la espalda - La espalda

La espalda

El cuerpo de tu hijo es tan fuerte como la espalda que lo soporta. La espalda del recién nacido seguirá
estando redondeada como resultado de su posición en el útero materno. Aun así, desde los primeros días de vida, el niño empezará a estirar los músculos que soportan la columna vertebral, proporcionándole una mayor flexibilidad. A medida que el niño va creciendo, el desarrollo sano de la columna es esencial para el progreso de las habilidades motrices avanzadas. Esto es debido a que la columna es el pilar central de soporte no sólo de la cabeza y el corazón, sino también de los pulmones y órganos digestivos. Es una columna hueca y flexible compuesta por treinta y tres huesos que realiza cuatro curvas simétricas y opuestas para equilibrar y contrarrestar el peso que soporta. Verdadero «árbol de la vida», la columna vertebral aloja el sistema nervioso, y en cada una de sus articulaciones se proyectan y multiplican dos raíces nerviosas que conectan con cada parte viva del organismo. La fortaleza y flexibilidad de la columna es crucial para:

  • la salud del sistema nervioso.
  • la postura y su relación con la gravedad.
  • la flexibilidad del tórax y la capacidad respiratoria.
  • la relajación del abdomen y del tracto digestivo.

Por cierto, es muy importante que el bebé tenga una cama con el suficiente espacio para moverse mientras duerme. La columna vertebral crece principalmiente cuando está dormindo, de manera que es esencial que disponga de una cama con barrotes que eviten caídas.

después del nacimiento - Después del nacimiento

Después del nacimiento

Primer mes. Los brazos se mueven bruscamente y se flexionan. A menudo se abren y se mueven incontroladamente como respuesta a un reflejo de sobresalto. El bebé empieza a coger cosas cuando se las pones en la mano. Se evidencia el reflejo Moro, estimulado por cambios súbitos de luz o sonido. Este reflejo se caracteriza por la extensión de los brazos y una rápida inspiración, seguido de la unión de los brazos como si estuviera abrazando algo. Desaparece alrededor del sexto mes, sustituido por una pauta de sobresalto más adulta. Otro reflejo común en esta edad es el de «rastreo». El recién nacido vuelve la cabecita en la dirección del pecho de la madre o del biberón. Si le das unos golpecitos en la mejilla, abrirá la boca casi de inmediato. Este reflejo continúa durante un par de meses, y combinado con la succión, lo ayuda a obtener el alimento necesario y le proporciona bienestar, lo que demuestra succionando la mano y el pulgar.

Segundo mes. El bebé controla mejor el movimiento de los brazos. Poco a poco, las respuestas a los reflejos son más voluntarias. Los puños se relajan, la succión del pulgar continúa como mecanismo de bienestar e intenta atrapar un juguete en movimiento y a sujetar cosas con la mano durante más tiempo.

Tercer mes. Los brazos de tu hijo son lo bastante fuertes como para levantar la cabeza y el pecho cuando está echado boca abajo. Ahora alcanza objetos y muestra señales de preferencias en la textura.

Cuarto mes. El control de los brazos continúa mejorando. Coge cosas con las dos manos y las manipula, llevándoselas a la boca instintivamente.

Quinto mes. El bebe empieza a alcanzar objetos con una mano, se los pasa a la otra y luego se los lleva a la boca. Observarás que sus manos empiezan a ajustarse a la forma del objeto y que le encanta juguetear con el pelo, las joyas y sus propios pies.

Sexto mes. El niño empieza a utilizar a propósito una mano para coger objetos, llevárselos a la boca y luego tirarlos. Le gusta muchísimo arrojarlos repetidamente para oír el sonido asociado y observar tu respuesta. Intenta alcanzar cosas que están más allá de su alcance.

