masaje de las piernas - Masaje de las piernas

Masaje de las piernas

La rutina de masaje del bebé que voy a describir combina el método sueco e indio. Ambos pueden mejorar muy eficazmente la circulación sanguínea y el tono muscular. El masaje sueco utiliza «pases» (acción o desplazamiento de las mano; en adelante «pase» o «pases») que empiezan en las extremidades y avanzan hasta el corazón, estimulando el flujo sanguíneo y linfático y potenciando el tono muscular, mientras que el masaje indio trabaja desde el centro y continúa hacia afuera para mejorar todos los niveles de energía y relajar los músculos articulados. Explicaré paso a paso cómo hay que trabajar las piernas, el vientre y el pecho, los brazos, las manos, la cara y la espalda. La rutina completa debe durar alrededor de veinte minutos. Luego te enseñaré a utilizar la reflexología, un tipo de masaje en puntos de presión en los pies para contribuir a la curación de condiciones comunes en el bebé, tales como la indigestón. La reflexología elimina toxinas del cuerpo y lo mantiene fuerte y sano. Más adelante te explicaré cuáles son los puntos de reflexología en los que hay que presionar para aliviar condiciones específicas. Para que esta rutina sea más fácil de aprender, es aconsejable leer el material de cada capítulo, probando los pases en tu brazo o pierna. Cuando te sientas seguro de ti mismo, dale el masaje al bebé. Luego pasa al siguiente capítulo. No te apresures. Hay tiempo para todo. Aun en el caso de que sólo le des un masaje en la tripita durante cinco minutos, es un paso más en la dirección correcta. La mejor manera de hacer las cosas como es debido es seguir tu instinto y observar las respuestas de tu hijo. Antes de abordar las técnicas de masaje, hablemos un poco de la presión que debes ejercer mientras trabajas. Si alguna vez te has sometido a un masaje deportibo, ya sabrás lo que significa un masaje intenso. No te preocupes. No te pediré que recrees este nivel de intensidad. En el caso de tu bebé, debes realizar pases suaves y lentos, con la presión suficiente como para estimular su cuerpo. Ten en cuenta, sin embargo, que tu hijo no es tan frágil como podrías pensar. En realidad, algunos pequeñines prefieren un masaje de presión que otro de pases superficiales. Investigadores del Touch Research en La Universidad de Miami han descubierto que los bebés prefieren una cierta presión, posiblemente porque las caricias ligeras les producen un desagradable cosquilleo. Algunos estudios han demostrado que los bebés de peso por debajo de la media que reciben un masaje con una cierta presión aumentan de peso. Una vez más, observa detenidamente las preferencias de tu hijo. Fíjate en las áreas del cuerpo en las que le gusta más la sensación de fricción y lo que le pone nervioso.

Muchos padres dicen que el masaje preferido de sus hijos es el de las piernas y los pies, un área ideal por la empezar. El placer que experimenta el bebé constituye la primera parte de los extraordinarios beneficios derivados de todo el proceso de masaje, ya que el niño empieza a «esperar» sentirse a gusto, relajándose y aceptando el masaje con mayor predisposición. Una amiga me dijo que cuando su hije Jeremy era un bebé, «lo único que lo reconfortaba cuando estaba enfermo o muy nervioso era frotarle las piernas y los pies. En momentos de disgusto y malestar, cuando lo cogía y empezaba a darle un suave masaje, su respuesta era casi inmediata. Ahora tiene cinco años, y cuando está enfermo o trsite, o simplesmente cuando necesita una atención especial, me pide que se lo haga.»

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DESPORTIVO

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DESPORTIVO

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DESPORTIVO

 

 

Los atletas utilizan este masaje para mantenerse en forma. Ayuda a prevenir
lesiones mediante la relajación muscular, y resulta excelente después de la práctica
deportiva para liberar el exceso de ácido láctico. Es un masaje especializado, pero
los siguientes movimientos te ofrecen algunas técnicas básicas.

 

1 rotación de las caderas Dobla la pierna
de tu compañero contra el cuerpo levan-
tándola por debajo del tobillo y la rodilla.
Presiona sobre la parte inferior de la pierna
y acerca la rodilla al pecho hasta encontrar
resistencia. En este punto gira la pierna por
la cadera para realizar un estiramiento. Ex-
plora la amplitud de movimiento de tu
compañero y repite, aumentando gradual-
mente el recorrido de las rotaciones.

