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Desarrollo medio de las piernas

Hitos más importantes en el desarrollo de las piernas en la mayoría de los bebés (por término medio)

  • 3 meses: da pataditas con las piernas.
  • 4 meses: soporta peso en las dos piernas.
  • 6 meses: utiliza las piernas para rodar.
  • 8 meses: empieza a gatear.
  • 9 meses: se tiene en pie sujetándose a una persona u objeto.
  • 10 meses: camina sujetándose del mobiliario.
  • 11 meses: se tiene en pie sin sujeción durante breves instantes.
  • 13 meses: da unos cuantos pasos.
  • 14 meses: camina con ayuda.
  • 15 meses: sube escaleras gateando.
  • 17 meses: trepa y corre.
  • 21 meses: sube escaleras.
  • 23 meses: baja escaleras sin ayuda.
  • 3-4 años: mantiene el equilibrio sobre un pie durante breves instantes.
manos a la obra - Manos a la obra

Manos a la obra

El masaje propiamente dicho se inicia con el paso de saludo («hola!»). Luego seguirás con las piernas y los pies. El masaje en los músculos de las pantorrillas, muslos y nalgas fomenta la elasticidad y coordinación, y mantiene las piernas flexibles, cualidades todas ellas esenciales para el desarrollo de una buena postura. Aunque no existe una secuencia «indiscutible» para hacer un masaje al bebé, te recomiendo empezar con las piernas y los pies, ya que son las partes menos vulnerables del cuerpo. En ocasiones, los niños se ponen tensos y echan a llorar si empiezas por el tronco, más vulnerable. Los bebés cerrarán los brazos instintivamente si realizas un masaje en un área para la que todavía no están preparados. Cuando hayas aprendido la rutina completa, adáptala a las necesidades de tu hijo según consideres oportuno.

 

Pase de Saludo – («hola!»)

El pase de saludo utiliza la técnica de masaje sueca. Consiste en un movimiento muy ligero y deslizante, sin présion. Se trata de proporcionar al niño una «pista» táctil que le indique que estás a punto de hacerle un massaje. Dile «hola» apoyando las dos manos en el vientre y luego desplanzándolas hacia los lados (con suavidad, pero con la suficiente firmeza como para evitar el cosquilleo). Utiliza este pase para que el niño se familiarice con este nueva sensación y observa si se muestra o no predispuesto al masaje. Esta etapa no forma parte del masaje del vientre propiamente dicho, sino que es una introducción a la sesión. El pase de saludo es un modo de averiuguar el grado de receptividad de tu hijo en este preciso momento. Es posible que al principio las nuevas sensaciones le desagraden, pero a medida que se acostumbre a ellas durante la sesión, empezará a relajarse y a disfrutar de tu suave tacto.

 

Después del pase de saludo, continúa con la siguiente secuencia de técnicas para las piernas:

Ordeño Indio

El primer pase del masaje de las piernas es el Ordeño Indio, que se inicia en la parte superior del muslo y discurre hasta el tobillo. Mejora la circulación y relaja y tonifica los músculos. Se denomina así porque desplaza la energía desde el tronco hacia las manos y los pies. Se trata de expulsar el estrés y la energía negativa a través de la punta de las manos y de los pies. El Ordeño Indio se realiza colocando los dedos de una mano sobre la pierna y los dedos de la otra mano, debajo de la pierna, y luego apretando y soltando suavemente la pierna con el borde interior de cada mano mientras te desplazas desde la sección superior del muslo hasta el tobillo. Lo piedes hacer alternando las mano como si estuvireas trepando por una cuerda, o bien manteniéndolas apoyadas en la misma posición y apretar y soltar con suavidad a lo largo de la pierna. Cuando llegues al pie, desplaza de nuevo las mano hasta la parte superior del muslo y repite el pase 2-3 veces para calentar la pierna. Sujeta la pierna con una mano y usa la otra para apretar y «arrastrar» desde la cadera hasta el tobillo. Aplica una presión ligera pero firme, y lo más regular posible. Si la presión es insuficiente, le harás cosquillas. Luego cambia de mano y vuelve a apretar y arrastrarla desde el muslo hasta el tobillo. Repítelo varias veces.