Séptimo mes. El bebe alcanza y sujeta un juguete con los dedos en lugar de la mano. Agita, aporrea y experimenta con todo. Se pasa los juguetes de una mano a la otra e incluso coge dos cosas a la vez. Ahora ya es capaz de depositar un objeto en un lugar específico. A estas alturas, es posible que tu hijo ya sepa soportar el peso del cuerpo con las manos o que simule la natación con los brazos. Es el preludio del gateo o una versión del mismo. Algunos pequeñines se arrastran o ruedan por el suelo. Utilizar las manos (los dos lados del cuerpo) para impulsarse y mostrarse interesado por su entorno es una excelente señal en su desarrollo motriz.

Octavo mes. Tu hijo juega con los dedos de los pies; es capaz de coger objetos más grandes con el pulgar, índice y corazón; usa las dos manos, indistintamente, para gatear y jugar; y la habilidad de arrojar cosas va en aumento (¡a menudo para frustración o desconcierto de los padres!). Ten cuidado, el gateo sólo despertará la atención del pequeño durante un corto período de tiempo. Muy pronto intentará utilizar los brazos y las manos para trepar. Vela por su seguridad; enséñale a sentarse cuando se ha puesto en pie y estáte preparado para una infinidad de lloriqueos derivados de las pérdidas de equilibrio.

Noveno mes. Se desarrolla la sujeción de pinza, lo que permite al niño coger objetos de menor tamaño. Le encanta señalar y es probable que empiece a mostrar su preferencia en el uso de una u otra mano. Puede golpear dos objetos y se lo pasa en grande arrojándolos. Empieza a hacer rodar pelotas, amontonar juguetes y abrir y cerrar cajas con gran deleite por su parte. Procura que los objetos a su alcance sean seguros, pues tenderá a llevárselos a la boca.

Décimo mes. ¡Ha llegado la hora de acondicionar la casa «a prueba de niños», si es que no lo has hecho antes! Intenta encajar un objeto dentro de otro y continúa perfeccionando sus habilidades motrices.

Undécimo mes. La sujeción es mucho más firme. Sigue experimentando con objetos, haciéndolos rodar, pellizcándolos, etc. Enséñale el extraordinario juego de «coger y meter» pequeños objetos en un gran recipiente. A los niños de esta edad les fascina. Empezará a querer comer solo, pero con escaso éxito, ya que el control de la muñeca no se ha perfeccionado. ¡Compra pañales y toallitas húmedas en abundancia!

Un año. Tu hijo empieza a mostrar preferencia por los juguetes con partes móviles. Es cada vez más
hábil e inteligente, y utiliza otro objeto para alcanzar algo que está fuera de su alcance. También empieza a jugar con bloques de construcción y a usar la boca como una tercera mano para sujetar cosas.

desarrollo - Desarrollo medio de las piernas

Desarrollo medio de las piernas

Hitos más importantes en el desarrollo de las piernas en la mayoría de los bebés (por término medio)

  • 3 meses: da pataditas con las piernas.
  • 4 meses: soporta peso en las dos piernas.
  • 6 meses: utiliza las piernas para rodar.
  • 8 meses: empieza a gatear.
  • 9 meses: se tiene en pie sujetándose a una persona u objeto.
  • 10 meses: camina sujetándose del mobiliario.
  • 11 meses: se tiene en pie sin sujeción durante breves instantes.
  • 13 meses: da unos cuantos pasos.
  • 14 meses: camina con ayuda.
  • 15 meses: sube escaleras gateando.
  • 17 meses: trepa y corre.
  • 21 meses: sube escaleras.
  • 23 meses: baja escaleras sin ayuda.
  • 3-4 años: mantiene el equilibrio sobre un pie durante breves instantes.
como relajar - Cómo relajar a un bebé nervioso

Cómo relajar a un bebé nervioso

Algunos médicos sugieren que si el bebé está nervioso puedes cruzar sus brazos en el pecho y envolverlos en una manta bien ceñida. Esto da resultado con la mayoría de los niños, aunque a algunos no les gusta la sensación. Cuando era un recién nacido, a mi sobrino Noah le disgustaba que le envolverian los brazos. Sin embargo, mi hermana Cheryl ha descubierto que si se los cruza en el pecho, los envuelve y luego lo acuesta de lado de manera que queden inmóviles, se tranquiliza y duerme bien.

