5as4d56ad4as6d54 - MASAJE HOLISTICO: LA ESPALDA PARTE DOS

MASAJE HOLISTICO: LA ESPALDA PARTE DOS

MASAJE HOLISTICO: LA ESPALDA PARTE DOS

 


 

9 rozamiento Desplázate a la zona lumbar de tu compañero y date aceite en las manos. Coloca las palmas de las manos juntas sobre el sacro, el triángulo de hueso de la base de la columna. Extiende los dedos y separa las manos, de forma que barran hacia arriba y hacia el exterior de la zona lumbar y las caderas. Vuelve a la posición inicial y repite con presión en el movimiento hacia fuera.

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10 círculos Sitúate de frente a tu compañero. Coloca las manos planas sobre el sacro, una encima de la otra para estabilizar el movimiento. Aplica una ligera presión con la mano de arriba y comienza a dibujar un círculo en sentido contrario a las agujas del reloj. Repite lenta y uniformemente para relajar la zona lumbar sin provocar molestias, manteniendo las manos flexibles y acopladas al cuerpo.

 

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11 presión con las palmas Coloca las manos juntas sobre los músculos de la zona lumbar, al lado de la columna contrario a donde estés situado. Aplica presión con las palmas mientras las deslizas hacia fuera sobre los músculos y barre alrededor de la cadera hasta el glúteo. El contacto debe hacerse más ligero y pasar a las puntas de los dedos en el momento de completar el movimiento.

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12 amasamiento Inclínate y comienza a amasar el glúteo. Presiona contra los músculos y hazlos rodar hacia atrás con los dedos, en dirección al pulgar, para conseguir un movimiento de rodado rítmico. Debes alternar las manos. Continúa masajeando con una presión relativamente firme sobre los músculos sólo hasta que sientas que están relajados.

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13 amasamiento Continúa el movimiento amasando los músculos del lado contrario de la columna de tu compañero, presionando hacía dentro con los pulgares y rodando hacia ti con el resto de los dedos. Evita trabajar sobre la columna, dejando alrededor de dos centímetros y medio a ambos lados. Asciende masajeando hasta el hombro y vuelve a bajar. A continuación cambia de posición y repite la secuencia de la zona lumbar del otro lado.

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14 presión con las palmas Coloca la zona hipotenar (la almohadilla situada justo encima de la muñeca) de las dos manos, con los dedos apuntando en direcciones opuestas, a ambos lados de la zona lumbar Desliza las manos hacia fuera, una en cada dirección, hacia la caja torácica, utilizando el contacto de toda la mano hacia el final del toque. Repite a intervalos hasta llegar a los hombros, donde sólo debes aplicar presión entre los omóplatos.

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15 presión con los pulgares Comienza entre los omóplatos colocando ambos pulgares sobre los músculos situados a los dos lados de la columna vertebral. Presiona simultáneamente con las yemas de los pulgares a intervalos paralelos a cada una de las vértebras. Presiona con firmeza pero con sensibilidad; nunca presiones sobre el hueso. Desciende rápida y uniformemente hasta la zona lumbar.

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16 pases neurosedantes Para finalizar la secuencia, coloca las puntas de los dedos, una vez más, en la parte superior de la columna y ve pasándolos suavemente por toda la espalda hasta llegar a la zona lumbar. Repite en maniobras alternas para llevar la atención por el cuerpo de forma descendente. Descansa las dos manos sobre la zona lumbar durante un momento, y luego, con mucha suavidad, retíralas.

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masaje de la espalda - Masaje de la espalda

Masaje de la espalda

La espalda suele ser la parte más relajante del masaje para bebés que intentan repetidamente er-
guir la cabeza y gatear. Te resultará más cómodo si te sientas en un sofá o una silla. Extiende
una toalla sobre las piernas y coloca a tu hijo boca abajo, con la cabecita apoyada en una almohada. Lo
más probable es que, en esta posición, vuelva la cara hacia ti para mirarte.
Veamos la secuencia de técnicas de masaje en esta área del cuerpo.

Pase Descendente 1:

Calienta un poco de aceite entre tus manos y apoya una en las nalgas del bebé, mientras deslizas la otra, con suavidad, a lo largo de toda su espalda, desde la nuca hasta las nalgas. Trabaja los dos lados por igual, desde la parte superior del hombro hasta las nalgas. Si dispones de mi body de masaje, este pase corresponde a las flechas azules en la cara posterior.

