después del nacimiento - Después del nacimiento

Después del nacimiento

Primer mes. Los brazos se mueven bruscamente y se flexionan. A menudo se abren y se mueven incontroladamente como respuesta a un reflejo de sobresalto. El bebé empieza a coger cosas cuando se las pones en la mano. Se evidencia el reflejo Moro, estimulado por cambios súbitos de luz o sonido. Este reflejo se caracteriza por la extensión de los brazos y una rápida inspiración, seguido de la unión de los brazos como si estuviera abrazando algo. Desaparece alrededor del sexto mes, sustituido por una pauta de sobresalto más adulta. Otro reflejo común en esta edad es el de «rastreo». El recién nacido vuelve la cabecita en la dirección del pecho de la madre o del biberón. Si le das unos golpecitos en la mejilla, abrirá la boca casi de inmediato. Este reflejo continúa durante un par de meses, y combinado con la succión, lo ayuda a obtener el alimento necesario y le proporciona bienestar, lo que demuestra succionando la mano y el pulgar.

Segundo mes. El bebé controla mejor el movimiento de los brazos. Poco a poco, las respuestas a los reflejos son más voluntarias. Los puños se relajan, la succión del pulgar continúa como mecanismo de bienestar e intenta atrapar un juguete en movimiento y a sujetar cosas con la mano durante más tiempo.

Tercer mes. Los brazos de tu hijo son lo bastante fuertes como para levantar la cabeza y el pecho cuando está echado boca abajo. Ahora alcanza objetos y muestra señales de preferencias en la textura.

Cuarto mes. El control de los brazos continúa mejorando. Coge cosas con las dos manos y las manipula, llevándoselas a la boca instintivamente.

Quinto mes. El bebe empieza a alcanzar objetos con una mano, se los pasa a la otra y luego se los lleva a la boca. Observarás que sus manos empiezan a ajustarse a la forma del objeto y que le encanta juguetear con el pelo, las joyas y sus propios pies.

Sexto mes. El niño empieza a utilizar a propósito una mano para coger objetos, llevárselos a la boca y luego tirarlos. Le gusta muchísimo arrojarlos repetidamente para oír el sonido asociado y observar tu respuesta. Intenta alcanzar cosas que están más allá de su alcance.

Séptimo mes. El bebe alcanza y sujeta un juguete con los dedos en lugar de la mano. Agita, aporrea y experimenta con todo. Se pasa los juguetes de una mano a la otra e incluso coge dos cosas a la vez. Ahora ya es capaz de depositar un objeto en un lugar específico. A estas alturas, es posible que tu hijo ya sepa soportar el peso del cuerpo con las manos o que simule la natación con los brazos. Es el preludio del gateo o una versión del mismo. Algunos pequeñines se arrastran o ruedan por el suelo. Utilizar las manos (los dos lados del cuerpo) para impulsarse y mostrarse interesado por su entorno es una excelente señal en su desarrollo motriz.

Octavo mes. Tu hijo juega con los dedos de los pies; es capaz de coger objetos más grandes con el pulgar, índice y corazón; usa las dos manos, indistintamente, para gatear y jugar; y la habilidad de arrojar cosas va en aumento (¡a menudo para frustración o desconcierto de los padres!). Ten cuidado, el gateo sólo despertará la atención del pequeño durante un corto período de tiempo. Muy pronto intentará utilizar los brazos y las manos para trepar. Vela por su seguridad; enséñale a sentarse cuando se ha puesto en pie y estáte preparado para una infinidad de lloriqueos derivados de las pérdidas de equilibrio.

Noveno mes. Se desarrolla la sujeción de pinza, lo que permite al niño coger objetos de menor tamaño. Le encanta señalar y es probable que empiece a mostrar su preferencia en el uso de una u otra mano. Puede golpear dos objetos y se lo pasa en grande arrojándolos. Empieza a hacer rodar pelotas, amontonar juguetes y abrir y cerrar cajas con gran deleite por su parte. Procura que los objetos a su alcance sean seguros, pues tenderá a llevárselos a la boca.

Décimo mes. ¡Ha llegado la hora de acondicionar la casa «a prueba de niños», si es que no lo has hecho antes! Intenta encajar un objeto dentro de otro y continúa perfeccionando sus habilidades motrices.

Undécimo mes. La sujeción es mucho más firme. Sigue experimentando con objetos, haciéndolos rodar, pellizcándolos, etc. Enséñale el extraordinario juego de «coger y meter» pequeños objetos en un gran recipiente. A los niños de esta edad les fascina. Empezará a querer comer solo, pero con escaso éxito, ya que el control de la muñeca no se ha perfeccionado. ¡Compra pañales y toallitas húmedas en abundancia!