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2 presión con los dedos sobre las rodillas
Presiona rodeando la rótula con las yemas
de los dedos, trabajando alrededor del bor-
de mientras aprietas y dibujas círculos en
distintos puntos. La otra mano debe ser-
virte como guía y para ofrecer resistencia.
Asegúrate de no trabajar directamente so-
bre la rótula. Es una buena técnica para au-
mentar la estimulación de la articulación,
pero no es adecuada si existe algún tras-
torno conocido en la rodilla.

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3 rotación de muñeca Sujeta el brazo de tu
compañero por el codo. Coge la mano con
firmeza y utiliza la palma para aplicar pre-
sión. Es un buen ejercicio pasivo de la arti-
culación. A continuación puedes rotar len-
tamente la mano por la muñeca en ambas
direcciones, mientras aplicas presión para
aumentar su movilidad.

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4 vaciado venoso de las piernas Los múscu-
los de la pantorrilla pueden adquirir mucha
tensión, por lo que puedes favorecer la cir-
culación adaptando la técnica ya conocida
del vaciado venoso. Apoya el tobillo de tu
compañero sobre tu hombro para tener las
manos libres. Aprieta los músculos de la
pantorrilla deslizando las manos hacia la
parte posterior de la rodilla. El contacto
debe realizarse con toda la mano. Ten cui-
dado de no ejercer una presión indebida
sobre la rodilla.

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DESPORTIVO


 

5 presión deslizante sobre el pie Coloca
las manos a ambos lados del pie. Aprieta
con fuerza entre los dedos y la zona hipo-
tenar. A continuación estira los tendones,
tirando hacia abajo en un lado del pie y ha-
cia arriba en el otro. Intenta moverlos lo
máximo posible e invierte la dirección de
las manos. Repite hasta que los músculos
se relajen y se vuelvan más dúctiles.

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6 presión con las palmas sobre los hom-
bros Dobla el brazo de tu compañero por
detrás de la espalda para que sobresalga el
omóplato. Coloca una de tus manos por
debajo del hombro para sujetarlo, extien-
de el pulgar y el índice de la otra y deslíza-
los por debajo del omóplato tanto como
puedas sin que resulte desagradable. Apli-
ca la presión con la palma de la mano y la
unión del índice y el pulgar. Es una manio-
bra excelente para relajar el hombro.

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7 fricción de hombros Coloca las dos manos
sobre la articulación del hombro, una en-
cima y la otra debajo. Fricciona con fuerza
entre ambas para aumentar la circulación.
Fricciona alrededor de la articulación y so-
bre la parte superior del brazo en una serie
de movimientos vivos. El movimiento debe
hacerse con las palmas de las manos. Es un
buen calentamiento previo a la actividad
física.

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TRASTORNOS COMUNES: RIGIDEZ DE CUELLO

TRASTORNOS COMUNES: RIGIDEZ DE CUELLO

TRASTORNOS COMUNES: RIGIDEZ DE CUELLO

 

 

Para la mayoría de las personas, el cuello y los hombros son las zonas donde
suelen sentir tensión. Un cuello rígido puede ser el resultado de una mala
postura y un estilo de vida sedentario, y puede dar lugar a dolores de cabeza.
Prueba estas técnicas de masaje para aliviar la tensión y relajar los músculos.

 

amasamiento de los hombros Amasa a lo
largo de la parte superior de los hombros, em-
pezando en el cuello y trabajando hacia fuera.
Los dedos de las manos deben descansar so-
bre los hombros, mientras los pulgares ama-
san los músculos. Presiona y dibuja círculos,
prestando atención a cualquier punto tenso.

Allídonde los músculos estén sensibles, reduce la
presión y aumenta la amplitud de los movi-
mientos.

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círculos sobre el cuello Coloca los pulgares
sobre los músculos de los lados de la colum-
na, junto a la vértebra prominente (C7) situa-
da en la base del cuello. Con los dedos des-
cansando sobre los hombros, dibuja círculos
y presiona para relajar los músculos, lo que a
su vez relajará el cuello. Este punto concreto
se denomina VG 14.

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tracción de cuello Estando tu compañero
tumbado boca arriba, desliza las dos manos
por debajo de su cuello y rodea con ellas la
base del cráneo. Levanta la cabeza ligera-
mente y, con suavidad, tira de ella hacia atrás
para estirar el cuello. Esto ayuda a liberar la
tensión y aporta una sensación de alarga-
miento de la columna. Vuelve a bajar la ca-
beza muy suavemente.