Pases Cruzados:

Apoya las manos en la espalda del niño, alternando los pases de lado a lado de la espalda, en direcciones opuestas, adelante y atrás, avanzando hacia las nalgas y luego hasta los hombros. Con este pase, tus manos están perpendiculares a la espalda de tu hijo, con las puntas de
los dedos apuntando hacia el costado más alejado de ti. Trabaja con movimientos lentos y rítmicos. En mi body, este pase corresponde a las flechas verdes en la cara posterior.

Pequeños Círculos con los dedos:

Coloca los dedos índice y corazón de cada mano a cada lado de la columna vertebral del pcqueñín y traza pequeños círculos desde la nuca hasta las nalgas. Puedes alternar las manos, moviéndolas desde un lado de la columna hasta el otro. Tómate tu tiempo y no olvides hablarle suavemente para tranquilizarlo, pues es posible que en esta posición no pueda verte. A medida que vaya creciendo advertirás los cambios en el desarrollo de los músculos de la espalda. En mi body de masaje, este pase corresponde a las flechas color lavanda en la cara posterior.

Pase Descendente 2:

Apoya la mano más próxima a los pies en las nalgas del niño mientras que con la otra avanzas desde la nuca hasta las nalgas a lo largo de toda la espalda. Repítelo varias veces. A continuación, cógele las piernas con una mano y sigue trabajando el pase descendente a lo largo de toda la espalda y las piernas.

Pase del Gato:

Alternando las manos, como si acaricias un gatito, deslízalas muy suavement a lo largo de la espalda, una mano después de la otra.

PROFUNDA UNO - Presion profunda - Parte Uno

Presion profunda – Parte Uno

PRESION PROFUNDA – PARTE UNO

Las técnicas de presión profunda son más concretas y relajan la tensión de zonas específicas. Deben aplicarse con cuidado para evitar cualquier molestia. Están pensadas para aplicarse una o dos veces, escuchando la respuesta del compañero, y la zona que rodea el punto debe aliviarse después.

 


 

PRESIÓN CON EL PULGAR

PRESION profunda
CONTACTO yema del pulgar
Ésta es una técnica de fricción en la que la presión se aplica exactamente sobre un punto específico, normalmente sobre un punto de presión. Hace que los músculos se suelten y equilibra la energía en un meridiano concreto. Los puntos de presión o disparaderos se encuentran repartidos por todo el cuerpo. El movimiento debe realizarse con una presión uniforme, y también debe aflojarse sin brusquedad, y debe mantenerse durante unos momentos. La técnica se aplica después de que el cuerpo haya sido relajado.
Cómo hacerlo
Localiza el punto donde vayas a aplicar la presión. Coloca la yema del pulgar sobre la superficie de la piel de tu compañero y presiona lenta y uniformemente contra su cuerpo. Centra tu atención en el punto de contacto. Manten la presión durante unos momentos y suelta. Cuando sientas resistencia, relaja la presión y vuelve a intentarlo.

 

Presión del pulgar sobre la planta del pie
Sujeta el pie de tu compañero con una mano. Localiza el punto en el centro de la planta y coloca el pulgar sobre él. Presiona hacia dentro contra el pie, manten durante unos momentos y suelta lentamente. Frota con mucha suavidad sobre el punto para relajar la zona y completa la técnica.

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Presión del pulgar sobre el tobillo
Sujeta el pie de tu compañero y presiona alrededor de la articulación con el pulgar. Hazlo lenta y uniformemente en dirección a la articulación, y afloja igual de despacio. Esto ayuda a estimular la circulación y a aumentar la movilidad. Estos movimientos pueden con continuarse con ejercicios pasivos del tobillo.

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Presión de los pulgares sobre la cara
Coloca los pulgares debajo de las cuencas de los ojos de tu compañero, sobre el borde óseo situado debajo de los ojos. Empezando en el puente de la nariz, presiona suavemente con los pulgares y suelta. Continúa presionando y
soltando a intervalos regulares, utilizando ambas manos simultáneamente, mientras trabajas a lo largo del reborde hasta el extremo exterior de los ojos. Esto ayuda a refrescar los ojos.

