Tight» (del inglés, «duerme tranquilo»), que combina un vibrador con un ritmo monótono que se instala en la cuna, simulando la marcha de un automóvil circulando a una velocidad de 90 km/h. Sus diseñadores lo venden con garantía de devolución del precio pagado si no funciona. Según mi experiencia, esto da resultado con muchos bebés, pero no con todos. En cualquier caso, es inocuo

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masajefacialdelbebe - La expresión facial del bebé

La expresión facial del bebé

Tu hijo puede «hablar» contigo mediante un lenguaje no verbal. Las sesiones
de masaje te ofrecen la excelente oportunidad de analizar y aprender esteenguaje
Una de las formas en las que «hablan» los bebés es a través de los ojos. Los niños usan sus ojos para llamar tu atención. Los recién nacidos enfocan la visión entre 18 y 30 cm, es decir, la distancia que media entre ambos cuando lo tienes
en brazos y la ideal para establecer un contacto visual durante el masaje. Cuando os miráis, su expresión se anima y los ojos se abren más para observarte intencionadamente y explorar tu rostro (¡para delicia de mamá o papá!). Si desvías
la mirada, es probable que haga algún ruido o que mueva los brazos para llamar de nuevo tu atención. Es importante que te fijes en estas pequeñas reacciones de tu hijo cuanto antes; te ayudarán a comprender lo que está intentando comunicarte y, en definitiva, a satisfacer sus necesidades.
Una vez establecido el contacto visual, el bebé puede desviar la mirada de vez en cuando. Esto le proporciona unos instantes de descanso en los que procesa los estímulos visuales recibidos. Luego volverá a mirarte y el proceso de comunicación proseguirá. Empieza con expresiones faciales y movimientos simples.
Por ejemplo, simula una «O» con los labios. Si el niño te puede ver con claridad, te imitará. Lo mismo ocurre si sacas la lengua. Los bebés son imitadores extraordinarios y reflejan tus expresiones como si de un espejo se tratara. A la edad
de seis semanas, tus esfuerzos se verán recompensados con sonrisas y grititos de alegría. También existen otras respuestas físicas. Así, por ejemplo, si tensa los músculos, es señal de excitación. Observa estas señales durante todo el proceso de masaje para que podáis aprender juntos.

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bebedormir2 - Otras alternativas para relajación

Otras alternativas para relajación

Veamos algunas sugerencias adicionales que pueden contribuir al alivio del cólico:
• Deja la habitación en semi penumbra y procura que esté en silencio, sin ruidos o sonidos que lo molesten o distraigan.
• Pon un poco de música suave o canciones (nanas) infantiles especiales para bebés.
• Baña a tu hijo en agua tibia después del masaje y envuélvelo en su mantita o toalla para que se sienta protegido en un ambiente acogedor.
• Envuelve una bolsa de agua tibia con la toalla y colócala debajo del vientre del niño («tibia», no caliente).
• Mécelo en tus brazos o baila lentamente al son de la música.
• Hazle un masaje vigoroso en la espalda, con pases largos. bebedormir2

56as4da565d4ada56d56sa4d - MASAJE PARA BEBES: PARTE POSTERIOR DEL CUERPO

MASAJE PARA BEBES: PARTE POSTERIOR DEL CUERPO

MASAJE PARA BEBES: PARTE POSTERIOR DEL CUERPO

 

 

Una vez relajado, a tu bebé no le importará que le des masaje sobre la espalda.
Asegúrate de que el cuerpo está bien apoyado. Haz movimientos de barrido,
cortos y ligeros, que fluyan uno con otro, y acorta la secuencia si tu bebé
o tú os cansáis. Adapta las maniobras para ajustarías a la postura de tu bebé.