TRASTORNOS COMUNES: RIGIDEZ DE CUELLO


 

balanceo de la cabeza Desliza las manos
por debajo del cuello y rodea con ellas la base
del cráneo. Vuelve la cabeza hacia un lado
presionando con la mano plana contra el cue-
llo. A continuación vuélvela del otro lado con
la otra mano. Con suavidad, balancea la ca-
beza de un lado al otro para estimular la rela-
jación de los músculos del cuello y los hombros.

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masaje espalda nombres - Anatomía

Anatomía

Unas nociones básicas de anatomía dan sentido al masaje. El cuerpo funciona como un todo y está trabajando constantemente para mantener el equilibrio interno, un proceso que recibe el nombre de homeostasis.

Es imposible trabajar sobre una parte del cuerpo sin afectar al conjunto.

 

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56asd456as4d56a4d6sa54d - SHIATSU: LA ESPALDA

SHIATSU: LA ESPALDA

SHIATSU: LA ESPALDA

 

 

Céntrate, tanto emocional como físicamente, antes de empezar a trabajar sobre
la espalda. Tienes que estar equilibrado y disponer de espacio suficiente para
aplicar las técnicas. La espalda te proporciona una buena oportunidad para
explorar el uso de tu peso corporal.

 

1 presión con las palmas Arrodíllate a un
lado de tu compañero. Aspira, inclínate ha-
cia delante y coloca las palmas de las dos
manos a ambos lados de la columna. «Ca-
mina» con las manos hacia arriba y hacia
abajo, desde la zona lumbar hasta los hom-
bros, evitando ejercer presión sobre la co-
lumna Apoya tu peso sobre tus manos, pero
permanece en todo momento bien equili-
brado. Repite varias veces para relajar a tu
compañero y aumentar su confianza.

SHIATSU: LA ESPALDA


2 balanceo Situado de frente a tu compa-
ñero, coloca las dos manos sobre los
músculos del lado opuesto de la columna,
sobre el meridiano de la vejiga. Balancea el
cuerpo con la zona hipotenar (la almoha-
dilla situada justo encima de la muñeca)
para separarlo de ti. Trabaja varias veces su-
biendo y bajando por el meridiano, desde
la zona lumbar hasta los hombros, para re-
lajar toda la espalda.

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3 estiramiento con los antebrazos Coloca
los antebrazos juntos y en diagonal sobre
el centro de la espalda. Debes tener los pu-
ños cerrados, pero sin apretar Lentamen-
te estira un brazo sobre la espalda hacia el
hombro y el otro hacia la cadera. Manten
contacto pleno con tus antebrazos para
que tu compañero perciba un buen estira-
miento. Sin cambiar de posición, puedes
repetir todos los movimientos en el otro
lado de la columna.

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4 estiramiento con las palmas de las ma-
nos Arrodíllate junto a la zona lumbar Cru-
za los brazos y coloca una mano sobre el
sacro (el triángulo óseo de la base de la co-
lumna) y la otra más arriba. Sin deslizarías,
empuja separándolas para estirar la zona
lumbar. Comprueba si hay resistencia y
vuelve a empujar, estirando esta vez un
poco más.

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5 presión con las palmas Sitúate junto a Id
parte superior de la espalda de tu compa-
ñero, suficientemente equilibrado para po-
der inclinarte sobre él. Céntrate en el hará.
Coloca las manos planas a ambos lados de
la columna, con la zona hipotenar sobre los
músculos y los dedos hacia las costillas.
Apóyate contra su cuerpo y aprieta sin que
le resulte desagradable. Trabaja descen-
diendo hasta la zona lumbar.

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6 presión con las palmas Sitúate de cara a
la columna vertebral. Coloca las manos pla-
nas a ambos lados de la zona lumbar, con
la zona hipotenar hacia dentro y los dedos
hacia las caderas. Presiona con las palmas
de ambas manos utilizando tu peso corporal
para ejercer presión con cuidado. Com-
prueba que a tu compañero le resulte agra-
dable. Afloja la presión de manera unifor-
me y retira las manos.

