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contraindicacionesbebe - Contraindicaciones del masaje para bebés

Contraindicaciones del masaje para bebés

Mientras haces el masaje, observa detenidamente sus respuestas. Todos los niños son diferentes. Presta atención a sus reacciones. Si parece disfrutar del masaje antes de acostarse o después del baño, incorpó- ralo así en la rutina diaria. ¡Pero cuidado! ¡Nunca realices un masaje inmediatamente después de una toma! Espera por lo menos cuarenta y cinco minutos.
Si empiezas a hacer el masaje y se resiste o se muestra disgustado, lo mejor es interrumpirlo. Puedes intentarlo más tarde. No lo obligues a aceptarlo. La experiencia debe ser placentera para ambos y no convertirse en una especie de castigo o tarea habitual. Forzarlo transmite una señal negativa. De ahí que tu estado de ánimo y de salud sean factores tan importantes en la ecuación. Debes estar descansado, relajado y concentrarte en la pequeña vida que tienes delante. Evita los masajes si estás enfermo o exhausto.
Evita asimismo el masaje si el niño presenta una o más de las condiciones siguientes:
• Enfermedad. Consulta al médico antes de hacer un masaje. • Erupciones cutáneas e infecciones. Evita el contacto en las áreas irritadas o infectadas. Consulta al pediatra para asegurarte de que no le perjudicarás o empeorarás la condición. • Vacunas. Es preferible esperar por lo menos una semana antes de hacer un masaje si lo han vacunado. Luego, deberás evitar el contacto directo con el área de la inyección, que puede estar muy sensible.

Si muestras signos faciales de maelestar…
Sí observas algún signo de estrés o malestar en su rostro, como apretar los párpados o fruncir el ceño, en cualquier momento del masaje, frótale los pulgares con los tuyos. En reflexología, los dedos pulgares están relacionados con la cabeza y el cuello. A menudo, una leve presión en estes puntos alivia la tensión en la cara y los ojos. Una vez relajado, reanuda el masaje hasta el final.

 

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masaje bebe - Antes de empezar

Antes de empezar

Recuerda que la piel del bebés es extremadamente sensible. No hay nada peor que unas manos frías cuando intentas relajarlo o darle de comer. Así pues,antes de iniciar el masaje, úntate las manos y frótalas para que se calienten. Daré dos consejos a los padres para que estén seguros de que tienen las manos calientes (personalmente, siempre tengo las manos frías!). Primero, antes de empezar, me lavo las manos calientes (personalmente, siempre tengo las manos frías!). Primero, antes de empezar, me lavo las manos con jabón y agua muy caliente, pasándolas repetidamente por debajo de chorro. Y segundo, me gusta poner un frasco de aceite en el microondas durante diez segundos. Al sacarlo,agítalo para que el aceite precalentado se distribuya uniformemente por todo el frasco y luego pruébalo echando un poco en la cara interior de la muñeca y comprobar así que no está excesivamente caliente. Cuando te lo eches en las manos, asegúrate de que no está demasiado caliente para el bebé.

Mientras te frotas las manos, mantén el contacto visual con tu hijo háblale. Recuerda que cuanto dices y todos tus movimientos son una expresión de tu amor. Si empiezas el masaje de esta forma, el niño sabrá a qué atenerse se relajará.

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bebeprematuro - Masaje en bebés prematuros

Masaje en bebés prematuros

Los bebés prematuros protegen celosamente su cuerpo y pueden mostrarse reacios al masaje. Lo mejor es dejar que se acostumbre área por área. Esto te permitirá trabajar aquellos puntos más sensibles (pecho, brazos y cara). No te extralimites. Si no vas más allá de su capacidad de resistencia, se sentirá más seguro. Incluso es posible que reaccione emotivamente y que llore al estimular áreas que le recuerdan una experiencia dolorosa. Es normal. El llanto es su forma de «hablar de ello». Es esencial que no pierdas la calma y que sigas relajado. Dale a entender que comprendes lo que te está diciendo. Tu objetivo es ahora ayudarlo a sentirse seguro y amado. Con el tiempo, disfrutará de la rutina completa de masaje.