masaje bebe1 - Revisión del masaje del bebé

Revisión del masaje del bebé

Si has llegado hasta aquí y has aprendido y practicado el masaje de las diferentes partes del cuerpo de tu hijo, estarás listo para seguir adelante y ofrecerle una rutina completa de masaje. Ten en cuenta la posibilidad de que el niño no siempre se muestre receptivo a un masaje completo. Le puede gustar un masaje en las piernas o el vientre, pero resistirse si lo intentas en los brazos, por ejemplo. Sin embargo, incluso con un masaje en una o dos áreas el pequeñín se beneficiará de la calidez de tu tacto. Más adelante, a medida que se vaya acostumbrando a la sensación del masaje, podrás probar en otras áreas. Antes de repasar la secuencia de las técnicas, intentaré despejar algunas dudas que podrías tener. Dado que es difícil recordar todos los pases del masaje del bebé, te sugiero utilizar este capítulo a modo de guía durante la sesión.

Preguntas frecuentes

P. ¿Qué debería hacer primero?
R. Antes de empezar el masaje, consulta a tu pediatra.
P. ¿Cuándo debo empezar el masaje de mi hijo?
R. Con la previa autorización del pediatra, puedes empezar el mismo día en que salgas del hospital y lo
lleves a casa.
R ¿Con que frecuencia debería hacer un masaje a mi hijo?
R. Hasta el sexto o séptimo mes, la mayoría de los bebés se beneficia muchísimo de un masaje diario. A
medida que tu hijo se muestre más activo, podrías limitarlo a un par de veces por semana.
P. ¿Cuánto tiempo debería durar el masaje?
R. Dado que la mayoría de los bebés son muy activos y no están quietos en una posición, un masaje completo no debería durar más de veinte minutos. Incluso un masaje diario de pocos minutos te ayudará a sintonizar con su lenguaje corporal y aprender a interpretar sus estados de ánimo, sensaciones y necesidades.
P. ¿Cuándo debería evitar el masaje?
R. Espera siempre cuarenta y cinco minutos después de las tomas. También deberías evitarlo en caso de:
• Enfermedad. No le des un masaje si está enfermo. Consulta a tu pediatra antes de hacerlo.
• Erupciones e infecciones. No trabajes las áreas irritadas o infectadas.
• Vacunas. Es preferible esperar por lo menos una semana antes de darle un masaje después de la vacunación. Evita el masaje directo en el área de la inyección; puede estar muy sensible.
P. ¿Cuándo debería hacer un masaje a mi hijo?
R. El mejor momento es cuando los dos estáis relajados. Observa el comportamiento del niño. Si empiezas y se resiste o disgusta, lo mejor es interrumpir la sesión y dejarlo para más tarde. No fuerces el masaje. Cada bebé es diferente; pruébalo en distintos momentos del día hasta encontrar el ideal para ambos. Después del baño suele dar excelentes resultados.
P. ¿Dónde debería hacer el masaje?
R. Los bebés se relujan más fácilmente si están en un entorno cálido. Elige pues una habitación cálida y silenciosa. Incluso puedes poner música clásica o nanas de fondo.
R ¿Qué material necesito?
R. Vas a necesitar los utensilios siguientes:
• «Tranquilizador» cubierto con una toalla
• Otra toalla para limpiarte las manos
• Aceite inodoro vegetal (de almendra o de sésamo). Te recomiendo los aceites nutritivos 100% naturales y «aptos para el consumo» en lugar de los productos comerciales con una base inorgánica de petróleo, que (Hieden perjudicar el delicado tracto digestivo del bebé. El aceite inodoro es el mejor, ya que el sentido del olfato está muy desarrollado en los pequeñines, y la identificación del olor de la madre es un factor muy importante en el establecimiento de vínculos afectivos.
R ¿Debería hacer algo más?
R. Dedica unos minutos a lavarte a conciencia las manos y a limar las uñas para eliminar los bordes agudos. Procura que éstas no sean demasiado largas.
P. ¿Que debo hacer si llora?
R. Si en cualquier momento de la sesión de masaje tu hijo se echa a llorar, no lo interrumpas de inmediato. El tacto alivia mucha tensión y puede provocar ganas de llorar incluso en los adultos. Continúa durante algunos minutos, hablándole suavemente, o simplemente apoya las manos en el cuerpo del niño mientras le hablas. Además del llanto, el pataleo y desvío de la mirada también son signos de sobrecstimulación. Tcnlo presente y acorta la sesión de masaje, tal vez unos pocos minutos en una sola parte del cuerpo, trabajando esta área durante una semana. Localiza el punto que menos desagrada a tu hijo y aplica el masaje sólo en esa área hasta que se sienta más cómodo. Luego pasa a otra. También puedes hacer un descanso y realizarle algunos estiramientos de brazos y piernas. A menudo, este cambio interrumpe el llanto. Espera un poco y continúa. Si no deja de llorar después de un breve descanso, recuerda dónde le estabas haciendo el masaje. Por ejemplo, si era en el vientre, tal vez tenga gases o dolor de estómago, o si era en un brazo, quizá le haya quedado dolorido durante el paño. Aprovecha esta extraordinaria oportunidad de aprender cómo tu hijo expresa su malestar.

