masaje de las piernas - Masaje de las piernas

Masaje de las piernas

La rutina de masaje del bebé que voy a describir combina el método sueco e indio. Ambos pueden mejorar muy eficazmente la circulación sanguínea y el tono muscular. El masaje sueco utiliza «pases» (acción o desplazamiento de las mano; en adelante «pase» o «pases») que empiezan en las extremidades y avanzan hasta el corazón, estimulando el flujo sanguíneo y linfático y potenciando el tono muscular, mientras que el masaje indio trabaja desde el centro y continúa hacia afuera para mejorar todos los niveles de energía y relajar los músculos articulados. Explicaré paso a paso cómo hay que trabajar las piernas, el vientre y el pecho, los brazos, las manos, la cara y la espalda. La rutina completa debe durar alrededor de veinte minutos. Luego te enseñaré a utilizar la reflexología, un tipo de masaje en puntos de presión en los pies para contribuir a la curación de condiciones comunes en el bebé, tales como la indigestón. La reflexología elimina toxinas del cuerpo y lo mantiene fuerte y sano. Más adelante te explicaré cuáles son los puntos de reflexología en los que hay que presionar para aliviar condiciones específicas. Para que esta rutina sea más fácil de aprender, es aconsejable leer el material de cada capítulo, probando los pases en tu brazo o pierna. Cuando te sientas seguro de ti mismo, dale el masaje al bebé. Luego pasa al siguiente capítulo. No te apresures. Hay tiempo para todo. Aun en el caso de que sólo le des un masaje en la tripita durante cinco minutos, es un paso más en la dirección correcta. La mejor manera de hacer las cosas como es debido es seguir tu instinto y observar las respuestas de tu hijo. Antes de abordar las técnicas de masaje, hablemos un poco de la presión que debes ejercer mientras trabajas. Si alguna vez te has sometido a un masaje deportibo, ya sabrás lo que significa un masaje intenso. No te preocupes. No te pediré que recrees este nivel de intensidad. En el caso de tu bebé, debes realizar pases suaves y lentos, con la presión suficiente como para estimular su cuerpo. Ten en cuenta, sin embargo, que tu hijo no es tan frágil como podrías pensar. En realidad, algunos pequeñines prefieren un masaje de presión que otro de pases superficiales. Investigadores del Touch Research en La Universidad de Miami han descubierto que los bebés prefieren una cierta presión, posiblemente porque las caricias ligeras les producen un desagradable cosquilleo. Algunos estudios han demostrado que los bebés de peso por debajo de la media que reciben un masaje con una cierta presión aumentan de peso. Una vez más, observa detenidamente las preferencias de tu hijo. Fíjate en las áreas del cuerpo en las que le gusta más la sensación de fricción y lo que le pone nervioso.

Muchos padres dicen que el masaje preferido de sus hijos es el de las piernas y los pies, un área ideal por la empezar. El placer que experimenta el bebé constituye la primera parte de los extraordinarios beneficios derivados de todo el proceso de masaje, ya que el niño empieza a «esperar» sentirse a gusto, relajándose y aceptando el masaje con mayor predisposición. Una amiga me dijo que cuando su hije Jeremy era un bebé, «lo único que lo reconfortaba cuando estaba enfermo o muy nervioso era frotarle las piernas y los pies. En momentos de disgusto y malestar, cuando lo cogía y empezaba a darle un suave masaje, su respuesta era casi inmediata. Ahora tiene cinco años, y cuando está enfermo o trsite, o simplesmente cuando necesita una atención especial, me pide que se lo haga.»