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PRESIÓN DE LOS DEDOS

PRESION profunda
CONTACTO yemas de los dedos
La presión de los dedos es otra técnica de fricción que suele realizarse con dos dedos juntos. Proporciona una presión menos precisa sobre una zona mayor, lo que en ocasiones puede resultar más apropiado. La presión se aplica con las yemas de los dedos.

 

Cómo hacerlo
Coloca las yemas de los dedos sobre el punto que vas a estimular y a continuación presiona de manera uniforme contra el cuerpo de tu compañero con ambos dedos. Relaja la presión lentamente. Como esta presión se distribuye entre los dos dedos, el truco consiste en asegurarte de que aplicas la técnica de forma equitativa entre ambos.

 

Presión de los dedos sobre la cabeza
Apoya la cabeza de tu compañero sobre una de tus manos y gírala un poco para que puedas alcanzar la parte posterior del cráneo. Presiona con los dedos corazón y anular justo por debajo de la base del cráneo, asegurándote de no profundizar. Los músculos de esta zona pueden estar bastante tensos, y esta técnica es una buena forma de soltarlos. Repite en varias posiciones.

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Presión de los dedos sobre la cadera
Después de trabajar sobre los músculos del muslo, localiza la articulación de la cadera de tu compañero con las puntas de tus dedos. Presiona con las yemas sobre los músculos que la rodean. Comienza con suavidad y afloja si percibes resistencia; a continuación vuelve a probar asegurándote de que tu presión sea cómoda y uniforme pero efectiva.

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Presión de los dedos sobre la nariz
Localiza las suaves depresiones situadas a los lados de la nariz de tu compañero. Con las manos firmes, coloca tus dos dedos corazón sobre estos puntos y presiona suavemente con las yemas para estimularlos. La dirección de la presión debe dibujar una ligera diagonal hacia la nariz. La presión debe ser constante pero no demasiado fuerte.

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VIBRACIÓN

PRESION profunda
CONTACTO yemas de los dedos
La vibración es una extensión de la presión de los dedos y del pulgar. Se utiliza para estimular puntos específicos con penetración, por lo que debe emplearse con cuidado. Evita el pecho y el abdomen cuando trabajes la parte delantera del cuerpo, la zona del corazón en la espalda y cualquier área dolorida.

 

Cómo hacerlo
Coloca los dedos o el pulgar sobre el punto que vas a estimular. Presiona contra el cuerpo, pero al comenzar lentamente a hacerlo imprime una vibración a tus dedos al mismo tiempo. Esto intensifica la estimulación y ob servarás que puedes usar menos presión. Tras unos momentos, deja de vibrar y relaja la presión de la forma normal.
Vibración sobre la espalda
Localiza el punto sobre los músculos situados junto a la columna de tu compañero. Coloca el pulgar sobre el cuerpo y comienza a presionar sobre el punto, haciéndolo vibrar con rapidez al mismo tiempo. La vibración debe ser sobre el punto y sin mover la piel. Relaja la presión lentamente sin vibración.

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Vibración sobre el antebrazo
Coloca los dedos corazón y anular sobre los músculos del antebrazo de tu compañero, asegurándote de que estás presionando el músculo y no el hueso. Cuando presiones, comienza el movimiento vibratorio con los dos dedos para aumentar la penetración. Haz una pausa y afloja la presión lenta y uniformemente.

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Vibración sobre la cara
Coloca el dedo corazón de las dos manos sobre los huecos óseos situados junto a las cejas de tu compañero. Muy muy suavemente, haz vibrar los dedos sobe el punto sin apenas utilizar presión. Esta técnica ayuda enormemente a dar energía a los ojos y la cara.

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 CONTINUACCIÓN – PRESION PROFUNDA – PARTE DOS

 

 

 

 

 

546as546as546das56das56d4 - MASAJE CHINO: PARTE POSTERIOR DE PIERNAS Y PIES

MASAJE CHINO: PARTE POSTERIOR DE PIERNAS Y PIES

MASAJE CHINO: PARTE POSTERIOR DE PIERNAS Y PIES

 

 

Esta secuencia continúa el masaje sobre los meridianos, combinado con puntos
de presión específicos para las piernas y los pies. Termina el trabajo en un lado
del cuerpo antes de empezar la secuencia en el otro. La presión y el ritmo deben
ser similares en las dos piernas.

