hitos en su desarrollo - Brazos y manos: hitos en su desarrollo

Brazos y manos: hitos en su desarrollo

Tu hijo es único en el sentido más amplio de la palabra. Su aspecto, nivel de actividad, pautas de sueño, etc. varían de los de los otros bebés de la misma edad y sexo. Se necesita tiempo para comprender estos ciclos y pautas y no hay que preocuparse si la secuencia de etapas se demora algunos días o semanas. Recuerda siempre que es un individuo único. Algunos bebés tienen una personalidad más sociable que otros, los hay más arriesgados que otros, etc. El masaje te ofrece un instrumento extraordinario que te permitirá conocer todas estas cosas acerca del temperamento de tu hijo y el proceso de crecimiento. A su vez, tu estado de ansiedad se disipará cuando empieces a observar avances específicos, ya sean de mayor o de menor importancia. Sólo deberías preocuparte con el caso de que tu bebé se demore reiteradamente en varios hitos de su desarrollo en relación con su grupo de edad, en cuyo caso es recomendable consultar con el pediatra, tanto para despejar dudas como para tu propia tranquilidad.

como relajar - Cómo relajar a un bebé nervioso

Cómo relajar a un bebé nervioso

Algunos médicos sugieren que si el bebé está nervioso puedes cruzar sus brazos en el pecho y envolverlos en una manta bien ceñida. Esto da resultado con la mayoría de los niños, aunque a algunos no les gusta la sensación. Cuando era un recién nacido, a mi sobrino Noah le disgustaba que le envolverian los brazos. Sin embargo, mi hermana Cheryl ha descubierto que si se los cruza en el pecho, los envuelve y luego lo acuesta de lado de manera que queden inmóviles, se tranquiliza y duerme bien.

precalentamientos - Precalentamiento opcional

Precalentamiento opcional

Si deseas realizar un «precalentamiento» antes de empezar el masaje propiamente dicho, esta actividad puede ser ideal, sobre todo para los niños muy activos. A los bebés los encanta el juego con los brazos y las piernas. Estos suaves y divertidos movimientos lo ayudarán a estirarlos, a trabajar el estómago ya la pelvis, y a alinear la columna vertebral. También puedes hacerlos si se muestra nervioso durante la sesión. A menudo, si interrumpes el masaje durante alagunos minutos y realizas estiramientos, el niño se relaja de nuevo y puedes proseguir sin la menor resistencia. Personalmente, me gusta empezar cada sesión de masaje con estos movimientos, ya que la atención del pequeñin en sí mismo y en el masaje. Realiza cada movimiento cuatro veces.


Piernas:

  • Mirando al bebé, cógelo suavemente por los tobillos, júntate las rodillas y luego, lentamente, desplázalas hacia el vientre. A continuación, estíralas de nuevo.
  • Flexiona y estira cada pierna, como si andara en bicicleta.
  • Crúzale las piernas a la altura del vientre y estíralas. Luego inviert su posición, con la otra cruzada encima.

Brazos:

  • Suejta las muñecas de tu hijo, estira los brazos hacia los lados y a continuación crúzalos a la altura de las muñecas. Estíralos de nuevo y crúzalos cambiando de brazo.
  • Luego, eleva los brazos del niño delante de la cara y extiéndelos por encima de la cabeza, estirándolos con suavidad.
  • Por último, sujeta un brazo por la muñeca y la pierna opuesta por el tobillo. Junta el brazo y la pierna de manera que se crucen en el vientre. Repítelo con el otro brazo y la otra pierna.
  • Desplaza de nuevo el brazo y la pierna hasta su posición inicial y repita la cruz con el brazo y la pierna opuestos.

