MEDIA TRES - Presion media - parte tres

Presion media – parte tres

PRESION MEDIA – PARTE TRES

 


 

ROTACIÓN

PRESIÓN         media
CONTACTO     pulgares y puntas de los dedos
La rotación estimula la circulación al aplicar presión en un punto concreto de la piel. Es una buena maniobra para aflojar y relajar, que trabaja los músculos cuando los dedos presionan. No resulta invasiva porque la presión se distribuye uniformemente extendiendo bien los dedos. Se utiliza fundamentalmente en la cabeza.

 

Cómo hacerlo
Coloca las puntas de los dedos sobre el cuerpo de tu compañero mientras levantas la muñeca y la mano. Comienza a rotarlas sobre un punto, aplicando presión hacia abajo. Manten los dedos en la misma posición sin desliza ríos sobre la piel. El movimiento procede de aplicar fricción a los músculos. Tras varias rotaciones, cambia la posición para cubrir toda la zona.

 

Rotación sobre la cabeza
Sitúate de pie detrás de tu compañero y, mientras sujetas su cabeza con una mano, coloca las puntas de los dedos de la otra sobre el cuero cabelludo. Extiende bien los dedos haciendo rotaciones en un punto y aplicando presión hacia el cráneo. Repite vanas veces para cubrir toda la cabeza.

PRESION MEDIA

Rotación sobre la palma
Sujeta la mano de tu compañero por debajo y coloca las puntas de los dedos de tu otra mano sobre su palma. Manten tu muñeca y la palma de tu mano levantadas y rota dibujando círculos diminutos sobre su palma utilizando sólo las puntas de los dedos, sin el pulgar. Trabaja toda la zona aplicando presión hacia abajo sobre los músculos.

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Rotación sobre el antebrazo
Sujeta el brazo de tu compañero y coloca las puntas de tus dedos sobre su antebrazo. Rota sin deslizar los dedos, por encima de los músculos, en diversas posiciones. La piel debe moverse mientras el contacto de tus dedos y la presión permanecen constantes.

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PERCUSIÒN

PRESIÓN        media
CONTACTO    varios
Las maniobras de percusión estimulan la circulación mediante una sucesión de movimientos entrecortados. Deben hacerse de forma rápida sobre zonas musculosas, manteniendo los dedos y las muñecas relajadas. Conservan el cuerpo y la mente alerta, y deben utilizarse hacia el final de una secuencia de masaje.

Cómo hacerlo
Con las manos, los dedos y las muñecas relajadas, coloca ambas manos sobre el cuerpo de tu compañero. Aplica los movimientos de percusión rápida y ligeramente sobre los músculos, alternando las dos manos para efectuar la maniobra. Cubre cada zona varias veces, aplicando la presión con más intensidad sobre cualquier músculo tenso.
Percusión cóncava
Sitúate de frente y a un lado de tu compañero. Coloca ambas manos sobre los músculos de su espalda, tocándolos con la zona hipotenar (la zona almohadillada del «talón» de la mano) y los dedos, pero dejando espacio bajo las palmas. Levántalas y bájalas de forma alterna en sucesión rápida, produciendo un sonido hueco. Trabaja subiendo y bajando por la espalda y luego inclínate Repite en el lado contrario de la columna.

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Percusión cubital
Si se aplica con mayor suavidad, la percusión puede hacerse en la cabeza. Sitúate de pie detrás de tu compañero. Coloca las dos manos, una frente a la otra, sobre el cuero cabelludo; el contacto se establece con el dedo meñique. Golpea con las manos de forma alterna subiéndolas y bajándolas, cubriendo la cabeza con movimientos rápidos y ligeros. El secreto es mantener los dedos y las muñecas sueltos y relajados.

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Golpeteo
Sitúate de pie detrás de tu compañero y cierra los puños sin apretar. Coloca las dos manos sobre uno de los hombros haciendo contacto con la parte carnosa y exterior de los puños. Golpea con suavidad sobre el hombro moviéndote desde el cuello hacia el brazo. Repite en el otro hombro y continúa bajando y subiendo a ambos lados de la columna. Cuanto más relajadas tengas las muñecas, más fácil te resultará adquirir un buen ritmo.

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FRICCIÓN

PRESION        media
CONTACTO    toda la mano
La fricción fue el nombre que se dio originalmente al masaje. No es una maniobra precisa, pero se utiliza para relajar los músculos mediante una presión vigorosa. Se realiza con energía, normalmente en la cabeza o la espalda. La presión puede aplicarse con los dedos, la zona hipotenar o la palma. Se hace mejor cuando la piel no está demasiado aceitada.
Cómo hacerlo
Coloca una mano sobre los músculos de tu compañero y comienza a frotar con bastante energía sobre una zona pequeña. Amplía el movimiento para cubrir todo el grupo muscular, aplicando una presión mayor allí donde sientas tensión. Manten la mano plana, la muñeca suelta y realiza los movimientos de un lado a otro.