 

1 rodado con los pulgares Frótate un poco
de aceite en las manos y efectúa un roza-
miento sobre la pierna. Esto ayuda a los
movimientos del masaje. Después rueda
los pulgares desde el muslo hasta el tobi-
llo, siguiendo el meridiano de la vesícula,
que está situado a lo largo del centro del
muslo y termina justo detrás del hueso del
tobillo. No ejerzas presión sobre la parte
posterior de la rodilla. Repite vanas veces,
alternando los rodados de los pulgares.

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2 presión con el pulgar Aprieta V 60, que
se encuentra al mismo nivel y por detrás de
la articulación del tobillo. Aplica presión con
el pulgar durante unos momentos y afloja.

PRECAUCIÓN No utilices el punto V 60 durante el embarazo.

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3 rodado con los pulgares Pasa a la parte
externa del muslo y repite los movimientos
de rodado bajando por la pierna, evitan-
do de nuevo ejercer presión detrás de la ro-
dilla. Sigue el meridiano de la vesícula con
viveza hasta la articulación del tobillo. Ma-
sajea como si estuvieras rodando la ener-
gía por la pierna hacia abajo. Repite los
movimientos varias veces.

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4 tracción Sitúate detrás del pie y agarra la
pierna de tu compañero, colocando una
mano por debajo y la otra sobre el talón.
Levántala con cuidado y tira de ella suave-
mente hacia ti. Balancea ligeramente la
pierna al depositarla para estimular el flu-
jo de energía.

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5 círculos con los pulgares Sujeta los pies
de tu compañero con las dos manos y co-
loca los pulgares sobre R 1, en el centro y
justo por debajo de la parte carnosa del
pie. Esta maniobra estimula la energía. Tra-
za círculos sobre los puntos con ambos pul-
gares aumentando la presión. Hacer círcu-
los en lugar de presionar esparce la presión
sobre un área más amplia.

PRECAUCIÓN
No utilices los puntos R 1 ni V 67 duran-
te el embarazo.

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6 apretar Levanta el pie de tu compañero y
coloca las manos a los dos lados. Apriéta-
lo entre los pulgares y el resto de los dedos.
A continuación aprieta uno de los lados ha-
cia ti mientras separas el otro. Esto ayuda
a liberar la tensión del pie. Aprieta subien-
do y bajando hasta que sientas que los
músculos están más sueltos.

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7 apretar Sujeta el pie con la mano y aprie-
ta alrededor de la parte exterior con los de-
dos. Emplea una presión bastante firme.
Aprieta y pellizca desde el talón, y a lo lar-
go del borde exterior del pie, hasta el dedo
meñique. Repite varias veces y a continua-
ción aprieta V 67 en la esquina de la uña
del meñique. Retira los dedos rápidamen-
te con un pequeño chasquido.

 MASAJE CHINO: PARTE POSTERIOR DE PIERNAS Y PIES


8 fricción Levanta el pie y fricciona la parte
carnosa entre tus manos. Presta especial
atención al punto R 1, que ya habías ma-
sajeado antes (véase paso 5). Puedes frotar
con bastante fuerza. Baja el pie y tira de los
dedos uno por uno para liberar el chi, y a
continuación repite la secuencia completa
en la otra pierna.

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VOLVER: MASAJE CHINO

 

 

 

MEDIA DOS - Presion Media - parte dos

Presion Media – parte dos

PRESION MEDIA – PARTE DOS

 


 

FRICCIONES ALTERNAS

PRESIÓN        media
CONTACTO    toda la mano
Las fricciones alternas son una maniobra de conclusión, para después de haber trabajado los músculos, y pueden completar una secuencia. Son muy buenas para soltar los músculos, y los mejores sitios para realizarlas son los brazos, las piernas y la espalda. Incluyen un movimiento de vaciado venoso, pero es necesario aceitar bien los músculos para que las manos se deslicen sobre la piel.