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7 presión con los pulgares Vuelve a la par-
te superior de la espalda. Coloca los dos
pulgares sobre los músculos de los lados de
la columna mientras te apoyas sobre los
otros dedos. Presiona con los pulgares a lo
largo del meridiano de la vejiga hasta la
zona lumbar. Hazlo siguiendo aproxima-
damente la línea de las depresiones entre
las vértebras, evitando siempre la columna.
Utiliza tu peso corporal lo necesario para ir
aumentando lentamente la presión.

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8 presión con los pulgares Coloca los pul-
gares en la zona lumbar, a unos tres dedos
de la columna. Localiza las bandas de
músculos, mucho más anchas en este pun-
to. Presiona con los pulgares en tres sitios
a los lados de estos músculos, a lo largo del
meridiano externo de la vejiga. Presiona,
manten la presión y aflójala lentamente.

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9 círculos Desplázate hasta la zona lumbar
de tu compañero. Coloca las dos manos,
una encima de la otra, sobre el sacro. Tra-
za círculos en ese punto, en dirección con-
traria a las agujas del reloj, para relajar la
zona lumbar y las caderas; esto también
ayuda a calentar los ríñones. Repite con
lentitud y sensibilidad varias veces, amol-
dando las manos a la forma del cuerpo.

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10 fricción Manteniendo el contacto con
una mano, frota vigorosamente a lo largo
del meridiano de la vejiga con los dedos
planos. Frota desde los hombros hasta la
zona lumbar a lo largo del meridiano in-
terior. Hazlo primero sobre los músculos
de un lado y repite luego sobre el otro
lado de la columna. Termina colocando
una mano sobre la zona lumbar, y des-
cansa unos momentos.

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11 presión con el codo Utiliza una mano
para apoyarte sobre la zona lumbar e in-
clínate sobre el otro codo contra el glúteo
de tu compañero. Relaja el ángulo del
codo y deja que la mano se doble por la
muñeca. Comienza en la mitad del glúteo
e inclínate sobre los músculos apoyándo-
te en el codo. Relaja. Trabaja descendien-
do por el canal de la vejiga hasta el plie-
gue de los glúteos.

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12 presión con el codo Localiza VB 30, a
dos tercios de la anchura de los glúteos y
un tercio hacia abajo. Utiliza la otra mano
como sostén, coloca el codo (mantenién-
dolo redondeado) sobre la zona y traza
circuios sobre el punto. Suele ser una zona
tensa pero carnosa, por lo que puedes
emplear bastante presión. Manten con-
tacto continuo sin deslizarte. Inclínate y re-
pite ambos movimientos en el otro lado.

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masaje - Qué es masaje?

Qué es masaje?

El masaje consiste básicamente en tocarnos, y eso es algo que hacemos cada día.
Sin embargo, si bien este libro te permitirá explorar el masaje y descubrir tus propios talentos para él, por favor, no vayas directamente al capitulo de las técnicas. La comprensión, la preparación y la práctica son igual de importantes.

Las técnicas son útiles para dar estructura a un masaje, pero también lo son el desarrollo de la empatia y la calidad de tu forma de tocar.
Debemos encontrar el equilibrio entre todas ellas.
Cuando domines la técnica básica y hayas desarrollado suficiente confianza en ti mismo, puedes empezar a adaptar tu masaje a las distintas situaciones e incluso utilizarlo para aliviar trastornos comunes de la vida diaria.

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SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DEL CAMPO ENERGÉTICO

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DEL CAMPO ENERGETICO

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DEL CAMPO ENERGETICO

 

 

Todo masaje que trate a la persona en su conjunto posee un efecto sanador.
El enfoque holístico tiene en cuenta el cuerpo, la mente, las emociones y las
dimensiones espirituales de cada persona. Trabajar sobre un aspecto concreto puede
afectar al equilibrio del conjunto, y la sanación depende de conseguir el equilibrio.

 

Centros y campos de energía
Como ya hemos visto, los chakras son puntos
de comunicación de energía.

Se cree que cada uno de los siete
centros energéticos principales está situado en
un punto concreto, asociado con determinados
aspectos físicos, y posee un color y una vibra-
ción sonora diferente. Además, existen varios
campos energéticos que rodean a cada indivi-
duo, conocidos como auras. Algunas personas
pueden verlas o leerlas, así como los colores
que contienen. El campo de energía más cer-
cano al cuerpo se conoce como cuerpo eténco,
y puede que seas capaz de sentirlo si colocas la
mano sobre la piel a una distancia de entre
quince y veinte centímetros. Se cree que los de-
sequilibrios de energía afectan a nuestro
bienestar físico, y pueden incluso ser causa de
enfermedades. Equilibrar la energía puede ayu-
darnos a recuperar la salud, y existen algunos
sanadores que trabajan exclusivamente en los
campos energéticos. Desarrollando un contac-
to sanador puedes enriquecer el masaje.

