deteccion de gases - Detección de gases

Detección de gases

«Camina» por el vientre del bebé con las yemas de los dedos, de izquierda a derecha, siguiendo la forma de la «U» invertida. Esto te permitirá localizar las burbujas de aire. Si lo prefieres, puedes utilizar las dos manos y caminar con el índice y el corazón. Si detectas una pequeña burbuja, dedica unos segundos a trabajar esta área hasta que la expulse. Habitualmente, los pequeñines recompensan la atención con una sonrisita de alivio. Para completar el masaje del vientre, levanta las piernas del niño hasta el pecho y luego suéltalas. Le facilitarás la digestión y contribuirás a la expulsión de los gases. Haz un breve descanso (también puedes hacerlo después del masaje del pecho) y aprovecha para cambiarle el pañal o limpiar las deposiciones.

masaje3 - Cómo empezar el masaje del bebé

Cómo empezar el masaje del bebé

Sitúa al niño frente a ti, míralo a los ojos y muéstrale las manos. Dilc «¿Te apetece un masaje?». Obser va su reacción y si su actitud es receptiva. A continuación, calienta un poco de aceite en las manos y sigue hablándole.
Para que se acostumbre a tu tacto, empieza por las piernas y los pies, las partes menos vulnerables desu cuerpo.

Piernas

1. Ordeño Indio. Ligera presión desde la cadera hasta el tobillo.
2. Apretar y girar. Empezar en la cadera y continuar hasta el tobillo.
3. Pase de pulgares. En la parte superior e inferior del pie, y alrededor del tobillo.
4. Ordeño Sueco. Suave presión desde el tobillo hasta la cadera.
5. Enrollado. Acción de enrollar la pierna entre las manos desde la rodilla hasta el tobillo.
6. Pase de pluma o arrastre. Pases ligeros en toda la pierna con las yemas de los dedos o las manos levemente arqueadas, en forma de garra.
Pies

1. De paseo con los pulgares. Dado que los pies de los bebés son muy pequeños, te recomiendo esta técnica, que te permite estimular áreas más grandes en el pie e influir en todos los sistemas orgánicos en lugar de centrarte en puntos de reflejo específicos. Sujeta el talón con la mano de apoyo y coloca el pulgar en el área de reflejo que deseas trabajar. (En este capítulo encontrarás un gráfico de reflexología e información acerca de los sistemas orgánicos específicos en los que actúa cada área.)
Con un movimiento de «oruga», flexiona la primera articulación del pulgar y desplázalo lentamente desde el talón hasta los dedos, siempre hacia delante, nunca hacia atrás. Para trabajar todo el pie con el «paseo con el pulgar», te aconsejo dividirlo en cinco secciones con líneas horizontales (pelvis, cintura, diafragma y cuello/hombros). Cuando llegues a la sección superior, desplaza de nuevo el dedo hasta la línea de partida, reiniciando el proceso. Con esta técnica trabajarás todo el pie.
Vientre

1. Pase descendente. Alternando las palmas de las manos desde la caja torácica hasta la parte superiorde las piernas.
2. Pase circular. Masaje alrededor del ombligo en la dirección de las manecillas del reloj.
3. Pases dactilares. Pases cortos y solapados con los dedos, describiendo una «U» invertida.
4. Pase de pulgar. Con los pulgares juntos en el vientre del bebé y empujando suavemente hacia los costados.
5. Almohadilla. Sujetando las piernas del niño eon una mano a la altura de los tobillos, o con las dosmanos al mismo tiempo, según prefieras, y desplazando el borde blando de la palma de las manos (como si arrastraras arena hacia ti).
Pecho

1. Pase de corazón. Con las dos manos juntas en el centro del pecho del bebé.
2. Pase de mariposa. Cruzando las manos en «X» sobre el pecho, alternando las manos.
Brazos y manos