Esta sencilla rutina relaja los músculos, y lo que es más importante, abre las articulaciones para que funcionen correctamente. Durante el proceso, a menudo el bebé parece adormilarse un poquito, lo que facilita mucho más el masaje posterior. Después de este breve «precalentamiento», ambos estaréis listos para empezar el masaje.

empezar al masaje - Empezar al masaje

Empezar al masaje

Antes de iniciar una sesión de masaje, desconecta el teléfono y haz todo cuanto puedas para eliminar posibles distracciones y todo cuanto podría obligarte a interrumpir el proceso. Nada debe interferir con este momento tan especial de interacción afectiva, un momento exclusivo para los dos. Recuerda también inspirar y expirar profundamente tres veces, inhalando el aire por la nariz y expulsándolo por la boca, para concentrarte y relajarte. Luego apoya las manos en el cuerpo del niño y dale tiempo para que se acostumbre al tacto. Escucha su respiración y también la tuya. Podrías preguntarle: «Puedo hacerte un masaje?». Luego espera unos instantes para que el niño asimile tu pregunta. Es un buen momento para untarte las mano con un poco de aceite de masaje, mientras continúas hablándole en un susurro. Frótate las manos y deja que tu hijo adquiera consciencia de lo que va a ocurrir a continuación. Podrías decir algo así como «Es la hora de tu masaje. Estás preparado?». Esto dará a entender al niño que respetas su espacio físico. Cuando creas haber obtenido su «consentimiento», empieza. Tal vez podrías decir: «Relájate». Con esta palabra, el bebé asociará la relajación con el masaje. No interrumpas la comunicación durante toda la sesión, estimulando la sensación de relax del pequeñin y fomentando la interacción. En realidad, el tono de voz es más importante que las palabras, aunque te sugiero que utilices palabras reales. Con el tiempo esto ayudará al niño a aprender técnicas de lenguaje y le enseñará a comunicarse verbalmente. Sigue siempre la pauta básica. Estás creando un ritmo o un breve ritual premasaje que proporciona continuidad y estructura. De este modo, el bebé tendrá una mayor sensación de confort y seguridad.

deteccion de gases - Detección de gases

Detección de gases

«Camina» por el vientre del bebé con las yemas de los dedos, de izquierda a derecha, siguiendo la forma de la «U» invertida. Esto te permitirá localizar las burbujas de aire. Si lo prefieres, puedes utilizar las dos manos y caminar con el índice y el corazón. Si detectas una pequeña burbuja, dedica unos segundos a trabajar esta área hasta que la expulse. Habitualmente, los pequeñines recompensan la atención con una sonrisita de alivio. Para completar el masaje del vientre, levanta las piernas del niño hasta el pecho y luego suéltalas. Le facilitarás la digestión y contribuirás a la expulsión de los gases. Haz un breve descanso (también puedes hacerlo después del masaje del pecho) y aprovecha para cambiarle el pañal o limpiar las deposiciones.

después del nacimiento - Después del nacimiento

Después del nacimiento

Primer mes. Los brazos se mueven bruscamente y se flexionan. A menudo se abren y se mueven incontroladamente como respuesta a un reflejo de sobresalto. El bebé empieza a coger cosas cuando se las pones en la mano. Se evidencia el reflejo Moro, estimulado por cambios súbitos de luz o sonido. Este reflejo se caracteriza por la extensión de los brazos y una rápida inspiración, seguido de la unión de los brazos como si estuviera abrazando algo. Desaparece alrededor del sexto mes, sustituido por una pauta de sobresalto más adulta. Otro reflejo común en esta edad es el de «rastreo». El recién nacido vuelve la cabecita en la dirección del pecho de la madre o del biberón. Si le das unos golpecitos en la mejilla, abrirá la boca casi de inmediato. Este reflejo continúa durante un par de meses, y combinado con la succión, lo ayuda a obtener el alimento necesario y le proporciona bienestar, lo que demuestra succionando la mano y el pulgar.

Segundo mes. El bebé controla mejor el movimiento de los brazos. Poco a poco, las respuestas a los reflejos son más voluntarias. Los puños se relajan, la succión del pulgar continúa como mecanismo de bienestar e intenta atrapar un juguete en movimiento y a sujetar cosas con la mano durante más tiempo.