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manos a la obra - Manos a la obra

Manos a la obra

El masaje propiamente dicho se inicia con el paso de saludo («hola!»). Luego seguirás con las piernas y los pies. El masaje en los músculos de las pantorrillas, muslos y nalgas fomenta la elasticidad y coordinación, y mantiene las piernas flexibles, cualidades todas ellas esenciales para el desarrollo de una buena postura. Aunque no existe una secuencia «indiscutible» para hacer un masaje al bebé, te recomiendo empezar con las piernas y los pies, ya que son las partes menos vulnerables del cuerpo. En ocasiones, los niños se ponen tensos y echan a llorar si empiezas por el tronco, más vulnerable. Los bebés cerrarán los brazos instintivamente si realizas un masaje en un área para la que todavía no están preparados. Cuando hayas aprendido la rutina completa, adáptala a las necesidades de tu hijo según consideres oportuno.

 

Pase de Saludo – («hola!»)

El pase de saludo utiliza la técnica de masaje sueca. Consiste en un movimiento muy ligero y deslizante, sin présion. Se trata de proporcionar al niño una «pista» táctil que le indique que estás a punto de hacerle un massaje. Dile «hola» apoyando las dos manos en el vientre y luego desplanzándolas hacia los lados (con suavidad, pero con la suficiente firmeza como para evitar el cosquilleo). Utiliza este pase para que el niño se familiarice con este nueva sensación y observa si se muestra o no predispuesto al masaje. Esta etapa no forma parte del masaje del vientre propiamente dicho, sino que es una introducción a la sesión. El pase de saludo es un modo de averiuguar el grado de receptividad de tu hijo en este preciso momento. Es posible que al principio las nuevas sensaciones le desagraden, pero a medida que se acostumbre a ellas durante la sesión, empezará a relajarse y a disfrutar de tu suave tacto.

 

Después del pase de saludo, continúa con la siguiente secuencia de técnicas para las piernas:

Ordeño Indio

El primer pase del masaje de las piernas es el Ordeño Indio, que se inicia en la parte superior del muslo y discurre hasta el tobillo. Mejora la circulación y relaja y tonifica los músculos. Se denomina así porque desplaza la energía desde el tronco hacia las manos y los pies. Se trata de expulsar el estrés y la energía negativa a través de la punta de las manos y de los pies. El Ordeño Indio se realiza colocando los dedos de una mano sobre la pierna y los dedos de la otra mano, debajo de la pierna, y luego apretando y soltando suavemente la pierna con el borde interior de cada mano mientras te desplazas desde la sección superior del muslo hasta el tobillo. Lo piedes hacer alternando las mano como si estuvireas trepando por una cuerda, o bien manteniéndolas apoyadas en la misma posición y apretar y soltar con suavidad a lo largo de la pierna. Cuando llegues al pie, desplaza de nuevo las mano hasta la parte superior del muslo y repite el pase 2-3 veces para calentar la pierna. Sujeta la pierna con una mano y usa la otra para apretar y «arrastrar» desde la cadera hasta el tobillo. Aplica una presión ligera pero firme, y lo más regular posible. Si la presión es insuficiente, le harás cosquillas. Luego cambia de mano y vuelve a apretar y arrastrarla desde el muslo hasta el tobillo. Repítelo varias veces.

Apretar y girar

Al igual que en el pase del Ordeño Indio, éste empieza en la sección superior del muslo y prosigue hasta el tobillo. Sujeta la pierna del bebé con las dos manos, mientras las aprietas, deslizas y giras alrededor de la pierna. Procura que los movimientos sean lentos y suaves. Guíate por tu instinto y deja que todo suceda con naturalidad. Sigue hablándole: «Relájate», «Te gusta, verdad?», etc. Esto ayudará al niño a asociar la relajación y la comunicación con la hora del masaje. Poco a poco, responderá de una forma más decidida a tuas palabras y entonación. A muchos pequeñines les encanta este pase y suelen sonreír desde su inicio.

Pase de Pulgares

El pase de pulgares significa lo que su propio nombre indica. En lugar de utilizar la mano abierta, ejercerás la presión con los pulgares en las caras opuestas de la pierna. Esto te permite identificar los músculos en los que se haya acumulado la tensión. Coloca una mano a cada lado del muslo de tu hijo y presiona hacia dentro con los pulgares mientras te desplazas desde el muslo hasta el pie. Puedes repetir varias veces este pase para trabajar la cara anterior y posterior del muslo. El pase de pulgares también te permite actuar con eficacia en los pies. Dado que los pies tienen múltiples puntos de reflexología, que más adelante explicaré, te aconsejo extender el masaje de la pierna hasta el pie, utilizando los pulgares para hacer un suave masaje en la planta. También puedes apretar y girar cada dedo del pie. Pasa los lugares por la cara superior del pie, hacia el tobillo, y luego continúa alrededor del tobillo. Tira ligeramente de las áreas mullidas de la planta, presiónalas con los pulgares y luego tira lentamente de la parte superior del pie hacia el tobillo. Esto prepara al niño para la parte del masaje de reflexología podal.

Ordeño Sueco

El siguiente pase se conoce como Ordeño Sueco. Al igual que el indio, consiste en apretar ligeiramente la pierna con el borde interno de cada mano. Empieza en el tobillo y continúa hasta la parte superior de la pierna. El pase del Ordeño Sueco se dirige hacia el corazón, no hacia las extremidades, para mejorar la circulación sanguínea y tonificar los músculos. Apoya las dos manos una a cada lado de la pierna y apriétala y suéltala, deslizándola desde el tobillo hasta la parte superior del muslo. Repite varias veces este pase con una mano sobre la otra o una después de la otra. Luego sujeta el tobillo del niño con una mano, y con la otra presiona y suelta con suavidad mientras la desplazas hacia arriba a lo largo de la cara interna de la pierna. Cuando llegues arriva, cambia de mano, apretando y soltando con la otra para estimular la otra cara de la pierna desde el tobillo hasta la sección superior del muslo. Repételo varias veces. Recuerda que no existe ningún número «correcto» de pases que deberías realizar en cada parte del cuerpo. Confia en tu intuición y deja que las mano los repitan tantas veces como sea necesario mientras el bebé se muestre satisfecho.

