SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DE BELLEZA

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DE BELLEZA

 

 

Los beneficios del masaje son muchos. Los músculos relajados y libres de basura
metabólica mejoran la apariencia de la cara, mientras que el aumento de la
circulación y el uso de aceites hacen que la piel reluzca. A su vez, cuando nos
sentimos bien tenemos buen aspecto, gracias a ese brillo que procede de dentro.

 

 

1 circuios sobre las sienes Coloca las pun-
tas de los dedos sobre las sienes de tu com-
pañero. Aplica una ligera presión y traza
círculos hacia atrás, en dirección a tu cuer-
po, de forma que levantes y estires la piel
Es importante que el movimiento sea siem-
pre hacia atrás, alejándote de la cara, para
que los rasgos tengan un aspecto más re-
lajado y abierto. Trabaja en medios círculos
para evitar hacer presión hacia la cara.

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2 pellizqueo sobre las cejas Coloca los ín-
dices y los pulgares sobre el borde de las
cejas. Partiendo de la linea central, ve le-
vantando y pellizcando a intervalos regula-
res hacia las sienes. Esto aumenta la circu-
lación hacia los músculos y ayuda a relajar
la frente y los ojos. Repite varias veces re-
corriendo toda la línea de las cejas con los
dedos firmes. Recuerda que debes mante-
nerte totalmente alejado de los ojos.

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3 pellizqueo sobre la mandíbula Esto ayu-
da a mejorar la definición de la mandíbula.
Aplícate, si fuese necesario, un poco de
aceite sobre los dedos y coloca las puntas
bajo la linea de la mandíbula, con los pul-
gares juntos en el centro de la barbilla.
Aprieta el hueso mientras deslizas las ma-
nos hacia fuera siguiendo la línea. Al ha-
cerlo, estás estirando suavemente la piel y
estimulando los músculos.

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4 círculos sobre la mandíbula Coloca las
puntas de los dedos sobre los músculos del
ángulo de la mandíbula de tu compañero.
Muchas veces están muy tensos y dan al
rostro un aspecto bastante enfadado y de-
cidido. Aplica presión con las yemas de los
dedos y traza círculos grandes y amplios so-
bre ellos, mientras animas a tu compañero
a que relaje la mandíbula. Presiona con las
puntas de los dedos allí donde percibas al-
gún punto especialmente tenso.

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5 rozamiento sobre los párpados Pide a tu
compañero que cierre los ojos y coloca las
yemas de los dedos corazón con mucha sua-
vidad sobre los párpados, cerca del puente
de la nariz. De manera uniforme y suave,
mueve los dedos sobre los párpados, te-
niendo cuidado de no presionar sobre los
ojos. Asegúrate de tener suficiente aceite
en los dedos como para no arrastrar la piel,
pero no tanto como para irritar los ojos.

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6 círculos sobre las mejillas Coloca las ye-
mas de los dedos sobre las mejillas. Masa-
jea con círculos pequeños y en espiral so-
bre ellas, desde la nariz hacia las orejas.
Esto debe estimular los músculos y mejorar
la circulación sin estirar de la piel. Repite en
tres líneas horizontales, terminando siem-
pre en un toque positivo hacia arriba.

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DE BELLEZA


7 percusión sobre las mejillas y la mandí-
bula Teclea suavemente sobre las mejillas
y la mandíbula como si tus dedos fuesen
gotas de lluvia. Utiliza las yemas de los de-
dos para que los movimientos sean suaves.
Manten las manos firmes y las muñecas
elevadas. Los movimientos deben ser rápi-
dos y suaves. Esto estimula la piel, mejora
la circulación y proporciona un brillo mara-
villoso y saludable.

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SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DURANTE EL EMBARAZO

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DURANTE EL EMBARAZO

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DURANTE EL EMBARAZO

 

 

El masaje durante el embarazo es estupendo. Ayuda a aliviar el dolor de espalda,
la tensión del cuello, la hinchazón de los tobillos, el cansancio de las piernas y el
dolor de los senos, y con él puedes contribuir al bienestar de tu pareja. Al mismo
tiempo, el bebé empezará a responder a las sensaciones y rutinas familiares.

 

PRECAUCIÓN
Durante el embarazo, la presión debe ser
mucho más ligera para evitar la sobreesti-
mulación. Evita ejercer presión sobre la
zona lumbar y el abdomen durante los pri-
meros cuatro meses.

 

 

1 círculos sobre la zona lumbar La zona
lumbar puede volverse muy molesta du-
rante el embarazo. Prueba esta técnica
mientras tu compañera está tumbada de
lado, y dispon unas almohadas para que se
sienta cómoda. Coloca una mano de apo-
yo sobre el cuerpo y la otra plana en el
hueco de la espalda. Traza círculos en sen-
tido contrario a las agujas del reloj, de for-
ma que tu mano se deslice sobre la piel.
Emplea un poco de aceite. Realiza manio-
bras amplias y relajantes, pero evita toda
presión firme o irregular.

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2 apretar los brazos Frótate un poco de
aceite en las manos. Estando tu compañe-
ra bien apoyada, puedes apretarle el bra-
zo. Hazlo con las dos manos rodeando el
antebrazo. Afloja la presión en el codo y
continúa hacia el hombro. Repite las ma-
niobras despacio para que resulten agra-
dablemente tranquilizadoras. Repite en el
otro brazo.

