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Algunos aspectos relacionados con el desarrollo de las piernas

El desarrollo de las piernas en el feto se inicia alrededor de la cuarta semana de gestación, y en la novena empiezan a fortalecerse. Alrededor de la decimotercera semana, los huesos han completado su crecimiento.


Después del parto, los pies planos, el arqueamiento de las piernas, el contacto de las rodillas y los pies zambos son muy comunes, pero en la mayoría de los casos no hay de que preocuparse. El arco suele ser más visible cuando el niño está sentado en el borde de una silla con los pies colgando o cuando camina de puntillas. Aunque que el arco del pie no esté completamente desarrollado, la mayoría de las veces se trata de un tejido indoloro que no interfiere en el crecimiento físico del pequeño.


En los niños, los pies zambos tienen su origen en el pie, a menudo como consecuencia de la postura que tenían en el útero. En el caso de los niños más mayorcitos, la causa está en el mentón, y en los preescolares, en la cadera. En la mayoría de los casos, se corrige con el crecimiento, enderazamiento de los huesos y tonificación muscular.


Entre el nacimiento y la edad adulta, las piernas de los niños pasan por un período normal de arqueamiento. Esto suele ocurrir antes de los 18 meses, que es cuando aparece un espacio entre las piernas y las rodillas. Al igual que en el pie zambo, se suele corregir sin ningún tratamiento.


A medida que el arqueamiento de las piernas va desapareciendo poco a poco, muchos niños desarrollan «rodillas en contacto» (cuando están de pie con las rodillas juntas, queda un espacio a nivel del tobillo). Esta condición puede prolongarse hasta los cuatro años. También se corrige espontáneamente sin necesidad de recurir a un calzado especial.


Esta información puede ser muy útil para los nuevos padres. Por otro lado, el programa de masaje del bebé contribuye a un crecimiento sano, acelerando la corrección de este tipo de condiciones.

empezar al masaje - Empezar al masaje

Empezar al masaje

Antes de iniciar una sesión de masaje, desconecta el teléfono y haz todo cuanto puedas para eliminar posibles distracciones y todo cuanto podría obligarte a interrumpir el proceso. Nada debe interferir con este momento tan especial de interacción afectiva, un momento exclusivo para los dos. Recuerda también inspirar y expirar profundamente tres veces, inhalando el aire por la nariz y expulsándolo por la boca, para concentrarte y relajarte. Luego apoya las manos en el cuerpo del niño y dale tiempo para que se acostumbre al tacto. Escucha su respiración y también la tuya. Podrías preguntarle: «Puedo hacerte un masaje?». Luego espera unos instantes para que el niño asimile tu pregunta. Es un buen momento para untarte las mano con un poco de aceite de masaje, mientras continúas hablándole en un susurro. Frótate las manos y deja que tu hijo adquiera consciencia de lo que va a ocurrir a continuación. Podrías decir algo así como «Es la hora de tu masaje. Estás preparado?». Esto dará a entender al niño que respetas su espacio físico. Cuando creas haber obtenido su «consentimiento», empieza. Tal vez podrías decir: «Relájate». Con esta palabra, el bebé asociará la relajación con el masaje. No interrumpas la comunicación durante toda la sesión, estimulando la sensación de relax del pequeñin y fomentando la interacción. En realidad, el tono de voz es más importante que las palabras, aunque te sugiero que utilices palabras reales. Con el tiempo esto ayudará al niño a aprender técnicas de lenguaje y le enseñará a comunicarse verbalmente. Sigue siempre la pauta básica. Estás creando un ritmo o un breve ritual premasaje que proporciona continuidad y estructura. De este modo, el bebé tendrá una mayor sensación de confort y seguridad.