 

Si empiezas el masaje y se resiste o se muestra disgustado, sigue durante unos segundos para comprobar si se siente incómodo o tal vez está reteniendo gases. Si el malestar continúa, interrumpe el masaje. Puedes intentarlo más tarde.
No fuerces el masaje bajo ningún concepto. Esta experiencia debe ser positiva para ambos y no convertirse en una especie de castigo o tarea habitual. Obligarlo transmite una señal negativa.

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56as4ds6a54d6a4das6d4 - MASAJE PARE BEBES: PARTE DELANTERA DEL CUERPO

MASAJE PARE BEBES: PARTE DELANTERA DEL CUERPO

MASAJE PARE BEBES: PARTE DELANTERA DEL CUERPO

 

El comienzo sobre la parte delantera del cuerpo resulta tranquilizador porque
puedes mantener contacto visual con el bebé, lo que le ayuda a relajarse.
Tus movimientos deben ser largos y fluir de uno a otro. Trabaja intuitivamente
y adapta o acorta la secuencia como mejor te parezca.

 

 

1 primer contacto Comienza el masaje por
delante para mantener el contacto visual
mientras tu bebé se acostumbra a los mo-
vimientos. Encuentra una postura que te
venga bien. Frótate un poco de aceite en
los dedos y coloca las manos sobre el ab-
domen, con las puntas de los dedos justo
debajo del ombligo. Haz una pequeña pau-
sa y limítate a observar.

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2 rozamiento Comienza el masaje con lige-
ros movimientos de barrido, desde el ab-
domen hacia los hombros y bajando por la
caja torácica hasta la posición inicial. Re-
pite varias veces para relajar y tranquilizar
a tu bebé. Amolda las manos a los múscu-
los y manten los movimientos suaves y rít-
micos. Utiliza muy poca presión en el toque
descendente.

 MASAJE PARE BEBÉS: PARTE DELANTERA DEL CUERPO


 

3 rozamiento Repite el rozamiento subien-
do esta vez por el abdomen y continuando
por los brazos. Aprieta los músculos con
mucha suavidad como parte del movi-
miento. Repite varias veces en diferentes
posiciones para extender el aceite. Realiza
movimientos continuados y repetitivos.

 MASAJE PARE BEBÉS: PARTE DELANTERA DEL CUERPO


4 circuios Cuando completes la rutina de ro-
zamiento, continúa hasta las manos y tra-
za círculos con los pulgares. Dependiendo
de la postura del bebé, puedes hacer los
círculos sobre la palma o sobre el dorso. Lo
importante es relajar la mano y abrir los de-
dos. Repite varias veces.

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5 apretar Aprieta suavemente cada uno de
los dedos del bebé, utilizando una presión
ligerísima para trabajar, bajando por cada
dedo hasta la punta. Puedes hacerlo en las
dos manos al mismo tiempo o una por
una. Hacer la «bicicleta» con los dedos es
otra de las cosas más agradables. Mueve
suavemente las muñecas también para que
todo el brazo quede incluido en los movi-
mientos.

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6 presión con las palmas Acaricia cada bra-
zo con un poco más de presión, utilizan-
do tus manos de forma alterna en una se-
rie de movimientos cortos. Comienza en la
muñeca y masajea hasta el hombro, en-
volviendo la articulación con las manos. La
presión debe proceder de las palmas de las
manos. También puedes utilizar una mano
de apoyo y la otra para subir masajeando
por el brazo.

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7 pases neurosedantes Utiliza las puntas de
los dedos para realizar una sene de suaves
pases neurosedantes a lo largo del brazo.
Trabaja desde el hombro hasta la muñeca.
Se trata de una caricia ligera y lúdica, pero
también sirve para estimular la piel y au-
mentar las sensaciones. Manten las muñe-
cas elevadas y las manos relajadas para que
el movimiento sea como una sene de olas.

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8 círculos Sujeta la muñeca por abajo y tra-
za pequeños círculos con los pulgares. Co-
mienza con los dos pulgares juntos en el
centro de la muñeca para ir girando en es-
pirales a lo largo de la articulación. La pre-
sión debe ser bastante ligera y efectuarse
con las yemas de los dedos, y las manio-
bras deben deslizarse sobre la piel.

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9 círculos con los pulgares Continúa los
movimientos circulares sobre el dorso de la
mano del bebé. Sujétala con los otros de-
dos por debajo y traza los círculos hacia
fuera empleando las yemas de los pulga-
res. Los movimientos deben ser como es-
pirales y deslizarse sobre la piel. Repite tra-
zando varias líneas a lo largo del dorso de
la mano de tu bebé.