 

Fricción sobre la espalda
Sitúate de pie detrás de tu compañero. Con la mano plana, frota vigorosamente sobre la espalda, evitando la columna y aplicando una presión más intensa donde percibas tensión. Los movimientos deben ser rápidos, y tanto el cuerpo de tu compañero como tus manos deben hormiguear con el aumento de la circulación.

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Fricción sobre la cabeza
Sitúate de pie detrás de tu compañero y empieza a frotarle suavemente sobre el cuero cabelludo con una mano, alborotando el pelo al hacerlo. Cubre todo el cuero cabelludo con movimientos rápidos y ligeros, manteniendo la muñeca y los dedos relajados.

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Fricción sobre el muslo.

Coloca tu mano sobre los músculos del muslo de tu compañero y frota vigorosamente allí donde los sientas tensos. Esto puede ser útil al principio de una secuencia. Frota de un lado a otro hasta que sientas un hormigueo en la palma de la mano. De esta forma pre pararás los músculos para maniobras más profundas.

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ESTIRAMIENTO CON LOS ANTEBRAZOS

 

PRESION          media
CONTACTO     antebrazos
Los estiramientos con los antebrazos son una forma excelente de aliviar tensiones y proporcionan presión con un fantástico barrido. Cuando se aplican con aceite sobre zonas musculares, ofrecen un gran deslizamiento sin ninguna incomodidad. Utilízalos como toque de finalización o aplícalos sobre un punto para relajar más cualquier músculo que permanezca tenso.
Cómo hacerlo
Asegúrate de que tu postura está equilibrada y de que estás completamente de frente a tu compañero. Inclínate sobre él y coloca los antebrazos juntos sobre su cuerpo. Las manos deben estar cerradas en puños flojos y con las muñecas relajadas. A continuación desliza los antebrazos para separarlos, aplicando presión contra el cuerpo al hacerlo. Utiliza el peso de tu cuerpo para relajar los músculos y repite varias veces, asegurándote de no aplicar presión directamente sobre tos huesos.

 

Estiramiento sobre la espalda
Inclínate sobre tu compañero con los antebrazos, uno frente al otro, sobre los músculos en el lado de la columna contrario al tuyo. Aplica presión sobre ellos y, mientras lo haces, rota lentamente los antebrazos para que queden planos contra el cuerpo. Se trata de un movimiento contenido y debe realizarse sin demasiado deslizamiento. Repite allí donde los músculos estén tensos.

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Estiramiento diagonal sobre la espalda
i HtMlf sobre tu compañero y coloca los antebrazos en diagonal, uno frente al otro, en lados opuestos de la columna. Sepáralos lentamente aplicando presión hacia abajo y deslizándolos sobre los músculos hasta que un brazo alcance el ombro y el otro, la cadera contraria. Al mismo tiempo gira los brazos para que los puños y los antebrazos queden planos.

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Estiramiento sobre el muslo
Colócate de frente al muslo de tu compañero. Coloca los antebrazos, uno frente al otro, sobre los músculos. Sepáralos lentamente, girándolos mientras realizas el movimiento hasta que queden planos. Repite sobre los músculos del muslo, asegurándote de completar el movimiento antes de llegar a la rodilla o la cadera. Aplica aceite abundante y evita la cara interna del muslo.

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42 19 - El aparato circulatorio

El aparato circulatorio

EL APARATO CIRCULATORIO

 

La sangre es el sistema de transporte del cuerpo aporta nutrientes a los músculos y órganos, y retira tos desechos del metabolismo. El corazón, su órgano principal, es un músculo que actúa como una bomba para hacer que la sangre circule por todo el cuerpo. Está dividido en cuatro cavidades: dos aurículas en la parte superior y dos ventrículos en la interior.

El corazón bombea la sangre oxigenada por el ventrículo izquierdo para dar servicio al cuerpo,
a través de una red de arterias y capilares menores, que llevan los nutrientes a los tejidos.

La sangre con poco oxigeno y que contiene dióxido carbono se transporta de vuelta al corazón por los capilares y los venas. Las de las piernas tienen válvulas para favorecer el flujo sanguineo.

La sangre entra en la auricula derecha y pasa po el ventriculo derecho hacia los pulmones, donde recibe oxigeno fresco.