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3 presión con los pulgares sobre los pies
Los pies son otra parte del cuerpo que se
cansa mucho, especialmente al final del
embarazo. Con las piernas en reposo, pue-
des masajear los pies, trazando círculos al-
rededor de las articulaciones y apretando
entre los tendones. Emplea los pulgares
para dibujar también círculos alrededor de
los tobillos. Aplica un poco de presión so-
bre la parte carnosa del pie, pero evita la
sobreestimulación.

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4 vaciado venoso Con las piernas de tu
compañera en reposo, aplícate un poco de
aceite en las manos y aprieta los músculos
de las pantorrillas, dibuja círculos alrededor
de la rodilla y continúa apretando a lo lar-
go del muslo. Esto ayuda a aliviar el can-
sancio de las piernas. Puede que necesites
cambiar de postura para trabajar sobre el
muslo. Si tu compañera tiene venas vari-
cosas, limítate a rozar suavemente la piel.

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5 presión con los dedos sobre la espalda
Con tu compañera tumbada de lado y bien
apoyada, utiliza los dedos para deslizante
sobre los músculos situados junto a la co-
lumna. Extiende los dedos y deslízalos
entre las costillas, pasándolos sobre los
músculos como si fueran un rastrillo. Tu
compañera deberá darse la vuelta para que
puedas repetirlo en el otro lado.

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6 amasamiento del cuello Con tu compa-
ñera apoyada en una postura cómoda,
puedes amasar los músculos del cuello con
una mano y mantener el contacto corporal
con la otra. Amasa a ambos lados de la co-
lumna con los dedos, manteniendo los nu-
dillos elevados para evitar la propia colum-
na. Lo mejor es amasar despacio. No se
debe ejercer ninguna presión fuerte alre-
dedor de esta zona.

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7 rozamiento sobre el abdomen Puede
que ya estés realizando este masaje. En
caso contrario, prueba a extenderte acei-
te sobre los dedos y a trazar círculos gran-
des y lentos sobre el abdomen. Emplea las
palmas y amóldalas al vientre de tu com-
pañera. Con el tiempo podrás ver o sentir
cómo responde el bebé.

 

PRECAUCIÓN
Este paso del masaje sólo debe realizarse
después de los primeros cuatro meses de
embarazo.

 

 

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SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE EN PAREJA

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE EN PAREJA

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Además de muy divertido, es estupendo para ayudar a las parejas a desestresarse y
a acercarse más física y emocionalmente. Las técnicas básicas son las mismas, pero
añadir matices sensuales puede convertir el masaje en una danza romántica. Los
toques sensuales son lúdicos, ligeros, prolongados y proceden del corazón.

 

 

1 pases neurosedantes Los pases neurose-
dantes pueden convertirse en una caricia.
A menudo tomamos a nuestras parejas por
algo ya sabido, por lo que aquí tenemos la
oportunidad de redescubrir su piel. Utiliza
los dedos, las yemas y las uñas para tocar
su cuerpo. Cuanto más ligero sea el toque,
más estimulará la piel. Tómate el tiempo
necesario para explorar su perfil de una for-
ma afirmativa y cariñosa.

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2 soplar sobre la piel Se trata de un toque
romántico para cerrar cualquier secuencia.
Tras masajear suavemente los músculos,
sopla sobre la superficie de la piel. Cuan-
to más cerca estés del cuerpo, más cálido
será tu aliento. Es una fantástica técnica de
relajación o para estimular la piel de tu pa-
reja. Pruébalo en brazos y piernas, espalda
o nuca.

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3 roce con el pelo Utilízalo al final de cual-
quier secuencia de masaje. Cuanto más lar-
go tengas el pelo, más fácil te resultará,
pero de todas formas sé imaginativa. Uti-
liza las puntas para barrer y rozar la piel de
tu pareja. Es estupendo sobre zonas am-
plias como la espalda. Los movimientos lar-
gos son los mejores.

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4 amasamiento del cuello Sé creativo con
el masaje. Emplea la cercanía y la intimidad
para masajear en momentos inesperados
como forma de expresar ternura y aprecio.
Es duro sentirse amoroso cuando uno está
tenso. Amasa la nuca de tu pareja entre los
dedos y, como siempre, evita cualquier ma-
niobra directa sobre la columna.

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5 presión de los dedos sobre la cara El
masaje en la cara es fantástico, pero si se
añaden maniobras suaves y cariñosas se
convierte en algo especial. Utiliza las yemas
y las puntas de los dedos para recorrer sua-
vemente las facciones de tu pareja. Traba-
ja desde el centro hacia fuera con manio-
bras lentas y lánguidas. Tómate tiempo
para recorrer el contorno de los ojos, la na-
riz y la boca. Acaricia suavemente los pár-
pados y los labios.

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6 tirar del pelo El masaje del cuero cabellu-
do es muy placentero, al igual que los sua-
ves tironcillos de pelo. Haz que los toques
sean lúdicos. Recorre el pelo desde las raí-
ces hasta las puntas, deslizándolo entre tus
dedos. Enrosca las puntas, tira con mucha
suavidad y alborota el pelo de tu pareja.

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7 rozamiento sobre la espalda Sé imagi-
nativo con las técnicas que ya conoces.
Prueba diferentes formas de rozamiento
sobre la espalda, variando la presión, la
postura y el ritmo. Como las manos y las
puntas de los dedos ya son conocidos, ¿por
qué no pruebas con los antebrazos o los
pies? Manten pleno contacto con los con-
tornos musculares para obtener un resul-
tado óptimo.