Enrollado

Éste es un pase muy sencillo en el que enrollas la pierna entre las manos desde la rodilla del niño hasta el tobillo. Asimismo, si lo deseas, puedes hacerlo con toda la pierna en dirección opuesta. Todo dependerá de la etapa del masaje en la que vayas a introducir este pase, si es que así lo has decidido. Lo he incluido porque ofrece una amplia superficie táctil, y además, porque resulta muy gratificante para los padres, ya que no implica presión. Cuando lo hagas, piensa en cómo enrollarías con las mano un pedazo de plastilina para estirarlo. Enrollar los músculos estimula el sistema nervioso del bebé y relaja los músculos, y lo que es más importante, es una técnica que obra maravillas para nutrir la piel y reducir es estrés.

Pase de Pluma

Concluye el masaje de las piernas atenuando la caricia de las manos y utilizando las yemas de los dedos para deslizarte con el más ligero de los toques a lo largo de toda la pierna del niño, desde la cadera hasta las puntas de los pies, dándoles unos ligeros golpecitos. Este toque prácticamente imperceptible para le pequeñin, pero tiene un extraordinario efecto relajante. El pase de pluma ayuda a integrar las piernas en el tronco y proporciona una inconfundible sensación de «estar llegando al final» de esta etapa del masaje. (Dicho sea de paso, el pase de pluma es uno de los más indicados durante el parto debido a su efecto tranquilizante.) Cuando este toque se aplica con la palma de la mano en grandes áreas del cuerpo, se llama effleurage. Es un pase de masaje sueco y uno de los más relajantes que se conocen. Básicamente, el effleurage consiste en movimientos largos, fluidos y circulares, con las palmas de las mano. Se aplica una ligeríssima presión en los pases ascendentes y se atenúa en los descendentes. Si tu hijo muestra signos de desagrado, tal vez sienta cosquillas. Prueba con un poquito más de presión o arrastrando las yemas de los dedos. EL arrastre es excelente para usar después de una secuencia de pases de masaje para estimular los terminales nerviosos próximos a la superficie de la piel y eliminar la tensión del cuerpo. Arquea un poco los dedos, en forma de garra, y aplica las yemas en la piel con movimientos cortos y solapados, una mano después de la otra, con una acción descendente regular. Empieza desde la parte superior de cada extremidad. Atención!: Si utilizas este pase, es doblemente importantes que las uñas estén bien cortadas y limadas para evitar arañazos en la piel del bebé. Cuando hayas terminado con una pierna, repítelo con la otra. El niño identificará el pase de pluma o el arrastre con la conclusión de esta etapa del masaje, anticipando la siguiente. Cuando hayas terminado con las piernas, continúa en otra área del cuerpo. Te recomiendo los pies, que ya has preparado parcialmente con el masaje de las piernas.

 

Resumen de la secuencia de masaje de las piernas

  1. Ordeño Indio. Ligera presión desde la cadera hasta el tobillo.
  2. Apretar y girar. Empezar en la cadera y continar hasta el tobillo.
  3. Pase de Pulgares. En la parte superior e inferior del pie, y alrededor del tobillo.
  4. Ordeño Sueco. Suave presión desde el tobillo hasta la cadera.
  5. Enrollado. Aciión de enrollar la pierna entre las manos desde la rodilla hasta el tobillo.
  6. Pase de pluma o arrastre. Pases ligeros en toda la pierna con las yemas de los dedos o las manos levemente arqueadas, en forma de garra.
oriente y occidente - Oriente y Occidente

Oriente y Occidente

El Tui Na es un antiguo método chino de masaje, inspirado originariamente en la observación de los animales. La gente se dio cuenta de que cuando un animal tenía una herida, se la frotaba con suavidad. Esto es comparable al instinto humano del tacto.


En el Tui Na hay un pase llamado Mo, o «barrido», que consiste en un toque ligero y rápido que se usa para relajar áreas estimuladas. Es casi idéntico al pase de pluma del Masaje Sueco!

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE EN PAREJA

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE EN PAREJA

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE EN PAREJA

 

 

Además de muy divertido, es estupendo para ayudar a las parejas a desestresarse y
a acercarse más física y emocionalmente. Las técnicas básicas son las mismas, pero
añadir matices sensuales puede convertir el masaje en una danza romántica. Los
toques sensuales son lúdicos, ligeros, prolongados y proceden del corazón.