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Técnicas – De Paseo con los pulgares

Ésta es una técnica extraordinaria que permite estimular grandes áreas del pie e influir en todos los sistemas orgánicos en lugar de puntos de reflejo específicos. Sujeta el talón con la mano de soporte y apoya el pulgar en el área de reflejo que quieras trabajar. (Usa el gráfico de reflexología de este capítulo.) Con un movimiento de «oruga», flexiona la primera articulación del pulgar y desplázalo.

lentamente desde el talón hasta los dedos, siempre hacia delante, nunca hacia atrás. Para trabajar todo el pie con el «paseo con el pulgar», te aconsejo dividirlo en cinco secciones con líneas horizontales (pelvis, cintura, diafragma y cuello/hombros). Cuando llegues a la sección superior, desplaza de nuevo el dedo hasta la línea de partida, rciniciando el proceso. Con esta técnica trabajarás todo el pie.
LO QUE DEBES RECORDAR
1. Suavidad con las manos
Procura trabajar con las manos relajadas al dar un masaje en los pies. Recuerda que el objetivo es poten-
ciar tus propias habilidades relajando y desestrcsando el cuerpo. Si mantienes la concentración, el tacto
transmitirá la energía necesaria para serenar el cuerpo y la mente, eliminando los bloqueos de energía. Es difícil de conseguir si tus manos irritan la piel del bebé.

2. Comunicación
Cuando estés haciendo un masaje a tu hijo, deberás confiar en una detenida observación para saber cuándo hay que reajustar la presión en los puntos sensibles, especialmente si al niño le han extraído muestras de sangre en el talón u otra área del pie, en cuyo caso puede estar extremadamente sensible. Al principio de un tratamiento es importante prestar atención a las respuestas del pequeñín para saber si estás ejerciendo una presión adecuada. No olvides que la reflexología debería provocar siempre una sensación agradable. Si el bebé se pone tenso porque siente dolor, se desaprovechará una buena parte del efecto positivo.
Tómate el tiempo necesario para explorar mientras trabajas. Si encuentras áreas «granulosas», dedícales varios minutos. (Cuando hablo de áreas «granulosas» me estoy refiriendo a zonas que parecen «nudosas», como si hubiera arena debajo de la piel.) Poco a poco desaparecerán.
3. Sentir el pie
Mientras aplicas las técnicas de reflexología en los pies, recuerda sintonizar el masaje con tu propio sentido del tacto. Cuanto más practiques, más fácil te resultará localizar las áreas «nudosas», que indican la existencia de trastornos potenciales en su órgano correspondiente. A medida que vayas desarrollando la sensibilidad en las yemas de los dedos, serás capaz de detectar sutiles cambios en la superficie de la piel y eliminar los problemas antes de que se manifiesten en el cuerpo del niño. Aun en el caso de que conozcas la existencia de algún trastorno, si prestas atención a lo que están sintiendo tus dedos, en lugar de limitarte simplemente a realizar la secuencia de movimientos de la técnica, podrás aplicar un tratamiento de reflexología más eficaz. Una forma excelente de desarrollar el sentido del tacto consiste en practicar con tus pies. Antes de iniciar la sesión con tu hijo, dedícales unos minutos y hazte un masaje para descubrir lo que se siente.
4. Intuición
Los tratamientos de reflexología carecen de una rutina precisa. Guíate por la intuición. Cuando estés
trabajando los pies, concéntrate en las áreas «congestionadas» que dan la sensación de estar «granulosas», es decir, como si se hubieran alojado diminutos cristalitos debajo de la piel. Aunque al principio te pueda parecer difícil, dejando que sean las propias manos las que se desplacen a su antojo, te será mucho más fácil confiar en tu intuición. Unas veces detectarás áreas más calientes o más frías que otras. Es un signo de una posible congestión; y otras simplemente tendrás un «presentimiento» que te llevará a prestar atención a una área de reflejo determinada. Las respuestas del niño te indicarán la dirección en la que se deben desplazar los dedos.
5. Cuidado con los cosquilieos
Muchos bebés tienen cosquillas cuando les tocas la planta de los pies, aunque casi siempre es el resultado de un contacto excesivamente leve que provoca risitas nerviosas y que obliga al pequeñín a apartar instintivamente los pies. Si es el caso de tu hijo, interrumpe el masaje y sujétale el pie con firmeza entre las manos durante diez segundos. Así se acostumbrará a las sensaciones del tacto y se relajará. A continuación, cuando empieces a estimular el pie, procura mantener una presión uniforme y
movimientos cortos. La mejor técnica en el caso de bebés hipersensibles o propensos al cosquilleo
consiste en realizar pequeños círculos con el pulgar muy lentamente. Cuando el pie se haya relajado,
prueba con otras técnicas de reflexología. Recuerda que la presión con el dedo debe ser firme y el movimiento, lento.