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE EN PAREJA

 

 

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SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DEL CAMPO ENERGÉTICO

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DEL CAMPO ENERGETICO

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DEL CAMPO ENERGETICO

 

 

Todo masaje que trate a la persona en su conjunto posee un efecto sanador.
El enfoque holístico tiene en cuenta el cuerpo, la mente, las emociones y las
dimensiones espirituales de cada persona. Trabajar sobre un aspecto concreto puede
afectar al equilibrio del conjunto, y la sanación depende de conseguir el equilibrio.

 

Centros y campos de energía
Como ya hemos visto, los chakras son puntos
de comunicación de energía.

Se cree que cada uno de los siete
centros energéticos principales está situado en
un punto concreto, asociado con determinados
aspectos físicos, y posee un color y una vibra-
ción sonora diferente. Además, existen varios
campos energéticos que rodean a cada indivi-
duo, conocidos como auras. Algunas personas
pueden verlas o leerlas, así como los colores
que contienen. El campo de energía más cer-
cano al cuerpo se conoce como cuerpo eténco,
y puede que seas capaz de sentirlo si colocas la
mano sobre la piel a una distancia de entre
quince y veinte centímetros. Se cree que los de-
sequilibrios de energía afectan a nuestro
bienestar físico, y pueden incluso ser causa de
enfermedades. Equilibrar la energía puede ayu-
darnos a recuperar la salud, y existen algunos
sanadores que trabajan exclusivamente en los
campos energéticos. Desarrollando un contac-
to sanador puedes enriquecer el masaje.

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DEL CAMPO ENERGETICO

Las técnicas relacionadas con el campo
energético trabajan tanto en el cuerpo como
sobre él. El primer paso es desarrollar la sen-
sibilidad, así como la empatia y el respeto ha-
cia tu compañero de masaje. Vacía tu mente,
céntrate en tus manos y toma nota de todas
las sensaciones que percibas. Sé objetivo y li-
mítate a observar. Prueba las siguientes téc-
nicas después de haber masajeado los múscu-
los, o antes de hacerlo, para ayudar a tu
compañero a relajarse. Con la práctica ob-
tendrás confianza y serás capaz de refinar tu
técnica.

 


 

 

1 descansar sobre la espalda Después de
masajear la espalda, termina la secuencia
colocando una mano entre los omóplatos
de tu compañero y la otra sobre el sacro (el
triángulo óseo situado en la base de la co-
lumna). Respira con calma, vacía la mente
y céntrate en las sensaciones que recibas
en las manos. Imagina que la energía posi-
tiva fluye de tus palmas. Esto produce una
sensación tranquilizadora y ayuda a co-
nectar la parte superior de la espalda con
la zona lumbar.

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2 sentir la energía de la espalda Coloca la
mano plana sobre el sacro de tu compañe-
ro. Levántala lentamente hasta situarla a
diez o quince centímetros del cuerpo. Tra-
za círculos sobre el sacro, en el sentido con-
trario a las agujas del reloj, y observa cual-
quier sensación que percibas en la palma.
Vuelve a bajarla gradualmente hasta que
descanse de nuevo sobre la espalda de tu
compañero. Este movimiento relaja la zona
lumbar.

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3 descansar los ojos Este movimiento es
muy bueno después de haber masajeado
la cara y resulta profundamente relajante.
Ahueca las manos y colócalas unos quin-
ce centímetros por encima de los ojos, evi-
tando que llegue a ellos la luz. Respira con
calma e imagina que la energía positiva flu-
ye a través de las palmas. Manten las manos
firmes y la mente en silencio. Tu compañe-
ro puede percibir el calor de tus manos.

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4 descansar sobre el abdomen Pruébalo
después de masajear el abdomen. Es espe-
cialmente bueno si tu compañero está par-
ticularmente sensible. Se trata de una téc-
nica muy adecuada para centrar. Sostén las
manos justo por encima del abdomen. Ob-
serva cualquier sensación que puedas per-
cibir. Ve bajando las manos poco a poco
hasta que queden planas a ambos lados
del ombligo. Exhala energía positiva a tra-
vés de las palmas.

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5 descansar en la cabeza Esta maniobra es
muy buena para combatir el dolor de ca-
beza y la tensión mental. Descansa las
manos a ambos lados de la cabeza de tu
compañero, con las manos hacia dentro.
Simplemente déjalas que se relajen. Ob-
serva cualquier sensación que puedas per-
cibir e imagina que la energía positiva flu-
ye a través de tus palmas. Separa las manos
un poco más de la cabeza y repite, aleján-
dolas más cada vez.

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6 descansar en los pies Esta maniobra ayu-
da a que tu compañero se centre o enraice
después de un masaje, al dirigir su atención
a los pies. Después de haberlos masajeado,
coloca las manos en posición relajada so-
bre las plantas. Relaja las palmas de las ma-
nos y siente el contacto con los pies de tu
compañero. Centra tu atención en los pun-
tos de contacto entre los dos.

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7 sentir la energía sobre la cabeza Sitúa-
te de pie detrás de tu compañero. Coloca
las manos juntas unos treinta centímetros
por encima de la cabeza. Relaja las palmas
y observa cualquier sensación que puedas
percibir. Ve bajándolas poco a poco hasta
que rodeen la parte superior de la cabeza.
Toma nota de cualquier cambio en las sen-
saciones a medida que te vayas acercando
al cuerpo. Imagina que la energía positiva
fluye a través de tus manos.

