masajelacabezaylacara - Resumen de la secuencia de masaje de la cara y la cabeza

Resumen de la secuencia de masaje de la cara y la cabeza

1. Pase de pulgares en la frente. Desde el centro hacia fuera y hasta la línea del cabello.
2. Pase de pulgares desde la nariz hasta las sienes. Luego repítelo desplazándolos hacia hiera desde la nariz hasta las mejillas, avanzando con las puntas de los dedos, con cada pase, a lo largo de las mejillas y hasta el mentón.
3. Pase de pulgares en la línea maxilar. Luego traza la silueta de los labios.
4. Círculos alrededor de los ojos. Con las puntas de los dedos, y a continuación siguiendo las cejas desde el borde interior al exterior.
5. Estimulación de las orejas. Con la punta de los dedos.
6. Ahuecar las manos en las orejas. Mantener la posición durante algunos segundos.

DESARROLLO DEL CEREBRO Y LA CABEZA DEL BEBÉ:

Gestación (semana 6-7). El conducto neural empieza a formar el cerebro. Durante la sexta semana, las
diversas regiones y cámaras del cerebro siguen creciendo y definiéndose. A lo largo de este proceso, la cabeza del niño se proyecta hacia fuera y se redondea. Los ojos y las orejas parecen pequeños huequecitos, y empiezan a formarse las cavidades nasales y la boca.

Gestación (semana 12) – La cabeza continúa redondeándose. La cara ya está formada.
Gestación (semana 16) – En la ecografía se distingue con claridad la cabeza del niño, que incluso se mueve.
Gestación (semana 30) – La cabeza está proporcionada con el resto del cuerpo.
Gestación (semana 36) – Cuando el bebé está despierto, sus ojos se abren y es capaz de diferenciar entre la luz y la oscuridad. Recién nacido. Los músculos del cuello son bastante débiles al nacer. Cuando lo cojas en brazos, sujéta-
le la cabecita y el cuello por lo menos durante el primer mes. Es una excelente oportunidad para estrechar los vínculos afectivos. 

Un mes – El niño mantiene la cabeza/cuello ligeramente levantados cuando está boca abajo. Gira de un
lado a otro.

Dos meses – Sostiene la cabeza levantada hasta un ángulo de 45° cuando está boca abajo. Aumentan las
expresiones faciales. Alrededor de las 6 a 8 semanas puede empezar a levantar un poco la cabeza cuando
está boca arriba. Si lo sostienes en brazos, tiene el control suficiente para sostener la cabeza en equilibrioinestable, aunque por poco tiempo. También es lo bastante fuerte como para mantener la cabeza erguida en la sillita de seguridad del coche, la sillita de paseo o una mochila delantera.

Cuatro meses. – Ahora hace gala de un buen control de la cabeza, incorporándose para sentarse y también
cuando ya lo está. Un juego divertido que contribuye a desarrollar los músculos del cuello consiste en
echarlo boca arriba y tirar lentamente de sus manos hasta la posición de sentado, para luego invertir la
secuencia. Repítelo varias veces. Si lo deseas, puedes incorporarlo a los estiramientos prcmasaje o en el
masaje de los brazos y las manos.

Seis meses – Mantiene una buena alineación de la cabeza y el tronco en una superficie estable. Los mús-
culos del cuello son más fuertes y capaces de sostener la cabeza erguida. Asimismo, se puede tlexionar
hacia delante cuando se le tira de las manos para que se siente. En esta etapa la mayoría de los bebés empiezan a rodar, sentarse sin ayuda y gatear.

Ocho meses – El 80% del crecimiento de la cabeza se produce durante los doce primeros meses, ralenti-
zándose considerablemente a partir del sexto mes. Por término medio, el perímetro de la cabeza mide al-
rededor de 44 cm a los 8 meses y 46 cm a la edad de un año.

Dieciocho meses – Los expertos estiman que el hipotálamo ha madurado en un 40% en el momento de
nacer, un 50% a las 6 semanas, y es plenamente maduro a los 18 meses. De ahí que algunos investiga-
dores aseguren que incluso los recién nacidos tienen capacidad para recordar.