Apretar y girar

Al igual que en el pase del Ordeño Indio, éste empieza en la sección superior del muslo y prosigue hasta el tobillo. Sujeta la pierna del bebé con las dos manos, mientras las aprietas, deslizas y giras alrededor de la pierna. Procura que los movimientos sean lentos y suaves. Guíate por tu instinto y deja que todo suceda con naturalidad. Sigue hablándole: «Relájate», «Te gusta, verdad?», etc. Esto ayudará al niño a asociar la relajación y la comunicación con la hora del masaje. Poco a poco, responderá de una forma más decidida a tuas palabras y entonación. A muchos pequeñines les encanta este pase y suelen sonreír desde su inicio.

Pase de Pulgares

El pase de pulgares significa lo que su propio nombre indica. En lugar de utilizar la mano abierta, ejercerás la presión con los pulgares en las caras opuestas de la pierna. Esto te permite identificar los músculos en los que se haya acumulado la tensión. Coloca una mano a cada lado del muslo de tu hijo y presiona hacia dentro con los pulgares mientras te desplazas desde el muslo hasta el pie. Puedes repetir varias veces este pase para trabajar la cara anterior y posterior del muslo. El pase de pulgares también te permite actuar con eficacia en los pies. Dado que los pies tienen múltiples puntos de reflexología, que más adelante explicaré, te aconsejo extender el masaje de la pierna hasta el pie, utilizando los pulgares para hacer un suave masaje en la planta. También puedes apretar y girar cada dedo del pie. Pasa los lugares por la cara superior del pie, hacia el tobillo, y luego continúa alrededor del tobillo. Tira ligeramente de las áreas mullidas de la planta, presiónalas con los pulgares y luego tira lentamente de la parte superior del pie hacia el tobillo. Esto prepara al niño para la parte del masaje de reflexología podal.

Ordeño Sueco

El siguiente pase se conoce como Ordeño Sueco. Al igual que el indio, consiste en apretar ligeiramente la pierna con el borde interno de cada mano. Empieza en el tobillo y continúa hasta la parte superior de la pierna. El pase del Ordeño Sueco se dirige hacia el corazón, no hacia las extremidades, para mejorar la circulación sanguínea y tonificar los músculos. Apoya las dos manos una a cada lado de la pierna y apriétala y suéltala, deslizándola desde el tobillo hasta la parte superior del muslo. Repite varias veces este pase con una mano sobre la otra o una después de la otra. Luego sujeta el tobillo del niño con una mano, y con la otra presiona y suelta con suavidad mientras la desplazas hacia arriba a lo largo de la cara interna de la pierna. Cuando llegues arriva, cambia de mano, apretando y soltando con la otra para estimular la otra cara de la pierna desde el tobillo hasta la sección superior del muslo. Repételo varias veces. Recuerda que no existe ningún número «correcto» de pases que deberías realizar en cada parte del cuerpo. Confia en tu intuición y deja que las mano los repitan tantas veces como sea necesario mientras el bebé se muestre satisfecho.

Enrollado

Éste es un pase muy sencillo en el que enrollas la pierna entre las manos desde la rodilla del niño hasta el tobillo. Asimismo, si lo deseas, puedes hacerlo con toda la pierna en dirección opuesta. Todo dependerá de la etapa del masaje en la que vayas a introducir este pase, si es que así lo has decidido. Lo he incluido porque ofrece una amplia superficie táctil, y además, porque resulta muy gratificante para los padres, ya que no implica presión. Cuando lo hagas, piensa en cómo enrollarías con las mano un pedazo de plastilina para estirarlo. Enrollar los músculos estimula el sistema nervioso del bebé y relaja los músculos, y lo que es más importante, es una técnica que obra maravillas para nutrir la piel y reducir es estrés.