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8 descansar sobre el pecho Coloca una
mano plana sobre el pecho y la otra sobre
el abdomen. Descansa. Observa la subida
y la bajada de la respiración de tu compa-
ñero y manten la tuya propia en calma y
constante. Observa cualquier cambio en la
respiración de tu compañero y concéntra-
te en el calor de tus manos. Es muy útil y
equilibrante si la otra persona está emo-
cionalmente alterada.

 

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56as4ds6a54d6a4das6d4 - MASAJE PARE BEBES: PARTE DELANTERA DEL CUERPO

MASAJE PARE BEBES: PARTE DELANTERA DEL CUERPO

MASAJE PARE BEBES: PARTE DELANTERA DEL CUERPO

 

El comienzo sobre la parte delantera del cuerpo resulta tranquilizador porque
puedes mantener contacto visual con el bebé, lo que le ayuda a relajarse.
Tus movimientos deben ser largos y fluir de uno a otro. Trabaja intuitivamente
y adapta o acorta la secuencia como mejor te parezca.

 

 

1 primer contacto Comienza el masaje por
delante para mantener el contacto visual
mientras tu bebé se acostumbra a los mo-
vimientos. Encuentra una postura que te
venga bien. Frótate un poco de aceite en
los dedos y coloca las manos sobre el ab-
domen, con las puntas de los dedos justo
debajo del ombligo. Haz una pequeña pau-
sa y limítate a observar.

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2 rozamiento Comienza el masaje con lige-
ros movimientos de barrido, desde el ab-
domen hacia los hombros y bajando por la
caja torácica hasta la posición inicial. Re-
pite varias veces para relajar y tranquilizar
a tu bebé. Amolda las manos a los múscu-
los y manten los movimientos suaves y rít-
micos. Utiliza muy poca presión en el toque
descendente.

 MASAJE PARE BEBÉS: PARTE DELANTERA DEL CUERPO


 

3 rozamiento Repite el rozamiento subien-
do esta vez por el abdomen y continuando
por los brazos. Aprieta los músculos con
mucha suavidad como parte del movi-
miento. Repite varias veces en diferentes
posiciones para extender el aceite. Realiza
movimientos continuados y repetitivos.

 MASAJE PARE BEBÉS: PARTE DELANTERA DEL CUERPO


4 circuios Cuando completes la rutina de ro-
zamiento, continúa hasta las manos y tra-
za círculos con los pulgares. Dependiendo
de la postura del bebé, puedes hacer los
círculos sobre la palma o sobre el dorso. Lo
importante es relajar la mano y abrir los de-
dos. Repite varias veces.

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5 apretar Aprieta suavemente cada uno de
los dedos del bebé, utilizando una presión
ligerísima para trabajar, bajando por cada
dedo hasta la punta. Puedes hacerlo en las
dos manos al mismo tiempo o una por
una. Hacer la «bicicleta» con los dedos es
otra de las cosas más agradables. Mueve
suavemente las muñecas también para que
todo el brazo quede incluido en los movi-
mientos.

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6 presión con las palmas Acaricia cada bra-
zo con un poco más de presión, utilizan-
do tus manos de forma alterna en una se-
rie de movimientos cortos. Comienza en la
muñeca y masajea hasta el hombro, en-
volviendo la articulación con las manos. La
presión debe proceder de las palmas de las
manos. También puedes utilizar una mano
de apoyo y la otra para subir masajeando
por el brazo.

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7 pases neurosedantes Utiliza las puntas de
los dedos para realizar una sene de suaves
pases neurosedantes a lo largo del brazo.
Trabaja desde el hombro hasta la muñeca.
Se trata de una caricia ligera y lúdica, pero
también sirve para estimular la piel y au-
mentar las sensaciones. Manten las muñe-
cas elevadas y las manos relajadas para que
el movimiento sea como una sene de olas.

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8 círculos Sujeta la muñeca por abajo y tra-
za pequeños círculos con los pulgares. Co-
mienza con los dos pulgares juntos en el
centro de la muñeca para ir girando en es-
pirales a lo largo de la articulación. La pre-
sión debe ser bastante ligera y efectuarse
con las yemas de los dedos, y las manio-
bras deben deslizarse sobre la piel.

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9 círculos con los pulgares Continúa los
movimientos circulares sobre el dorso de la
mano del bebé. Sujétala con los otros de-
dos por debajo y traza los círculos hacia
fuera empleando las yemas de los pulga-
res. Los movimientos deben ser como es-
pirales y deslizarse sobre la piel. Repite tra-
zando varias líneas a lo largo del dorso de
la mano de tu bebé.

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10 círculos con los pulgares Dale la vuelta
a la mano y colócala con la palma hacia
arriba. Los dedos deben sujetarla por aba-
jo. Con las yemas de los pulgares, traza
pequeños círculos sobre la palma de la
mano, de forma que masajees cuanta más
superficie, mejor. Los dedos proporciona-
rán resistencia desde abajo. Aprieta la
mano con suavidad al cerrar.

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11 pases neurosedantes Continúa sujetan-
do la mano y realiza ligeros pases neuro-
sedantes sobre el dorso de la mano. A
continuación, dale la vuelta. Continúa efec-
tuando pases neurosedantes con las pun-
tas de los dedos sobre la palma y luego
sobre cada uno de los dedos. Los movi-
mientos proporcionarán unas sensaciones
agradables y estimularán la piel de tu
bebé. A continuación repite todos los mo-
vimientos en el otro brazo.