masajepecho222 - A tener en cuenta durante el masaje en el pecho

A tener en cuenta durante el masaje en el pecho

En el pecho convergen los latidos del corazón y el ritmo de la respiración, creando el pulso sinfónico de la vida. Mientras que el área del corazón ha sido considerada desde hace mucho tiempo como el centro del amor, valor e incluso de la nostalgia, los pulmones, en la medicina china, están asociados al dolor emocional. Curiosamente, la profunda ola de aliento que precede a un sentimiento de júbilo, euforia o satisfacción personal es la misma que suele preceder a las lágrimas de tristeza.
En cualquier caso, respirar es sentir, y el propio término «inspirar» significa tanto «inhalar el aire» como «despertar un sentimiento». Por el contrario, respirar poco equivale a sentir poco. ¿Te has fijado alguna vez en que una de las formas en las que nuestro cuerpo afronta un trauma o aliviar la sensación de dolor consiste en contener la respiración? Como residencia emocional del pesar y la nostalgia, aunque las sensaciones del corazón se asocian habitualmente al dolor, en realidad están mucho más relacionadas con la contracción muscular del pecho y la garganta que acompaña al llanto prolongado o reprimido. En consecuencia, facilitar la respiración del niño genera vida y sentimientos. Un pecho y unos hombros abiertos, combinado con un vientre relajado, absorben la máxima cantidad de oxígeno, el verdadero espíritu de la vida.

 

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pase de mariposa1 - Masaje del pecho

Masaje del pecho

Tras haber realizado el masaje del vientre, apoya las manos juntas en el centro del pecho de tu hijo. Las técnicas de masaje que aprenderás a continuación alivian la congestión y mantienen en perfectas condiciones la función cardíaca y pulmonar.

Pase de corazón:
Para hacer el Pase de Corazón, mueve suavemente las manos desde el centro del pecho del bebé en dirección al cuello y luego hacia los costados, describiendo la forma de un corazón y juntándolas de nuevo en el centro. Repítelo varias veces. En mi body de masaje, este pase corresponde al corazón rosa situado en la parte delantera. Para que te sea más fácil, puedes desplazar simplemente las manos siguiendo la silueta de esc gran corazón de color rosa. Si el niño está resfriado, puedes utilizar unas cuantas gotitas de aceite de eucalipto diluidas en dos cucharadas de aceite de almendra o de sésamo. Le aliviarás la congestión. Dado que el eucalipto es muy potente, bastarán una o dos gotas. Úntate primero el aceite en las manos para calentarlo. Si vas a utilizar productos de venta en farmacias, asegúrate de que estén indicados para el uso infantil.

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Pase de Mariposa
Apova las manos una a cada latió del bebé, en la base de la caja torácica. Empezando con la mano derecha, desplázala en diagonal a través del pecho, hacia la izquierda, en dirección al hombro derecho del niño. Luego, arrastra los dedos con suavidad en el hombro y regresa a la posición inicial siguiendo la misma línea. Cambia de mano. Esta vez la mano izquierda realizará el mismo movimiento pero desplazándose en diagonal hacia la derecha, hacia el hombro izquierdo del bebé. Continúa hasta el hombro, arrastra ligeramente los dedos hacia abajo y sigue la misma línea, en dirección contraria, hasta el punto de partida. Repítelo varias veces alternando las manos. En mi body de masaje, este pase corresponde a la flecha rosa en el pecho que corta el gran corazón del mismo color. A los niños parece gustarles este pase y a menudo responden relajando los brazos y empujando el pecho hacia ti. Finaliza la parte vientre/pecho del masaje apoyando las manos muy ligeramente en el pecho de tu hijo. El pase ha terminado, y también el trabajo en esta área del cuerpo.

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precalentamiento - Precalentamiento y mejora de la circulación

Precalentamiento y mejora de la circulación

Cuand el bebé cierra los brazos en señal de protección, es muy probable que tenga las manos frías. Veamos cómo puedes calentárselas. En primer lugar úntate un poco de aceite en la palma de la mano, acaríciale el brazo extendiendo el aceite y luego empieza con el pase de Ordeño Indio desde el hombro hasta la muñeca. Cuando llegues a la mano del niño, tómala con las dos manos (una encima y otra debajo) para transmitirle tu calor. Cambia de lado y repite el pase. Si con todo continúa resistiéndose, sujétalo por la muñeca y dale unos ligeros golpecitos para estimular una respuesta natural de «sigue adelante». Una tercera opción si el niño llora consiste en cogerle de las manos y cruzárselas en el pecho, manteniendo esta posición durante unos instantes. Esto puede relajar el cuerpo del bebé, ya que imita una posición semifetal. Como última alternativa, puedes reiniciar los sencillos movimientos de estiramiento que ya he mencionado en los preparativos para el masaje. Sujeta las muñecas del bebé, est+rale los brazos hacia los costados y después crúzalos a la altura de la muñeca. Repítelo cambiando la posición de los brazos. A continuación, desplaza sus brazos hasta la cara, sobre la frente, para completar el estiramiento. Finalmente, sujétale un brazo a la altura de la muñeca y el otro en el tobillo, desplazando el brazo y la pierna en «X» sobre el vientre. Invierte la cruz y estira de nuevo las extremidades. A menudo, este breve movimiento relaja lo suficiente al bebé como para continuar con el masaje de los brazos y las manos.