Pase de Pluma

Concluye el masaje de las piernas atenuando la caricia de las manos y utilizando las yemas de los dedos para deslizarte con el más ligero de los toques a lo largo de toda la pierna del niño, desde la cadera hasta las puntas de los pies, dándoles unos ligeros golpecitos. Este toque prácticamente imperceptible para le pequeñin, pero tiene un extraordinario efecto relajante. El pase de pluma ayuda a integrar las piernas en el tronco y proporciona una inconfundible sensación de «estar llegando al final» de esta etapa del masaje. (Dicho sea de paso, el pase de pluma es uno de los más indicados durante el parto debido a su efecto tranquilizante.) Cuando este toque se aplica con la palma de la mano en grandes áreas del cuerpo, se llama effleurage. Es un pase de masaje sueco y uno de los más relajantes que se conocen. Básicamente, el effleurage consiste en movimientos largos, fluidos y circulares, con las palmas de las mano. Se aplica una ligeríssima presión en los pases ascendentes y se atenúa en los descendentes. Si tu hijo muestra signos de desagrado, tal vez sienta cosquillas. Prueba con un poquito más de presión o arrastrando las yemas de los dedos. EL arrastre es excelente para usar después de una secuencia de pases de masaje para estimular los terminales nerviosos próximos a la superficie de la piel y eliminar la tensión del cuerpo. Arquea un poco los dedos, en forma de garra, y aplica las yemas en la piel con movimientos cortos y solapados, una mano después de la otra, con una acción descendente regular. Empieza desde la parte superior de cada extremidad. Atención!: Si utilizas este pase, es doblemente importantes que las uñas estén bien cortadas y limadas para evitar arañazos en la piel del bebé. Cuando hayas terminado con una pierna, repítelo con la otra. El niño identificará el pase de pluma o el arrastre con la conclusión de esta etapa del masaje, anticipando la siguiente. Cuando hayas terminado con las piernas, continúa en otra área del cuerpo. Te recomiendo los pies, que ya has preparado parcialmente con el masaje de las piernas.

 

Resumen de la secuencia de masaje de las piernas

  1. Ordeño Indio. Ligera presión desde la cadera hasta el tobillo.
  2. Apretar y girar. Empezar en la cadera y continar hasta el tobillo.
  3. Pase de Pulgares. En la parte superior e inferior del pie, y alrededor del tobillo.
  4. Ordeño Sueco. Suave presión desde el tobillo hasta la cadera.
  5. Enrollado. Aciión de enrollar la pierna entre las manos desde la rodilla hasta el tobillo.
  6. Pase de pluma o arrastre. Pases ligeros en toda la pierna con las yemas de los dedos o las manos levemente arqueadas, en forma de garra.
oriente y occidente - Oriente y Occidente

Oriente y Occidente

El Tui Na es un antiguo método chino de masaje, inspirado originariamente en la observación de los animales. La gente se dio cuenta de que cuando un animal tenía una herida, se la frotaba con suavidad. Esto es comparable al instinto humano del tacto.


En el Tui Na hay un pase llamado Mo, o «barrido», que consiste en un toque ligero y rápido que se usa para relajar áreas estimuladas. Es casi idéntico al pase de pluma del Masaje Sueco!

masaje de las piernas - Masaje de las piernas

Masaje de las piernas

La rutina de masaje del bebé que voy a describir combina el método sueco e indio. Ambos pueden mejorar muy eficazmente la circulación sanguínea y el tono muscular. El masaje sueco utiliza «pases» (acción o desplazamiento de las mano; en adelante «pase» o «pases») que empiezan en las extremidades y avanzan hasta el corazón, estimulando el flujo sanguíneo y linfático y potenciando el tono muscular, mientras que el masaje indio trabaja desde el centro y continúa hacia afuera para mejorar todos los niveles de energía y relajar los músculos articulados. Explicaré paso a paso cómo hay que trabajar las piernas, el vientre y el pecho, los brazos, las manos, la cara y la espalda. La rutina completa debe durar alrededor de veinte minutos. Luego te enseñaré a utilizar la reflexología, un tipo de masaje en puntos de presión en los pies para contribuir a la curación de condiciones comunes en el bebé, tales como la indigestón. La reflexología elimina toxinas del cuerpo y lo mantiene fuerte y sano. Más adelante te explicaré cuáles son los puntos de reflexología en los que hay que presionar para aliviar condiciones específicas. Para que esta rutina sea más fácil de aprender, es aconsejable leer el material de cada capítulo, probando los pases en tu brazo o pierna. Cuando te sientas seguro de ti mismo, dale el masaje al bebé. Luego pasa al siguiente capítulo. No te apresures. Hay tiempo para todo. Aun en el caso de que sólo le des un masaje en la tripita durante cinco minutos, es un paso más en la dirección correcta. La mejor manera de hacer las cosas como es debido es seguir tu instinto y observar las respuestas de tu hijo. Antes de abordar las técnicas de masaje, hablemos un poco de la presión que debes ejercer mientras trabajas. Si alguna vez te has sometido a un masaje deportibo, ya sabrás lo que significa un masaje intenso. No te preocupes. No te pediré que recrees este nivel de intensidad. En el caso de tu bebé, debes realizar pases suaves y lentos, con la presión suficiente como para estimular su cuerpo. Ten en cuenta, sin embargo, que tu hijo no es tan frágil como podrías pensar. En realidad, algunos pequeñines prefieren un masaje de presión que otro de pases superficiales. Investigadores del Touch Research en La Universidad de Miami han descubierto que los bebés prefieren una cierta presión, posiblemente porque las caricias ligeras les producen un desagradable cosquilleo. Algunos estudios han demostrado que los bebés de peso por debajo de la media que reciben un masaje con una cierta presión aumentan de peso. Una vez más, observa detenidamente las preferencias de tu hijo. Fíjate en las áreas del cuerpo en las que le gusta más la sensación de fricción y lo que le pone nervioso.