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12 fricciones alternas Vuelve al pecho, re-
pite el rozamiento y a continuación fric-
ciona suavemente el torso con movimien-
tos alternos en la maniobra descendente.
Con el bebé en una postura segura, cruza
las manos hacia los lados opuestos de las
costillas, amoldándolas al pecho. Deslíza-
las lentamente una hacia la otra hasta el
otro lado. Repite los movimientos en la
parte inferior del abdomen.

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13 rozamiento Utiliza más aceite si es nece-
sario y efectúa un rozamiento hacia fuera
sobre el abdomen del bebé, bajando esta
vez por las piernas. Aprieta suavemente
para estimular los músculos como parte
del movimiento, y fricciona y retuerce li-
geramente la piel. Repite en varias posi-
ciones para extender el aceite por la ma-
yor superficie posible.

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14 apretar Cuando hayas completado la se-
cuencia de rozamiento, aprieta ambos
píes entre tus manos, con los dedos por
arriba y los pulgares por debajo. Masajea
las plantas de los pies con los pulgares.
También puedes hacer un pie cada vez si
te resulta más fácil. Desliza las manos por
el pie y los dedos mientras continúas apre-
tando suavemente.

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15 presión con las palmas Con las manos
planas, masajea sobre una pierna, co-
menzando justo por encima del tobillo y
terminando sobre la cadera. A continua-
ción acaricia con las palmas de las manos,
empleando un poco más de presión, en
una serie de movimientos cortos. Masajea
subiendo por la pierna y sobre la cadera,
curvando las manos alrededor de la arti-
culación. Repite varias veces más para cu-
brir la cadera completamente.

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16 fricciones alternas Rodea con las manos
la cara externa del muslo con los dedos
hacia dentro. Desliza suavemente ambas
manos hacia el centro de la pierna, y a
continuación cruza hasta el lado opuesto.
Fricciona ligeramente sobre el muslo y
continúa bajando por la pierna todo lo
que puedas. Puedes aplicar un poco de
presión con este movimiento, siempre y
cuando tus manos se deslicen y no se que-
den pegadas a la piel.

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17 círculos con los pulgares Sujeta el pie de
tu bebé con la mano y traza pequeños
círculos sobre la planta con los pulgares.
Los círculos deben formar espirales por
debajo del pie. En la base de los dedos
puedes presionar suavemente. Trabaja so-
bre toda la superficie que puedas, pero no
apliques presión en el puente. Si tienes
dudas, masajea simplemente la zona car-
nosa y el talón.

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18 fricciones alternas Coloca los pulgares
debajo del pie, con los otros dedos por en-
cima. Fricciona hacia atrás y hacia delan-
te sobre el pie, realizando un movimien-
to completo con cada mano. Continúa
hacia los dedos y repite varias veces, con
los pulgares por debajo para dar resisten-
cia. Esto es muy bueno para relajar los
músculos.

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19 estiramiento Envuelve el talón con la
mano y apoya los dedos contra la planta
del pie. Aprieta el pie hacia atrás, dete-
niéndote antes de notar resistencia. El
ejercicio pasivo es bueno para las articu-
laciones. Sin embargo, como las articula-
ciones de un bebé pueden ser muy móvi-
les, es preferible hacerlo con suavidad.

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20 estiramiento Sujeta la pierna sostenién-
dola por debajo del talón y en la rodilla.
Con suavidad empuja hacia atrás para es-
tirar la cadera. Hazlo varias veces. Tu aga-
rre debe ser ligero para que puedas rela-
jar antes de encontrar resistencia. Vuelve
a girar la pierna, pero esta vez hacia el
lado. Efectúa unos pases neurosedantes
hasta el tobillo. Repite en la otra pierna.

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21 círculos Vuelve al abdomen y efectúa un
rozamiento hasta el pecho del bebé. A
continuación separa las manos y desliza-
las por los lados de las costillas. A partir de
aquí, traza grandes círculos sobre éstas,
subiendo por los lados del cuerpo y vol-
viendo a bajar en círculos. Repite varias ve-
ces, con los dedos bien extendidos y las
manos relajadas, deslizándolas sobre la
piel.

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22 rozamiento Coloca los pulgares juntos
en el centro del pecho, justo debajo de las
clavículas- Aplica un poco más de aceite si
lo necesitas. Acaricia despacio, con las ye-
mas de los pulgares, sobre la parte supe-
rior del pecho hasta los hombros. Rodea
los hombros con las manos y repite vanas
veces.

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23 presión con los dedos Coloca las puntas
de los dedos sobre la nuca del bebé, con
los índices sosteniendo el cráneo. Apoya
los dedos corazón y anular sobre los
músculos de los lados de la columna. Con
muchísima suavidad, presiona los múscu-
los con las puntas de los dedos y masajea
hacia arriba, hasta la base del cráneo.

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24 apretar Con las manos todavía sujetando
la cabeza, acaricia las mejillas con los pul-
gares en un movimiento circular hacia
atrás, hasta las orejas. Aprieta suavemen-
te los lóbulos entre el pulgar y el índice, y
acaricia alrededor y por detrás de las ore-
jas. Se pretende que éstos sean unos pe-
queños momentos agradables y tranquili-
zadores.

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MASAJE PARA BEBES: LA CARA

MASAJE PARA BEBES: LA CARA

MASAJE PARA BEBES: LA CARA

 

El masaje sobre la cara y el cuero cabelludo del bebé debe ser extremadamente
ligero, evitando acercar el aceite a los ojos. Haz que sea una experiencia lúdica
para que todo el masaje sea divertido y algo que los dos esperáis con gusto. Son
unos momentos para compartir contacto visual, sonidos estimulantes y sonrisas.