1. Ordeño Indio. Apretar con suavidad desde el hombro hasta la muñeca.
2. Apretar y girar. Empezar en el hombro y continuar hasta la muñeca.
3. Ordeño Sueco. Apretar ligeramente desde la muñeca hasta el hombro.
4. Enrollado. Sujetar el brazo con las dos manos y girarlas como si se pretendiera estirar un pedazo de plastilina.
5. Círculos con los pulgares y arrastre con presión. En la parte superior de la mano, alrededor de la muñeca, en la palma y enrollando cada dedo.
6. Pase de pluma. Todo el brazo con suaves golpecitos.
Cara

1. Pase de pulgares en la frente. Desde el centro hacia fuera y hasta la línea del cabello.
2. Pase de pulgares desde la nariz hasta las sienes. Luego repítelo desplazándolos hacia fuera desde la nariz hasta las mejillas, avanzando con las puntas de los dedos, con cada pase, a lo largo de las mejillas y hasta el mentón.
3. Pase de pulgares en la línea maxilar. Luego traza la silueta de los labios.
4. Círculos alrededor de los ojos. Con las puntas de los dedos, y a continuación siguiendo las cejas desde el borde interior hasta el exterior.
5. Estimulación de las orejas. Con la punta de los dedos.
6. Ahuecar las manos en las orejas. Mantener la posición durante algunos segundos.
Espalda

1. Pase descendente 1. Apoya una mano en las nalgas y avanza con la otra desde la nuca hasta las nalgas.
2. Pases cruzados en la espalda. Mueve las manos adelante y atrás en direcciones opuestas, recorriendo la espalda hasta las nalgas y luego hacia arriba hasta los hombros y la nuca. Repítelo varias veces.
3. Pequeños círculos con los dedos. Traza pequeños círculos en toda la espalda con las puntas de los dedos, alternando las manos y deslizándolos desde un lado hasta el otro de la columna vertebral.
4. Pase descendente 2. Apoya una mano en las nalgas, sin moverla, y usa la otra para trabajar la espalda desde la nuca. Sujeta las piernas con una mano y repite el pase con la otra, esta vez hasta las piernas y los tobillos para conectar el cuerpo.
5. Pase del gato. Rastrea la espalda con los dedos empezando por la nuca y hacia las nalgas. Cada paso
debe ser más ligero hasta convertirse en el Pase de Pluma comentado en capítulos anteriores.

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masajelacara4 - Masaje de la cara

Masaje de la cara

Cuando lo acuestes boca abajo durante el masaje, es muy probable que se quede dormido. (AD- VERTENCIA: No lo dejes durmiendo boca abajo después del masaje; aumentaría el riesgo del síndro- me de muerte súbita.) Aunque tu tacto y tu voz seguirán reconfortando al pequeñín, a menudo es acon- sejable dedicar unos minutos más cara a cara para conectar mejor con él. Veamos algunas cosas que también deberías tener en cuenta durante el masaje de la cara. Muchos be- bés, especialmente durante los tres primeros meses, acumulan tensión en el rostro y el cuello como con- secuencia del llanto, succión, dolor en las encías e interacción con el entorno. Este masaje constituye una forma extraordinaria de aliviarla, establecer contacto visual y fortalecer los vínculos afectivos con tu hija. El método que te enseñaré se basa, en parte, en un estilo de masaje llamado Masaje Indio de la Cabeza, el más popular en aquel país y que incluye pases en la parte superior de la espalda, hombros, cuello, cabeza y cara. Fue desarrollado como parte del sistema curativo ayurvédico practicado en India durante miles de años.
El Masaje Indio de la Cabeza es un proceso sistemático. Está diseñado para liberar la tensión, las capas musculares y el tejido de conexión, dejando espacio para que los músculos se distiendan y se relajen. Se utiliza un ritmo firme, aunque sutil, y el efecto no es sólo físico, sino que también contribuye a equilibrar las emociones. Este tipo de masaje tranquilizará a tu hijo al igual que lo hace con los adultos.