 

Cómo hacerlo
Coloca una mano en el lado del cuerpo que te quede más cerca y la otra en el lado contrario. Debes tener las manos planas sobre el cuerpo. Desliza la primera sobre los músculos, manteniendo un contacto constante con la piel y alejándola de ti, y desliza la otra en dirección opuesta hacia ti. Las manos deben encontrarse a la mitad del movimiento. Continúa hasta que las manos hayan intercambiado sus posiciones. Repite de forma constante hasta cubrir toda la zona.

 

Fricciones alternas sobre el brazo
Coloca las dos manos amoldándolas al brazo de tu compañero. A continuación empieza las fricciones a lo largo del brazo, alternando la posición de las manos. Manten pleno contacto con los músculos de tu compañero para obtener el efecto de fricciones alternas. La presión sobre el brazo debe ser algo más ligera que en cualquier otro lugar.

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Fricciones alternas sobe la pantorrilla
Después de trabajar la pierna, amolda las manos a ambos lados de la pantorrilla de tu compañero, empezando justo por debajo de la rodilla. Lleva una mano hacia ti sobre los músculos mientras deslizas la otra en dirección contraria. Fricciona bajando por la pantorrilla hasta el tobillo. Allí donde los músculos estén bien tonificados puedes emplear una presión mayor, pero recuerda que debes utilizar bastante aceite.

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Fricciones alternas sobre la espalda
Sitúate justo encima de las costillas de tu compañero. Amolda la mano más cercana a ti a la caja torácica de tu compañero, justo por debajo de la axila, e inclínate para colocar la otra en el lado contrario. A continuación desliza las dos manos, una hacia la otra, por encima de la espalda de tu compañero, de forma que terminen en los lados opuestos. Repite el movimiento con presión intermedia hasta llegar a la zona lumbar.

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CÍRCULOS

PRESIÓN          media
CONTACTO      toda la mano o los pulgares

Los círculos son para las zonas delicadas o vulnerables y para las articulaciones. Es una buena forma de ayudar a tu compañero a que se relaje. Cuando se hacen despacio y rítmicamente, con la presión justa, reconfortan y tranquilizan. Traza círculos con toda la mano en dirección contraria a las agujas del reloj en la parte posterior del cuerpo, y en el sentido de las agujas del reloj en la delantera.

 

Cómo hacerlo
Coloca ambas manos planas sobre el cuerpo de tu compañero. Manteniendo el contacto con toda la mano, dibuja círculos sobre los músculos, una mano detrás de la otra. Cuando completes el círculo con una mano, levántala con suavidad, asegurándote de que la otra sigue en contacto con el cuerpo. Esto debe hacerse despacio varias veces. Cuando utilices los pulgares, el principio será el mismo, asegurándote de que uno de ellos esté siempre en contacto con el cuerpo.

 

Círculos sobre el abdomen
Sitúate al lado de tu compañero. Coloca una mano sobre su abdomen y empieza a dibujar círculos, en el sentido de las agujas del reloj, alrededor del ombligo. Coloca la otra mano sobre el abdomen para continuar con los movimientos circulares, levantando una de ellas con suavidad cuando se crucen. Emplea la presión con sensibilidad y asegúrate siempre de que una de tus manos permanece en contacto con el cuerpo.

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Círculos sobre la zona lumbar
Sitúate junto a la zona lumbar de tu compañero. Coloca una mano sobre el sacro, el área ósea de la base de la columna. Con presión media, traza círculos lentos en sentido contrario a las agujas del reloj, de forma que tu mano se deslice sobre la pie. Utiliza la otra mano para apoyarte. Cuanto más uniforme sea la presión, más agradable resultará. Repite varias veces para relajar la zona lumbar.

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Círculos alrededor de la rodilla
Coloca un pulgar justo por encima de la rótula de tu compañero y comienza a realizar movimientos circulares, en el sentido de las agujas del reloj, alrededor de la articulación. Incorpora el otro pulgar, trazando círculos en dirección contraria. Rodea la articulación varias veces, levantando los pulgares cuando sea necesario. Esta maniobra ayuda a la articulación de la rodilla a relajarse.