 

 

1 rozamiento Sujetando una vez más la ca-
beza del bebé, acaricia muy suavemente
sobre la frente con las yemas de los pulga-
res. Comienza con los dedos juntos sobre
el centro de la frente y ve separándolos
poco a poco Repite varias veces, mante-
niendo los movimientos alejados de los
ojos. Puede que necesites utilizar un poco
más de aceite para que tus pulgares se des-
licen sobre su piel.

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2 rozamiento Coloca los pulgares sobre las
mejillas y repite el rozamiento, trabajando
sobre los pómulos hacia las orejas. Los pul-
gares deben deslizarse con suavidad sobre
la piel. Pellizca ligeramente los mofletes
para hacer sonreír al bebé. Repite trazan-
do varias líneas sobre la cara.

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3 rozamiento Lleva los pulgares hasta la
barbilla, doblando los índices por debajo y
colocando las yemas de los pulgares en el
centro. Mueve despacio las manos a lo lar-
go de la línea de la mandíbula. Repite va-
rias veces y, en la última, da unos ligeros
apretoncillos a los lóbulos de las orejas.

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4 rozamiento Coloca las palmas de las ma-
nos justo por encima de la línea de naci-
miento del pelo, con los dedos hacia el
centro de la cabeza. Con suavidad acaricia
el pelo del bebé hacia la nuca. Utiliza las
manos de forma alterna para obtener un
ritmo suave y relajante. Es un momento es-
tupendo para compartir un montón de
contacto visual y sonidos tranquilizadores.

MASAJE PARA BEBES: LA CARA

 

 

 

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56as4da565d4ada56d56sa4d - MASAJE PARA BEBES: PARTE POSTERIOR DEL CUERPO

MASAJE PARA BEBES: PARTE POSTERIOR DEL CUERPO

MASAJE PARA BEBES: PARTE POSTERIOR DEL CUERPO

 

 

Una vez relajado, a tu bebé no le importará que le des masaje sobre la espalda.
Asegúrate de que el cuerpo está bien apoyado. Haz movimientos de barrido,
cortos y ligeros, que fluyan uno con otro, y acorta la secuencia si tu bebé
o tú os cansáis. Adapta las maniobras para ajustarías a la postura de tu bebé.

 

 

1 rozamiento Encuentra una postura có-
moda para el masaje, de forma que tu
bebé esté bien apoyado. Frótate un poco
de aceite en los dedos y efectúa un roza-
miento sobre la espalda. Comienza con
los dedos juntos en la zona lumbar, deslí-
zalos hasta los hombros y vuelve a bajar
por los lados del cuerpo. Las maniobras
deben ser tranquilizadoras, con las manos
amoldadas a la forma de los músculos.

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2 círculos Repite el rozamiento y, al separar
las manos, traza círculos hacia fuera con
los pulgares siguiendo la línea de los hom-
bros. Estos círculos deben ser espirales
continuas, deslizando los pulgares sobre
la piel. Repite los movimientos circulares
varias veces. Comienza a dos centímetros
y medio de la columna y masajea hacia los
brazos.

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3 fricciones alternas Coloca las manos jus-
to debajo de las axilas, sobre los lados
opuestos de las costillas. Lentamente acér-
calas de forma que crucen hasta el otro
lado. Fricciona con suavidad hasta la zona
lumbar. La maniobra debe ser ligera y los
movimientos deben deslizarse sobre la
piel, sin estirar. Repite varias veces por
toda la espalda.

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4 círculos Al volver a la zona lumbar, traza
círculos grandes y amplios con los pulga-
res sobre la parte superior de los glúteos.
Comienza a dos centímetros y medio de
la columna y ve dibujando espirales por la
piel. Si utilizas los lados de los pulgares, te
asegurarás de que la presión sea siempre
la misma y no profundice. Repite varias
veces.

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5 rozamiento Aplícate un poco más de acei-
te en las manos y vuelve a hacer un roza-
miento sobre la espalda del bebé, pero esta
vez pasando sobre el dorso de los brazos
hasta las manos. Deslízate sobre las manos
y los dedos con un movimiento amplio y
continuado. Repite varias veces para acei-
tar y estimular convenientemente la piel.

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6 balanceo Coloca las manos alrededor de
la parte superior del brazo. Con suavidad
balancea los músculos entre las manos, tra-
bajando hasta la muñeca. Manten las ma-
nos amoldadas a los músculos y relaja los
movimientos en el codo. Ajusta las manos
para acomodarlas a la postura del bebé, y
sencillamente balancea toda la superficie
del brazo que te sea posible.

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7 rodado con los pulgares Sujeta la mano
de tu bebé y rueda con los pulgares sobre
el dorso de la mano hacia los dedos, esti-
rándolos todo lo que puedas. Rueda dibu-
jando varios trazos, empleando los lados
de los pulgares para que los movimientos
sean más suaves. Traza círculos muy suaves
entre los tendones y alrededor de los nu-
dillos.

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8 apretar Aprieta suavemente los dedos del
bebé entre los dedos índice y pulgar. Ma-
sajéalos uno por uno, trabajando hacia
abajo y sobre la punta. También puedes
frotar y rodar los dedos entre los tuyos.
Efectúa unos pases neurosedantes por el
brazo, desde el hombro hasta las puntas de
los dedos, y repite todos los movimientos
en el otro brazo.