Tercer mes. Los brazos de tu hijo son lo bastante fuertes como para levantar la cabeza y el pecho cuando está echado boca abajo. Ahora alcanza objetos y muestra señales de preferencias en la textura.

Cuarto mes. El control de los brazos continúa mejorando. Coge cosas con las dos manos y las manipula, llevándoselas a la boca instintivamente.

Quinto mes. El bebe empieza a alcanzar objetos con una mano, se los pasa a la otra y luego se los lleva a la boca. Observarás que sus manos empiezan a ajustarse a la forma del objeto y que le encanta juguetear con el pelo, las joyas y sus propios pies.

Sexto mes. El niño empieza a utilizar a propósito una mano para coger objetos, llevárselos a la boca y luego tirarlos. Le gusta muchísimo arrojarlos repetidamente para oír el sonido asociado y observar tu respuesta. Intenta alcanzar cosas que están más allá de su alcance.

Séptimo mes. El bebe alcanza y sujeta un juguete con los dedos en lugar de la mano. Agita, aporrea y experimenta con todo. Se pasa los juguetes de una mano a la otra e incluso coge dos cosas a la vez. Ahora ya es capaz de depositar un objeto en un lugar específico. A estas alturas, es posible que tu hijo ya sepa soportar el peso del cuerpo con las manos o que simule la natación con los brazos. Es el preludio del gateo o una versión del mismo. Algunos pequeñines se arrastran o ruedan por el suelo. Utilizar las manos (los dos lados del cuerpo) para impulsarse y mostrarse interesado por su entorno es una excelente señal en su desarrollo motriz.

Octavo mes. Tu hijo juega con los dedos de los pies; es capaz de coger objetos más grandes con el pulgar, índice y corazón; usa las dos manos, indistintamente, para gatear y jugar; y la habilidad de arrojar cosas va en aumento (¡a menudo para frustración o desconcierto de los padres!). Ten cuidado, el gateo sólo despertará la atención del pequeño durante un corto período de tiempo. Muy pronto intentará utilizar los brazos y las manos para trepar. Vela por su seguridad; enséñale a sentarse cuando se ha puesto en pie y estáte preparado para una infinidad de lloriqueos derivados de las pérdidas de equilibrio.

Noveno mes. Se desarrolla la sujeción de pinza, lo que permite al niño coger objetos de menor tamaño. Le encanta señalar y es probable que empiece a mostrar su preferencia en el uso de una u otra mano. Puede golpear dos objetos y se lo pasa en grande arrojándolos. Empieza a hacer rodar pelotas, amontonar juguetes y abrir y cerrar cajas con gran deleite por su parte. Procura que los objetos a su alcance sean seguros, pues tenderá a llevárselos a la boca.

Décimo mes. ¡Ha llegado la hora de acondicionar la casa «a prueba de niños», si es que no lo has hecho antes! Intenta encajar un objeto dentro de otro y continúa perfeccionando sus habilidades motrices.

Undécimo mes. La sujeción es mucho más firme. Sigue experimentando con objetos, haciéndolos rodar, pellizcándolos, etc. Enséñale el extraordinario juego de «coger y meter» pequeños objetos en un gran recipiente. A los niños de esta edad les fascina. Empezará a querer comer solo, pero con escaso éxito, ya que el control de la muñeca no se ha perfeccionado. ¡Compra pañales y toallitas húmedas en abundancia!

Un año. Tu hijo empieza a mostrar preferencia por los juguetes con partes móviles. Es cada vez más
hábil e inteligente, y utiliza otro objeto para alcanzar algo que está fuera de su alcance. También empieza a jugar con bloques de construcción y a usar la boca como una tercera mano para sujetar cosas.