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PRESIÓN CON LAS PALMAS

PRESIÓN          media
CONTACTO      toda la mano
La presión con las palmas es muy eficaz cuando se utiliza de forma correcta, llevando el peso del cuerpo a través de las manos. La presión se aplica sobre la espalda, las piernas y los brazos, con aceite o sin él, pero es inadecuada para zonas delicadas. Estimula la circulación de energía además de estirar los tejidos.
Cómo hacerlo
Asegúrate de que tu postura está equilibrada. A continuación coloca ambas manos sobre el cuerpo de tu compañero. Manteniéndolas planas y relajadas, apóyate sobre ellas utilizando tu propio peso para ejercer la presión. Aplica una presión uniforme al hacer la maniobra y también al soltar. Deja que el cuerpo responda antes de cambiar la posición de tus manos.

 

Presión con las palmas sobre el muslo
Sitúate frente a tu compañero y coloca las palmas de tus manos sobre su muslo. Utiliza la superior como apoyo. Inclínate hacia delante con todo tu peso y aplica presión a los músculos con la mano inferior. Continúa hasta percibir resistencia y luego libera la presión lenta y uniformemente. Haz una pausa antes de repetir más arriba.

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Presión con las palmas en la pantorrilla
Coloca un soporte debajo de los tobillos de tu compañero. Sitúate frente a él y coloca ambas manos sobre los músculos de su pantorrilla Apóyate contra ella con la mano inferior, afloja la presión y a continuación apóyate sobre la otra mano. Mueve las dos hacia arriba, en dirección a la rodilla, y repite, pero no presiones sobre la articulación.

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Presión con las palmas sobre la espalda
Cuando la espalda de tu compañero ya haya sido masajeada, coloca las dos manos sobre los músculos de la zona lumbar, en el lado de la columna contrario al tuyo. Apóyate sobre las manos y deslízalas hacia delante con todo el peso de tu cuerpo. Sigue la forma del cuerpo de tu compañero hasta que tus manos queden curvadas alrededor de sus caderas. Esto ayuda a relajar los músculos de la región lumbar.

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Continuación: Presion Media – parte tres

 

 

56asdasd4as6d4sa6d4sa56d4 - SENTIR LA ENERGIA

SENTIR LA ENERGIA

SENTIR LA ENERGIA

 

Ésta no es una técnica de masaje, porque no existe contacto, pero la energía puede utilizarse con el masaje para completar el trabajo físico o para relajarse. Debes colocar las manos en una posición relajada y un poco separada del cuerpo. Esta técnica puede efectuarse en cualquier zona.

 

Cómo hacerlo

Lleva tu respiración hacia las palmas de tus manos y relájalas. A continuación colócalas a una altura de entre cinco y ocho centímetros del cuerpo de tu compañero. Si sientes su calor corporal es que te has acercado demasiado. Manten la posición e imagina que estás respirando a través de las manos. Estate pendiente de cualquier sensación o «respuesta» que recibas de tu compañero.

 

Sentir la energía de la zona lumbar

Después de haber masajeado la zona de la espalda, coloca una mano por encima de la zona lumbar de tu compañero, a poca distancia de la columna. Experimenta con la distancia hasta que la percibas como correcta. Manten la palma de la mano relajada y centra tu mente en la energía que fluye de ella. Permanece en esta posición unos minutos. Eso ayudará a tu compañero a relajarse.

SENTIR LA ENERGIA

 

Sentir la energía de la cara

Después de haber masajeado la cara, sostén las dos manos juntas sobre los ojos de tu compañero, de forma que no les llegue ningún tipo de luz; evita acercarte demasiado a ellos, porque eso puede resultar desagradable. Imagina que estás respirando por las palmas de las manos. Después de unos minutos, retíralas lentamente.

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Sentir la energía del abdomen

Después de haber masajeado el abdomen, coloca las dos manos durante un momento por encima de él, a ambos lados del ombligo. Esto ayuda a que tu compañero se centre. Respira por las manos. Espera a que tu compañero realice tres respiraciones completas y retira las manos con suavidad.

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Tracción de dedos - TECNICAS PARA LAS ARTICULACIONES

TECNICAS PARA LAS ARTICULACIONES

TECNICAS PARA LAS ARTICULACIONES

 

Las técnicas para las articulaciones aumentan la amplitud del movimiento y la flexibilidad, y se utilizan cuando los músculos ya han sido relajados. Trabaja dentro del radio de movimiento de tu compañero y a continuación amplíalo ligeramente repitiendo cada técnica. Es esencial contar con la información que te proporcione tu compañero.