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9 rozamiento Frótate un poco de aceite en
los dedos si lo necesitas y coloca las puntas
juntas sobre la zona lumbar del bebé. Des-
lízalas hacia arriba y separa las manos para
trabajar sobre los glúteos y a lo largo de las
piernas. Repite los movimientos vanas ve-
ces, trabajando hasta los pies y sobre ellos.

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10 apretar Tras el último rozamiento, aprie-
ta las plantas de los pies, con los pulga-
res sobre ellas y los otros dedos soste-
niéndolas por debajo. Aprieta suavemente
los pies entre tus dedos, especialmente la
parte carnosa de las plantas. Recuerda
que debes evitar los arcos de los pies.

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11 fricciones alternas Coloca las manos a
ambos lados del muslo, con los dedos ha-
cia dentro. Deslízaías lentamente una ha-
cia la otra hasta alcanzar el lado contrarío
de la pierna. Continúa friccionando mien-
tras subes y bajas por el muslo hasta la ro-
dilla. Manten las muñecas relajadas y las
manos amoldadas a los músculos.

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12 presión con los pulgares Para masajear
sobre la parte posterior de la rodilla, cam-
bia los movimientos por presiones con los
pulgares. Sujeta la rodilla por abajo si es
necesario y estira hacia fuera sobre el plie-
gue con los lados de los pulgares. Cúrva-
los alrededor de los lados de la rodilla antes
de repetir el movimiento. A continuación
continúa friccionando, alternando las ma-
nos por la pantorrilla hasta el tobillo.

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13 fricciones alternas Coge el pie del bebé
entre tus manos, con los dedos por deba-
jo y los pulgares sobre las plantas. Friccio-
na hacia atrás y hacia delante con las dos
manos al mismo tiempo. A continuación
deslízaías hasta el centro y vuelve. Los mo-
vimientos deben deslizarse sobre la piel
mientras los dedos permanecen amolda-
dos alrededor del pie.

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14 presión con los dedos Manteniendo el
pie sujeto entre tus manos, traza círculos
suaves y presiona bajo la base de los de-
dos. Utiliza la punta del pulgar para pre-
sionar ligeramente entre las articulaciones
y a su alrededor, y para hacer círculos so-
bre las yemas de los dedos. Es un movi-
miento muy agradable para relajar el pie.
Recuerda que debes mantener la presión
suave y calmante.

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15 estirar Coge el pie con una mano y con la
otra tira de los dedos, uno por uno. Re-
tuerce desde la base de cada dedo hasta
la punta. Presiona y aprieta entre tus de-
dos para que los movimientos resulten di-
vertidos. Aprieta y sujeta la yema de cada
dedo antes de deslizante sobre la punta.

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16 pases neurosedantes Sujeta la pierna
con una mano y efectúa unos pases neu-
rosedantes por toda su longitud con la
otra, con movimientos ligeros para esti-
mular la pierna. Los toques cortos con las
puntas de los dedos son los más agrada-
bles y resultan relajantes y calmantes. Re-
pite varias veces sobre el pie, todos los
movimientos, en la otra pierna.

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17 pellizqueo Ésta es una ligera variación del
pellizqueo. Sujeta al bebé por debajo del
hombro. Coloca el pulgar y el índice en la
nuca, sobre los músculos a ambos lados
de la columna. Levanta suavemente la
mano y desliza los dedos sobre la piel
«agarrando» el aire. Debes hacerlo con
mucha suavidad, sin apretar ni pellizcar.
Repite dos veces más para relajar el cuello.

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18 tecleteo Tamborilea con suavidad a lo lar-
go de toda la espalda con las yemas de los
dedos, empleando movimientos peque-
ños y ligeros, como gotas de lluvia. Evita
golpear sobre la columna. Trabaja desde
los hombros hasta la zona lumbar en una
serie de movimientos alegres. Repite va-
rias veces.

MASAJE PARA BEBES: PARTE POSTERIOR DEL CUERPO


 

19 pases neurosedantes Pasa suavemente
las puntas de los dedos por la columna,
desde los hombros hasta la zona lumbar.
Manten las muñecas relajadas y efectúa
una sene de movimientos fluidos, emplean-
do las manos una después de la otra. Es-
tos movimientos deben ser calmantes, re-
lajantes y cariñosos.

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20 descanso Para cerrar el masaje, descansa
las manos con suavidad sobre la espalda
durante unos momentos. Debes colocar
una mano entre los omóplatos y la otra
sobre el sacro (el triángulo óseo de la base
de la columna). Respira con calma unos
instantes y céntrate en el contacto entre
tus manos y la piel de tu bebé. A conti-
nuación dale la vuelta y ponle de cara a ti.

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MASAJE PARA BEBES: APLICACION

MASAJE PARA BEBES: APLICACION

 

 

Masajear a un bebé es beneficioso tanto para la madre como para el niño, y
proporciona un momento tranquilo y especial en el que establecer un vínculo
entre ambos. Los movimientos que sugerimos en la secuencia del masaje son
para que tú elijas, ya que es importante no cansar ni sobreestimular al bebé.

 

 

Convierte el masaje en parte de tu rutina dia-
ria desde el principio, y continúa con él mien-
tras a tu bebé le guste. Si necesitas dirección,
puede venirte bien asistir a clases de masaje
para bebés. Los aceites deben ser simples, or-
gánicos y sin perfume (véase página 279). Da
el masaje antes de alimentar al bebé. El ob-
jetivo es nutrir, tocar y aumentar la estimula-
ción sensorial, y ha de ser un juego y una di-
versión.