A continuación regresa al corazónpor la auricula izquierda para comenzar de nuevo su decorrido.

 

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MEDIA UNO - Presion Media - parte uno

Presion Media – parte uno

PRESION MEDIA – PARTE UNO

Las técnicas con presión media ayudan a liberar la tensión de los músculos y se utilizan después de haber aplicado el aceite con el rozamiento. Comienza con suavidad; dependiendo de la respuesta que recibas, puedes aumentar la presión hasta que sientas cómo se relajan los músculos. Aplica estas técnicas a zonas musculares y carnosas.

 


 

AMASAMIENTO

 

PRESION        media
CONTACTO   dedos, toda la mano
El amasamiento es una de las técnicas más estimulantes. Realizada después del rozamiento con aceite para preparar los músculos, el amasamiento (como su propio nombre indica) los trabaja de forma repetitiva para relajarlos, liberar las tensiones y reducir el tono muscular. Se emplea en zonas grandes y carnosas, como los muslos, los glúteos y los músculos situados a ambos lados de la columna, pero no es adecuado para zonas delicadas o para trabajar sobre huesos.

 

Cómo hacerlo
Coloca las yemas de los dedos en posición. Presiona con el pulgar, alejando los músculos de ti; a continuación, sin perder el contacto, coge los músculos con los otros dedos y ruédalos hacia el pulgar. Cuando termines el movimiento, comienza de nuevo a amasar en una zona ligeramente diferente con la otra mano, de forma que trabajes a un ritmo alterno y constante. Cuando te hayas acostumbrado a los movimientos de amasamiento, haz que las palmas de tus manos entren también en contacto para dar mayor efectividad a la técnica.

 

Amasiamento sobre los muslos
Sitúate a un lado de tu compañero. Presiona los músculos con el pulgar y vuelve a rodarlos con los otros dedos. Comienza un movimiento similar con la otra mano, alternándolas hacia arriba y hacia abajo a lo largo del muslo. No te alejes de los músculos carnosos y evita la presión sobre la parte posterior de la rodilla y la cara interna del muslo.

presion media

 

Amasamiento de los glúteos
Sitúate junto a la zona lumbar de tu compañero. Inclínate sobre él y comienza a amasar el glúteo contrario, primero con una mano y después con la otrar hasta que hayas establecido el ritmo. Masajea las zonas carnosas para liberar todas las tensiones. Puedes utilizar bastante presión, pero recuerda que estos músculos están a menudo muy sensibles.

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Amasamiento de la espalda
Sitúate junto a la espalda de tu compañero. Inclínate y comienza a amasar las bandas musculares del lado opuesto de la columna. Trabaja a dos centímetros y medio de la columna como mínimo, empujando con los pulgares hacia el lado contrario al que estás. Después rueda los otros dedos hacia los pulgares, subiendo y bajando a lo largo de la columna, desde la zona lumbar hasta los hombros, siempre y cuando no amases por encima de ella.

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VACIADO NERVOSO

 

PRESIÓN         media
CONTACTO     toda la mano
El vaciado venoso se realiza en dirección ascendente en brazos y piernas, aplicando presión hacia el corazón. Utilizado después del roce, ayuda a liberar la tensión de los músculos y a estimular la circulación. Los pulgares y los dedos índices rodean el miembro mientras se aplica la presión con toda la mano. El vaciado venoso es también bueno para percibir los «nudos».

 

Cómo hacerlo
Coloca el pulgar y el índice sobre el brazo o la pierna de tu compañero, justo por encima de la articulación, formando una «V» con la mano. Aprieta mientras vas ascendiendo aplicando presión y haciendo contacto con toda la mano. A medida que vayas avanzando puedes presionar por separado con las dos manos, extendiéndolas para acomodarlas a la zona del cuerpo pero sin reducir la presión.

 

Vaciado venoso del antebrazo
Sostén el brazo de tu compañero por la muñeca, coloca el pulgar y el índice justo por encima de ésta y presiona deslizándolos sobre los músculos en dirección al codo. A partir de aquí el contacto debe hacerse con toda la mano. Aplica una presión relativamente firme, aflojándola justo por debajo del codo.

antebrazo

Vaciado venoso del muslo
Coloca ambas manos planas sobre el muslo de tu compañero, empezando justo por encima de la rodilla. Con una ano detrás de la otra, aplica una presión deslizante sobre los músculos en dirección a la cadera. Esta presión debe ser bastante firme, y puedes repetir la maniobra varias veces. Evita la cara interna de los muslos. En su lugar, abre las manos en abanico hacias la caderas.