 

 

1 rozamiento Encuentra una postura có-
moda para el masaje, de forma que tu
bebé esté bien apoyado. Frótate un poco
de aceite en los dedos y efectúa un roza-
miento sobre la espalda. Comienza con
los dedos juntos en la zona lumbar, deslí-
zalos hasta los hombros y vuelve a bajar
por los lados del cuerpo. Las maniobras
deben ser tranquilizadoras, con las manos
amoldadas a la forma de los músculos.

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2 círculos Repite el rozamiento y, al separar
las manos, traza círculos hacia fuera con
los pulgares siguiendo la línea de los hom-
bros. Estos círculos deben ser espirales
continuas, deslizando los pulgares sobre
la piel. Repite los movimientos circulares
varias veces. Comienza a dos centímetros
y medio de la columna y masajea hacia los
brazos.

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3 fricciones alternas Coloca las manos jus-
to debajo de las axilas, sobre los lados
opuestos de las costillas. Lentamente acér-
calas de forma que crucen hasta el otro
lado. Fricciona con suavidad hasta la zona
lumbar. La maniobra debe ser ligera y los
movimientos deben deslizarse sobre la
piel, sin estirar. Repite varias veces por
toda la espalda.

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4 círculos Al volver a la zona lumbar, traza
círculos grandes y amplios con los pulga-
res sobre la parte superior de los glúteos.
Comienza a dos centímetros y medio de
la columna y ve dibujando espirales por la
piel. Si utilizas los lados de los pulgares, te
asegurarás de que la presión sea siempre
la misma y no profundice. Repite varias
veces.

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5 rozamiento Aplícate un poco más de acei-
te en las manos y vuelve a hacer un roza-
miento sobre la espalda del bebé, pero esta
vez pasando sobre el dorso de los brazos
hasta las manos. Deslízate sobre las manos
y los dedos con un movimiento amplio y
continuado. Repite varias veces para acei-
tar y estimular convenientemente la piel.

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6 balanceo Coloca las manos alrededor de
la parte superior del brazo. Con suavidad
balancea los músculos entre las manos, tra-
bajando hasta la muñeca. Manten las ma-
nos amoldadas a los músculos y relaja los
movimientos en el codo. Ajusta las manos
para acomodarlas a la postura del bebé, y
sencillamente balancea toda la superficie
del brazo que te sea posible.

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7 rodado con los pulgares Sujeta la mano
de tu bebé y rueda con los pulgares sobre
el dorso de la mano hacia los dedos, esti-
rándolos todo lo que puedas. Rueda dibu-
jando varios trazos, empleando los lados
de los pulgares para que los movimientos
sean más suaves. Traza círculos muy suaves
entre los tendones y alrededor de los nu-
dillos.

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8 apretar Aprieta suavemente los dedos del
bebé entre los dedos índice y pulgar. Ma-
sajéalos uno por uno, trabajando hacia
abajo y sobre la punta. También puedes
frotar y rodar los dedos entre los tuyos.
Efectúa unos pases neurosedantes por el
brazo, desde el hombro hasta las puntas de
los dedos, y repite todos los movimientos
en el otro brazo.

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9 rozamiento Frótate un poco de aceite en
los dedos si lo necesitas y coloca las puntas
juntas sobre la zona lumbar del bebé. Des-
lízalas hacia arriba y separa las manos para
trabajar sobre los glúteos y a lo largo de las
piernas. Repite los movimientos vanas ve-
ces, trabajando hasta los pies y sobre ellos.

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10 apretar Tras el último rozamiento, aprie-
ta las plantas de los pies, con los pulga-
res sobre ellas y los otros dedos soste-
niéndolas por debajo. Aprieta suavemente
los pies entre tus dedos, especialmente la
parte carnosa de las plantas. Recuerda
que debes evitar los arcos de los pies.

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11 fricciones alternas Coloca las manos a
ambos lados del muslo, con los dedos ha-
cia dentro. Deslízaías lentamente una ha-
cia la otra hasta alcanzar el lado contrarío
de la pierna. Continúa friccionando mien-
tras subes y bajas por el muslo hasta la ro-
dilla. Manten las muñecas relajadas y las
manos amoldadas a los músculos.