 

Prepara de antemano todo lo que necesi-
tes: ten a tu alcance los aceites (si los estás uti-
lizando), unos pañuelos de papel, pañales y
una manta o toalla. A menudo es convenien-
te introducir el masaje en tu rutina diaria: an-
tes del baño, a la hora de acostarse, antes de
alimentarle o antes de la siesta. Si utilizas acei-
te, haz una prueba en la cara interior del codo
del bebé veinticuatro horas antes para com-
probar si se produce alguna reacción, pues la
piel de un bebé es muy delicada y puede ver-
se afectada.

MASAJE PARA BEBES: APLICACION

El masaje para tu bebé puede hacerse tam-
bién «en seco», si asi lo prefieres, empleando

menos presión para evitar toda fricción sobre
la piel del bebé. Puede hacerse incluso a tra-
vés de la ropa.

 

Puedes sentarte en una silla con respaldo o
sobre el suelo contra una pared. El bebé pue-
de estar en una alfombrilla especial sobre la
mesa (pero vigila su seguridad) o sobre una
manta en el suelo delante e ti.
Cuando es muy pequeño, probablemente
esté mejor sobre tus rodillas. Se trata de pre-
ferencias personales, pero el contacto corpo-
ral es ideal.

 

 

 

PUNTOS IMPORTANTES

 

Técnicas: Los movimientos principales son
la presión suave con las yemas de los de-
dos, el rozamiento y las fricciones alternas
ligeras.
Movimientos: Deben ser suaves, con
sensibilidad, calmantes y tranquilizadores,
sin presión fuerte ni maniobras rápidas o
repentinas.
Equipo: Necesitas un lugar cómodo en el
que puedas apoyar la espalda; mantas,
toallas y pañales; pañuelos de papel y de
tela; una música sedante para crear un en-
torno de descanso; aceite vegetal puro.
Respuesta: Tu bebé te dará respuestas
instantáneas.
Duración: Un masaje para bebés debe
durar entre cinco y diez minutos, depen-
diendo de su edad.

 

 

 

 

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MASAJE PARA SITUACIONES ESPECIALES

MASAJE PARA SITUACIONES ESPECIALES

 

 

Cuando estás dando un masaje, tu compañero puede

necesitar un tipo concreto (como un masaje de tejidos

profundos o uno deportivo), o quizá tú mismo desees alterar

el objetivo de las técnicas (por ejemplo, para dar masaje a

una embarazada o un masaje en pareja). En las páginas

siguientes encontrarás algunas sugerencias que puedes

incorporar a tu masaje o utilizar por sí solas. Si las usas solas,

recuerda seguir los principios de relajar los músculos de

antemano y emplear maniobras suaves para cerrar.

Familiarízate con las técnicas (véanse páginas 48-101) antes

de empezar y pide a tu compañero que te vaya

comentando. De esa forma puedes ampliar tu gama

de movimientos y tu experiencia. El masaje para bebés

se presenta como una secuencia de cuerpo entero

independiente para que la disfrutéis tu bebé y tú.

 

 

Lista de contenidos:

 

  1. Masaje para bebés

 

  2. Aplicación

 

  3. Parte delantera del cuerpo

 

  4. La cara

 

  5. Parte posterior del cuerpo

 

  6. Masaje en pareja

 

  7. El masaje durante el embarazo

 

  8. Masaje de tejidos profundos

 

  9. Masaje deportivo

 

10. Masaje de belleza

 

11. Masaje del campo energético

 

 

 

MASAJE PARA SITUACIONES ESPECIALES

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SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE PARA BEBÉS

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE PARA BEBÉS

 

 

Masajear a un bebé es una forma maravillosa de establecer lazos con él. Si recibiste
masajes durante el embarazo, tu bebé reconocerá el suave ritmo de los movimientos.
Si no fue así, el masaje es un gran estímulo para el comienzo de su vida. Puedes
adaptar las técnicas muy fácilmente para ajustarías a la medida de tu bebé.

 

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Los bebes medran con el contacto táctil. El
masaje estimula sus respuestas y aumenta la
conexión natural entre su madre y ellos. Tus

movimientos deben ser suaves y agradables,
con mucho rozamiento y muy poca presión. Si
bien la estimulación suave de los músculos y
las articulaciones es buena para el desarrollo
del bebé, los movimientos tienen que ser in-
tuitivos; la forma de abordar el masaje, flexi-
ble, y no se debe forzar nada, especialmente

si al bebé no le apetece estarse quieto. Sin em-
bargo, al desarrollar una rutina relajante, el
masaje puede ayudar a tranquilizarle. Masajea
sólo cuando tú misma estés tranquila y date
tiempo para crear un entorno favorable. Evita
los masajes cuando el bebé acaba de comer.

 

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Aceites adecuados

La piel de un bebé es extremadamente sen-
sible y debes tener cuidado al elegir el acei-
te. No escojas nada que huela demasiado ni
que sea muy untuoso, ni nada que pueda

producir reacción. Emplea aceites que tengan
un efecto beneficioso e hidratante. El aceite
de girasol mezclado con un poco de aceite de
jojoba es perfecto, o incluso un poco de acei-
te de caléndula. Siempre que puedas, elige
aceites orgánicos. Los aceites esenciales sólo
deben emplearse en mezclas ya preparadas.

 

 

 

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