 

Tracción

Tracción es otra forma de decir estiramiento, y es muy bueno efectuarla después de masajear los músculos. Ayuda a relajar las articulaciones, aumenta la movilidad y completa la secuencia corporal. Es una técnica para brazos y piernas, pero también puede aplicarse a los dedos de las manos y de los pies y al cuello. Tu propia posición es vital, así como tu sensibilidad ante cualquier resistencia. Los movimientos deben resultar liberadores, pero no deben provocar incomodidad ni dolor.

 

Cómo hacerlo

Coloca las dos manos alrededor de la pierna, el brazo o el cuello de tu compañero, amoldándolas a su contorno para que el agarre resulte cómodo. Tira despacio de esa parte del cuerpo hacia ti, de forma que sientas un ligero estiramiento, y suelta lentamente. Al estirar, levanta el cuerpo sólo lo necesario para realizar el movimiento. Cuando percibas resistencia es que has alcanzado el límite, y nunca debes intentar sobrepasar ese punto.

 

Tracción de pierna

Sitúate junto al tobillo de tu compañero. Rodea con una mano la parte superior del pie y coloca la otra por debajo del talón. Una vez que lo hayas agarrado con seguridad, levanta la pierna ligeramente y tira despacio del pie hacia ti. Hazlo con cuidado hasta el punto de resistencia y luego baja la pierna y retira las manos.

TECNICAS PARA LAS ARTICULACIONES

 

Tracción de cuello

Sitúate junto a la cabeza de tu compañero. Rodea con las manos la base del cráneo y levanta la cabeza muy ligeramente. A continuación, tira con las manos suavemente hacia ti y suelta. Debes percibir un movimiento en la parte superior de la espalda. Este estiramiento es muy suave y sólo debe durar unos momentos, pero es muy bueno para ayudar a relajar el cuello.

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Tracción de dedos

Sujeta la mano de tu compañero y coge la punta de un dedo entre tu pulgar, por un lado, y tu índice y corazón, por otro. Tira hacia ti para dar un buen estirón. Repite con todos los dedos, uno por uno.

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5ASD4AD4SA64DSA6D4 - TRASTORNOS COMUNES: OJERAS

TRASTORNOS COMUNES: OJERAS

TRASTORNOS COMUNES: OJERAS

 

 

Las ojeras bajo los ojos pueden deberse a la falta de ejercicio, a una dieta inadecuada,
a haber trasnochado o a pasar demasiadas horas ante un ordenador. También pueden
señalar unos problemas de salud más serios, que deben recibir atención médica.
Prueba estas técnicas de masaje para descansar los ojos y mejorar la circulación.

 

 

 

descansar sobre los ojos Esta maniobra es
muy buena para relajar los ojos. Frótate las
manos con fuerza hasta que estén calientes.
Ahuécalas sobre los ojos de tu compañero, de
forma que la zona hipotenar descanse sobre
la frente y los dedos sobre las mejillas. Dobla
las muñecas para levantar las palmas y sepa-
rarlas de los ojos. Descansa. El calor de tus
manos ayudará a rejuvenecer los ojos.

TRASTORNOS COMUNES: OJERAS


 

círculos sobre las sienes Coloca las yemas de
los dedos sobre las sienes. Traza un círculo
bastante grande hacia atrás, en dirección al
nacimiento del pelo, de forma que levantes la
piel. Esto estimula la circulación alrededor de
la zona de los ojos y es también psicológica-
mente estimulante. Repite en varios puntos
de las sienes, levantando los dedos al final de
cada movimiento para no arrastrar sobre la
piel.

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circuios con los pulgares por debajo de los
ojos La mala circulación es una de las causas
de las ojeras. Coloca los pulgares sobre el bor-
de inferior de la cuenca de los ojos, justo al
lado del puente de la nariz de tu compañe-
ro. Traza círculos hacia fuera, en pequeñas es-
pirales y en dirección a las sienes, teniendo
cuidado de no arrastrar la delicada piel de la
zona. Repite en varias líneas hacia fuera, por
debajo de los ojos, para estimular la circula-
ción de los músculos.