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Vaciado venoso de la pantorrilla
Sitúate junto a los pies de tu compañero y coloca ambas manos justo encima del tobillo, en forma de «V» y amoldándolas a la pierna. Presiona deslizándolas hacia la rodilla, aplicando una presión mayor sobre los músculos de la pantorrilla. Evita trabajar sobre venas varicosas, y afloja la presión al llegar debajo de la rodilla.

pantorrilla

 

 

 

 


 

RODADO CON LOS PULGARES

 

PRESIÓN       media
CONTACTO   pulgares
Utiliza el rodado con los pulgares para relajar los músculos, encontrar los «nudos» y conectar los movimientos de una zona a otra. Úsalo a lo largo de la columna o sobre zonas más pequeñas, como las manos, empleando los dedos como apoyo. Los pulgares se van alternando para conseguir un efecto constante.

 

Cómo hacerlo
Coloca uno de tus pulgares sobre el cuerpo de tu compañero y deslízalo lentamente sobre los músculos alejándolo de ti, empleando una presión media. Cuando alcances el final del movimiento, separa el pulgar del cuerpo con suavidad para llegar a la siguiente posición. Al hacerlo, comienza a deslizar el otro pulgar, de forma que ambos se alternen y sus posiciones se solapen.

 

Rodado sobre la columna
Sitúate junto a la cabeza de tu compañero. Inclínate hacia delante y comienza a deslizar uno de los pulgares sobre los músculos de un lado de la columna. Alterna con el otro pulgar levantando las manos entre movimientos, para llegar hasta la zona lumbar. Repite varias veces.

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Rodado sobre la mano
Sujeta la mano de tu compañero con tus dedos y rueda los pulgares sobre la palma. Este movimiento es un buen liberador de tensiones Oüttza el pulgar alejándolo de ti y repite con el otro, de forma que cubras la mayor superficie posible de la palma. La presión firme puede ser efectiva, pero comprueba siem pre si a tu compañero le resulta molesta.

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Rodado sobre la nariz
Ésta es una versión más suave para trabajar sobre zonas delicadas. Cuando estés trabajando en la cara de tu compañero, puedes utilizar una presión deslizante muy suave para maniobrar sobre toda la nariz, desde el puente hasta la punta. Emplea movimientos de rotación diminutos, que resultan realmente reconfortantes, para cubrir toda la zona.

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Continuación: Presión Media – parte dos

 

MEDIA DOS - Presion Media - parte dos

Presion Media – parte dos

PRESION MEDIA – PARTE DOS

 


 

FRICCIONES ALTERNAS

PRESIÓN        media
CONTACTO    toda la mano
Las fricciones alternas son una maniobra de conclusión, para después de haber trabajado los músculos, y pueden completar una secuencia. Son muy buenas para soltar los músculos, y los mejores sitios para realizarlas son los brazos, las piernas y la espalda. Incluyen un movimiento de vaciado venoso, pero es necesario aceitar bien los músculos para que las manos se deslicen sobre la piel.

 

Cómo hacerlo
Coloca una mano en el lado del cuerpo que te quede más cerca y la otra en el lado contrario. Debes tener las manos planas sobre el cuerpo. Desliza la primera sobre los músculos, manteniendo un contacto constante con la piel y alejándola de ti, y desliza la otra en dirección opuesta hacia ti. Las manos deben encontrarse a la mitad del movimiento. Continúa hasta que las manos hayan intercambiado sus posiciones. Repite de forma constante hasta cubrir toda la zona.

 

Fricciones alternas sobre el brazo
Coloca las dos manos amoldándolas al brazo de tu compañero. A continuación empieza las fricciones a lo largo del brazo, alternando la posición de las manos. Manten pleno contacto con los músculos de tu compañero para obtener el efecto de fricciones alternas. La presión sobre el brazo debe ser algo más ligera que en cualquier otro lugar.

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Fricciones alternas sobe la pantorrilla
Después de trabajar la pierna, amolda las manos a ambos lados de la pantorrilla de tu compañero, empezando justo por debajo de la rodilla. Lleva una mano hacia ti sobre los músculos mientras deslizas la otra en dirección contraria. Fricciona bajando por la pantorrilla hasta el tobillo. Allí donde los músculos estén bien tonificados puedes emplear una presión mayor, pero recuerda que debes utilizar bastante aceite.

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Fricciones alternas sobre la espalda
Sitúate justo encima de las costillas de tu compañero. Amolda la mano más cercana a ti a la caja torácica de tu compañero, justo por debajo de la axila, e inclínate para colocar la otra en el lado contrario. A continuación desliza las dos manos, una hacia la otra, por encima de la espalda de tu compañero, de forma que terminen en los lados opuestos. Repite el movimiento con presión intermedia hasta llegar a la zona lumbar.