 

Beneficios del Masaje Indio de la Cabeza:

• Alivia el estrés y la tensión en los músculos adyacentes.
• Proporciona una sensación de bienestar general.
• Alivia los dolores de cabeza, oído y dentición.
• Estimula la circulación y aumenta el flujo linfático.
• Estimula la piel y los terminales nerviosos situados debajo de la misma.
• Fomenta elevados niveles de alerta y concentración.

 

El único problema que se puede plantear es que no a todos los bebés les gusta el tacto cerca de la cara.
Les provoca un reflejo de sobresalto. Algunos niños pueden echarse a llorar al apoyar las manos en el rostro demasiado deprisa. Para evitarlo, empieza esta parte del masaje apoyándolas lenta y suavemente en diversas áreas de la cabeza, incluyendo las siguientes:

 

• Frente, sienes y base del cráneo
• Cejas y párpados
• Nariz
• Mejillas
• Alrededor de la boca
• Orejas y áreas adyacentes.

Actúa con un tacto firme; si es excesivamente delicado le harás cosquillas. Deja que se acostumbre a tus manos alrededor de la cara. Mantenías en cada posición durante algunos segundos hasta que se relaje, v luego pasa a otra área. Sólo entonces deberías empezar el masaje. Calienta un poco de aceite en las manos, asegurándote de que no gotee. ¡Cuidado! Evita siempre los ojos y la boca. En realidad, si te ha quedado un poco después de los masajes anteriores durante la sesión, no hace falta añadir más. En la cabeza y la cara del niño hay muchas más áreas de trabajo de las que podrías imaginar. Empieza con los pulgares. Desplázalos por la trente a partir del centro y moviéndote hacia los lados, como si intentaras alisar las páginas de un libro. Actúa con lentitud, manteniendo una presión firme. Puedes empezar en la línea del cabello y avanzar hacia las cejas con cada pase. A continuación, mueve las manos hasta la nariz, y con la punta de los dedos, desplaza los pulgares desde la nariz hasta las sienes. Manten una presión firme pero ligera. No tires nunca de la piel del niño. Los dedos se deben deslizar suavemente, tal y como lo haces cuando te maquillas los párpados. Repítelo varias veces, dejando que las puntas de los dedos continúen hasta las mejillas y luego el mentón. Repite varias veces esta secuencia, dependiendo siempre de la mayor o menor respuesta de satisfacción del bebé.

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Cuando estés muy cerca del mentón, pasa los pulgares hacia fuera a lo largo de la línea maxilar.
Les suele encantar y a menudo reaccionan con una amplia sonrisa. Después, traza pequeños círculos con los dedos en el maxilar. Esto alivia a los niños que tienen dolor de encías o que succionan mucho.
Ahora desplaza los pulgares hacia arriba, por debajo del mentón, para relajar el área maxilar. Si no tienes demasiado aceite en las manos, resigue la silueta de los labios. (De lo contrario, sécate un poco.) No te extrañes si el niño empieza a girar la cabeza en busca de tu pecho o del biberón. Es una respuesta perfectamente normal.Acto seguido, desliza las puntas de los dedos índice y corazón hasta el área situada debajo de los ojos, y traza pequeños círculos muy lentamente alrededor de los ojos. Trabaja también las cejas, desde el borde interior hasta el exterior. Por último, pasa a las orejas usando los pulgares y la punta de los dedos. Puedes hacer el masaje en las dos orejas al mismo tiempo, resiguiendo el borde de las mismas y su cara posterior, desplazándote acto seguido hasta el mentón. Este pase es muy reconfortante cuando el niño tiene dolor de encías. Estimular las orejas de este modo también toca todos los puntos de reflexología en esta área. ¡Hay tantos como en las manos y los pies! Luego pasa a la cabeza y el cabello (si lo tiene).
Es un área extremadamente sensible y saturada de terminales nerviosos. La receptividad al tacto es extraordinaria. El masaje en la cabeza y el cuello relaja profundamente.