masaje de las piernas - Masaje de las piernas

Masaje de las piernas

La rutina de masaje del bebé que voy a describir combina el método sueco e indio. Ambos pueden mejorar muy eficazmente la circulación sanguínea y el tono muscular. El masaje sueco utiliza «pases» (acción o desplazamiento de las mano; en adelante «pase» o «pases») que empiezan en las extremidades y avanzan hasta el corazón, estimulando el flujo sanguíneo y linfático y potenciando el tono muscular, mientras que el masaje indio trabaja desde el centro y continúa hacia afuera para mejorar todos los niveles de energía y relajar los músculos articulados. Explicaré paso a paso cómo hay que trabajar las piernas, el vientre y el pecho, los brazos, las manos, la cara y la espalda. La rutina completa debe durar alrededor de veinte minutos. Luego te enseñaré a utilizar la reflexología, un tipo de masaje en puntos de presión en los pies para contribuir a la curación de condiciones comunes en el bebé, tales como la indigestón. La reflexología elimina toxinas del cuerpo y lo mantiene fuerte y sano. Más adelante te explicaré cuáles son los puntos de reflexología en los que hay que presionar para aliviar condiciones específicas. Para que esta rutina sea más fácil de aprender, es aconsejable leer el material de cada capítulo, probando los pases en tu brazo o pierna. Cuando te sientas seguro de ti mismo, dale el masaje al bebé. Luego pasa al siguiente capítulo. No te apresures. Hay tiempo para todo. Aun en el caso de que sólo le des un masaje en la tripita durante cinco minutos, es un paso más en la dirección correcta. La mejor manera de hacer las cosas como es debido es seguir tu instinto y observar las respuestas de tu hijo. Antes de abordar las técnicas de masaje, hablemos un poco de la presión que debes ejercer mientras trabajas. Si alguna vez te has sometido a un masaje deportibo, ya sabrás lo que significa un masaje intenso. No te preocupes. No te pediré que recrees este nivel de intensidad. En el caso de tu bebé, debes realizar pases suaves y lentos, con la presión suficiente como para estimular su cuerpo. Ten en cuenta, sin embargo, que tu hijo no es tan frágil como podrías pensar. En realidad, algunos pequeñines prefieren un masaje de presión que otro de pases superficiales. Investigadores del Touch Research en La Universidad de Miami han descubierto que los bebés prefieren una cierta presión, posiblemente porque las caricias ligeras les producen un desagradable cosquilleo. Algunos estudios han demostrado que los bebés de peso por debajo de la media que reciben un masaje con una cierta presión aumentan de peso. Una vez más, observa detenidamente las preferencias de tu hijo. Fíjate en las áreas del cuerpo en las que le gusta más la sensación de fricción y lo que le pone nervioso.

Muchos padres dicen que el masaje preferido de sus hijos es el de las piernas y los pies, un área ideal por la empezar. El placer que experimenta el bebé constituye la primera parte de los extraordinarios beneficios derivados de todo el proceso de masaje, ya que el niño empieza a «esperar» sentirse a gusto, relajándose y aceptando el masaje con mayor predisposición. Una amiga me dijo que cuando su hije Jeremy era un bebé, «lo único que lo reconfortaba cuando estaba enfermo o muy nervioso era frotarle las piernas y los pies. En momentos de disgusto y malestar, cuando lo cogía y empezaba a darle un suave masaje, su respuesta era casi inmediata. Ahora tiene cinco años, y cuando está enfermo o trsite, o simplesmente cuando necesita una atención especial, me pide que se lo haga.»