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CÍRCULOS

PRESIÓN          media
CONTACTO      toda la mano o los pulgares

Los círculos son para las zonas delicadas o vulnerables y para las articulaciones. Es una buena forma de ayudar a tu compañero a que se relaje. Cuando se hacen despacio y rítmicamente, con la presión justa, reconfortan y tranquilizan. Traza círculos con toda la mano en dirección contraria a las agujas del reloj en la parte posterior del cuerpo, y en el sentido de las agujas del reloj en la delantera.

 

Cómo hacerlo
Coloca ambas manos planas sobre el cuerpo de tu compañero. Manteniendo el contacto con toda la mano, dibuja círculos sobre los músculos, una mano detrás de la otra. Cuando completes el círculo con una mano, levántala con suavidad, asegurándote de que la otra sigue en contacto con el cuerpo. Esto debe hacerse despacio varias veces. Cuando utilices los pulgares, el principio será el mismo, asegurándote de que uno de ellos esté siempre en contacto con el cuerpo.

 

Círculos sobre el abdomen
Sitúate al lado de tu compañero. Coloca una mano sobre su abdomen y empieza a dibujar círculos, en el sentido de las agujas del reloj, alrededor del ombligo. Coloca la otra mano sobre el abdomen para continuar con los movimientos circulares, levantando una de ellas con suavidad cuando se crucen. Emplea la presión con sensibilidad y asegúrate siempre de que una de tus manos permanece en contacto con el cuerpo.

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Círculos sobre la zona lumbar
Sitúate junto a la zona lumbar de tu compañero. Coloca una mano sobre el sacro, el área ósea de la base de la columna. Con presión media, traza círculos lentos en sentido contrario a las agujas del reloj, de forma que tu mano se deslice sobre la pie. Utiliza la otra mano para apoyarte. Cuanto más uniforme sea la presión, más agradable resultará. Repite varias veces para relajar la zona lumbar.

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Círculos alrededor de la rodilla
Coloca un pulgar justo por encima de la rótula de tu compañero y comienza a realizar movimientos circulares, en el sentido de las agujas del reloj, alrededor de la articulación. Incorpora el otro pulgar, trazando círculos en dirección contraria. Rodea la articulación varias veces, levantando los pulgares cuando sea necesario. Esta maniobra ayuda a la articulación de la rodilla a relajarse.

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PRESIÓN CON LAS PALMAS

PRESIÓN          media
CONTACTO      toda la mano
La presión con las palmas es muy eficaz cuando se utiliza de forma correcta, llevando el peso del cuerpo a través de las manos. La presión se aplica sobre la espalda, las piernas y los brazos, con aceite o sin él, pero es inadecuada para zonas delicadas. Estimula la circulación de energía además de estirar los tejidos.
Cómo hacerlo
Asegúrate de que tu postura está equilibrada. A continuación coloca ambas manos sobre el cuerpo de tu compañero. Manteniéndolas planas y relajadas, apóyate sobre ellas utilizando tu propio peso para ejercer la presión. Aplica una presión uniforme al hacer la maniobra y también al soltar. Deja que el cuerpo responda antes de cambiar la posición de tus manos.

 

Presión con las palmas sobre el muslo
Sitúate frente a tu compañero y coloca las palmas de tus manos sobre su muslo. Utiliza la superior como apoyo. Inclínate hacia delante con todo tu peso y aplica presión a los músculos con la mano inferior. Continúa hasta percibir resistencia y luego libera la presión lenta y uniformemente. Haz una pausa antes de repetir más arriba.

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Presión con las palmas en la pantorrilla
Coloca un soporte debajo de los tobillos de tu compañero. Sitúate frente a él y coloca ambas manos sobre los músculos de su pantorrilla Apóyate contra ella con la mano inferior, afloja la presión y a continuación apóyate sobre la otra mano. Mueve las dos hacia arriba, en dirección a la rodilla, y repite, pero no presiones sobre la articulación.

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Presión con las palmas sobre la espalda
Cuando la espalda de tu compañero ya haya sido masajeada, coloca las dos manos sobre los músculos de la zona lumbar, en el lado de la columna contrario al tuyo. Apóyate sobre las manos y deslízalas hacia delante con todo el peso de tu cuerpo. Sigue la forma del cuerpo de tu compañero hasta que tus manos queden curvadas alrededor de sus caderas. Esto ayuda a relajar los músculos de la región lumbar.

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Continuación: Presion Media – parte tres