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deteccion de gases - Detección de gases

Detección de gases

«Camina» por el vientre del bebé con las yemas de los dedos, de izquierda a derecha, siguiendo la forma de la «U» invertida. Esto te permitirá localizar las burbujas de aire. Si lo prefieres, puedes utilizar las dos manos y caminar con el índice y el corazón. Si detectas una pequeña burbuja, dedica unos segundos a trabajar esta área hasta que la expulse. Habitualmente, los pequeñines recompensan la atención con una sonrisita de alivio. Para completar el masaje del vientre, levanta las piernas del niño hasta el pecho y luego suéltalas. Le facilitarás la digestión y contribuirás a la expulsión de los gases. Haz un breve descanso (también puedes hacerlo después del masaje del pecho) y aprovecha para cambiarle el pañal o limpiar las deposiciones.

masaje3 - Cómo empezar el masaje del bebé

Cómo empezar el masaje del bebé

Sitúa al niño frente a ti, míralo a los ojos y muéstrale las manos. Dilc «¿Te apetece un masaje?». Obser va su reacción y si su actitud es receptiva. A continuación, calienta un poco de aceite en las manos y sigue hablándole.
Para que se acostumbre a tu tacto, empieza por las piernas y los pies, las partes menos vulnerables desu cuerpo.

Piernas

1. Ordeño Indio. Ligera presión desde la cadera hasta el tobillo.
2. Apretar y girar. Empezar en la cadera y continuar hasta el tobillo.
3. Pase de pulgares. En la parte superior e inferior del pie, y alrededor del tobillo.
4. Ordeño Sueco. Suave presión desde el tobillo hasta la cadera.
5. Enrollado. Acción de enrollar la pierna entre las manos desde la rodilla hasta el tobillo.
6. Pase de pluma o arrastre. Pases ligeros en toda la pierna con las yemas de los dedos o las manos levemente arqueadas, en forma de garra.
Pies

1. De paseo con los pulgares. Dado que los pies de los bebés son muy pequeños, te recomiendo esta técnica, que te permite estimular áreas más grandes en el pie e influir en todos los sistemas orgánicos en lugar de centrarte en puntos de reflejo específicos. Sujeta el talón con la mano de apoyo y coloca el pulgar en el área de reflejo que deseas trabajar. (En este capítulo encontrarás un gráfico de reflexología e información acerca de los sistemas orgánicos específicos en los que actúa cada área.)
Con un movimiento de «oruga», flexiona la primera articulación del pulgar y desplázalo lentamente desde el talón hasta los dedos, siempre hacia delante, nunca hacia atrás. Para trabajar todo el pie con el «paseo con el pulgar», te aconsejo dividirlo en cinco secciones con líneas horizontales (pelvis, cintura, diafragma y cuello/hombros). Cuando llegues a la sección superior, desplaza de nuevo el dedo hasta la línea de partida, reiniciando el proceso. Con esta técnica trabajarás todo el pie.
Vientre

1. Pase descendente. Alternando las palmas de las manos desde la caja torácica hasta la parte superiorde las piernas.
2. Pase circular. Masaje alrededor del ombligo en la dirección de las manecillas del reloj.
3. Pases dactilares. Pases cortos y solapados con los dedos, describiendo una «U» invertida.
4. Pase de pulgar. Con los pulgares juntos en el vientre del bebé y empujando suavemente hacia los costados.
5. Almohadilla. Sujetando las piernas del niño eon una mano a la altura de los tobillos, o con las dosmanos al mismo tiempo, según prefieras, y desplazando el borde blando de la palma de las manos (como si arrastraras arena hacia ti).
Pecho

1. Pase de corazón. Con las dos manos juntas en el centro del pecho del bebé.
2. Pase de mariposa. Cruzando las manos en «X» sobre el pecho, alternando las manos.
Brazos y manos