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10 círculos con los pulgares Dale la vuelta
a la mano y colócala con la palma hacia
arriba. Los dedos deben sujetarla por aba-
jo. Con las yemas de los pulgares, traza
pequeños círculos sobre la palma de la
mano, de forma que masajees cuanta más
superficie, mejor. Los dedos proporciona-
rán resistencia desde abajo. Aprieta la
mano con suavidad al cerrar.

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11 pases neurosedantes Continúa sujetan-
do la mano y realiza ligeros pases neuro-
sedantes sobre el dorso de la mano. A
continuación, dale la vuelta. Continúa efec-
tuando pases neurosedantes con las pun-
tas de los dedos sobre la palma y luego
sobre cada uno de los dedos. Los movi-
mientos proporcionarán unas sensaciones
agradables y estimularán la piel de tu
bebé. A continuación repite todos los mo-
vimientos en el otro brazo.

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12 fricciones alternas Vuelve al pecho, re-
pite el rozamiento y a continuación fric-
ciona suavemente el torso con movimien-
tos alternos en la maniobra descendente.
Con el bebé en una postura segura, cruza
las manos hacia los lados opuestos de las
costillas, amoldándolas al pecho. Deslíza-
las lentamente una hacia la otra hasta el
otro lado. Repite los movimientos en la
parte inferior del abdomen.

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13 rozamiento Utiliza más aceite si es nece-
sario y efectúa un rozamiento hacia fuera
sobre el abdomen del bebé, bajando esta
vez por las piernas. Aprieta suavemente
para estimular los músculos como parte
del movimiento, y fricciona y retuerce li-
geramente la piel. Repite en varias posi-
ciones para extender el aceite por la ma-
yor superficie posible.

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14 apretar Cuando hayas completado la se-
cuencia de rozamiento, aprieta ambos
píes entre tus manos, con los dedos por
arriba y los pulgares por debajo. Masajea
las plantas de los pies con los pulgares.
También puedes hacer un pie cada vez si
te resulta más fácil. Desliza las manos por
el pie y los dedos mientras continúas apre-
tando suavemente.

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15 presión con las palmas Con las manos
planas, masajea sobre una pierna, co-
menzando justo por encima del tobillo y
terminando sobre la cadera. A continua-
ción acaricia con las palmas de las manos,
empleando un poco más de presión, en
una serie de movimientos cortos. Masajea
subiendo por la pierna y sobre la cadera,
curvando las manos alrededor de la arti-
culación. Repite varias veces más para cu-
brir la cadera completamente.

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16 fricciones alternas Rodea con las manos
la cara externa del muslo con los dedos
hacia dentro. Desliza suavemente ambas
manos hacia el centro de la pierna, y a
continuación cruza hasta el lado opuesto.
Fricciona ligeramente sobre el muslo y
continúa bajando por la pierna todo lo
que puedas. Puedes aplicar un poco de
presión con este movimiento, siempre y
cuando tus manos se deslicen y no se que-
den pegadas a la piel.

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17 círculos con los pulgares Sujeta el pie de
tu bebé con la mano y traza pequeños
círculos sobre la planta con los pulgares.
Los círculos deben formar espirales por
debajo del pie. En la base de los dedos
puedes presionar suavemente. Trabaja so-
bre toda la superficie que puedas, pero no
apliques presión en el puente. Si tienes
dudas, masajea simplemente la zona car-
nosa y el talón.

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18 fricciones alternas Coloca los pulgares
debajo del pie, con los otros dedos por en-
cima. Fricciona hacia atrás y hacia delan-
te sobre el pie, realizando un movimien-
to completo con cada mano. Continúa
hacia los dedos y repite varias veces, con
los pulgares por debajo para dar resisten-
cia. Esto es muy bueno para relajar los
músculos.

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19 estiramiento Envuelve el talón con la
mano y apoya los dedos contra la planta
del pie. Aprieta el pie hacia atrás, dete-
niéndote antes de notar resistencia. El
ejercicio pasivo es bueno para las articu-
laciones. Sin embargo, como las articula-
ciones de un bebé pueden ser muy móvi-
les, es preferible hacerlo con suavidad.