 

 

1 pases neurosedantes Los pases neurose-
dantes pueden convertirse en una caricia.
A menudo tomamos a nuestras parejas por
algo ya sabido, por lo que aquí tenemos la
oportunidad de redescubrir su piel. Utiliza
los dedos, las yemas y las uñas para tocar
su cuerpo. Cuanto más ligero sea el toque,
más estimulará la piel. Tómate el tiempo
necesario para explorar su perfil de una for-
ma afirmativa y cariñosa.

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2 soplar sobre la piel Se trata de un toque
romántico para cerrar cualquier secuencia.
Tras masajear suavemente los músculos,
sopla sobre la superficie de la piel. Cuan-
to más cerca estés del cuerpo, más cálido
será tu aliento. Es una fantástica técnica de
relajación o para estimular la piel de tu pa-
reja. Pruébalo en brazos y piernas, espalda
o nuca.

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3 roce con el pelo Utilízalo al final de cual-
quier secuencia de masaje. Cuanto más lar-
go tengas el pelo, más fácil te resultará,
pero de todas formas sé imaginativa. Uti-
liza las puntas para barrer y rozar la piel de
tu pareja. Es estupendo sobre zonas am-
plias como la espalda. Los movimientos lar-
gos son los mejores.

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4 amasamiento del cuello Sé creativo con
el masaje. Emplea la cercanía y la intimidad
para masajear en momentos inesperados
como forma de expresar ternura y aprecio.
Es duro sentirse amoroso cuando uno está
tenso. Amasa la nuca de tu pareja entre los
dedos y, como siempre, evita cualquier ma-
niobra directa sobre la columna.

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5 presión de los dedos sobre la cara El
masaje en la cara es fantástico, pero si se
añaden maniobras suaves y cariñosas se
convierte en algo especial. Utiliza las yemas
y las puntas de los dedos para recorrer sua-
vemente las facciones de tu pareja. Traba-
ja desde el centro hacia fuera con manio-
bras lentas y lánguidas. Tómate tiempo
para recorrer el contorno de los ojos, la na-
riz y la boca. Acaricia suavemente los pár-
pados y los labios.

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6 tirar del pelo El masaje del cuero cabellu-
do es muy placentero, al igual que los sua-
ves tironcillos de pelo. Haz que los toques
sean lúdicos. Recorre el pelo desde las raí-
ces hasta las puntas, deslizándolo entre tus
dedos. Enrosca las puntas, tira con mucha
suavidad y alborota el pelo de tu pareja.

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7 rozamiento sobre la espalda Sé imagi-
nativo con las técnicas que ya conoces.
Prueba diferentes formas de rozamiento
sobre la espalda, variando la presión, la
postura y el ritmo. Como las manos y las
puntas de los dedos ya son conocidos, ¿por
qué no pruebas con los antebrazos o los
pies? Manten pleno contacto con los con-
tornos musculares para obtener un resul-
tado óptimo.

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE EN PAREJA

 

 

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masaje de las piernas - Masaje de las piernas