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12 presión con los pulgares Para masajear
sobre la parte posterior de la rodilla, cam-
bia los movimientos por presiones con los
pulgares. Sujeta la rodilla por abajo si es
necesario y estira hacia fuera sobre el plie-
gue con los lados de los pulgares. Cúrva-
los alrededor de los lados de la rodilla antes
de repetir el movimiento. A continuación
continúa friccionando, alternando las ma-
nos por la pantorrilla hasta el tobillo.

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13 fricciones alternas Coge el pie del bebé
entre tus manos, con los dedos por deba-
jo y los pulgares sobre las plantas. Friccio-
na hacia atrás y hacia delante con las dos
manos al mismo tiempo. A continuación
deslízaías hasta el centro y vuelve. Los mo-
vimientos deben deslizarse sobre la piel
mientras los dedos permanecen amolda-
dos alrededor del pie.

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14 presión con los dedos Manteniendo el
pie sujeto entre tus manos, traza círculos
suaves y presiona bajo la base de los de-
dos. Utiliza la punta del pulgar para pre-
sionar ligeramente entre las articulaciones
y a su alrededor, y para hacer círculos so-
bre las yemas de los dedos. Es un movi-
miento muy agradable para relajar el pie.
Recuerda que debes mantener la presión
suave y calmante.

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15 estirar Coge el pie con una mano y con la
otra tira de los dedos, uno por uno. Re-
tuerce desde la base de cada dedo hasta
la punta. Presiona y aprieta entre tus de-
dos para que los movimientos resulten di-
vertidos. Aprieta y sujeta la yema de cada
dedo antes de deslizante sobre la punta.

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16 pases neurosedantes Sujeta la pierna
con una mano y efectúa unos pases neu-
rosedantes por toda su longitud con la
otra, con movimientos ligeros para esti-
mular la pierna. Los toques cortos con las
puntas de los dedos son los más agrada-
bles y resultan relajantes y calmantes. Re-
pite varias veces sobre el pie, todos los
movimientos, en la otra pierna.

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17 pellizqueo Ésta es una ligera variación del
pellizqueo. Sujeta al bebé por debajo del
hombro. Coloca el pulgar y el índice en la
nuca, sobre los músculos a ambos lados
de la columna. Levanta suavemente la
mano y desliza los dedos sobre la piel
«agarrando» el aire. Debes hacerlo con
mucha suavidad, sin apretar ni pellizcar.
Repite dos veces más para relajar el cuello.

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18 tecleteo Tamborilea con suavidad a lo lar-
go de toda la espalda con las yemas de los
dedos, empleando movimientos peque-
ños y ligeros, como gotas de lluvia. Evita
golpear sobre la columna. Trabaja desde
los hombros hasta la zona lumbar en una
serie de movimientos alegres. Repite va-
rias veces.

MASAJE PARA BEBES: PARTE POSTERIOR DEL CUERPO


 

19 pases neurosedantes Pasa suavemente
las puntas de los dedos por la columna,
desde los hombros hasta la zona lumbar.
Manten las muñecas relajadas y efectúa
una sene de movimientos fluidos, emplean-
do las manos una después de la otra. Es-
tos movimientos deben ser calmantes, re-
lajantes y cariñosos.

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20 descanso Para cerrar el masaje, descansa
las manos con suavidad sobre la espalda
durante unos momentos. Debes colocar
una mano entre los omóplatos y la otra
sobre el sacro (el triángulo óseo de la base
de la columna). Respira con calma unos
instantes y céntrate en el contacto entre
tus manos y la piel de tu bebé. A conti-
nuación dale la vuelta y ponle de cara a ti.