precalentamiento - Precalentamiento y mejora de la circulación

Precalentamiento y mejora de la circulación

Cuand el bebé cierra los brazos en señal de protección, es muy probable que tenga las manos frías. Veamos cómo puedes calentárselas. En primer lugar úntate un poco de aceite en la palma de la mano, acaríciale el brazo extendiendo el aceite y luego empieza con el pase de Ordeño Indio desde el hombro hasta la muñeca. Cuando llegues a la mano del niño, tómala con las dos manos (una encima y otra debajo) para transmitirle tu calor. Cambia de lado y repite el pase. Si con todo continúa resistiéndose, sujétalo por la muñeca y dale unos ligeros golpecitos para estimular una respuesta natural de «sigue adelante». Una tercera opción si el niño llora consiste en cogerle de las manos y cruzárselas en el pecho, manteniendo esta posición durante unos instantes. Esto puede relajar el cuerpo del bebé, ya que imita una posición semifetal. Como última alternativa, puedes reiniciar los sencillos movimientos de estiramiento que ya he mencionado en los preparativos para el masaje. Sujeta las muñecas del bebé, est+rale los brazos hacia los costados y después crúzalos a la altura de la muñeca. Repítelo cambiando la posición de los brazos. A continuación, desplaza sus brazos hasta la cara, sobre la frente, para completar el estiramiento. Finalmente, sujétale un brazo a la altura de la muñeca y el otro en el tobillo, desplazando el brazo y la pierna en «X» sobre el vientre. Invierte la cruz y estira de nuevo las extremidades. A menudo, este breve movimiento relaja lo suficiente al bebé como para continuar con el masaje de los brazos y las manos.

Ordeño Indio: Al igual que hiciste con las piernas, apoya los dedos de una mano en el brazo, y los dedos de la otra debajo del brazo. Aprieta y suelta suavemente el brazo con el borde interior de cada mano mientras avanzas desde la sección superior del hombro hasta la muñeca. Puedes hacerlo alternando las manos, como si estuvieras trepando por una cuerda, o bien manteniéndolas en la misma posición mientras desciendes por el brazo. Al llegar a la mano, desplaza de nuevo las palmas hasta la sección superior del hombro y repite el pase2-3 veces. Luego cambia de mano. Repítelo varias veces en ambos lados del cuerpo del niño. Esto le precalentará los brazos y eliminará el estrés y la tensión negativa a través de las manos.

Apretar y Girar: Al igual que en el masaje de ordeño, este pase se inicia en la parte superior del hombro y continúa hasta la muñeca. Sujeta el brazo del bebé con las dos manos, apretandoy girando tus manos con suavidad alrededor del brazo. Trabaja con movimientos lentos y delicados, dejando que tus manos te guién con naturalidad. Presiona con la suficiente firmeza como para ejercer una ligera presión, pero no demasiado fuerte como para tirar de la piel. Con el brazo de tu hijo intado de aceite, tus manos deberían deslizarse suavemente por la piel, adelante y atrás, apretando, girando y luego reduciendo ligeramente la presión para poder llegar hasta la muñeca con la misma delicadeza. Repítelo varias veces y sigue hablándole, y más teniendo en cuenta que en esta etapa del masaje su contacto visual será mucho más acusado.

Ordeño Sueco: Este pase empieza en la muñeca y continúa hasta la parte superior del hombro. Su finalidad es mejorar la circulación sanguínea y tonificar los músculo. Inicia la aplicación apoyando las dos manos, una a cada lado del brazo, y aprentado y soltando con suavidad desde la muñeca hasta el hombro. Repite el pase varias veces con una mano sobre la otra o una después de la otra. Acto seguido, coge la muñeca de tu hijo con una mano, mientras con la otra aprietas y sueltas delicadamente la sujeción para estimular la otra cara del brazo desde la muñeca hasta la sección superior del hombro. Repítelo varias veces. Recuerda que no existe una regla inmutable acerca del número de pases que deberías realizar en cada área del cuerpo. Confia en la intuición y sigue adelante mientras el niño se sienta a gusto.

Enrollado: Es un pase muy sencillo que consiste en enrollar el brazo entre tus manos desde el codo hasta el hombro. Si lo deseas, también lo puedes hacer a lo largo de todo el brazo en la dirección opuesta. La ventaja del enrollado reside en la amplia superficie de tacto que proporciona, al tiempo que facilita el contacto visual con el pequeño. Asimismo, es un pase que resulta muy gratificante para los padres, ya que no implica presión. Al realizar este pase, piensa en cómo enrollarías con las manos un pedazo de plastilina para estirarlo. En realidad, incluso podrías realizar este pase a modo de introducción de la progresión del masaje para relajar al bebé y comprobar lo que le gusta y le disgusta en relación con la forma de presionar. Empieza con un enrollado muy ligero, y luego aumenta gradualmente la presión.