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20 estiramiento Sujeta la pierna sostenién-
dola por debajo del talón y en la rodilla.
Con suavidad empuja hacia atrás para es-
tirar la cadera. Hazlo varias veces. Tu aga-
rre debe ser ligero para que puedas rela-
jar antes de encontrar resistencia. Vuelve
a girar la pierna, pero esta vez hacia el
lado. Efectúa unos pases neurosedantes
hasta el tobillo. Repite en la otra pierna.

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21 círculos Vuelve al abdomen y efectúa un
rozamiento hasta el pecho del bebé. A
continuación separa las manos y desliza-
las por los lados de las costillas. A partir de
aquí, traza grandes círculos sobre éstas,
subiendo por los lados del cuerpo y vol-
viendo a bajar en círculos. Repite varias ve-
ces, con los dedos bien extendidos y las
manos relajadas, deslizándolas sobre la
piel.

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22 rozamiento Coloca los pulgares juntos
en el centro del pecho, justo debajo de las
clavículas- Aplica un poco más de aceite si
lo necesitas. Acaricia despacio, con las ye-
mas de los pulgares, sobre la parte supe-
rior del pecho hasta los hombros. Rodea
los hombros con las manos y repite vanas
veces.

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23 presión con los dedos Coloca las puntas
de los dedos sobre la nuca del bebé, con
los índices sosteniendo el cráneo. Apoya
los dedos corazón y anular sobre los
músculos de los lados de la columna. Con
muchísima suavidad, presiona los múscu-
los con las puntas de los dedos y masajea
hacia arriba, hasta la base del cráneo.

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24 apretar Con las manos todavía sujetando
la cabeza, acaricia las mejillas con los pul-
gares en un movimiento circular hacia
atrás, hasta las orejas. Aprieta suavemen-
te los lóbulos entre el pulgar y el índice, y
acaricia alrededor y por detrás de las ore-
jas. Se pretende que éstos sean unos pe-
queños momentos agradables y tranquili-
zadores.

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VOLVER: MASAJES PARA SITUACIONES ESPECIALES

 

 

as54d54as4ds5a4d65a4d6a4d - MASAJE PARA SITUACIONES ESPECIALES

MASAJE PARA SITUACIONES ESPECIALES

MASAJE PARA SITUACIONES ESPECIALES

 

 

Cuando estás dando un masaje, tu compañero puede

necesitar un tipo concreto (como un masaje de tejidos

profundos o uno deportivo), o quizá tú mismo desees alterar

el objetivo de las técnicas (por ejemplo, para dar masaje a

una embarazada o un masaje en pareja). En las páginas

siguientes encontrarás algunas sugerencias que puedes

incorporar a tu masaje o utilizar por sí solas. Si las usas solas,

recuerda seguir los principios de relajar los músculos de

antemano y emplear maniobras suaves para cerrar.

Familiarízate con las técnicas (véanse páginas 48-101) antes

de empezar y pide a tu compañero que te vaya

comentando. De esa forma puedes ampliar tu gama

de movimientos y tu experiencia. El masaje para bebés

se presenta como una secuencia de cuerpo entero

independiente para que la disfrutéis tu bebé y tú.

 

 

Lista de contenidos:

 

  1. Masaje para bebés

 

  2. Aplicación

 

  3. Parte delantera del cuerpo

 

  4. La cara

 

  5. Parte posterior del cuerpo

 

  6. Masaje en pareja

 

  7. El masaje durante el embarazo

 

  8. Masaje de tejidos profundos

 

  9. Masaje deportivo

 

10. Masaje de belleza

 

11. Masaje del campo energético

 

 

 

MASAJE PARA SITUACIONES ESPECIALES

masaje bebe1 - Revisión del masaje del bebé

Revisión del masaje del bebé

Si has llegado hasta aquí y has aprendido y practicado el masaje de las diferentes partes del cuerpo de tu hijo, estarás listo para seguir adelante y ofrecerle una rutina completa de masaje. Ten en cuenta la posibilidad de que el niño no siempre se muestre receptivo a un masaje completo. Le puede gustar un masaje en las piernas o el vientre, pero resistirse si lo intentas en los brazos, por ejemplo. Sin embargo, incluso con un masaje en una o dos áreas el pequeñín se beneficiará de la calidez de tu tacto. Más adelante, a medida que se vaya acostumbrando a la sensación del masaje, podrás probar en otras áreas. Antes de repasar la secuencia de las técnicas, intentaré despejar algunas dudas que podrías tener. Dado que es difícil recordar todos los pases del masaje del bebé, te sugiero utilizar este capítulo a modo de guía durante la sesión.