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masajebebe2 - Técnicas de masaje para bebés

Técnicas de masaje para bebés

Si tienes mi body de masaje, sigue las flechas y desliza suavemente las manos por encima. Más adelante,cuando te hayas acostumbrado, haz lo mismo por debajo del body, realizando el masaje directamente la piel de tu hijo. Finalmente, cuando ya te hayas familiarizado con los pases y la dirección en el movimiento de las manos, quítaselo.Ejerce una presión ligera y regular. Con frecuencia los bebés se sienten incómodos si los tocas con excesiva suavidad y les haces cosquillas. Si se pone nervioso transcurridos algunos minutos, pasa a otra área del cuerpo. Recuerda que, en masaje, el «pase perfecto» no existe. Siempre que trabajes con delicadeza y lo acaricies con amor, sus resultados serán maravillosos.

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bebecolllico - Método de masaje para bebés con cólico

Método de masaje para bebés con cólico

Para bebés con cólico, esta técnica para aliviar la retención de gases es extremadamente útil. Úntate las manos con un poco de aceite para masaje (3-5 gotas de tintura de hierba gatera en aceite de oliva o dealmendra da excelentes resultados), y alternando las manos, pasa la palma desde la caja torácica hasta la parte superior de las piernas, ahuecando las manos. Repítelo por lo menos cinco veces.
A continuación, junta las rodillas de tu hijo, flexiónalas y sostenías cerca del vientre durante treintasegundos, y luego suéltalas. Esto contribuye a mantener el cuerpo «conectado». Luego realiza el Pase Circular. Como recordarás de la sección dedicada al masaje del vientre, este pase consiste en trazar culos alrededor del ombligo en la dirección de las manecillas del reloj.
Con el bebé boca arriba frente a ti, desplaza la mano derecha desde justo debajo de la caja torácica (lado izquierdo del bebé) hasta la base del vientre con un movimiento vertical. A continuación, con la mano izquierda, describe un ángulo recto («L» invertida) empezando en el área situada debajo de la caja torácica en el lado derecho del niño, continuando hacia el lado izquierdo, con un movimiento horizontal, y por último, de nuevo con la mano derecha, un doble ángulo recto («U» invertida) empezando en la sección inferior del vientre, continuado hacia arriba hasta la caja torácica (lado derecho del bebé), hacia la derecha con un movimiento horizontal (lado izquierdo del niño) y finalmente hacia abajo. Personalmente, me gusta realizar varias veces cada etapa del pase y luego el pase completo, también
varias veces. Cuando hayas terminado, traza un círculo completo con las manos y luego continúa por debajo del ombligo hacia el lado derecho. Alterna las manos y describe el círculo con un movimiento ininterrumpi-do, apoyando una mano después de la otra. Trabaja con una presión moderada. ¡A los bebés les encanta! Finalmente, júntale de nuevo las rodillas, flexiónalas y mantenías cerca del vientre durante otros treinta segundos. Suelta las piernas y dales un suave masaje para aliviar la tensión. Repite tres veces la rutina completa.

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bebedormir - Otros pases relajación

Otros pases relajación

‘Indos estos sencillo» movimientos durante el masaje pueden aliviar el eolio, y se pueden realizar
cualquier momento, tanto si el bebé está vestido como desnudo. Repítelos cuatro veces.
1. Con el bebé frente a ti, sujeta sus tobillos, flexiona las rodillas y acércalas al vientre. Luego estíralas de nuevo. Cuando estén sobre el vientre, balancéalas suavemente a un lado y al otro para que el niño relaje las rodillas, y al estirar las piernas, balancea un poco las caderas.
2. A continuación flexiona y estira cada pierna, como si montara en bicicleta. Hazlo lentamente, procurando que la pierna se estire por completo. A los bebés les suele gustar este movimiento.
3. Cruza las piernas a la altura del vientre y presiónalas delicadamente sobre el mismo. Lo ayudarás a expulsar gases. Manten esta posición durante unos segundos y luego estíralas. Invierte la posición de las piernas en el cruce y repite la secuencia.

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