Un año. Tu hijo empieza a mostrar preferencia por los juguetes con partes móviles. Es cada vez más
hábil e inteligente, y utiliza otro objeto para alcanzar algo que está fuera de su alcance. También empieza a jugar con bloques de construcción y a usar la boca como una tercera mano para sujetar cosas.

como relajar - Cómo relajar a un bebé nervioso

Cómo relajar a un bebé nervioso

Algunos médicos sugieren que si el bebé está nervioso puedes cruzar sus brazos en el pecho y envolverlos en una manta bien ceñida. Esto da resultado con la mayoría de los niños, aunque a algunos no les gusta la sensación. Cuando era un recién nacido, a mi sobrino Noah le disgustaba que le envolverian los brazos. Sin embargo, mi hermana Cheryl ha descubierto que si se los cruza en el pecho, los envuelve y luego lo acuesta de lado de manera que queden inmóviles, se tranquiliza y duerme bien.

masaje en los brazos y las manos - Masaje de los brazos y las manos

Masaje de los brazos y las manos

Seamos honestos. Los brazos pueden ser una de las áreas más difíciles cuando se trata de hacer un masaje a un bebé. Los recién nacidos tienden a desplazarlos hacia el pecho cuando se sienten vulnerables, y si intentas separarlos, el combate está garantizado! Algunos padres, frustrados en sus reiterados intentos, me preguntan si es realmente necesario hacer un masaje en esta área del cuerpo. Mi consejo es siempre el mismo: paciencia. Realizar un masaje en los brazos del niño desde una tierna edad no sólo contribuye a relajarlos, sino que también lo ayuda a abrirse al mundo. Si el pequeño relaja los brazos durante el masaje, es un signo de que confia en ti y siente cómodo con lo que le estás haciendo. Es posible que la respuesta no sea inmediata, pero a medida que se sienta más y más satisfecho con el masaje en otras partes del cuerpo, acabará aceptando de buen grado el masaje en los brazos. Entretanto, si el pequeño se muestra disgustado y tira de los brazos hacia el pecho, intenta adaptar la aplicación que está adoptando. Podría tranquilizarlo. En caso contrario, toma sus manos entre las tuyas, incorpóralo un poco y mueve el brazo adelante y atrás para relajarlo. Mantén el contacto visual y dile: «Vamos…». El bebé suele responder positivamente, liberando la tensión en los brazos y las manos y consistiendo el masaje. No trates de abrirle los brazos a la fuerza. Sé delicado con él. Si aun así, no parece reaccionar, pasa a otra parte del cuerpo e inténtalo de nuevo más tarde.

secuencia masajes - Resumen de la secuencia de masaje de los brazos

Resumen de la secuencia de masaje de los brazos

1. Ordeño Indio. Apretar con suavidad desde el hombro hasta la muñeca.

2. Apretar y Girar. Empezar en el hombro y continuar hasta la muñeca.

3. Ordeño Sueco. Apretar ligeramente desde la muñeca hasta el hombro.

4. Enrollado. Sujetar el brazo con las dos manos y girarlas como si se pretendiera estirar un pedazo de plastilina.

5. Círculos con los pulgares y arrastre con presión. En la parte superior de la mano, alrededor de la muñeca, en la palma y enrollando cada dedo.

6. Pase de pluma. Todo el brazo con suaves golpecitos.

en el utero - En el Útero

En el Útero

Dia 24. Los brazos empiezan a formarse en el feto.
Día 33. Se distinguen las manos y los hombros.
Días 36 a 42. Aparecen los codos, las muñecas y los dedos.

precalentamiento - Precalentamiento y mejora de la circulación

Precalentamiento y mejora de la circulación

Cuand el bebé cierra los brazos en señal de protección, es muy probable que tenga las manos frías. Veamos cómo puedes calentárselas. En primer lugar úntate un poco de aceite en la palma de la mano, acaríciale el brazo extendiendo el aceite y luego empieza con el pase de Ordeño Indio desde el hombro hasta la muñeca. Cuando llegues a la mano del niño, tómala con las dos manos (una encima y otra debajo) para transmitirle tu calor. Cambia de lado y repite el pase. Si con todo continúa resistiéndose, sujétalo por la muñeca y dale unos ligeros golpecitos para estimular una respuesta natural de «sigue adelante». Una tercera opción si el niño llora consiste en cogerle de las manos y cruzárselas en el pecho, manteniendo esta posición durante unos instantes. Esto puede relajar el cuerpo del bebé, ya que imita una posición semifetal. Como última alternativa, puedes reiniciar los sencillos movimientos de estiramiento que ya he mencionado en los preparativos para el masaje. Sujeta las muñecas del bebé, est+rale los brazos hacia los costados y después crúzalos a la altura de la muñeca. Repítelo cambiando la posición de los brazos. A continuación, desplaza sus brazos hasta la cara, sobre la frente, para completar el estiramiento. Finalmente, sujétale un brazo a la altura de la muñeca y el otro en el tobillo, desplazando el brazo y la pierna en «X» sobre el vientre. Invierte la cruz y estira de nuevo las extremidades. A menudo, este breve movimiento relaja lo suficiente al bebé como para continuar con el masaje de los brazos y las manos.