SITUACIONES ESPECIALES: MASAJE DEL CAMPO ENERGETICO

Las técnicas relacionadas con el campo
energético trabajan tanto en el cuerpo como
sobre él. El primer paso es desarrollar la sen-
sibilidad, así como la empatia y el respeto ha-
cia tu compañero de masaje. Vacía tu mente,
céntrate en tus manos y toma nota de todas
las sensaciones que percibas. Sé objetivo y li-
mítate a observar. Prueba las siguientes téc-
nicas después de haber masajeado los múscu-
los, o antes de hacerlo, para ayudar a tu
compañero a relajarse. Con la práctica ob-
tendrás confianza y serás capaz de refinar tu
técnica.

 


 

 

1 descansar sobre la espalda Después de
masajear la espalda, termina la secuencia
colocando una mano entre los omóplatos
de tu compañero y la otra sobre el sacro (el
triángulo óseo situado en la base de la co-
lumna). Respira con calma, vacía la mente
y céntrate en las sensaciones que recibas
en las manos. Imagina que la energía posi-
tiva fluye de tus palmas. Esto produce una
sensación tranquilizadora y ayuda a co-
nectar la parte superior de la espalda con
la zona lumbar.

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2 sentir la energía de la espalda Coloca la
mano plana sobre el sacro de tu compañe-
ro. Levántala lentamente hasta situarla a
diez o quince centímetros del cuerpo. Tra-
za círculos sobre el sacro, en el sentido con-
trario a las agujas del reloj, y observa cual-
quier sensación que percibas en la palma.
Vuelve a bajarla gradualmente hasta que
descanse de nuevo sobre la espalda de tu
compañero. Este movimiento relaja la zona
lumbar.

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3 descansar los ojos Este movimiento es
muy bueno después de haber masajeado
la cara y resulta profundamente relajante.
Ahueca las manos y colócalas unos quin-
ce centímetros por encima de los ojos, evi-
tando que llegue a ellos la luz. Respira con
calma e imagina que la energía positiva flu-
ye a través de las palmas. Manten las manos
firmes y la mente en silencio. Tu compañe-
ro puede percibir el calor de tus manos.

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4 descansar sobre el abdomen Pruébalo
después de masajear el abdomen. Es espe-
cialmente bueno si tu compañero está par-
ticularmente sensible. Se trata de una téc-
nica muy adecuada para centrar. Sostén las
manos justo por encima del abdomen. Ob-
serva cualquier sensación que puedas per-
cibir. Ve bajando las manos poco a poco
hasta que queden planas a ambos lados
del ombligo. Exhala energía positiva a tra-
vés de las palmas.

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5 descansar en la cabeza Esta maniobra es
muy buena para combatir el dolor de ca-
beza y la tensión mental. Descansa las
manos a ambos lados de la cabeza de tu
compañero, con las manos hacia dentro.
Simplemente déjalas que se relajen. Ob-
serva cualquier sensación que puedas per-
cibir e imagina que la energía positiva flu-
ye a través de tus palmas. Separa las manos
un poco más de la cabeza y repite, aleján-
dolas más cada vez.

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6 descansar en los pies Esta maniobra ayu-
da a que tu compañero se centre o enraice
después de un masaje, al dirigir su atención
a los pies. Después de haberlos masajeado,
coloca las manos en posición relajada so-
bre las plantas. Relaja las palmas de las ma-
nos y siente el contacto con los pies de tu
compañero. Centra tu atención en los pun-
tos de contacto entre los dos.

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7 sentir la energía sobre la cabeza Sitúa-
te de pie detrás de tu compañero. Coloca
las manos juntas unos treinta centímetros
por encima de la cabeza. Relaja las palmas
y observa cualquier sensación que puedas
percibir. Ve bajándolas poco a poco hasta
que rodeen la parte superior de la cabeza.
Toma nota de cualquier cambio en las sen-
saciones a medida que te vayas acercando
al cuerpo. Imagina que la energía positiva
fluye a través de tus manos.