Preguntas frecuentes

P. ¿Qué debería hacer primero?
R. Antes de empezar el masaje, consulta a tu pediatra.
P. ¿Cuándo debo empezar el masaje de mi hijo?
R. Con la previa autorización del pediatra, puedes empezar el mismo día en que salgas del hospital y lo
lleves a casa.
R ¿Con que frecuencia debería hacer un masaje a mi hijo?
R. Hasta el sexto o séptimo mes, la mayoría de los bebés se beneficia muchísimo de un masaje diario. A
medida que tu hijo se muestre más activo, podrías limitarlo a un par de veces por semana.
P. ¿Cuánto tiempo debería durar el masaje?
R. Dado que la mayoría de los bebés son muy activos y no están quietos en una posición, un masaje completo no debería durar más de veinte minutos. Incluso un masaje diario de pocos minutos te ayudará a sintonizar con su lenguaje corporal y aprender a interpretar sus estados de ánimo, sensaciones y necesidades.
P. ¿Cuándo debería evitar el masaje?
R. Espera siempre cuarenta y cinco minutos después de las tomas. También deberías evitarlo en caso de:
• Enfermedad. No le des un masaje si está enfermo. Consulta a tu pediatra antes de hacerlo.
• Erupciones e infecciones. No trabajes las áreas irritadas o infectadas.
• Vacunas. Es preferible esperar por lo menos una semana antes de darle un masaje después de la vacunación. Evita el masaje directo en el área de la inyección; puede estar muy sensible.
P. ¿Cuándo debería hacer un masaje a mi hijo?
R. El mejor momento es cuando los dos estáis relajados. Observa el comportamiento del niño. Si empiezas y se resiste o disgusta, lo mejor es interrumpir la sesión y dejarlo para más tarde. No fuerces el masaje. Cada bebé es diferente; pruébalo en distintos momentos del día hasta encontrar el ideal para ambos. Después del baño suele dar excelentes resultados.
P. ¿Dónde debería hacer el masaje?
R. Los bebés se relujan más fácilmente si están en un entorno cálido. Elige pues una habitación cálida y silenciosa. Incluso puedes poner música clásica o nanas de fondo.
R ¿Qué material necesito?
R. Vas a necesitar los utensilios siguientes:
• «Tranquilizador» cubierto con una toalla
• Otra toalla para limpiarte las manos
• Aceite inodoro vegetal (de almendra o de sésamo). Te recomiendo los aceites nutritivos 100% naturales y «aptos para el consumo» en lugar de los productos comerciales con una base inorgánica de petróleo, que (Hieden perjudicar el delicado tracto digestivo del bebé. El aceite inodoro es el mejor, ya que el sentido del olfato está muy desarrollado en los pequeñines, y la identificación del olor de la madre es un factor muy importante en el establecimiento de vínculos afectivos.
R ¿Debería hacer algo más?
R. Dedica unos minutos a lavarte a conciencia las manos y a limar las uñas para eliminar los bordes agudos. Procura que éstas no sean demasiado largas.
P. ¿Que debo hacer si llora?
R. Si en cualquier momento de la sesión de masaje tu hijo se echa a llorar, no lo interrumpas de inmediato. El tacto alivia mucha tensión y puede provocar ganas de llorar incluso en los adultos. Continúa durante algunos minutos, hablándole suavemente, o simplemente apoya las manos en el cuerpo del niño mientras le hablas. Además del llanto, el pataleo y desvío de la mirada también son signos de sobrecstimulación. Tcnlo presente y acorta la sesión de masaje, tal vez unos pocos minutos en una sola parte del cuerpo, trabajando esta área durante una semana. Localiza el punto que menos desagrada a tu hijo y aplica el masaje sólo en esa área hasta que se sienta más cómodo. Luego pasa a otra. También puedes hacer un descanso y realizarle algunos estiramientos de brazos y piernas. A menudo, este cambio interrumpe el llanto. Espera un poco y continúa. Si no deja de llorar después de un breve descanso, recuerda dónde le estabas haciendo el masaje. Por ejemplo, si era en el vientre, tal vez tenga gases o dolor de estómago, o si era en un brazo, quizá le haya quedado dolorido durante el paño. Aprovecha esta extraordinaria oportunidad de aprender cómo tu hijo expresa su malestar.