Ordeño Indio: Al igual que hiciste con las piernas, apoya los dedos de una mano en el brazo, y los dedos de la otra debajo del brazo. Aprieta y suelta suavemente el brazo con el borde interior de cada mano mientras avanzas desde la sección superior del hombro hasta la muñeca. Puedes hacerlo alternando las manos, como si estuvieras trepando por una cuerda, o bien manteniéndolas en la misma posición mientras desciendes por el brazo. Al llegar a la mano, desplaza de nuevo las palmas hasta la sección superior del hombro y repite el pase2-3 veces. Luego cambia de mano. Repítelo varias veces en ambos lados del cuerpo del niño. Esto le precalentará los brazos y eliminará el estrés y la tensión negativa a través de las manos.

Apretar y Girar: Al igual que en el masaje de ordeño, este pase se inicia en la parte superior del hombro y continúa hasta la muñeca. Sujeta el brazo del bebé con las dos manos, apretandoy girando tus manos con suavidad alrededor del brazo. Trabaja con movimientos lentos y delicados, dejando que tus manos te guién con naturalidad. Presiona con la suficiente firmeza como para ejercer una ligera presión, pero no demasiado fuerte como para tirar de la piel. Con el brazo de tu hijo intado de aceite, tus manos deberían deslizarse suavemente por la piel, adelante y atrás, apretando, girando y luego reduciendo ligeramente la presión para poder llegar hasta la muñeca con la misma delicadeza. Repítelo varias veces y sigue hablándole, y más teniendo en cuenta que en esta etapa del masaje su contacto visual será mucho más acusado.

Ordeño Sueco: Este pase empieza en la muñeca y continúa hasta la parte superior del hombro. Su finalidad es mejorar la circulación sanguínea y tonificar los músculo. Inicia la aplicación apoyando las dos manos, una a cada lado del brazo, y aprentado y soltando con suavidad desde la muñeca hasta el hombro. Repite el pase varias veces con una mano sobre la otra o una después de la otra. Acto seguido, coge la muñeca de tu hijo con una mano, mientras con la otra aprietas y sueltas delicadamente la sujeción para estimular la otra cara del brazo desde la muñeca hasta la sección superior del hombro. Repítelo varias veces. Recuerda que no existe una regla inmutable acerca del número de pases que deberías realizar en cada área del cuerpo. Confia en la intuición y sigue adelante mientras el niño se sienta a gusto.

Enrollado: Es un pase muy sencillo que consiste en enrollar el brazo entre tus manos desde el codo hasta el hombro. Si lo deseas, también lo puedes hacer a lo largo de todo el brazo en la dirección opuesta. La ventaja del enrollado reside en la amplia superficie de tacto que proporciona, al tiempo que facilita el contacto visual con el pequeño. Asimismo, es un pase que resulta muy gratificante para los padres, ya que no implica presión. Al realizar este pase, piensa en cómo enrollarías con las manos un pedazo de plastilina para estirarlo. En realidad, incluso podrías realizar este pase a modo de introducción de la progresión del masaje para relajar al bebé y comprobar lo que le gusta y le disgusta en relación con la forma de presionar. Empieza con un enrollado muy ligero, y luego aumenta gradualmente la presión.

Círculos con los pulgares y arrastre con presión: Recuerdas cómo lo hiciste con las piernas, presionando con los pulgares? Pues bien, ahora lo harás en lados opuestos del brazo, lo cual te permitirá detectar los músculos tensos. Coloca una mano a cada lado del brazo del bebé y presiona lenta y uniformemente con los pulgares mientras trabajas desde la parte superior del hombro hasta las manos. El arrastre de los pulgares es excelente para el masade de las mano. Aplica los dos dedos para deslizarlos por las palmas ejerciendo una ligera presión. Primero trabaja toda la palma de la mano trazando círculos, y después realiza un movimiento de arriba abajo. Los círculos con los pulgares estimulan todas las áreas de reflexología en las pequeñitas manos del niño. Finalmente, toma sus manos entre las tuyas como lo hiciste al empezar el masaje.