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Experimenta con otros pases y dedícales todo el tiempo que consideres oportuno, dependiendo
siempre de la respuesta de bienestar de tu hijo.
Aunque «inventes» algunos pases, lo verdaderamente importante es el cariño y el amor con el
que lo haces. Personalmente, me gusta apoyar la palma de las dos manos en la cabecita del niño y
acariciarle lentamente los dos lados de la misma.
Es un momento ideal para establecer contacto visual y fortalecer los vínculos afectivos.
Termina el masaje de la cara y la cabeza apoyando delicadamente la palma de las manos en las orejas del pequeño, ahuecándolas para apagar un poco los sonidos del entorno. Quédate así durante algunos segundos para que el bebé sienta el calor de tus manos. Es una posición muy relajante que lo ayuda a concentrarse en ti y a bloquear todo cuanto pueda distraer su atención. Puedes utilizarla siempre que quieras reenfocar la atención de tu hijo.

 

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masajefacialdelbebe - La expresión facial del bebé

La expresión facial del bebé

Tu hijo puede «hablar» contigo mediante un lenguaje no verbal. Las sesiones
de masaje te ofrecen la excelente oportunidad de analizar y aprender esteenguaje
Una de las formas en las que «hablan» los bebés es a través de los ojos. Los niños usan sus ojos para llamar tu atención. Los recién nacidos enfocan la visión entre 18 y 30 cm, es decir, la distancia que media entre ambos cuando lo tienes
en brazos y la ideal para establecer un contacto visual durante el masaje. Cuando os miráis, su expresión se anima y los ojos se abren más para observarte intencionadamente y explorar tu rostro (¡para delicia de mamá o papá!). Si desvías
la mirada, es probable que haga algún ruido o que mueva los brazos para llamar de nuevo tu atención. Es importante que te fijes en estas pequeñas reacciones de tu hijo cuanto antes; te ayudarán a comprender lo que está intentando comunicarte y, en definitiva, a satisfacer sus necesidades.
Una vez establecido el contacto visual, el bebé puede desviar la mirada de vez en cuando. Esto le proporciona unos instantes de descanso en los que procesa los estímulos visuales recibidos. Luego volverá a mirarte y el proceso de comunicación proseguirá. Empieza con expresiones faciales y movimientos simples.
Por ejemplo, simula una «O» con los labios. Si el niño te puede ver con claridad, te imitará. Lo mismo ocurre si sacas la lengua. Los bebés son imitadores extraordinarios y reflejan tus expresiones como si de un espejo se tratara. A la edad
de seis semanas, tus esfuerzos se verán recompensados con sonrisas y grititos de alegría. También existen otras respuestas físicas. Así, por ejemplo, si tensa los músculos, es señal de excitación. Observa estas señales durante todo el proceso de masaje para que podáis aprender juntos.

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secuencia masajes - Resumen de la secuencia de masaje de los brazos

Resumen de la secuencia de masaje de los brazos

1. Ordeño Indio. Apretar con suavidad desde el hombro hasta la muñeca.

2. Apretar y Girar. Empezar en el hombro y continuar hasta la muñeca.

3. Ordeño Sueco. Apretar ligeramente desde la muñeca hasta el hombro.

4. Enrollado. Sujetar el brazo con las dos manos y girarlas como si se pretendiera estirar un pedazo de plastilina.

5. Círculos con los pulgares y arrastre con presión. En la parte superior de la mano, alrededor de la muñeca, en la palma y enrollando cada dedo.