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aceitesmasaje - Elección del aceite esencial adecuado para tu hijo

Elección del aceite esencial adecuado para tu hijo

Aun a riesgo de repetirme, recuerda que debes diluir los aceites esenciales, utili- zando una o dos gotas por cada dos cucharadas de aceite para masaje. La menta, el té y el eucalipto, muy especialmente, pueden perjudicar la piel del bebé a me- nos que se hayan diluido correctamente. Haz siempre una prueba con una gotita de solución varias horas antes del masaje. Si le causa alguna reacción, no lo uses.

Lavanda. Antiséptico, analgésico y relajante. Este aceite es muy apreciado por sus propiedades curativas y se recomienda para relajar y curar pequeñas quemaduras y picaduras de insectos.

Manzanilla. Tranquiliza y relaja los nervios. Es ideal para pieles sensibles. Su efecto es tranquilizante y relajante. Haz un masaje en el vientre del niño para facilitar la diges- tión, y si lo aplicas en las mejillas, puede aliviar el dolor de las encías. De todos los ti- pos diferentes de manzanilla, la romana (Anthemis nobilis) es la más apropiada para la piel del bebé por su carácter no tóxico.

Eucalipto. Este aceite es excelente como descongestivo. Si se diluye correcta- mente y se aplica con un suave masaje en la espalda o pecho del pequeñín an- tes de acostarse, lo ayudará a dormir y respirar mejor. Está especialmente indi- cado en caso de enfriamiento o tos.

Monta. Es relajante v tranauilizador. Si se diluve correctamente, da excelentes resultados cuando se frota en el vientre del bebé; alivia el malestar derivado de la retención de gases y otros trastornos digestivos. Árbol del té. Es un aceite antiséptico, germicida, fungicida, relajante y curativo. No es tóxico, y a pesar de sus propiedades antisépticas y antibacterianas, no irrita la piel. Se recomienda para relajar al bebé y curar heridas, infecciones y erupciones cutáneas.

Rosa. Aceite antiséptico y relajante. Es caro, aunque sólo se necesita una pe- queña cantidad. Es excelente por sus extraordinarias propiedades reconstitu- yentes. Se asocia al amor y el corazón. Reblandece la piel y no es tóxico.

Naranja dulce. Aceite que potencia la energía y mejora el estado de ánimo (se dice que fomenta la alegría).

Mirra. Aceite suavizante recomendado para mejorar la respiración. No es tóxico, y se aconseja para aliviar inflamaciones de los conductos bronquiales y expulsar mucosidad. Es particularmente beneficioso cuando el niño está resfriado.

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masaje6 - Lo que hay que hacer