Círculos con los pulgares y arrastre con presión: Recuerdas cómo lo hiciste con las piernas, presionando con los pulgares? Pues bien, ahora lo harás en lados opuestos del brazo, lo cual te permitirá detectar los músculos tensos. Coloca una mano a cada lado del brazo del bebé y presiona lenta y uniformemente con los pulgares mientras trabajas desde la parte superior del hombro hasta las manos. El arrastre de los pulgares es excelente para el masade de las mano. Aplica los dos dedos para deslizarlos por las palmas ejerciendo una ligera presión. Primero trabaja toda la palma de la mano trazando círculos, y después realiza un movimiento de arriba abajo. Los círculos con los pulgares estimulan todas las áreas de reflexología en las pequeñitas manos del niño. Finalmente, toma sus manos entre las tuyas como lo hiciste al empezar el masaje.

Pase de pluma: Concluye el masaje de los brazos aflojando tus manos y utilizando las yemas de los dedos para recorrerlos en toda su longitud, con levísimos golpecitos, desde el hombro hasta los dedos, deteniéndote unos segundos en la cadera. La presión es, en realidad, prácticamente imperceptible para el niño, pero su efecto relajante es incomparable. El pase de pluma proporciona una sensación de final a esta parte del masaje. Puedes sujetar la muñeca de tu hijo con una mano y realizar el pase con la otra, o bien soltarle el bracito y hacer el pase alternando las dos manos. Si se resiste al pase de pluma, es posible que le estés haciendo cosquillas. Prueba con un movimiento de arrastre, que da magníficos resultados cuando se realiza después de una secuencia de golpecitos para estimular el cierre de los terminales nerviosos en la superficie de la pierl y canalizar la tensión fuera del cuerpo. Arquea un poco las manos, en forma de garra, y arrástralas con la punta de los dedos con movimientos cortos y solapados, una mano de después de la otra en una acción descendente y continuada. Efectúa el arrastre desde la parte superior del hombro hasta la punta de los dedos, y cuando hayas terminado, toma de nuevo sus manos entre las tuyas a modo de cierre de esta etapa antes de proseguir con el masaje de la cara.

masaje en los brazos y las manos - Masaje de los brazos y las manos

Masaje de los brazos y las manos

Seamos honestos. Los brazos pueden ser una de las áreas más difíciles cuando se trata de hacer un masaje a un bebé. Los recién nacidos tienden a desplazarlos hacia el pecho cuando se sienten vulnerables, y si intentas separarlos, el combate está garantizado! Algunos padres, frustrados en sus reiterados intentos, me preguntan si es realmente necesario hacer un masaje en esta área del cuerpo. Mi consejo es siempre el mismo: paciencia. Realizar un masaje en los brazos del niño desde una tierna edad no sólo contribuye a relajarlos, sino que también lo ayuda a abrirse al mundo. Si el pequeño relaja los brazos durante el masaje, es un signo de que confia en ti y siente cómodo con lo que le estás haciendo. Es posible que la respuesta no sea inmediata, pero a medida que se sienta más y más satisfecho con el masaje en otras partes del cuerpo, acabará aceptando de buen grado el masaje en los brazos. Entretanto, si el pequeño se muestra disgustado y tira de los brazos hacia el pecho, intenta adaptar la aplicación que está adoptando. Podría tranquilizarlo. En caso contrario, toma sus manos entre las tuyas, incorpóralo un poco y mueve el brazo adelante y atrás para relajarlo. Mantén el contacto visual y dile: «Vamos…». El bebé suele responder positivamente, liberando la tensión en los brazos y las manos y consistiendo el masaje. No trates de abrirle los brazos a la fuerza. Sé delicado con él. Si aun así, no parece reaccionar, pasa a otra parte del cuerpo e inténtalo de nuevo más tarde.