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pellizqueo sobre las cejas Aprieta siguien-
do la línea de las cejas, trazando el arco has-
ta las sienes. Empieza junto a la nariz y pelliz-
ca firmemente con el índice y el pulgar. Repite
varias veces si los ojos están cansados. Es muy
bueno para aliviar la tensión y hacer brillar los
ojos.

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musculos - Músculos

Músculos

Los músculos esqueléticos son los que dan al cuerpo su forma y permiten el movimiento. Cada músculo está formado por haces de fibras reunidas en una funda protectora. Cuando un músculo se contrae en respuesta a una señal del cerebro, las fibras se deslizan unas sobre otras acortando el músculo.

Los músculos están unidos al esqueleto mediante tos tendones de sus extremos, que ayudan a flenonar o estirar la articulación.

Estos puntos de umón se conocen como ongen, el hueso que el músculo no mueve, e inserción, el hueso que si mueve. Los músculos trabajan en pares o grupos, relajándose y contrayén dose alternativamente para producir movimento.
Los músculos esqueléticos están bajo nuestro control consciente y se denominan músculos voluntarios. Los músculos involuntarios o lisos, que no están sometidos a nuestro control consciente, incluyen el corazón y los diversos órganos de la digestión.

Para poder funcionar de forma correcta, los músculos precisan grandes cantidades de nutrientes.
La sangre les aporta glucosa y oxigeno, y a continuación retira tos productos de desecho del esfuerzo en forma de ácido láctico y urea.
Cuando tos músculos no se relajan lo suficiente después del trabajo, pueden acumularse los productos de desecho, to que ralentiza la circulación de la sangre y la entrada de nutrientes.
Esto, a su vez, provoca rigidez y un incremento del tono en reposo. Con el tiempo puede dar lugar a la formación de tejido fibrótico lo uqe habitualmente se conoce como nudos o contracturas, duro y tenso al tacto, y que restringe la amplitud normal del movimiento.

El masaje y los musculos:

El masaje favorece a los músculos porque estimula los procesos corporales normales.
Los productos de desecho como el ácido láctico son liberados de las fibras musculares, lo que permite a los músculos moverse con más libertad.
En combinación con los beneficios de la relajación muscular, los incrementos del tono muscular vuelven a un nivel óptimo.

musculos

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TRASTORNOS COMUNES: LUMBAGO

TRASTORNOS COMUNES: LUMBAGO

 

El dolor en la parte baja de la espalda puede deberse a una mala postura y a un
estilo de vida sedentario, y contribuye a la tensión de hombros y cuello. Prueba
estas técnicas para relajar los músculos y mejorar la postura general. Aplica
siempre algunas maniobras generales de relajación antes de empezar.

 

 

presión con las palmas sobre la zona lum-
bar Coloca una mano plana sobre el sacro de
tu compañero (el triángulo óseo situado en la
base de la columna). Coloca la otra mano so-
bre los músculos de la zona lumbar, ahue-
cándola para evitar presionar sobre la columna.
Separa las manos una de otra sin deslizarías
sobre la piel. Esto proporciona un buen esti-
ramiento a los músculos de la parte baja de la
espalda. Repite varias veces.

 

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presión con los antebrazos sobre la zona
lumbar Coloca los antebrazos uno frente al
otro y en diagonal con respecto a la zona lum-
bar. Ve desloándolos sobre los músculos
mientras aplicas presión, de forma que un
brazo termine junto a la caja torácica y el otro
sobre la cadera. Esto proporciona otro buen
estiramiento muscular. Repite la maniobra in-
viniendo la dirección de los brazos.

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doblar las piernas Apóyate sobre el cuerpo
con una mano y desliza la otra debajo del to-
billo. Levanta la pierna y gírala, y a continua-
ción dóblala hacia la cadera contraria. Esto
fortalece el meridiano del riñon y es bueno
para combatir la ciática.

TRASTORNOS COMUNES: LUMBAGO

 


 

presión con el codo sobre los glúteos Lo-
caliza VB 30, a dos tercios de la anchura del
glúteo y un tercio hacia abajo. Presiona sobre
el punto con el codo redondeado, trazando
círculos y amasando los músculos. Si la ma-
niobra resulta dolorosa, dibuja los círculos al-
rededor del punto y no sobre él. Repite en la
otra cadera para estimular la circulación ener-
gética y aliviar la ciática.

 

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