Muchos padres dicen que el masaje preferido de sus hijos es el de las piernas y los pies, un área ideal por la empezar. El placer que experimenta el bebé constituye la primera parte de los extraordinarios beneficios derivados de todo el proceso de masaje, ya que el niño empieza a «esperar» sentirse a gusto, relajándose y aceptando el masaje con mayor predisposición. Una amiga me dijo que cuando su hije Jeremy era un bebé, «lo único que lo reconfortaba cuando estaba enfermo o muy nervioso era frotarle las piernas y los pies. En momentos de disgusto y malestar, cuando lo cogía y empezaba a darle un suave masaje, su respuesta era casi inmediata. Ahora tiene cinco años, y cuando está enfermo o trsite, o simplesmente cuando necesita una atención especial, me pide que se lo haga.»

que hacer - Que hay que hacer cuando el bebé llora?

Que hay que hacer cuando el bebé llora?

Si tu hijo se echa a llorar al empezar el masaje en las piernas, interrúmpelo, pero mantén las mano apoyadas en ellas. Míralo a los ojos y háblale en un susurro. Lo más probable es que notes cómo se relajan. Luego puedes reiniciar el masaje. Tal vez tengas que hacerlo varias veces, pero después de algunas sesiones, el niño se relajará por sí solo y sonreirá. Si no da resultado, realiza algunos sencillos estiramientos de piernas. Con frecuencia, si las flexionas y acercas al pecho, manteniendo esta posición durante algunos segundo, dejará de llorar.


Si tampoco funciona, sigue adelante con otro de los pases descritos aquí o a otra área del cuerpo. Establecer una relación de confianza significa escuchar a tu hijo, no insistir en que las cosas deben sucederse a tenor de tus propias reglas. Si respetas los límites personales del bebé, que está defendiendo con el llanto, le demonstrarás que le estás escuchando y respondiendo.


Advertencia: No fuerces los estiramientos de las piernas. El recién nacido tiende a mantenerlas flexionadas. Dale tiempo para acostumbrarse. Al darle un masaje, bañarlo o cambiarle el pañal, deja que las rodillas se flexionen hacia fuera cuando las piernas están extendidas hacia el rostro.

precalentamientos - Precalentamiento opcional

Precalentamiento opcional

Si deseas realizar un «precalentamiento» antes de empezar el masaje propiamente dicho, esta actividad puede ser ideal, sobre todo para los niños muy activos. A los bebés los encanta el juego con los brazos y las piernas. Estos suaves y divertidos movimientos lo ayudarán a estirarlos, a trabajar el estómago ya la pelvis, y a alinear la columna vertebral. También puedes hacerlos si se muestra nervioso durante la sesión. A menudo, si interrumpes el masaje durante alagunos minutos y realizas estiramientos, el niño se relaja de nuevo y puedes proseguir sin la menor resistencia. Personalmente, me gusta empezar cada sesión de masaje con estos movimientos, ya que la atención del pequeñin en sí mismo y en el masaje. Realiza cada movimiento cuatro veces.


Piernas:

  • Mirando al bebé, cógelo suavemente por los tobillos, júntate las rodillas y luego, lentamente, desplázalas hacia el vientre. A continuación, estíralas de nuevo.
  • Flexiona y estira cada pierna, como si andara en bicicleta.
  • Crúzale las piernas a la altura del vientre y estíralas. Luego inviert su posición, con la otra cruzada encima.

Brazos:

  • Suejta las muñecas de tu hijo, estira los brazos hacia los lados y a continuación crúzalos a la altura de las muñecas. Estíralos de nuevo y crúzalos cambiando de brazo.
  • Luego, eleva los brazos del niño delante de la cara y extiéndelos por encima de la cabeza, estirándolos con suavidad.
  • Por último, sujeta un brazo por la muñeca y la pierna opuesta por el tobillo. Junta el brazo y la pierna de manera que se crucen en el vientre. Repítelo con el otro brazo y la otra pierna.
  • Desplaza de nuevo el brazo y la pierna hasta su posición inicial y repita la cruz con el brazo y la pierna opuestos.