Ordeño Indio: Al igual que hiciste con las piernas, apoya los dedos de una mano en el brazo, y los dedos de la otra debajo del brazo. Aprieta y suelta suavemente el brazo con el borde interior de cada mano mientras avanzas desde la sección superior del hombro hasta la muñeca. Puedes hacerlo alternando las manos, como si estuvieras trepando por una cuerda, o bien manteniéndolas en la misma posición mientras desciendes por el brazo. Al llegar a la mano, desplaza de nuevo las palmas hasta la sección superior del hombro y repite el pase2-3 veces. Luego cambia de mano. Repítelo varias veces en ambos lados del cuerpo del niño. Esto le precalentará los brazos y eliminará el estrés y la tensión negativa a través de las manos.

Apretar y Girar: Al igual que en el masaje de ordeño, este pase se inicia en la parte superior del hombro y continúa hasta la muñeca. Sujeta el brazo del bebé con las dos manos, apretandoy girando tus manos con suavidad alrededor del brazo. Trabaja con movimientos lentos y delicados, dejando que tus manos te guién con naturalidad. Presiona con la suficiente firmeza como para ejercer una ligera presión, pero no demasiado fuerte como para tirar de la piel. Con el brazo de tu hijo intado de aceite, tus manos deberían deslizarse suavemente por la piel, adelante y atrás, apretando, girando y luego reduciendo ligeramente la presión para poder llegar hasta la muñeca con la misma delicadeza. Repítelo varias veces y sigue hablándole, y más teniendo en cuenta que en esta etapa del masaje su contacto visual será mucho más acusado.

Ordeño Sueco: Este pase empieza en la muñeca y continúa hasta la parte superior del hombro. Su finalidad es mejorar la circulación sanguínea y tonificar los músculo. Inicia la aplicación apoyando las dos manos, una a cada lado del brazo, y aprentado y soltando con suavidad desde la muñeca hasta el hombro. Repite el pase varias veces con una mano sobre la otra o una después de la otra. Acto seguido, coge la muñeca de tu hijo con una mano, mientras con la otra aprietas y sueltas delicadamente la sujeción para estimular la otra cara del brazo desde la muñeca hasta la sección superior del hombro. Repítelo varias veces. Recuerda que no existe una regla inmutable acerca del número de pases que deberías realizar en cada área del cuerpo. Confia en la intuición y sigue adelante mientras el niño se sienta a gusto.

Enrollado: Es un pase muy sencillo que consiste en enrollar el brazo entre tus manos desde el codo hasta el hombro. Si lo deseas, también lo puedes hacer a lo largo de todo el brazo en la dirección opuesta. La ventaja del enrollado reside en la amplia superficie de tacto que proporciona, al tiempo que facilita el contacto visual con el pequeño. Asimismo, es un pase que resulta muy gratificante para los padres, ya que no implica presión. Al realizar este pase, piensa en cómo enrollarías con las manos un pedazo de plastilina para estirarlo. En realidad, incluso podrías realizar este pase a modo de introducción de la progresión del masaje para relajar al bebé y comprobar lo que le gusta y le disgusta en relación con la forma de presionar. Empieza con un enrollado muy ligero, y luego aumenta gradualmente la presión.

Círculos con los pulgares y arrastre con presión: Recuerdas cómo lo hiciste con las piernas, presionando con los pulgares? Pues bien, ahora lo harás en lados opuestos del brazo, lo cual te permitirá detectar los músculos tensos. Coloca una mano a cada lado del brazo del bebé y presiona lenta y uniformemente con los pulgares mientras trabajas desde la parte superior del hombro hasta las manos. El arrastre de los pulgares es excelente para el masade de las mano. Aplica los dos dedos para deslizarlos por las palmas ejerciendo una ligera presión. Primero trabaja toda la palma de la mano trazando círculos, y después realiza un movimiento de arriba abajo. Los círculos con los pulgares estimulan todas las áreas de reflexología en las pequeñitas manos del niño. Finalmente, toma sus manos entre las tuyas como lo hiciste al empezar el masaje.