6. Pase de pluma. Todo el brazo con suaves golpecitos.

precalentamiento - Precalentamiento y mejora de la circulación

Precalentamiento y mejora de la circulación

Cuand el bebé cierra los brazos en señal de protección, es muy probable que tenga las manos frías. Veamos cómo puedes calentárselas. En primer lugar úntate un poco de aceite en la palma de la mano, acaríciale el brazo extendiendo el aceite y luego empieza con el pase de Ordeño Indio desde el hombro hasta la muñeca. Cuando llegues a la mano del niño, tómala con las dos manos (una encima y otra debajo) para transmitirle tu calor. Cambia de lado y repite el pase. Si con todo continúa resistiéndose, sujétalo por la muñeca y dale unos ligeros golpecitos para estimular una respuesta natural de «sigue adelante». Una tercera opción si el niño llora consiste en cogerle de las manos y cruzárselas en el pecho, manteniendo esta posición durante unos instantes. Esto puede relajar el cuerpo del bebé, ya que imita una posición semifetal. Como última alternativa, puedes reiniciar los sencillos movimientos de estiramiento que ya he mencionado en los preparativos para el masaje. Sujeta las muñecas del bebé, est+rale los brazos hacia los costados y después crúzalos a la altura de la muñeca. Repítelo cambiando la posición de los brazos. A continuación, desplaza sus brazos hasta la cara, sobre la frente, para completar el estiramiento. Finalmente, sujétale un brazo a la altura de la muñeca y el otro en el tobillo, desplazando el brazo y la pierna en «X» sobre el vientre. Invierte la cruz y estira de nuevo las extremidades. A menudo, este breve movimiento relaja lo suficiente al bebé como para continuar con el masaje de los brazos y las manos.

Ordeño Indio: Al igual que hiciste con las piernas, apoya los dedos de una mano en el brazo, y los dedos de la otra debajo del brazo. Aprieta y suelta suavemente el brazo con el borde interior de cada mano mientras avanzas desde la sección superior del hombro hasta la muñeca. Puedes hacerlo alternando las manos, como si estuvieras trepando por una cuerda, o bien manteniéndolas en la misma posición mientras desciendes por el brazo. Al llegar a la mano, desplaza de nuevo las palmas hasta la sección superior del hombro y repite el pase2-3 veces. Luego cambia de mano. Repítelo varias veces en ambos lados del cuerpo del niño. Esto le precalentará los brazos y eliminará el estrés y la tensión negativa a través de las manos.

Apretar y Girar: Al igual que en el masaje de ordeño, este pase se inicia en la parte superior del hombro y continúa hasta la muñeca. Sujeta el brazo del bebé con las dos manos, apretandoy girando tus manos con suavidad alrededor del brazo. Trabaja con movimientos lentos y delicados, dejando que tus manos te guién con naturalidad. Presiona con la suficiente firmeza como para ejercer una ligera presión, pero no demasiado fuerte como para tirar de la piel. Con el brazo de tu hijo intado de aceite, tus manos deberían deslizarse suavemente por la piel, adelante y atrás, apretando, girando y luego reduciendo ligeramente la presión para poder llegar hasta la muñeca con la misma delicadeza. Repítelo varias veces y sigue hablándole, y más teniendo en cuenta que en esta etapa del masaje su contacto visual será mucho más acusado.

Ordeño Sueco: Este pase empieza en la muñeca y continúa hasta la parte superior del hombro. Su finalidad es mejorar la circulación sanguínea y tonificar los músculo. Inicia la aplicación apoyando las dos manos, una a cada lado del brazo, y aprentado y soltando con suavidad desde la muñeca hasta el hombro. Repite el pase varias veces con una mano sobre la otra o una después de la otra. Acto seguido, coge la muñeca de tu hijo con una mano, mientras con la otra aprietas y sueltas delicadamente la sujeción para estimular la otra cara del brazo desde la muñeca hasta la sección superior del hombro. Repítelo varias veces. Recuerda que no existe una regla inmutable acerca del número de pases que deberías realizar en cada área del cuerpo. Confia en la intuición y sigue adelante mientras el niño se sienta a gusto.

Enrollado: Es un pase muy sencillo que consiste en enrollar el brazo entre tus manos desde el codo hasta el hombro. Si lo deseas, también lo puedes hacer a lo largo de todo el brazo en la dirección opuesta. La ventaja del enrollado reside en la amplia superficie de tacto que proporciona, al tiempo que facilita el contacto visual con el pequeño. Asimismo, es un pase que resulta muy gratificante para los padres, ya que no implica presión. Al realizar este pase, piensa en cómo enrollarías con las manos un pedazo de plastilina para estirarlo. En realidad, incluso podrías realizar este pase a modo de introducción de la progresión del masaje para relajar al bebé y comprobar lo que le gusta y le disgusta en relación con la forma de presionar. Empieza con un enrollado muy ligero, y luego aumenta gradualmente la presión.