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8 descansar sobre el pecho Coloca una
mano plana sobre el pecho y la otra sobre
el abdomen. Descansa. Observa la subida
y la bajada de la respiración de tu compa-
ñero y manten la tuya propia en calma y
constante. Observa cualquier cambio en la
respiración de tu compañero y concéntra-
te en el calor de tus manos. Es muy útil y
equilibrante si la otra persona está emo-
cionalmente alterada.

 

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precalentamiento - Precalentamiento y mejora de la circulación

Precalentamiento y mejora de la circulación

Cuand el bebé cierra los brazos en señal de protección, es muy probable que tenga las manos frías. Veamos cómo puedes calentárselas. En primer lugar úntate un poco de aceite en la palma de la mano, acaríciale el brazo extendiendo el aceite y luego empieza con el pase de Ordeño Indio desde el hombro hasta la muñeca. Cuando llegues a la mano del niño, tómala con las dos manos (una encima y otra debajo) para transmitirle tu calor. Cambia de lado y repite el pase. Si con todo continúa resistiéndose, sujétalo por la muñeca y dale unos ligeros golpecitos para estimular una respuesta natural de «sigue adelante». Una tercera opción si el niño llora consiste en cogerle de las manos y cruzárselas en el pecho, manteniendo esta posición durante unos instantes. Esto puede relajar el cuerpo del bebé, ya que imita una posición semifetal. Como última alternativa, puedes reiniciar los sencillos movimientos de estiramiento que ya he mencionado en los preparativos para el masaje. Sujeta las muñecas del bebé, est+rale los brazos hacia los costados y después crúzalos a la altura de la muñeca. Repítelo cambiando la posición de los brazos. A continuación, desplaza sus brazos hasta la cara, sobre la frente, para completar el estiramiento. Finalmente, sujétale un brazo a la altura de la muñeca y el otro en el tobillo, desplazando el brazo y la pierna en «X» sobre el vientre. Invierte la cruz y estira de nuevo las extremidades. A menudo, este breve movimiento relaja lo suficiente al bebé como para continuar con el masaje de los brazos y las manos.

Ordeño Indio: Al igual que hiciste con las piernas, apoya los dedos de una mano en el brazo, y los dedos de la otra debajo del brazo. Aprieta y suelta suavemente el brazo con el borde interior de cada mano mientras avanzas desde la sección superior del hombro hasta la muñeca. Puedes hacerlo alternando las manos, como si estuvieras trepando por una cuerda, o bien manteniéndolas en la misma posición mientras desciendes por el brazo. Al llegar a la mano, desplaza de nuevo las palmas hasta la sección superior del hombro y repite el pase2-3 veces. Luego cambia de mano. Repítelo varias veces en ambos lados del cuerpo del niño. Esto le precalentará los brazos y eliminará el estrés y la tensión negativa a través de las manos.

Apretar y Girar: Al igual que en el masaje de ordeño, este pase se inicia en la parte superior del hombro y continúa hasta la muñeca. Sujeta el brazo del bebé con las dos manos, apretandoy girando tus manos con suavidad alrededor del brazo. Trabaja con movimientos lentos y delicados, dejando que tus manos te guién con naturalidad. Presiona con la suficiente firmeza como para ejercer una ligera presión, pero no demasiado fuerte como para tirar de la piel. Con el brazo de tu hijo intado de aceite, tus manos deberían deslizarse suavemente por la piel, adelante y atrás, apretando, girando y luego reduciendo ligeramente la presión para poder llegar hasta la muñeca con la misma delicadeza. Repítelo varias veces y sigue hablándole, y más teniendo en cuenta que en esta etapa del masaje su contacto visual será mucho más acusado.

Ordeño Sueco: Este pase empieza en la muñeca y continúa hasta la parte superior del hombro. Su finalidad es mejorar la circulación sanguínea y tonificar los músculo. Inicia la aplicación apoyando las dos manos, una a cada lado del brazo, y aprentado y soltando con suavidad desde la muñeca hasta el hombro. Repite el pase varias veces con una mano sobre la otra o una después de la otra. Acto seguido, coge la muñeca de tu hijo con una mano, mientras con la otra aprietas y sueltas delicadamente la sujeción para estimular la otra cara del brazo desde la muñeca hasta la sección superior del hombro. Repítelo varias veces. Recuerda que no existe una regla inmutable acerca del número de pases que deberías realizar en cada área del cuerpo. Confia en la intuición y sigue adelante mientras el niño se sienta a gusto.