 

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masajelacara4 - Masaje de la cara

Masaje de la cara

Cuando lo acuestes boca abajo durante el masaje, es muy probable que se quede dormido. (AD- VERTENCIA: No lo dejes durmiendo boca abajo después del masaje; aumentaría el riesgo del síndro- me de muerte súbita.) Aunque tu tacto y tu voz seguirán reconfortando al pequeñín, a menudo es acon- sejable dedicar unos minutos más cara a cara para conectar mejor con él. Veamos algunas cosas que también deberías tener en cuenta durante el masaje de la cara. Muchos be- bés, especialmente durante los tres primeros meses, acumulan tensión en el rostro y el cuello como con- secuencia del llanto, succión, dolor en las encías e interacción con el entorno. Este masaje constituye una forma extraordinaria de aliviarla, establecer contacto visual y fortalecer los vínculos afectivos con tu hija. El método que te enseñaré se basa, en parte, en un estilo de masaje llamado Masaje Indio de la Cabeza, el más popular en aquel país y que incluye pases en la parte superior de la espalda, hombros, cuello, cabeza y cara. Fue desarrollado como parte del sistema curativo ayurvédico practicado en India durante miles de años.
El Masaje Indio de la Cabeza es un proceso sistemático. Está diseñado para liberar la tensión, las capas musculares y el tejido de conexión, dejando espacio para que los músculos se distiendan y se relajen. Se utiliza un ritmo firme, aunque sutil, y el efecto no es sólo físico, sino que también contribuye a equilibrar las emociones. Este tipo de masaje tranquilizará a tu hijo al igual que lo hace con los adultos.

 

Beneficios del Masaje Indio de la Cabeza:

• Alivia el estrés y la tensión en los músculos adyacentes.
• Proporciona una sensación de bienestar general.
• Alivia los dolores de cabeza, oído y dentición.
• Estimula la circulación y aumenta el flujo linfático.
• Estimula la piel y los terminales nerviosos situados debajo de la misma.
• Fomenta elevados niveles de alerta y concentración.

 

El único problema que se puede plantear es que no a todos los bebés les gusta el tacto cerca de la cara.
Les provoca un reflejo de sobresalto. Algunos niños pueden echarse a llorar al apoyar las manos en el rostro demasiado deprisa. Para evitarlo, empieza esta parte del masaje apoyándolas lenta y suavemente en diversas áreas de la cabeza, incluyendo las siguientes:

 

• Frente, sienes y base del cráneo
• Cejas y párpados
• Nariz
• Mejillas
• Alrededor de la boca
• Orejas y áreas adyacentes.

Actúa con un tacto firme; si es excesivamente delicado le harás cosquillas. Deja que se acostumbre a tus manos alrededor de la cara. Mantenías en cada posición durante algunos segundos hasta que se relaje, v luego pasa a otra área. Sólo entonces deberías empezar el masaje. Calienta un poco de aceite en las manos, asegurándote de que no gotee. ¡Cuidado! Evita siempre los ojos y la boca. En realidad, si te ha quedado un poco después de los masajes anteriores durante la sesión, no hace falta añadir más. En la cabeza y la cara del niño hay muchas más áreas de trabajo de las que podrías imaginar. Empieza con los pulgares. Desplázalos por la trente a partir del centro y moviéndote hacia los lados, como si intentaras alisar las páginas de un libro. Actúa con lentitud, manteniendo una presión firme. Puedes empezar en la línea del cabello y avanzar hacia las cejas con cada pase. A continuación, mueve las manos hasta la nariz, y con la punta de los dedos, desplaza los pulgares desde la nariz hasta las sienes. Manten una presión firme pero ligera. No tires nunca de la piel del niño. Los dedos se deben deslizar suavemente, tal y como lo haces cuando te maquillas los párpados. Repítelo varias veces, dejando que las puntas de los dedos continúen hasta las mejillas y luego el mentón. Repite varias veces esta secuencia, dependiendo siempre de la mayor o menor respuesta de satisfacción del bebé.