Pase de pluma: Concluye el masaje de los brazos aflojando tus manos y utilizando las yemas de los dedos para recorrerlos en toda su longitud, con levísimos golpecitos, desde el hombro hasta los dedos, deteniéndote unos segundos en la cadera. La presión es, en realidad, prácticamente imperceptible para el niño, pero su efecto relajante es incomparable. El pase de pluma proporciona una sensación de final a esta parte del masaje. Puedes sujetar la muñeca de tu hijo con una mano y realizar el pase con la otra, o bien soltarle el bracito y hacer el pase alternando las dos manos. Si se resiste al pase de pluma, es posible que le estés haciendo cosquillas. Prueba con un movimiento de arrastre, que da magníficos resultados cuando se realiza después de una secuencia de golpecitos para estimular el cierre de los terminales nerviosos en la superficie de la pierl y canalizar la tensión fuera del cuerpo. Arquea un poco las manos, en forma de garra, y arrástralas con la punta de los dedos con movimientos cortos y solapados, una mano de después de la otra en una acción descendente y continuada. Efectúa el arrastre desde la parte superior del hombro hasta la punta de los dedos, y cuando hayas terminado, toma de nuevo sus manos entre las tuyas a modo de cierre de esta etapa antes de proseguir con el masaje de la cara.

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El tacto en la reflexología

Cuando hagas un masaje a tu hijo, aplica siempre un contacto «sutil», aunque no demasiado leve. Al igual que a la mayoría de los adultos, a los niños les encanta que les froten los pies con una presión bastante firme. A menudo, con un pase muy ligero, el niño aparta instintivamente los pies, tal vez a causa del cosquilleo que produce.
Dado que los pies del bebé son muy pequeñitos, en ocasiones es difícil localizar la posición exacta de las áreas de reflejo. Te recomiendo concentrarte en aquellas que corresponden a los sistemas orgánicos descritos por la reflexología siguiendo el gráfico (véase página siguiente). Pero aun en el caso de que no sepas dónde están exactamente los puntos de reflejo, puedes realizar un masaje eficaz, siempre que frotes los pies con la intención de curar y transmitir paz y amor. Basta con sujetar el pie del niño para influir en su sistema nervioso y relajarlo. En cualquier caso, con un poco de práctica aprenderás a localizar mejor las áreas de reflejo.

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hitos en su desarrollo - Brazos y manos: hitos en su desarrollo

Brazos y manos: hitos en su desarrollo

Tu hijo es único en el sentido más amplio de la palabra. Su aspecto, nivel de actividad, pautas de sueño, etc. varían de los de los otros bebés de la misma edad y sexo. Se necesita tiempo para comprender estos ciclos y pautas y no hay que preocuparse si la secuencia de etapas se demora algunos días o semanas. Recuerda siempre que es un individuo único. Algunos bebés tienen una personalidad más sociable que otros, los hay más arriesgados que otros, etc. El masaje te ofrece un instrumento extraordinario que te permitirá conocer todas estas cosas acerca del temperamento de tu hijo y el proceso de crecimiento. A su vez, tu estado de ansiedad se disipará cuando empieces a observar avances específicos, ya sean de mayor o de menor importancia. Sólo deberías preocuparte con el caso de que tu bebé se demore reiteradamente en varios hitos de su desarrollo en relación con su grupo de edad, en cuyo caso es recomendable consultar con el pediatra, tanto para despejar dudas como para tu propia tranquilidad.

oriente y occidente - Oriente y Occidente

Oriente y Occidente

El Tui Na es un antiguo método chino de masaje, inspirado originariamente en la observación de los animales. La gente se dio cuenta de que cuando un animal tenía una herida, se la frotaba con suavidad. Esto es comparable al instinto humano del tacto.


En el Tui Na hay un pase llamado Mo, o «barrido», que consiste en un toque ligero y rápido que se usa para relajar áreas estimuladas. Es casi idéntico al pase de pluma del Masaje Sueco!

precalentamientos - Precalentamiento opcional

Precalentamiento opcional

Si deseas realizar un «precalentamiento» antes de empezar el masaje propiamente dicho, esta actividad puede ser ideal, sobre todo para los niños muy activos. A los bebés los encanta el juego con los brazos y las piernas. Estos suaves y divertidos movimientos lo ayudarán a estirarlos, a trabajar el estómago ya la pelvis, y a alinear la columna vertebral. También puedes hacerlos si se muestra nervioso durante la sesión. A menudo, si interrumpes el masaje durante alagunos minutos y realizas estiramientos, el niño se relaja de nuevo y puedes proseguir sin la menor resistencia. Personalmente, me gusta empezar cada sesión de masaje con estos movimientos, ya que la atención del pequeñin en sí mismo y en el masaje. Realiza cada movimiento cuatro veces.