1. Ordeño Indio. Apretar con suavidad desde el hombro hasta la muñeca.
2. Apretar y girar. Empezar en el hombro y continuar hasta la muñeca.
3. Ordeño Sueco. Apretar ligeramente desde la muñeca hasta el hombro.
4. Enrollado. Sujetar el brazo con las dos manos y girarlas como si se pretendiera estirar un pedazo de plastilina.
5. Círculos con los pulgares y arrastre con presión. En la parte superior de la mano, alrededor de la muñeca, en la palma y enrollando cada dedo.
6. Pase de pluma. Todo el brazo con suaves golpecitos.
Cara

1. Pase de pulgares en la frente. Desde el centro hacia fuera y hasta la línea del cabello.
2. Pase de pulgares desde la nariz hasta las sienes. Luego repítelo desplazándolos hacia fuera desde la nariz hasta las mejillas, avanzando con las puntas de los dedos, con cada pase, a lo largo de las mejillas y hasta el mentón.
3. Pase de pulgares en la línea maxilar. Luego traza la silueta de los labios.
4. Círculos alrededor de los ojos. Con las puntas de los dedos, y a continuación siguiendo las cejas desde el borde interior hasta el exterior.
5. Estimulación de las orejas. Con la punta de los dedos.
6. Ahuecar las manos en las orejas. Mantener la posición durante algunos segundos.
Espalda

1. Pase descendente 1. Apoya una mano en las nalgas y avanza con la otra desde la nuca hasta las nalgas.
2. Pases cruzados en la espalda. Mueve las manos adelante y atrás en direcciones opuestas, recorriendo la espalda hasta las nalgas y luego hacia arriba hasta los hombros y la nuca. Repítelo varias veces.
3. Pequeños círculos con los dedos. Traza pequeños círculos en toda la espalda con las puntas de los dedos, alternando las manos y deslizándolos desde un lado hasta el otro de la columna vertebral.
4. Pase descendente 2. Apoya una mano en las nalgas, sin moverla, y usa la otra para trabajar la espalda desde la nuca. Sujeta las piernas con una mano y repite el pase con la otra, esta vez hasta las piernas y los tobillos para conectar el cuerpo.
5. Pase del gato. Rastrea la espalda con los dedos empezando por la nuca y hacia las nalgas. Cada paso
debe ser más ligero hasta convertirse en el Pase de Pluma comentado en capítulos anteriores.

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masajelacara4 - Masaje de la cara

Masaje de la cara

Cuando lo acuestes boca abajo durante el masaje, es muy probable que se quede dormido. (AD- VERTENCIA: No lo dejes durmiendo boca abajo después del masaje; aumentaría el riesgo del síndro- me de muerte súbita.) Aunque tu tacto y tu voz seguirán reconfortando al pequeñín, a menudo es acon- sejable dedicar unos minutos más cara a cara para conectar mejor con él. Veamos algunas cosas que también deberías tener en cuenta durante el masaje de la cara. Muchos be- bés, especialmente durante los tres primeros meses, acumulan tensión en el rostro y el cuello como con- secuencia del llanto, succión, dolor en las encías e interacción con el entorno. Este masaje constituye una forma extraordinaria de aliviarla, establecer contacto visual y fortalecer los vínculos afectivos con tu hija. El método que te enseñaré se basa, en parte, en un estilo de masaje llamado Masaje Indio de la Cabeza, el más popular en aquel país y que incluye pases en la parte superior de la espalda, hombros, cuello, cabeza y cara. Fue desarrollado como parte del sistema curativo ayurvédico practicado en India durante miles de años.
El Masaje Indio de la Cabeza es un proceso sistemático. Está diseñado para liberar la tensión, las capas musculares y el tejido de conexión, dejando espacio para que los músculos se distiendan y se relajen. Se utiliza un ritmo firme, aunque sutil, y el efecto no es sólo físico, sino que también contribuye a equilibrar las emociones. Este tipo de masaje tranquilizará a tu hijo al igual que lo hace con los adultos.

 

Beneficios del Masaje Indio de la Cabeza:

• Alivia el estrés y la tensión en los músculos adyacentes.
• Proporciona una sensación de bienestar general.
• Alivia los dolores de cabeza, oído y dentición.
• Estimula la circulación y aumenta el flujo linfático.
• Estimula la piel y los terminales nerviosos situados debajo de la misma.
• Fomenta elevados niveles de alerta y concentración.