masajelacabezaylacara - Resumen de la secuencia de masaje de la cara y la cabeza

Resumen de la secuencia de masaje de la cara y la cabeza

1. Pase de pulgares en la frente. Desde el centro hacia fuera y hasta la línea del cabello.
2. Pase de pulgares desde la nariz hasta las sienes. Luego repítelo desplazándolos hacia hiera desde la nariz hasta las mejillas, avanzando con las puntas de los dedos, con cada pase, a lo largo de las mejillas y hasta el mentón.
3. Pase de pulgares en la línea maxilar. Luego traza la silueta de los labios.
4. Círculos alrededor de los ojos. Con las puntas de los dedos, y a continuación siguiendo las cejas desde el borde interior al exterior.
5. Estimulación de las orejas. Con la punta de los dedos.
6. Ahuecar las manos en las orejas. Mantener la posición durante algunos segundos.

DESARROLLO DEL CEREBRO Y LA CABEZA DEL BEBÉ:

Gestación (semana 6-7). El conducto neural empieza a formar el cerebro. Durante la sexta semana, las
diversas regiones y cámaras del cerebro siguen creciendo y definiéndose. A lo largo de este proceso, la cabeza del niño se proyecta hacia fuera y se redondea. Los ojos y las orejas parecen pequeños huequecitos, y empiezan a formarse las cavidades nasales y la boca.

Gestación (semana 12) – La cabeza continúa redondeándose. La cara ya está formada.
Gestación (semana 16) – En la ecografía se distingue con claridad la cabeza del niño, que incluso se mueve.
Gestación (semana 30) – La cabeza está proporcionada con el resto del cuerpo.
Gestación (semana 36) – Cuando el bebé está despierto, sus ojos se abren y es capaz de diferenciar entre la luz y la oscuridad. Recién nacido. Los músculos del cuello son bastante débiles al nacer. Cuando lo cojas en brazos, sujéta-
le la cabecita y el cuello por lo menos durante el primer mes. Es una excelente oportunidad para estrechar los vínculos afectivos. 

Un mes – El niño mantiene la cabeza/cuello ligeramente levantados cuando está boca abajo. Gira de un
lado a otro.

Dos meses – Sostiene la cabeza levantada hasta un ángulo de 45° cuando está boca abajo. Aumentan las
expresiones faciales. Alrededor de las 6 a 8 semanas puede empezar a levantar un poco la cabeza cuando
está boca arriba. Si lo sostienes en brazos, tiene el control suficiente para sostener la cabeza en equilibrioinestable, aunque por poco tiempo. También es lo bastante fuerte como para mantener la cabeza erguida en la sillita de seguridad del coche, la sillita de paseo o una mochila delantera.

Cuatro meses. – Ahora hace gala de un buen control de la cabeza, incorporándose para sentarse y también
cuando ya lo está. Un juego divertido que contribuye a desarrollar los músculos del cuello consiste en
echarlo boca arriba y tirar lentamente de sus manos hasta la posición de sentado, para luego invertir la
secuencia. Repítelo varias veces. Si lo deseas, puedes incorporarlo a los estiramientos prcmasaje o en el
masaje de los brazos y las manos.

Seis meses – Mantiene una buena alineación de la cabeza y el tronco en una superficie estable. Los mús-
culos del cuello son más fuertes y capaces de sostener la cabeza erguida. Asimismo, se puede tlexionar
hacia delante cuando se le tira de las manos para que se siente. En esta etapa la mayoría de los bebés empiezan a rodar, sentarse sin ayuda y gatear.

Ocho meses – El 80% del crecimiento de la cabeza se produce durante los doce primeros meses, ralenti-
zándose considerablemente a partir del sexto mes. Por término medio, el perímetro de la cabeza mide al-
rededor de 44 cm a los 8 meses y 46 cm a la edad de un año.

Dieciocho meses – Los expertos estiman que el hipotálamo ha madurado en un 40% en el momento de
nacer, un 50% a las 6 semanas, y es plenamente maduro a los 18 meses. De ahí que algunos investiga-
dores aseguren que incluso los recién nacidos tienen capacidad para recordar.

 

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