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Cuando estés muy cerca del mentón, pasa los pulgares hacia fuera a lo largo de la línea maxilar.
Les suele encantar y a menudo reaccionan con una amplia sonrisa. Después, traza pequeños círculos con los dedos en el maxilar. Esto alivia a los niños que tienen dolor de encías o que succionan mucho.
Ahora desplaza los pulgares hacia arriba, por debajo del mentón, para relajar el área maxilar. Si no tienes demasiado aceite en las manos, resigue la silueta de los labios. (De lo contrario, sécate un poco.) No te extrañes si el niño empieza a girar la cabeza en busca de tu pecho o del biberón. Es una respuesta perfectamente normal.Acto seguido, desliza las puntas de los dedos índice y corazón hasta el área situada debajo de los ojos, y traza pequeños círculos muy lentamente alrededor de los ojos. Trabaja también las cejas, desde el borde interior hasta el exterior. Por último, pasa a las orejas usando los pulgares y la punta de los dedos. Puedes hacer el masaje en las dos orejas al mismo tiempo, resiguiendo el borde de las mismas y su cara posterior, desplazándote acto seguido hasta el mentón. Este pase es muy reconfortante cuando el niño tiene dolor de encías. Estimular las orejas de este modo también toca todos los puntos de reflexología en esta área. ¡Hay tantos como en las manos y los pies! Luego pasa a la cabeza y el cabello (si lo tiene).
Es un área extremadamente sensible y saturada de terminales nerviosos. La receptividad al tacto es extraordinaria. El masaje en la cabeza y el cuello relaja profundamente.

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Experimenta con otros pases y dedícales todo el tiempo que consideres oportuno, dependiendo
siempre de la respuesta de bienestar de tu hijo.
Aunque «inventes» algunos pases, lo verdaderamente importante es el cariño y el amor con el
que lo haces. Personalmente, me gusta apoyar la palma de las dos manos en la cabecita del niño y
acariciarle lentamente los dos lados de la misma.
Es un momento ideal para establecer contacto visual y fortalecer los vínculos afectivos.
Termina el masaje de la cara y la cabeza apoyando delicadamente la palma de las manos en las orejas del pequeño, ahuecándolas para apagar un poco los sonidos del entorno. Quédate así durante algunos segundos para que el bebé sienta el calor de tus manos. Es una posición muy relajante que lo ayuda a concentrarse en ti y a bloquear todo cuanto pueda distraer su atención. Puedes utilizarla siempre que quieras reenfocar la atención de tu hijo.

 

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masajefacialdelbebe - La expresión facial del bebé

La expresión facial del bebé

Tu hijo puede «hablar» contigo mediante un lenguaje no verbal. Las sesiones
de masaje te ofrecen la excelente oportunidad de analizar y aprender esteenguaje
Una de las formas en las que «hablan» los bebés es a través de los ojos. Los niños usan sus ojos para llamar tu atención. Los recién nacidos enfocan la visión entre 18 y 30 cm, es decir, la distancia que media entre ambos cuando lo tienes
en brazos y la ideal para establecer un contacto visual durante el masaje. Cuando os miráis, su expresión se anima y los ojos se abren más para observarte intencionadamente y explorar tu rostro (¡para delicia de mamá o papá!). Si desvías
la mirada, es probable que haga algún ruido o que mueva los brazos para llamar de nuevo tu atención. Es importante que te fijes en estas pequeñas reacciones de tu hijo cuanto antes; te ayudarán a comprender lo que está intentando comunicarte y, en definitiva, a satisfacer sus necesidades.
Una vez establecido el contacto visual, el bebé puede desviar la mirada de vez en cuando. Esto le proporciona unos instantes de descanso en los que procesa los estímulos visuales recibidos. Luego volverá a mirarte y el proceso de comunicación proseguirá. Empieza con expresiones faciales y movimientos simples.
Por ejemplo, simula una «O» con los labios. Si el niño te puede ver con claridad, te imitará. Lo mismo ocurre si sacas la lengua. Los bebés son imitadores extraordinarios y reflejan tus expresiones como si de un espejo se tratara. A la edad
de seis semanas, tus esfuerzos se verán recompensados con sonrisas y grititos de alegría. También existen otras respuestas físicas. Así, por ejemplo, si tensa los músculos, es señal de excitación. Observa estas señales durante todo el proceso de masaje para que podáis aprender juntos.

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