Enrollado: Es un pase muy sencillo que consiste en enrollar el brazo entre tus manos desde el codo hasta el hombro. Si lo deseas, también lo puedes hacer a lo largo de todo el brazo en la dirección opuesta. La ventaja del enrollado reside en la amplia superficie de tacto que proporciona, al tiempo que facilita el contacto visual con el pequeño. Asimismo, es un pase que resulta muy gratificante para los padres, ya que no implica presión. Al realizar este pase, piensa en cómo enrollarías con las manos un pedazo de plastilina para estirarlo. En realidad, incluso podrías realizar este pase a modo de introducción de la progresión del masaje para relajar al bebé y comprobar lo que le gusta y le disgusta en relación con la forma de presionar. Empieza con un enrollado muy ligero, y luego aumenta gradualmente la presión.

Círculos con los pulgares y arrastre con presión: Recuerdas cómo lo hiciste con las piernas, presionando con los pulgares? Pues bien, ahora lo harás en lados opuestos del brazo, lo cual te permitirá detectar los músculos tensos. Coloca una mano a cada lado del brazo del bebé y presiona lenta y uniformemente con los pulgares mientras trabajas desde la parte superior del hombro hasta las manos. El arrastre de los pulgares es excelente para el masade de las mano. Aplica los dos dedos para deslizarlos por las palmas ejerciendo una ligera presión. Primero trabaja toda la palma de la mano trazando círculos, y después realiza un movimiento de arriba abajo. Los círculos con los pulgares estimulan todas las áreas de reflexología en las pequeñitas manos del niño. Finalmente, toma sus manos entre las tuyas como lo hiciste al empezar el masaje.

Pase de pluma: Concluye el masaje de los brazos aflojando tus manos y utilizando las yemas de los dedos para recorrerlos en toda su longitud, con levísimos golpecitos, desde el hombro hasta los dedos, deteniéndote unos segundos en la cadera. La presión es, en realidad, prácticamente imperceptible para el niño, pero su efecto relajante es incomparable. El pase de pluma proporciona una sensación de final a esta parte del masaje. Puedes sujetar la muñeca de tu hijo con una mano y realizar el pase con la otra, o bien soltarle el bracito y hacer el pase alternando las dos manos. Si se resiste al pase de pluma, es posible que le estés haciendo cosquillas. Prueba con un movimiento de arrastre, que da magníficos resultados cuando se realiza después de una secuencia de golpecitos para estimular el cierre de los terminales nerviosos en la superficie de la pierl y canalizar la tensión fuera del cuerpo. Arquea un poco las manos, en forma de garra, y arrástralas con la punta de los dedos con movimientos cortos y solapados, una mano de después de la otra en una acción descendente y continuada. Efectúa el arrastre desde la parte superior del hombro hasta la punta de los dedos, y cuando hayas terminado, toma de nuevo sus manos entre las tuyas a modo de cierre de esta etapa antes de proseguir con el masaje de la cara.

masaje en los brazos y las manos - Masaje de los brazos y las manos

Masaje de los brazos y las manos

Seamos honestos. Los brazos pueden ser una de las áreas más difíciles cuando se trata de hacer un masaje a un bebé. Los recién nacidos tienden a desplazarlos hacia el pecho cuando se sienten vulnerables, y si intentas separarlos, el combate está garantizado! Algunos padres, frustrados en sus reiterados intentos, me preguntan si es realmente necesario hacer un masaje en esta área del cuerpo. Mi consejo es siempre el mismo: paciencia. Realizar un masaje en los brazos del niño desde una tierna edad no sólo contribuye a relajarlos, sino que también lo ayuda a abrirse al mundo. Si el pequeño relaja los brazos durante el masaje, es un signo de que confia en ti y siente cómodo con lo que le estás haciendo. Es posible que la respuesta no sea inmediata, pero a medida que se sienta más y más satisfecho con el masaje en otras partes del cuerpo, acabará aceptando de buen grado el masaje en los brazos. Entretanto, si el pequeño se muestra disgustado y tira de los brazos hacia el pecho, intenta adaptar la aplicación que está adoptando. Podría tranquilizarlo. En caso contrario, toma sus manos entre las tuyas, incorpóralo un poco y mueve el brazo adelante y atrás para relajarlo. Mantén el contacto visual y dile: «Vamos…». El bebé suele responder positivamente, liberando la tensión en los brazos y las manos y consistiendo el masaje. No trates de abrirle los brazos a la fuerza. Sé delicado con él. Si aun así, no parece reaccionar, pasa a otra parte del cuerpo e inténtalo de nuevo más tarde.