Lo que hay que hacer

 Como puedes ver, si bien es cierto que sabemos muchas cosas de lo que no es el cólico, seguimos sin saber qué es o lo que hay que hacer para aliviarlo. Una pequeña minoría de bebés que inicialmente parecían sufrir un cólico, se demostró finalmente que tenían estreñimiento, intolerancia a la lactosa o alergia a los alimentos. Esto es algo que tanto tú como tu pediatra identificaréis a su debido tiempo. Procura no extraer conclusiones precipitadas acerca de estos diagnósticos antes de que su sintomatología sea evidente. Como ya hemos dicho con anterioridad, la única teoría que no ha sido completamente refutada es la del desarrollo neurológico, aunque tampoco se ha podido confirmar. En estas circunstancias, ¿qué pueden hacer los padres? En primer lugar, no desanimarse ni malhumorarse. El niño no lo hace a sabiendas. Aunque es difícil asumir que se pueden hacer muy pocas cosas para aliviar el cólico infantil, lo cierto es que siempre hay una luz al final del túnel. Si has llevado a tu hijo al pediatra y se han detectado otros problemas médicos, ten por seguro que este trastorno remitirá a los cuatro o cinco meses. Recuerda que el llanto de tu hijo no tiene nada que ver con la «calidad» de tu paternidad. Busca el apoyo de otros padres con problemas similares para compartir vuestra experiencia v aprovecha todos los momentos de tranquilidad para descansar; un cólico es agotador tanto para el niño como para ti. Otras cosas que podrías hacer y que podrían resultar eficaces son las siguientes: • Evitar la sobreestimulación. Aumentará el llanto del bebé, sobre todo si empieza a perder el control físico. • Homeopatía. Consulta siempre al pediatra antes de administrar un tratamiento homeopático y si se produce cualquier alteración en los síntomas. Entre los tratamientos de homeopatía para cólicos figu- ran el carho vegetalis para la flatulencia y el eructo; la chamomillia para la irritabilidad que parece remitir cogiendo en brazos al bebé o llevándolo de paseo; y la magnesia phosophoricum para cólicos que se alivian un poco al flexionar la cintura. En general, la dosis es de 12X a 30C cada cuatro horas hasta que mejora la sintomatología. Para bebés, hay que diluir cinco granulos en Va de vaso de agua y darles una cucharada cada cuatro horas. En las farmacias puedes encontrar compuestos especiales para cólicos. • Tés de hierbas relajantes. A menos que el pediatra lo desaconseje, prepara un té añadiendo una cucharada de hierbas en un vaso de agua caliente. Mantenlo tapado entre 5 y 10 minutos si se trata de hojas o flores, y entre 10 y 20 minutos si son raíces. Durante la lactancia materna, la ingesta de 2-4 vasos al día puede contribuir al alivio de un niño aquejado de cólico. Ni que decir tiene que debes siempre consultar al médico para asegurarte de que las hierbas que estás utilizando son inocuas si das el pecho a tu hijo, y que no son incompatibles con ninguna medicación que ya esté tomando. El té de semilla de eneldo {Foeniculum vulgare) o semilla de anís {Pimpinella anisum) suele ser ideal tanto si lo ingiere el niño (1 cucharada antes y después de las tomas) como la madre lactante (1 vaso de tres a seis veces al día). Estas hierbas actúan a modo de relajantes gastrointestinales y facilitan la expulsión de gases. Una vez más, consulta al pediatra antes de dárselos. Otras hierbas para madres lactantes que tienen efectos relajantes y contribuyen a aliviar el cólico son el bálsamo de limón {Melissa offtcinalis), la hierba gatera {Nepeta cateria), la menta {Menthapiperita) y la tila {Tilia cordata)

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msbebe - Cólico: Aspectos básicos

Cólico: Aspectos básicos

Nada es más desquiciante para unos padres que un recién nacido que no para de llorar. A decir verdad todos los bebés lloran. Es su forma de comunicarse con nosotros, de manera que lo hacen por muy diversos motivos. En ocasiones tienen hambre o sed; otras, tienen sueño; otras, quieren llamar más núestra atención; y otras, en fin, quieren que los dejemos en paz y que nadie los importune. Asimismo, puede que estén sobreestimulados o sencillamente aburridos. También lloran cuando están enfermos o sienten dolor, aunque a menudo no saben realmente por qué están llorando; simplemente se muestran mal humorados. Pero ¿existe siempre una razón específica por la cual seas tú quien esté de mal humor?
En general, los padres encuentran formas que dan buenos resultados a la hora de tranquilizar a su hijo que llora. Lo consiguen aprendiendo a sentir sus necesidades, con frecuencia sobre la base de «probar y fallar». No hay dos bebés a los que se pueda tranquilizar de la misma manera. Incluso los más «rebeldes» suelen dejar de llorar espontáneamente dentro de un lapso de tiempo no excesivamente desesperante para sus progenitores. Aunque lo cierto es que no siempre es así. Algunos pequeñines lloran durante períodos de tiempo demasiado prolongados y es dificilísimo consolarlos. Cuando el examen físico no revela ningún síntoma que pudiera hacer sospechar una posible patología, nos referimos a este fenómeno como «cólico infantil»

El Problema:

La definición de cólico infantil es necesariamente «resbaladiza», pues como ya hemos dicho antes sus causas siguen siendo un enigma. En realidad, depende de la interpretación que se le dé al término «excesivo». ¿Excesivo para quién? Cada pareja tiene un límite de tolerancia al llanto. Para algunos padres, unos pocos minutos son «excesivos», mientras que para otros, lo son varias horas. Los científicos que han estudiado el llanto infantil descubrieron que el niño «medio» llora 2-3 horas diarias, lo cual ha llevado a definir el cólico infantil, a efectos de investigación, como un proceso que se prolonga en el tiempo durante más de cuatro horas. Sin embargo, para algunas parejas, cuatro horas pueden parecer una eternidad. Incluso los minutos pueden parecer horas. Lo cierto es que los padres no suelen ser muy precisos en la estimación del tiempo de llanto de sus hijos.
En realidad, el cólico infantil se define como cualquier cantidad de llanto que resulte excesiva para los padres, lo cual, a su vez, está estrechamente relacionado con su mayor o menor habilidad o éxito a la hora de tranquilizar al bebé. Ser incapaz de hacerlo es muy frustrante. De ahí que pequeñines difíciles de tranquilizar puedan ser mejores candidatos a la adjetivación de «niños con cólico» aun en el caso de que el tiempo de llanto no se diferencie del de otro bebé que llora mucho pero al que es fácil consolar.
Son pocos los trastornos típicos de la tierna infancia cuyas causas sean menos conocidas que el cólico infantil. Las percepciones «padres-médicos» acerca del problema son bastante divergentes, debido principalmente a que las formas de «sentido común» de comprenderlo y de tratarlo difieren considerablemente con los datos de las investigaciones científicas. Todas las teorías enunciadas para explicar el cólico infantil han sido refutadas en innumerables estudios o bien, por naturaleza, se resisten al análisis científico. Así pues, el cólico infantil es uno de aquellos frustrantes problemas médicos del que sabemos más acerca de lo que no es que de lo que es.

En cualquier caso, y a pesar de todos los pesares, los padres siguen esperando que el pediatra identifique la causa y prescriba un tratamiento eficaz. Una honesta explicación de la inexistencia de tratamientos de probada eficacia suele ser fácilmente malinterpretada por los padres como un resultado de la falta de competencia del médico. Por desgracia, conscientes de ello, muchos facultativos indefectiblemente competentes recetan y recomiendan «remedios» de incierta eficacia que no son sino puro placebo. Conocer un poco más a fondo las teorías acerca de las causas del cólico infantil y de las condiciones similares, aunque no idénticas en sus síntomas, podría resultar útil para los padres que creen que su hijo puede estar sufriendo este trastorno. Aunque en caso de duda siempre es aconsejable acudir al pediatra, esta información tal vez os podría ayudar a ambos a aislar y tratar el problema de una forma más rápida, y poder así volver a la normalidad.

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AS4D56A4D6A4D6A4D - SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE PARA BEBÉS

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE PARA BEBÉS

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE PARA BEBÉS

 

 

Masajear a un bebé es una forma maravillosa de establecer lazos con él. Si recibiste
masajes durante el embarazo, tu bebé reconocerá el suave ritmo de los movimientos.
Si no fue así, el masaje es un gran estímulo para el comienzo de su vida. Puedes
adaptar las técnicas muy fácilmente para ajustarías a la medida de tu bebé.

 

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Los bebes medran con el contacto táctil. El
masaje estimula sus respuestas y aumenta la
conexión natural entre su madre y ellos. Tus

movimientos deben ser suaves y agradables,
con mucho rozamiento y muy poca presión. Si
bien la estimulación suave de los músculos y
las articulaciones es buena para el desarrollo
del bebé, los movimientos tienen que ser in-
tuitivos; la forma de abordar el masaje, flexi-
ble, y no se debe forzar nada, especialmente

si al bebé no le apetece estarse quieto. Sin em-
bargo, al desarrollar una rutina relajante, el
masaje puede ayudar a tranquilizarle. Masajea
sólo cuando tú misma estés tranquila y date
tiempo para crear un entorno favorable. Evita
los masajes cuando el bebé acaba de comer.

 

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Aceites adecuados

La piel de un bebé es extremadamente sen-
sible y debes tener cuidado al elegir el acei-
te. No escojas nada que huela demasiado ni
que sea muy untuoso, ni nada que pueda

producir reacción. Emplea aceites que tengan
un efecto beneficioso e hidratante. El aceite
de girasol mezclado con un poco de aceite de
jojoba es perfecto, o incluso un poco de acei-
te de caléndula. Siempre que puedas, elige
aceites orgánicos. Los aceites esenciales sólo
deben emplearse en mezclas ya preparadas.

 

 

 

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