Esta sencilla rutina relaja los músculos, y lo que es más importante, abre las articulaciones para que funcionen correctamente. Durante el proceso, a menudo el bebé parece adormilarse un poquito, lo que facilita mucho más el masaje posterior. Después de este breve «precalentamiento», ambos estaréis listos para empezar el masaje.

algunos aspectos - Algunos aspectos relacionados con el desarrollo de las piernas

Algunos aspectos relacionados con el desarrollo de las piernas

El desarrollo de las piernas en el feto se inicia alrededor de la cuarta semana de gestación, y en la novena empiezan a fortalecerse. Alrededor de la decimotercera semana, los huesos han completado su crecimiento.


Después del parto, los pies planos, el arqueamiento de las piernas, el contacto de las rodillas y los pies zambos son muy comunes, pero en la mayoría de los casos no hay de que preocuparse. El arco suele ser más visible cuando el niño está sentado en el borde de una silla con los pies colgando o cuando camina de puntillas. Aunque que el arco del pie no esté completamente desarrollado, la mayoría de las veces se trata de un tejido indoloro que no interfiere en el crecimiento físico del pequeño.


En los niños, los pies zambos tienen su origen en el pie, a menudo como consecuencia de la postura que tenían en el útero. En el caso de los niños más mayorcitos, la causa está en el mentón, y en los preescolares, en la cadera. En la mayoría de los casos, se corrige con el crecimiento, enderazamiento de los huesos y tonificación muscular.


Entre el nacimiento y la edad adulta, las piernas de los niños pasan por un período normal de arqueamiento. Esto suele ocurrir antes de los 18 meses, que es cuando aparece un espacio entre las piernas y las rodillas. Al igual que en el pie zambo, se suele corregir sin ningún tratamiento.


A medida que el arqueamiento de las piernas va desapareciendo poco a poco, muchos niños desarrollan «rodillas en contacto» (cuando están de pie con las rodillas juntas, queda un espacio a nivel del tobillo). Esta condición puede prolongarse hasta los cuatro años. También se corrige espontáneamente sin necesidad de recurir a un calzado especial.


Esta información puede ser muy útil para los nuevos padres. Por otro lado, el programa de masaje del bebé contribuye a un crecimiento sano, acelerando la corrección de este tipo de condiciones.

empezar al masaje - Empezar al masaje

Empezar al masaje

Antes de iniciar una sesión de masaje, desconecta el teléfono y haz todo cuanto puedas para eliminar posibles distracciones y todo cuanto podría obligarte a interrumpir el proceso. Nada debe interferir con este momento tan especial de interacción afectiva, un momento exclusivo para los dos. Recuerda también inspirar y expirar profundamente tres veces, inhalando el aire por la nariz y expulsándolo por la boca, para concentrarte y relajarte. Luego apoya las manos en el cuerpo del niño y dale tiempo para que se acostumbre al tacto. Escucha su respiración y también la tuya. Podrías preguntarle: «Puedo hacerte un masaje?». Luego espera unos instantes para que el niño asimile tu pregunta. Es un buen momento para untarte las mano con un poco de aceite de masaje, mientras continúas hablándole en un susurro. Frótate las manos y deja que tu hijo adquiera consciencia de lo que va a ocurrir a continuación. Podrías decir algo así como «Es la hora de tu masaje. Estás preparado?». Esto dará a entender al niño que respetas su espacio físico. Cuando creas haber obtenido su «consentimiento», empieza. Tal vez podrías decir: «Relájate». Con esta palabra, el bebé asociará la relajación con el masaje. No interrumpas la comunicación durante toda la sesión, estimulando la sensación de relax del pequeñin y fomentando la interacción. En realidad, el tono de voz es más importante que las palabras, aunque te sugiero que utilices palabras reales. Con el tiempo esto ayudará al niño a aprender técnicas de lenguaje y le enseñará a comunicarse verbalmente. Sigue siempre la pauta básica. Estás creando un ritmo o un breve ritual premasaje que proporciona continuidad y estructura. De este modo, el bebé tendrá una mayor sensación de confort y seguridad.