masajelacabezaylacara - Resumen de la secuencia de masaje de la cara y la cabeza

Resumen de la secuencia de masaje de la cara y la cabeza

1. Pase de pulgares en la frente. Desde el centro hacia fuera y hasta la línea del cabello.
2. Pase de pulgares desde la nariz hasta las sienes. Luego repítelo desplazándolos hacia hiera desde la nariz hasta las mejillas, avanzando con las puntas de los dedos, con cada pase, a lo largo de las mejillas y hasta el mentón.
3. Pase de pulgares en la línea maxilar. Luego traza la silueta de los labios.
4. Círculos alrededor de los ojos. Con las puntas de los dedos, y a continuación siguiendo las cejas desde el borde interior al exterior.
5. Estimulación de las orejas. Con la punta de los dedos.
6. Ahuecar las manos en las orejas. Mantener la posición durante algunos segundos.

DESARROLLO DEL CEREBRO Y LA CABEZA DEL BEBÉ:

Gestación (semana 6-7). El conducto neural empieza a formar el cerebro. Durante la sexta semana, las
diversas regiones y cámaras del cerebro siguen creciendo y definiéndose. A lo largo de este proceso, la cabeza del niño se proyecta hacia fuera y se redondea. Los ojos y las orejas parecen pequeños huequecitos, y empiezan a formarse las cavidades nasales y la boca.

Gestación (semana 12) – La cabeza continúa redondeándose. La cara ya está formada.
Gestación (semana 16) – En la ecografía se distingue con claridad la cabeza del niño, que incluso se mueve.
Gestación (semana 30) – La cabeza está proporcionada con el resto del cuerpo.
Gestación (semana 36) – Cuando el bebé está despierto, sus ojos se abren y es capaz de diferenciar entre la luz y la oscuridad. Recién nacido. Los músculos del cuello son bastante débiles al nacer. Cuando lo cojas en brazos, sujéta-
le la cabecita y el cuello por lo menos durante el primer mes. Es una excelente oportunidad para estrechar los vínculos afectivos. 

Un mes – El niño mantiene la cabeza/cuello ligeramente levantados cuando está boca abajo. Gira de un
lado a otro.

Dos meses – Sostiene la cabeza levantada hasta un ángulo de 45° cuando está boca abajo. Aumentan las
expresiones faciales. Alrededor de las 6 a 8 semanas puede empezar a levantar un poco la cabeza cuando
está boca arriba. Si lo sostienes en brazos, tiene el control suficiente para sostener la cabeza en equilibrioinestable, aunque por poco tiempo. También es lo bastante fuerte como para mantener la cabeza erguida en la sillita de seguridad del coche, la sillita de paseo o una mochila delantera.

Cuatro meses. – Ahora hace gala de un buen control de la cabeza, incorporándose para sentarse y también
cuando ya lo está. Un juego divertido que contribuye a desarrollar los músculos del cuello consiste en
echarlo boca arriba y tirar lentamente de sus manos hasta la posición de sentado, para luego invertir la
secuencia. Repítelo varias veces. Si lo deseas, puedes incorporarlo a los estiramientos prcmasaje o en el
masaje de los brazos y las manos.

Seis meses – Mantiene una buena alineación de la cabeza y el tronco en una superficie estable. Los mús-
culos del cuello son más fuertes y capaces de sostener la cabeza erguida. Asimismo, se puede tlexionar
hacia delante cuando se le tira de las manos para que se siente. En esta etapa la mayoría de los bebés empiezan a rodar, sentarse sin ayuda y gatear.

Ocho meses – El 80% del crecimiento de la cabeza se produce durante los doce primeros meses, ralenti-
zándose considerablemente a partir del sexto mes. Por término medio, el perímetro de la cabeza mide al-
rededor de 44 cm a los 8 meses y 46 cm a la edad de un año.

Dieciocho meses – Los expertos estiman que el hipotálamo ha madurado en un 40% en el momento de
nacer, un 50% a las 6 semanas, y es plenamente maduro a los 18 meses. De ahí que algunos investiga-
dores aseguren que incluso los recién nacidos tienen capacidad para recordar.

 

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