Piernas:

  • Mirando al bebé, cógelo suavemente por los tobillos, júntate las rodillas y luego, lentamente, desplázalas hacia el vientre. A continuación, estíralas de nuevo.
  • Flexiona y estira cada pierna, como si andara en bicicleta.
  • Crúzale las piernas a la altura del vientre y estíralas. Luego inviert su posición, con la otra cruzada encima.

Brazos:

  • Suejta las muñecas de tu hijo, estira los brazos hacia los lados y a continuación crúzalos a la altura de las muñecas. Estíralos de nuevo y crúzalos cambiando de brazo.
  • Luego, eleva los brazos del niño delante de la cara y extiéndelos por encima de la cabeza, estirándolos con suavidad.
  • Por último, sujeta un brazo por la muñeca y la pierna opuesta por el tobillo. Junta el brazo y la pierna de manera que se crucen en el vientre. Repítelo con el otro brazo y la otra pierna.
  • Desplaza de nuevo el brazo y la pierna hasta su posición inicial y repita la cruz con el brazo y la pierna opuestos.

Esta sencilla rutina relaja los músculos, y lo que es más importante, abre las articulaciones para que funcionen correctamente. Durante el proceso, a menudo el bebé parece adormilarse un poquito, lo que facilita mucho más el masaje posterior. Después de este breve «precalentamiento», ambos estaréis listos para empezar el masaje.

masagedelospies - Masaje de los pies

Masaje de los pies

Ahora que ya te has familiarizado con las técnicas de masaje de las piernas de tu hijo, nos centraremos en los pies. A los bebés les suele gustar muchísimo el masaje de los pies, aunque al principio, si les han extraído una muestra de sangre en el talón para su posterior análisis podrían resistirse al tacto en esta área. Dale tiempo. Acabará gustándole.
Tal vez ya hayas preparado al niño para el masaje en los pies con el pase de pulgares examinado en el ca- pítulo anterior. Ahora te enseñaré un estilo de masaje basado en la modalidad curativa conocida como «re- flexología». La reflexología es mucho más terapéutica que un simple masaje en los pies. Presionando con el pulgar y el índice, y utilizando algunas técnicas con las manos a estas áreas de reflejo, puede relajar y revitaüzar todas las partes del cuerpo, aliviar el estrés y fomentar la sensación de bienestar del bebé. Asimismo, puede solucionar múltiples trastornos de la salud, además de su función de «mantenimiento preventivo». Más adelante te explicaré más cosas acerca de cómo utilizar la reflexología y en qué puntos debes ejercer la presión para contribuir a la curación de condiciones específicas. Por ahora, bastará con algunas técnicas básicas para que puedas hacer un masaje en los pies de tu hijo como parte de la rutina general de masaje. Te será más fácil aprender esta secuencia y luego volver atrás y concentrarte en el aprendizaje de la reflexología.

 

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masaje bebe1 - Revisión del masaje del bebé

Revisión del masaje del bebé

Si has llegado hasta aquí y has aprendido y practicado el masaje de las diferentes partes del cuerpo de tu hijo, estarás listo para seguir adelante y ofrecerle una rutina completa de masaje. Ten en cuenta la posibilidad de que el niño no siempre se muestre receptivo a un masaje completo. Le puede gustar un masaje en las piernas o el vientre, pero resistirse si lo intentas en los brazos, por ejemplo. Sin embargo, incluso con un masaje en una o dos áreas el pequeñín se beneficiará de la calidez de tu tacto. Más adelante, a medida que se vaya acostumbrando a la sensación del masaje, podrás probar en otras áreas. Antes de repasar la secuencia de las técnicas, intentaré despejar algunas dudas que podrías tener. Dado que es difícil recordar todos los pases del masaje del bebé, te sugiero utilizar este capítulo a modo de guía durante la sesión.