Círculos con los pulgares y arrastre con presión: Recuerdas cómo lo hiciste con las piernas, presionando con los pulgares? Pues bien, ahora lo harás en lados opuestos del brazo, lo cual te permitirá detectar los músculos tensos. Coloca una mano a cada lado del brazo del bebé y presiona lenta y uniformemente con los pulgares mientras trabajas desde la parte superior del hombro hasta las manos. El arrastre de los pulgares es excelente para el masade de las mano. Aplica los dos dedos para deslizarlos por las palmas ejerciendo una ligera presión. Primero trabaja toda la palma de la mano trazando círculos, y después realiza un movimiento de arriba abajo. Los círculos con los pulgares estimulan todas las áreas de reflexología en las pequeñitas manos del niño. Finalmente, toma sus manos entre las tuyas como lo hiciste al empezar el masaje.

Pase de pluma: Concluye el masaje de los brazos aflojando tus manos y utilizando las yemas de los dedos para recorrerlos en toda su longitud, con levísimos golpecitos, desde el hombro hasta los dedos, deteniéndote unos segundos en la cadera. La presión es, en realidad, prácticamente imperceptible para el niño, pero su efecto relajante es incomparable. El pase de pluma proporciona una sensación de final a esta parte del masaje. Puedes sujetar la muñeca de tu hijo con una mano y realizar el pase con la otra, o bien soltarle el bracito y hacer el pase alternando las dos manos. Si se resiste al pase de pluma, es posible que le estés haciendo cosquillas. Prueba con un movimiento de arrastre, que da magníficos resultados cuando se realiza después de una secuencia de golpecitos para estimular el cierre de los terminales nerviosos en la superficie de la pierl y canalizar la tensión fuera del cuerpo. Arquea un poco las manos, en forma de garra, y arrástralas con la punta de los dedos con movimientos cortos y solapados, una mano de después de la otra en una acción descendente y continuada. Efectúa el arrastre desde la parte superior del hombro hasta la punta de los dedos, y cuando hayas terminado, toma de nuevo sus manos entre las tuyas a modo de cierre de esta etapa antes de proseguir con el masaje de la cara.

masajebebe2 - Técnicas de masaje para bebés

Técnicas de masaje para bebés

Si tienes mi body de masaje, sigue las flechas y desliza suavemente las manos por encima. Más adelante,cuando te hayas acostumbrado, haz lo mismo por debajo del body, realizando el masaje directamente la piel de tu hijo. Finalmente, cuando ya te hayas familiarizado con los pases y la dirección en el movimiento de las manos, quítaselo.Ejerce una presión ligera y regular. Con frecuencia los bebés se sienten incómodos si los tocas con excesiva suavidad y les haces cosquillas. Si se pone nervioso transcurridos algunos minutos, pasa a otra área del cuerpo. Recuerda que, en masaje, el «pase perfecto» no existe. Siempre que trabajes con delicadeza y lo acaricies con amor, sus resultados serán maravillosos.

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las manos - Las manos

Las manos

En el feto humano las manos se distinguen a modo de diminutos «remos» carnosos en el extremo de las extremidades superiores hasta el sexto mes de gestación. A partir de ese momento empiezan a asomar los dedos. Poco después, las manos y los brazos realizan movimientos de vaivén en el líquido amniótico.


Los bebés nacen con una habilidad incipiente para coger y sujetar objetos.


A los cinco meses de vida, utilizan los brazos y las manos para «calcular» el tamaño y la dureza (o blandura) de los objetos que tienen a su alcance.


Nuestro cerebro dedica una parte inusualmente extensa de su superficie a las manos y los dedos. A decir verdad, las manos del bebé están conectadas por fibras a una amplísima gama de áreas sensoriales, motrices y de asociación de la mente, sentando las bases del aprendizaje no verbal (p. ej., lo que le enseñas a través del masaje).