 

El único problema que se puede plantear es que no a todos los bebés les gusta el tacto cerca de la cara.
Les provoca un reflejo de sobresalto. Algunos niños pueden echarse a llorar al apoyar las manos en el rostro demasiado deprisa. Para evitarlo, empieza esta parte del masaje apoyándolas lenta y suavemente en diversas áreas de la cabeza, incluyendo las siguientes:

 

• Frente, sienes y base del cráneo
• Cejas y párpados
• Nariz
• Mejillas
• Alrededor de la boca
• Orejas y áreas adyacentes.

Actúa con un tacto firme; si es excesivamente delicado le harás cosquillas. Deja que se acostumbre a tus manos alrededor de la cara. Mantenías en cada posición durante algunos segundos hasta que se relaje, v luego pasa a otra área. Sólo entonces deberías empezar el masaje. Calienta un poco de aceite en las manos, asegurándote de que no gotee. ¡Cuidado! Evita siempre los ojos y la boca. En realidad, si te ha quedado un poco después de los masajes anteriores durante la sesión, no hace falta añadir más. En la cabeza y la cara del niño hay muchas más áreas de trabajo de las que podrías imaginar. Empieza con los pulgares. Desplázalos por la trente a partir del centro y moviéndote hacia los lados, como si intentaras alisar las páginas de un libro. Actúa con lentitud, manteniendo una presión firme. Puedes empezar en la línea del cabello y avanzar hacia las cejas con cada pase. A continuación, mueve las manos hasta la nariz, y con la punta de los dedos, desplaza los pulgares desde la nariz hasta las sienes. Manten una presión firme pero ligera. No tires nunca de la piel del niño. Los dedos se deben deslizar suavemente, tal y como lo haces cuando te maquillas los párpados. Repítelo varias veces, dejando que las puntas de los dedos continúen hasta las mejillas y luego el mentón. Repite varias veces esta secuencia, dependiendo siempre de la mayor o menor respuesta de satisfacción del bebé.

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Cuando estés muy cerca del mentón, pasa los pulgares hacia fuera a lo largo de la línea maxilar.
Les suele encantar y a menudo reaccionan con una amplia sonrisa. Después, traza pequeños círculos con los dedos en el maxilar. Esto alivia a los niños que tienen dolor de encías o que succionan mucho.
Ahora desplaza los pulgares hacia arriba, por debajo del mentón, para relajar el área maxilar. Si no tienes demasiado aceite en las manos, resigue la silueta de los labios. (De lo contrario, sécate un poco.) No te extrañes si el niño empieza a girar la cabeza en busca de tu pecho o del biberón. Es una respuesta perfectamente normal.Acto seguido, desliza las puntas de los dedos índice y corazón hasta el área situada debajo de los ojos, y traza pequeños círculos muy lentamente alrededor de los ojos. Trabaja también las cejas, desde el borde interior hasta el exterior. Por último, pasa a las orejas usando los pulgares y la punta de los dedos. Puedes hacer el masaje en las dos orejas al mismo tiempo, resiguiendo el borde de las mismas y su cara posterior, desplazándote acto seguido hasta el mentón. Este pase es muy reconfortante cuando el niño tiene dolor de encías. Estimular las orejas de este modo también toca todos los puntos de reflexología en esta área. ¡Hay tantos como en las manos y los pies! Luego pasa a la cabeza y el cabello (si lo tiene).
Es un área extremadamente sensible y saturada de terminales nerviosos. La receptividad al tacto es extraordinaria. El masaje en la cabeza y el cuello relaja profundamente.

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Experimenta con otros pases y dedícales todo el tiempo que consideres oportuno, dependiendo
siempre de la respuesta de bienestar de tu hijo.
Aunque «inventes» algunos pases, lo verdaderamente importante es el cariño y el amor con el
que lo haces. Personalmente, me gusta apoyar la palma de las dos manos en la cabecita del niño y
acariciarle lentamente los dos lados de la misma.
Es un momento ideal para establecer contacto visual y fortalecer los vínculos afectivos.
Termina el masaje de la cara y la cabeza apoyando delicadamente la palma de las manos en las orejas del pequeño, ahuecándolas para apagar un poco los sonidos del entorno. Quédate así durante algunos segundos para que el bebé sienta el calor de tus manos. Es una posición muy relajante que lo ayuda a concentrarse en ti y a bloquear todo cuanto pueda distraer su atención. Puedes utilizarla siempre que quieras reenfocar la atención de tu hijo.