Pase de pluma: Concluye el masaje de los brazos aflojando tus manos y utilizando las yemas de los dedos para recorrerlos en toda su longitud, con levísimos golpecitos, desde el hombro hasta los dedos, deteniéndote unos segundos en la cadera. La presión es, en realidad, prácticamente imperceptible para el niño, pero su efecto relajante es incomparable. El pase de pluma proporciona una sensación de final a esta parte del masaje. Puedes sujetar la muñeca de tu hijo con una mano y realizar el pase con la otra, o bien soltarle el bracito y hacer el pase alternando las dos manos. Si se resiste al pase de pluma, es posible que le estés haciendo cosquillas. Prueba con un movimiento de arrastre, que da magníficos resultados cuando se realiza después de una secuencia de golpecitos para estimular el cierre de los terminales nerviosos en la superficie de la pierl y canalizar la tensión fuera del cuerpo. Arquea un poco las manos, en forma de garra, y arrástralas con la punta de los dedos con movimientos cortos y solapados, una mano de después de la otra en una acción descendente y continuada. Efectúa el arrastre desde la parte superior del hombro hasta la punta de los dedos, y cuando hayas terminado, toma de nuevo sus manos entre las tuyas a modo de cierre de esta etapa antes de proseguir con el masaje de la cara.

hitos en su desarrollo - Brazos y manos: hitos en su desarrollo

Brazos y manos: hitos en su desarrollo

Tu hijo es único en el sentido más amplio de la palabra. Su aspecto, nivel de actividad, pautas de sueño, etc. varían de los de los otros bebés de la misma edad y sexo. Se necesita tiempo para comprender estos ciclos y pautas y no hay que preocuparse si la secuencia de etapas se demora algunos días o semanas. Recuerda siempre que es un individuo único. Algunos bebés tienen una personalidad más sociable que otros, los hay más arriesgados que otros, etc. El masaje te ofrece un instrumento extraordinario que te permitirá conocer todas estas cosas acerca del temperamento de tu hijo y el proceso de crecimiento. A su vez, tu estado de ansiedad se disipará cuando empieces a observar avances específicos, ya sean de mayor o de menor importancia. Sólo deberías preocuparte con el caso de que tu bebé se demore reiteradamente en varios hitos de su desarrollo en relación con su grupo de edad, en cuyo caso es recomendable consultar con el pediatra, tanto para despejar dudas como para tu propia tranquilidad.

las manos - Las manos

Las manos

En el feto humano las manos se distinguen a modo de diminutos «remos» carnosos en el extremo de las extremidades superiores hasta el sexto mes de gestación. A partir de ese momento empiezan a asomar los dedos. Poco después, las manos y los brazos realizan movimientos de vaivén en el líquido amniótico.


Los bebés nacen con una habilidad incipiente para coger y sujetar objetos.


A los cinco meses de vida, utilizan los brazos y las manos para «calcular» el tamaño y la dureza (o blandura) de los objetos que tienen a su alcance.


Nuestro cerebro dedica una parte inusualmente extensa de su superficie a las manos y los dedos. A decir verdad, las manos del bebé están conectadas por fibras a una amplísima gama de áreas sensoriales, motrices y de asociación de la mente, sentando las bases del aprendizaje no verbal (p. ej., lo que le enseñas a través del masaje).


Las manos tienen 27 huesos, 33 músculos, 20 articulaciones y 20 tipos diferentes de fibras nerviosas, mientras que los brazos sólo tienen seis nervios principales y tres huesos.

como empezar - Cómo empezar el masaje de los brazos

Cómo empezar el masaje de los brazos

Apoya con suavidad las manos en el pecho de tu hijo y espera unos segundos. Dado que el masaje de los brazos se realiza poco más o menos a media sesión, aprovecha para comprobar tu estado físico y psicológico. Sigues relajado o estás tenso? Te pesan los hombros o tienes el cuello agarrotado? En tal caso, interrumpe el contacto durante algunos minutos, estira el cuerpo y respira profundamente. Libera la tensión para poder reanudar el masaje con la máxima energía y afrontar la segunda parte de la sesión. Después de un breve descanso, restablece el contacto con el niño apoyando las manos en el vientre y deslizándolas hacia los costados, hacia los brazos y las manos del pequeñin. Cógele de las manos, hábable y aprovecha la ocasión para estrechar vuestros vínculos afectivos, manteniendo siempre el contacto visual.