Masaje de las piernas

La rutina de masaje del bebé que voy a describir combina el método sueco e indio. Ambos pueden mejorar muy eficazmente la circulación sanguínea y el tono muscular. El masaje sueco utiliza «pases» (acción o desplazamiento de las mano; en adelante «pase» o «pases») que empiezan en las extremidades y avanzan hasta el corazón, estimulando el flujo sanguíneo y linfático y potenciando el tono muscular, mientras que el masaje indio trabaja desde el centro y continúa hacia afuera para mejorar todos los niveles de energía y relajar los músculos articulados. Explicaré paso a paso cómo hay que trabajar las piernas, el vientre y el pecho, los brazos, las manos, la cara y la espalda. La rutina completa debe durar alrededor de veinte minutos. Luego te enseñaré a utilizar la reflexología, un tipo de masaje en puntos de presión en los pies para contribuir a la curación de condiciones comunes en el bebé, tales como la indigestón. La reflexología elimina toxinas del cuerpo y lo mantiene fuerte y sano. Más adelante te explicaré cuáles son los puntos de reflexología en los que hay que presionar para aliviar condiciones específicas. Para que esta rutina sea más fácil de aprender, es aconsejable leer el material de cada capítulo, probando los pases en tu brazo o pierna. Cuando te sientas seguro de ti mismo, dale el masaje al bebé. Luego pasa al siguiente capítulo. No te apresures. Hay tiempo para todo. Aun en el caso de que sólo le des un masaje en la tripita durante cinco minutos, es un paso más en la dirección correcta. La mejor manera de hacer las cosas como es debido es seguir tu instinto y observar las respuestas de tu hijo. Antes de abordar las técnicas de masaje, hablemos un poco de la presión que debes ejercer mientras trabajas. Si alguna vez te has sometido a un masaje deportibo, ya sabrás lo que significa un masaje intenso. No te preocupes. No te pediré que recrees este nivel de intensidad. En el caso de tu bebé, debes realizar pases suaves y lentos, con la presión suficiente como para estimular su cuerpo. Ten en cuenta, sin embargo, que tu hijo no es tan frágil como podrías pensar. En realidad, algunos pequeñines prefieren un masaje de presión que otro de pases superficiales. Investigadores del Touch Research en La Universidad de Miami han descubierto que los bebés prefieren una cierta presión, posiblemente porque las caricias ligeras les producen un desagradable cosquilleo. Algunos estudios han demostrado que los bebés de peso por debajo de la media que reciben un masaje con una cierta presión aumentan de peso. Una vez más, observa detenidamente las preferencias de tu hijo. Fíjate en las áreas del cuerpo en las que le gusta más la sensación de fricción y lo que le pone nervioso.

Muchos padres dicen que el masaje preferido de sus hijos es el de las piernas y los pies, un área ideal por la empezar. El placer que experimenta el bebé constituye la primera parte de los extraordinarios beneficios derivados de todo el proceso de masaje, ya que el niño empieza a «esperar» sentirse a gusto, relajándose y aceptando el masaje con mayor predisposición. Una amiga me dijo que cuando su hije Jeremy era un bebé, «lo único que lo reconfortaba cuando estaba enfermo o muy nervioso era frotarle las piernas y los pies. En momentos de disgusto y malestar, cuando lo cogía y empezaba a darle un suave masaje, su respuesta era casi inmediata. Ahora tiene cinco años, y cuando está enfermo o trsite, o simplesmente cuando necesita una atención especial, me pide que se lo haga.»

que hacer - Que hay que hacer cuando el bebé llora?

Que hay que hacer cuando el bebé llora?

Si tu hijo se echa a llorar al empezar el masaje en las piernas, interrúmpelo, pero mantén las mano apoyadas en ellas. Míralo a los ojos y háblale en un susurro. Lo más probable es que notes cómo se relajan. Luego puedes reiniciar el masaje. Tal vez tengas que hacerlo varias veces, pero después de algunas sesiones, el niño se relajará por sí solo y sonreirá. Si no da resultado, realiza algunos sencillos estiramientos de piernas. Con frecuencia, si las flexionas y acercas al pecho, manteniendo esta posición durante algunos segundo, dejará de llorar.


Si tampoco funciona, sigue adelante con otro de los pases descritos aquí o a otra área del cuerpo. Establecer una relación de confianza significa escuchar a tu hijo, no insistir en que las cosas deben sucederse a tenor de tus propias reglas. Si respetas los límites personales del bebé, que está defendiendo con el llanto, le demonstrarás que le estás escuchando y respondiendo.


Advertencia: No fuerces los estiramientos de las piernas. El recién nacido tiende a mantenerlas flexionadas. Dale tiempo para acostumbrarse. Al darle un masaje, bañarlo o cambiarle el pañal, deja que las rodillas se flexionen hacia fuera cuando las piernas están extendidas hacia el rostro.