 

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secuencia masajes - Resumen de la secuencia de masaje de los brazos

Resumen de la secuencia de masaje de los brazos

1. Ordeño Indio. Apretar con suavidad desde el hombro hasta la muñeca.

2. Apretar y Girar. Empezar en el hombro y continuar hasta la muñeca.

3. Ordeño Sueco. Apretar ligeramente desde la muñeca hasta el hombro.

4. Enrollado. Sujetar el brazo con las dos manos y girarlas como si se pretendiera estirar un pedazo de plastilina.

5. Círculos con los pulgares y arrastre con presión. En la parte superior de la mano, alrededor de la muñeca, en la palma y enrollando cada dedo.

6. Pase de pluma. Todo el brazo con suaves golpecitos.

masajebebe2 - Técnicas de masaje para bebés

Técnicas de masaje para bebés

Si tienes mi body de masaje, sigue las flechas y desliza suavemente las manos por encima. Más adelante,cuando te hayas acostumbrado, haz lo mismo por debajo del body, realizando el masaje directamente la piel de tu hijo. Finalmente, cuando ya te hayas familiarizado con los pases y la dirección en el movimiento de las manos, quítaselo.Ejerce una presión ligera y regular. Con frecuencia los bebés se sienten incómodos si los tocas con excesiva suavidad y les haces cosquillas. Si se pone nervioso transcurridos algunos minutos, pasa a otra área del cuerpo. Recuerda que, en masaje, el «pase perfecto» no existe. Siempre que trabajes con delicadeza y lo acaricies con amor, sus resultados serán maravillosos.

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las manos - Las manos

Las manos

En el feto humano las manos se distinguen a modo de diminutos «remos» carnosos en el extremo de las extremidades superiores hasta el sexto mes de gestación. A partir de ese momento empiezan a asomar los dedos. Poco después, las manos y los brazos realizan movimientos de vaivén en el líquido amniótico.


Los bebés nacen con una habilidad incipiente para coger y sujetar objetos.


A los cinco meses de vida, utilizan los brazos y las manos para «calcular» el tamaño y la dureza (o blandura) de los objetos que tienen a su alcance.


Nuestro cerebro dedica una parte inusualmente extensa de su superficie a las manos y los dedos. A decir verdad, las manos del bebé están conectadas por fibras a una amplísima gama de áreas sensoriales, motrices y de asociación de la mente, sentando las bases del aprendizaje no verbal (p. ej., lo que le enseñas a través del masaje).


Las manos tienen 27 huesos, 33 músculos, 20 articulaciones y 20 tipos diferentes de fibras nerviosas, mientras que los brazos sólo tienen seis nervios principales y tres huesos.

musculos de la espalda - Los músculos de la espalda sentado y de pie

Los músculos de la espalda sentado y de pie

A los cuatro meses observarás que tu hijo junta los omóplatos cuando lo sostienes en la posición de sentado o de pie, aunque todavía no puede moverse o sentarse y jugar por sí solo. Entre el sexto y noveno mes ya será capaz de hacerlo. Éste el momento en el que el masaje de la espalda es más beneficioso. En el sexto mes, el niño continúa desarrollando sus habilidades para sentarse; Alrededor del séptimo lo hará él solo; y entre el décimo y duodécimo mes se pondrá de pie. La secuencia de aprendizaje para sentarse y estar de pie es fascinante. En los primeros meses, su espalda es muy débil. Alrededor del tercer y cuarto mes se fortalece la parte inferior de la espalda y empieza a incorporarse, aunque a menudo se desplomando, pero empieza a extender los brazos hacia delante y hacia los lados. En esta etapa usa los músculos de la espalda, que se fortalecen para que pueda sentarse. Estar sentado y de pie requiere un equilibrio que sólo se consigue con unos músculos de la espalda fuertes y desarrollados. Cuando ya utiliza estos músculos, el masaje de la espalda es muy relajante, además se ser una de las partes favoritas para el masaje tanto para los bebés como para los niños más mayorcitos.