Las manos tienen 27 huesos, 33 músculos, 20 articulaciones y 20 tipos diferentes de fibras nerviosas, mientras que los brazos sólo tienen seis nervios principales y tres huesos.

pase de mariposa1 - Masaje del pecho

Masaje del pecho

Tras haber realizado el masaje del vientre, apoya las manos juntas en el centro del pecho de tu hijo. Las técnicas de masaje que aprenderás a continuación alivian la congestión y mantienen en perfectas condiciones la función cardíaca y pulmonar.

Pase de corazón:
Para hacer el Pase de Corazón, mueve suavemente las manos desde el centro del pecho del bebé en dirección al cuello y luego hacia los costados, describiendo la forma de un corazón y juntándolas de nuevo en el centro. Repítelo varias veces. En mi body de masaje, este pase corresponde al corazón rosa situado en la parte delantera. Para que te sea más fácil, puedes desplazar simplemente las manos siguiendo la silueta de esc gran corazón de color rosa. Si el niño está resfriado, puedes utilizar unas cuantas gotitas de aceite de eucalipto diluidas en dos cucharadas de aceite de almendra o de sésamo. Le aliviarás la congestión. Dado que el eucalipto es muy potente, bastarán una o dos gotas. Úntate primero el aceite en las manos para calentarlo. Si vas a utilizar productos de venta en farmacias, asegúrate de que estén indicados para el uso infantil.

 pase de corazón

Pase de Mariposa
Apova las manos una a cada latió del bebé, en la base de la caja torácica. Empezando con la mano derecha, desplázala en diagonal a través del pecho, hacia la izquierda, en dirección al hombro derecho del niño. Luego, arrastra los dedos con suavidad en el hombro y regresa a la posición inicial siguiendo la misma línea. Cambia de mano. Esta vez la mano izquierda realizará el mismo movimiento pero desplazándose en diagonal hacia la derecha, hacia el hombro izquierdo del bebé. Continúa hasta el hombro, arrastra ligeramente los dedos hacia abajo y sigue la misma línea, en dirección contraria, hasta el punto de partida. Repítelo varias veces alternando las manos. En mi body de masaje, este pase corresponde a la flecha rosa en el pecho que corta el gran corazón del mismo color. A los niños parece gustarles este pase y a menudo responden relajando los brazos y empujando el pecho hacia ti. Finaliza la parte vientre/pecho del masaje apoyando las manos muy ligeramente en el pecho de tu hijo. El pase ha terminado, y también el trabajo en esta área del cuerpo.

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musculos de la espalda - Los músculos de la espalda sentado y de pie

Los músculos de la espalda sentado y de pie

A los cuatro meses observarás que tu hijo junta los omóplatos cuando lo sostienes en la posición de sentado o de pie, aunque todavía no puede moverse o sentarse y jugar por sí solo. Entre el sexto y noveno mes ya será capaz de hacerlo. Éste el momento en el que el masaje de la espalda es más beneficioso. En el sexto mes, el niño continúa desarrollando sus habilidades para sentarse; Alrededor del séptimo lo hará él solo; y entre el décimo y duodécimo mes se pondrá de pie. La secuencia de aprendizaje para sentarse y estar de pie es fascinante. En los primeros meses, su espalda es muy débil. Alrededor del tercer y cuarto mes se fortalece la parte inferior de la espalda y empieza a incorporarse, aunque a menudo se desplomando, pero empieza a extender los brazos hacia delante y hacia los lados. En esta etapa usa los músculos de la espalda, que se fortalecen para que pueda sentarse. Estar sentado y de pie requiere un equilibrio que sólo se consigue con unos músculos de la espalda fuertes y desarrollados. Cuando ya utiliza estos músculos, el masaje de la espalda es muy relajante, además se ser una de las partes favoritas para el masaje tanto para los bebés como para los niños más mayorcitos.