Preguntas frecuentes

P. ¿Qué debería hacer primero?
R. Antes de empezar el masaje, consulta a tu pediatra.
P. ¿Cuándo debo empezar el masaje de mi hijo?
R. Con la previa autorización del pediatra, puedes empezar el mismo día en que salgas del hospital y lo
lleves a casa.
R ¿Con que frecuencia debería hacer un masaje a mi hijo?
R. Hasta el sexto o séptimo mes, la mayoría de los bebés se beneficia muchísimo de un masaje diario. A
medida que tu hijo se muestre más activo, podrías limitarlo a un par de veces por semana.
P. ¿Cuánto tiempo debería durar el masaje?
R. Dado que la mayoría de los bebés son muy activos y no están quietos en una posición, un masaje completo no debería durar más de veinte minutos. Incluso un masaje diario de pocos minutos te ayudará a sintonizar con su lenguaje corporal y aprender a interpretar sus estados de ánimo, sensaciones y necesidades.
P. ¿Cuándo debería evitar el masaje?
R. Espera siempre cuarenta y cinco minutos después de las tomas. También deberías evitarlo en caso de:
• Enfermedad. No le des un masaje si está enfermo. Consulta a tu pediatra antes de hacerlo.
• Erupciones e infecciones. No trabajes las áreas irritadas o infectadas.
• Vacunas. Es preferible esperar por lo menos una semana antes de darle un masaje después de la vacunación. Evita el masaje directo en el área de la inyección; puede estar muy sensible.
P. ¿Cuándo debería hacer un masaje a mi hijo?
R. El mejor momento es cuando los dos estáis relajados. Observa el comportamiento del niño. Si empiezas y se resiste o disgusta, lo mejor es interrumpir la sesión y dejarlo para más tarde. No fuerces el masaje. Cada bebé es diferente; pruébalo en distintos momentos del día hasta encontrar el ideal para ambos. Después del baño suele dar excelentes resultados.
P. ¿Dónde debería hacer el masaje?
R. Los bebés se relujan más fácilmente si están en un entorno cálido. Elige pues una habitación cálida y silenciosa. Incluso puedes poner música clásica o nanas de fondo.
R ¿Qué material necesito?
R. Vas a necesitar los utensilios siguientes:
• «Tranquilizador» cubierto con una toalla
• Otra toalla para limpiarte las manos
• Aceite inodoro vegetal (de almendra o de sésamo). Te recomiendo los aceites nutritivos 100% naturales y «aptos para el consumo» en lugar de los productos comerciales con una base inorgánica de petróleo, que (Hieden perjudicar el delicado tracto digestivo del bebé. El aceite inodoro es el mejor, ya que el sentido del olfato está muy desarrollado en los pequeñines, y la identificación del olor de la madre es un factor muy importante en el establecimiento de vínculos afectivos.
R ¿Debería hacer algo más?
R. Dedica unos minutos a lavarte a conciencia las manos y a limar las uñas para eliminar los bordes agudos. Procura que éstas no sean demasiado largas.
P. ¿Que debo hacer si llora?
R. Si en cualquier momento de la sesión de masaje tu hijo se echa a llorar, no lo interrumpas de inmediato. El tacto alivia mucha tensión y puede provocar ganas de llorar incluso en los adultos. Continúa durante algunos minutos, hablándole suavemente, o simplemente apoya las manos en el cuerpo del niño mientras le hablas. Además del llanto, el pataleo y desvío de la mirada también son signos de sobrecstimulación. Tcnlo presente y acorta la sesión de masaje, tal vez unos pocos minutos en una sola parte del cuerpo, trabajando esta área durante una semana. Localiza el punto que menos desagrada a tu hijo y aplica el masaje sólo en esa área hasta que se sienta más cómodo. Luego pasa a otra. También puedes hacer un descanso y realizarle algunos estiramientos de brazos y piernas. A menudo, este cambio interrumpe el llanto. Espera un poco y continúa. Si no deja de llorar después de un breve descanso, recuerda dónde le estabas haciendo el masaje. Por ejemplo, si era en el vientre, tal vez tenga gases o dolor de estómago, o si era en un brazo, quizá le haya quedado dolorido durante el paño. Aprovecha esta extraordinaria oportunidad de aprender cómo tu hijo expresa su malestar.

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